Con el reciente estreno en las salas de Looper, la nueva película de ciencia ficción de Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt que ha sido elevada ya a la categoría de cinta de culto, realizamos un repaso a aquellas películas que no serían nada sin los viajes en el tiempo.
Abróchense los cinturones: que comienza el viaje, cómo no, en orden cronológico:

1. Qué bello es vivir (1946)

El clásico de Frank Capra es un viaje en el tiempo en sí mismo. Su sola mención logra teletransportarnos a las navidades de nuestra infancia. Protagonizada por James Stewart y Donna Reed, la historia se desarrolla en la localidad de Bedford Falls. El protagonista absoluto de esta adaptación libre de ‘Cuento de Navidad’, de Dickens es George Bailey. La película repasa la vida del personaje interpretado por Jimmy Stewart y se plantea por primera vez un what if…? El filme se ha convertido a lo largo de décadas en un símbolo del espíritu navideño y ha dado lugar a miles de adaptaciones (bastardas y confesas).

2. El tiempo en sus manos (1960)

Herbert George Wells escribió ‘La máquina del tiempo’, novela que dio origen a esta memorable adaptación a la pantalla grande dirigida por George Pal e interpretada por Rod Taylor. Un cinta que periódicamente alegró las tardes del fin de semana de cientos de miles de jóvenes españoles, reposición tras reposición. Los míticos morlocks y esas idas y venidas de su protagonista, remedo del propio escritor H. G Welles, supusieron unas amenas lecciones de Historia y plantaron la semilla en la imaginación de millones de adolescentes de todo el mundo.

3. El planeta de los simios (1968)

La premisa del viaje espacial que aquí se utiliza de manera genial, merced al sorprendente giro final, sentó cátedra. No en vano, esta adaptación dirigida a finales de la década de los 60 por Franklin Schaffner de la novela de Pierre Boulle suplió con ingenio (y cambios en el guion) la falta de presupuesto. La cinta logró, merced a la famosa secuencia de la playa, sacudir conciencias en plena efervescencia del fenómeno hippy. Las posteriores secuelas y reboots sólo conservan a los simios del relato original.

4. The Terminator (1984)

Con esta película James Cameron consiguió dar un pelotazo en taquilla en toda regla, sobre todo con su segunda parte. El éxito de esta serie B repleta de ingenio y que maximiza sus recursos (se rodó con sólo 6,5 millones de dólares) se consigue merced a un guion más efectista que efectivo, apoyado en una inverosímil premisa. ¡Y qué más da! Si una vez que le ves las tripas metálicas al bueno de Chuache sólo tienes una cosa en mente: A ver cuando hacen la segunda parte. Por desgracia, una vez estrenada la tercera, dejas de pensarlo.

5. Regreso al futuro (1985)

Hill Valley, 1985. Huey Lewis & The News sonando a todo volumen. Un Delorean tuneado con un condensador de fluzo consiguió dejar con la boca abierta a millones de espectadores y se convirtió en un símbolo para toda una generación. Dejemos de lado las paradojas temporales y el muy discutible cierre de la trilogía. Desde entonces, Marty McFly y Emmett ‘Doc’ Brown tienen un sitio en nuestros corazones.

6. Atrapado en el tiempo (1993)

Bill Murray cuenta en su currículo con el dudoso honor de haber interpretado ‘Los fantasmas atacan al jefe’ (Scrooged, 1988). Sin embargo, y de la mano de su compi en Cazafantasmas Harold Ramis, un lustro después consiguió redimirse al protagonizar junto a Andie MacDowell esta película, cuyo título original (Groundhog Day, ‘El día de la marmota’) desvela parte del argumento. Murray clava, esta vez sí, su papel de hombre del tiempo frustrado viviendo en bucle el 2 de febrero a ritmo del ‘I got you, babe’, de Sonny & Cher, hasta que… Tendrás que verla, porque hasta aquí puedo leer.

7. 12 monos (1995)

Terry Gilliam contrató a David Webb Peoples para que revisara el clásico francés La Jetée (1962) y él mismo se encargó después de imprimir su particular estilo a esta película sobre ‘viajes’, y no sólo en el tiempo. El acierto del casting (Bruce Willis, Brad Pitt, Christopher Plummer y Madeleine Stowe), junto al ya mencionado guion y una excelsa banda sonora en la que se entremezcla el bandoneón de Astor Piazzolla con el malditismo de Tom Waits confieren un magnetismo a esta película del que es difícil escapar.

8. Donnie Darko (2001)

Cinta de culto no estrenada en su momento debido a los atentados del 11-S y que hizo toda su carrera en el mercado del DVD. Esta película de Richard Kelly (para su total comprensión conviene rescatar el director’s cut, de 2004) narra la surrealista relación entre Donnie y Frank. El filme ahonda en la teoría de la paradoja de la predestinación, la cual no se puede explicar sin destripar el argumento de la película. Cosa que, como ya sabéis, está muy fea.

9. Primer (2004)

Shane Carruth (quien en la actualidad rueda ‘Upstream Color’, su segundo film) rodó esta película en su tiempo libre durante varios fines de semana con un presupuesto de 7.000 dólares. Compleja y con un marcado trasfondo matemático, Carruth plantea los descubrimientos científicos como parte del proceso investigador e incluye el azar dentro de la múltiples ecuaciones que se desarrollan en paralelo en esta cinta. Con pléyades de admiradores y detractores, no conozco a nadie que la entendiera a la primera.

10. Midnight in Paris (2011)

La etapa de Woody Allen como realizador de carísimas guías de viajes en formato panorámico consigue en esta aventura parisina mantener la dignidad. Bien es cierto que la Ciudad de la Luz ayuda a conseguirlo, pero la literaria escapada nocturna de Owen Wilson logra atrapar gracias a un guion en el que Allen demuestra, cuando quiere, que no ha perdido ni un ápice de su talento ni su pulso cinematográfico. ¿Carla Bruni? Bueno, peor era aguantar a Mia Farrow, ¿no?

11. Código Fuente (2011)

Segunda película de Duncan Jones, a la sazón hijísimo de David Bowie, tras el éxito de Moon (2009). En ella se nos narra la historia del capitán Colter Stevens (Jake Gyllenhaal) encargado, dentro de una misión del Gobierno, de investigar un atentado terrorista. La película demanda gran atención por parte del espectador ya que recurre a la aliteración narrativa para desarrollar su particular estructura. Sorpresa final incluida, claro.

12. Looper (2012)

La importancia de ‘cerrar el círculo’, decisiva en las películas de viajes en el tiempo llega en este esmerado ejercicio de estilo, pura serie B de la buena, al paroxismo. Looper es una entretenida película menor con un aceptable guión, un reparto solvente (de nuevo Bruce Willis viajando en el tiempo) y la consabida dosis de efectos especiales que la industria -y el espectador- demanda. Convertida por gran parte de la crítica ya en cinta de culto, la película supone la confirmación del pulso y brío como director de Rian Johnson realizador curtido en series de televisión.



Bola extra. La honrosa representante española:

13. Los cronocrímenes (2007)

Nacho Vigalondo es un cineasta que de forma reiterada hace bueno el dicho aquel que ya vaticinó Nostradamus: nadie es profeta en su tierra. Esta afirmación llega a su máxima expresión con la que, de momento, es su mejor película, la multipremiada (fuera de nuestro país), ‘Los cronocrímenes’. Una compleja, pero coherente, historia de cine negro dirigida con un tono costumbrista-friki muy a imagen y semejanza del realizador cántabro.

Fotografía destacada del autor.


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Roberto Antoraz

Sobre Roberto Antoraz


Periodista, escritor, lector, cinéfago, melómano, ingeniero. Todoterreno convencido de que cada día en el que no aprendemos algo nuevo es un día perdido.