Cuando tenemos novio echamos de menos estar solteras, y cuando estamos solteras echamos de menos tener novio. El caso es quejarnos, que parece que nunca estamos contentas. De ahí a reconocer que estamos todas locas, un paso. Pero…¿y lo bien que nos sienta la locura? Bueno, a lo que iba, hoy os cuento una docena de cosas que molan de estar casada (o viviendo en pareja):

1. Si no tienes ganas de salir un sábado noche, no te tachan de antisocial

Normalmente que insistan, mola, porque luego te lo pasas genial y si te quedas en casa estarás pensando en la que te estás perdiendo. Pero hay veces que no, que no tienes ninguna intención de salir de debajo de tu manta, se pongan como se pongan. Pero claro, no puedes confesar que prefieres quedarte viendo Dirty Dancing… ‘Que si tengo un poco de fiebre, que me duele la barriga, que tengo el síndrome premenstrual…’ A tus amigas les da igual, un paracetamol y mucho alcohol lo arreglan todo.

2. Tienes a alguien que te sujete las bolsas y la chaqueta mientras vas de compras

No me digáis que no j*d#e ir cargada de bolsas, chaqueta, bufanda, bolso… e intentar coger ese jersey monísimo para verlo bien, con una sola mano. Tus amigas no suelen ser de gran ayuda porque normalmente llevan más bolsas que tú. El verano y llevar poca ropa encima te facilitan las cosas, pero nada mejor que un novio/marido enfurruñado en la puerta de la tienda, haciendo de perchero.

3. Siempre tienes un +1 que llevar a las fiestas

¿Cuántos somos para la cena? Pepita y Menganito, Juanita y Fulanito… 10… más La Pringada que viene sola, otra vez. Ya te ha tocado sentarte en la cabecera de la mesa, para que todos vean que sigues soltera. Por temporadas tendrás amigas solteras con las que hacer pareja de dos o incluso de tres, pero conforme te vas haciendo mayor, van disminuyendo exponencialmente tus posibilidades. Y además, el día que sales sin él… ¡fiestón!

4. Cocinar para dos no es deprimente… para uno sí

Miras el frigorífico, y el frigorífico te mira a ti. Puedes prepararte una pasta carbonara riquísima, o una carne estofada, o un asado de pollo… O me hago un sándwich con lo primero que pille y ya si eso cocino mañana, que es que hoy no me viene bien.

5. Puedes echarle la culpa de que la casa esté hecha un desastre

Tu madre viene de sorpresa y tienes la casa hecha una leonera… ‘Sí mamá, mira que le digo constantemente que no me vaya dejando las cosas por medio, pero ni caso. ¿Cómo te las apañabas tú con todos los que éramos?’

6. Te hacen caldo de pollo cuando estás enferma sin tener que ir corriendo a casa de mamá

Qué gustico da que te cuiden y te mimen cuando estás malica. Pero claro, con 30 añazos no es plan ir a casa de tu madre cada vez que pillas un constipado, que queda un poco mal. Pero si no cocinas cuando estás bien, como para ponerte a hacerlo con 38 de fiebre.

7. Cuando algún pesado te tira los trastos en el bar, solo tienes que enseñar el anillo

Si no te sale la vena borde con la que los puedes espantar a todos (llevo años practicándola, pero no se me da bien), el anillo suele funcionar con casi todos. Siempre habrá un cansino que te suelte: “!pero si yo no soy celoso!” Y al que te entrarán ganas de soltarle un guantazo con la mano abierta, pero serán muchos menos que cuando sólo les dices ‘tengo novio’. Esta vez tienes pruebas.

8. Ya no tienes que mover muebles/cajas/maletas pesadas

Yo es que lo de las maletas lo llevo fatal. Será que he viajado muchas veces para quedarme largas temporadas, y mover yo sola las dos maletas, más el portátil y mi bolso y el abrigo… ¿Os he comentado que soy muy bajita? Pues eso…

9. ¡Tienes a alguien con quien viajar siempre que quieras!

Ese cosquilleo de ‘necesito irme de viaje’ que te recorre de vez en cuando, es mucho más fácil de satisfacer cuando sólo tienes que convencer a uno que estará tan cansado de la rutina como tú, que cuando tienes que ir persiguiendo a 5 amigas para intentar coordinaros todas. Aunque también es cierto que ya no recibirás tantas propuestas de viajes locos e improvisados, de esos de ‘haz la maleta que en una hora estoy en tu casa para irnos a ver al tío bueno de Cádiz que conocí el otro día’.

10. Si se te olvida comprar algo importante en el supermercado, siempre puedes mandarlo con el recado en el último momento

¿No me digáis que no os ha pasado? Lo tienes todo cronometrado al milímetro para esa cena genial con 7 amigos, llegas a casa a la hora justa para empezar a cocinar, ¡y resulta que te has olvidado uno de los ingredientes principales! Si tienes un ‘Supermercado Isabelita’ como tenía yo al lado de casa, pues no hay mucho problema, pero como te toque coger coche o correr 10 min… olvídate de cenar a una hora razonable.

11. Puedes desahogarte con él cuando te da el síndrome premenstrual

Hay meses que da por llorar viendo una peli ñoña (cosa que también mola más hacer en pareja, si consigues convencerlo), pero hay otros meses en los que tienes una rabia contenida que puede saltar en cualquier momento. Siempre es mejor descargarla en casa porque se deja los platos sin fregar, o la ropa sucia en el suelo, que gritarle a tu jefe porque no te da un aumento (que seguro que se lo merece más, pero no es plan).

12. La compañía

Al final todo se resume en tener a alguien a tu lado, en los buenos y en los malos momentos. ¿Quién no lo ha echado de menos alguna vez? Poder pegarle los pies por la noche para que te los caliente, que te haga la cena cuando no tienes ganas de levantarte del sofá, llamarlo cuando se te rompe algo para que vaya a arreglarlo (aunque él no tenga ni idea, pero al menos ya no te sientes tan inútil y desamparada, porque él es igual de inútil que tú).

Supongo que cada uno tendrá su propia docena, como por ejemplo esta docena de dificultades que tienen que superar los solteros , que al fin y al cabo es lo mismo pero al revés 😉
¿Qué es lo que más te gusta a ti de tener pareja?

Fotografía cortesía de Adam Foster | Codefor via photopin cc


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Sobre Doctora Silvi


Científica de profesión, lectora de corazón, escritora en mi tiempo libre y ociosa de vocación. La vida me ha llevado a ser inmigrante en Carolina del Norte mientras decido lo que quiero ser de mayor. Si quieres seguir mis desventuras puedes visitar mi blog http://catuxa20.wordpress.com.