A no ser que recojas una “vida extra” en la partida de la existencia, o que de verdad dios exista y que tras este valle de lágrimas nos espere otra vida en la que podamos hacer de las nuestras, hay un hecho tan innegable como que todos vamos a morir.
Y qué mejor, llegados a este punto, que dejar a la posteridad una frase por la que se nos recuerde, resuma lo que una vez fuimos o destruya la imagen que nos llegamos a labrar.

1. Maria Antonieta

La esposa del Rey Luis XVI se dirigía al cadalso acusada de traición por un Tribunal revolucionario, cuando tuvo la mala fortuna de pisar el pie del verdugo que había de guillotinar su cabeza a lo que exclamó:

“Disculpeme, señor”

2. Lady Nancy Astor

Lady Astor fue la primera mujer en la Cámara de los Comunes del Reino Unido. A la edad de 84 años y convaleciente de esa enfermedad que es la vida, despertó en lo que sería su lecho de muerte y al verse rodeada de familiares y amigos hizo a los presentes una lógica pregunta:

“¿Me estoy muriendo o es mi cumpleaños?”

3. Nostradamus

Quizá la profecía menos conocida de Nostradamus sea la que pronunció en su lecho de muerte y que a la luz de los hechos se desvela como la única que se cumplió:

“Mañana ya no estaré aquí”

4. Pancho Villa

El líder revolucionario mexicano murió en el año 1923 tras recibir 47 balazos por orden del Gobierno de su país. Preocupado por decir unas últimas palabras a la altura de la leyenda que ya era, le hizo al periodista que le acompañaba el siguiente ruego:

“Escriba usted que he dicho algo”

5. Alexander Pope

El poeta británico, aquejado desde su juventud de asma y tuberculosis, contestó de esta forma al diagnóstico de mejoría que le dio su médico.

“Entonces, muero de buenos síntomas”

6. Rodolfo Valentino

Actor y quizá el primer sex-symbol de la historia, Valentino murió a la edad de 31 años a causa de una peritonitis. Años antes de su muerte había retado a un periodista a un combate de boxeo por insinuar que tenía aspecto de homosexual, sospecha que siempre existió sobre su figura y que obsesionó de tal forma al actor que desde su lecho de muerte preguntó a los médicos que le atendían:

“De verdad, ¿tengo pinta de marica?”

7. Buster Keaton

El genial humorista murió a la edad de 70 víctima de un cáncer de pulmón. Poco antes de su fallecimiento uno de sus acompañantes que ya le creía difunto, sugirió tocarle los pies para confirmar el deceso afirmando que todos los cadáveres tienen los pies fríos. Keaton abrió los ojos para dar la siguiente respuesta y acto seguido pasar a mejor vida:

“Juana de Arco no…”

8. Terry Kath

El guitarrista y fundador del grupo de rock Chicago limpiaba un arma cuando alguien le recomendó que tuviese cuidado. Kath aplica el arma a su sien, pronunció las que sería sus últimas palabras y el arma le demostró que no tenía razón mandándole al otro barrio.

“No te preocupes, no está cargada”

9. Santo Tomas Moro

Condenado a ser decapitado como castigo al delito de alta traición del que se le acusaba por no aceptar el divorcio de Enrique VIII con la Reina Catalina de Aragón, Tomás Moro pronunció las siguientes palabras mientras le dirigían la cadalso:

“Fijesé que mi barba ha crecido en la cárcel, es decir, ella no ha sido desobediente al Rey y por lo tanto no hay que cortarla. Permítame que la aparte”

10. Emily Brontë

La escritora de la celebre novela Cumbres borrascosas contrajo tuberculosis a la edad de 30 años para la que se negó a recibir tratamiento. Momentos antes de su muerte y comprobando que el tema quizá fuese más serio de lo que pensaba en un principio hizo la siguiente petición:

“Si llamais al doctor, ahora si que estoy dispuesta a verle”

11. James Joyce

Si poca gente entiende Ulyses, obra cumbre de este escritor irlandés, menos aun son los que han llegado a comprender su Finnegans Wake, algo que le hizo ver la crítica de su tiempo y que preocupó al autor hasta su lecho de muerte donde preguntó:

“¿En serio nadie la entiende?”

12. Karl Marx

El padre del Marxismo sufrió un largo resfriado que devino en la pleuresía que terminó acabando con su vida a la edad de 64 años. Cuando su ama de llaves le pregunto si quería decir unas últimas palabras, Marx contestó:

“¡Vamos, fuera!, ¡las últimas palabras son para estúpidos que no han hablado lo suficiente!”

Estas doce últimas palabras se cierran en una, atribuida al Cerdito Porky que dios tenga en su cielo de lechones y conocida por todos aquellos que pasan de los 30 años:

“Esto, esto, esto es todo amigos”

La fotografía es cortesía de Stuck in Customs via photo pin cc.


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Sobre CarlitosSatan


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