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Una docena de spots que marcaron nuestra infancia y adolescencia (aunque entonces los llamásemos anuncios)
- by Oscar Bilbao
- abril 24, 2012
Nacimos en los 60 y primeros 70, los sociólogos nos llamaron el babyboom aunque nosotros lo llamábamos estar 40 en clase (moda esta que, como las hombreras y los pantalones pitillo, parece que vuelve).
Había 2 canales, la primera cadena y el UHF. Vivimos el paso del blanco y negro al color, incluso vimos gente que intentó acelerar esta transición (palabra imprescindible cuando se habla de aquellos años) colocando delante de su tele en blanco y negro una pantalla entre acetato y celofán con colores degradados. Lo juro, una vecina mía tenía una.
Perdimos la inocencia con la teta de Sabrina un fin de año de 1987. Vimos morir a Chanquete por primera vez (luego te acostumbras). Y es que, entonces, lo que salía en la tele era un verdadero acontecimiento, millones de personas viendo lo mismo a la vez. Y la publicidad no era ajena a este fenómeno. En aquellos (maravillosos) años “Anunciado en TV” era sinónimo de éxito.
1. ¡Anda, los Donuts!
Mentira cochina. La cartera se te podía olvidar pero… ¿a quién le ponían Donuts para almorzar? ¿Eh? ¿A quién? Si lo que llevábamos era un bocata, generalmente de chorizopamplona y/o Nocilla y encima tenías que poner el dedo para que el gorrón de turno no se lo llevase por delante. El Donuts era para ocasiones especiales, las fiestas del cole y así, que te lo servían empalado en el cuello de una botella de Mirinda. Esto me lleva a otra reflexión: para celebrar el 50 Aniversario dicen que vuelve el “Donuts auténtico” Entonces ¿qué me he estado comiendo yo todos estos años?
2. Abanderado
(aquí, la versión de Siniestro Total)
Hoy tenemos Instagram y Hoffman pero, por aquellos años, si querías rememorar la historia de tu vida, tenías que recurrir a tus gayumbos. Los más nuevos cuando había revisión médica, los verdes que te daban en la mili… Abanderado, el que lleva la bandera. Los canzoncillos por bandera… Con menos mimbres Woody Allen ha hecho grandes películas.
3. Manolo ¿coche nuevo?
(A falta de esta joya, os dejo con Marina D’Or y Anne)
Cuando para convertirse en un nuevo rico bastaba con comprarse un bote de cera Rally. Esa frase fue la perdición de Manolo, se vino arriba y se fue derechito al Santander a pedir un hipotecario para comprarse un apartamento en Marina D’Or con la excusa de que el mar era saludable para los niños y el ladrillo una inversión segura. Pero, su más secreto anhelo, era hacerse el encontradizo con la Igartiburu mientras ella cabalgaba por la playa en su caballo blanco y tener un affaire con puesta de sol y limones salvajes del Caribe. Todo incluido.
4. Las muñecas de Famosa
Seguro que ya están cantando lo de “se dirigen al portal, para hacer llegar al niño, su cariño y su amistad. Y Jesús en el pesebre, se ríe porque está alegre (bis) Nochebuena de amor, navidad jubilosa, es el mensaje feliz, de las Muñecas Famosa”. Dicen que es el mejor villancico jamás escrito, y puede que tengan razón (si exceptuamos “Al mundo entero quiero dar” y “Hola soy Edu, Feliz Navidad)
5. Vuelve, a casa vuelve
La Navidad ha dado grandes momentos publicitarios hasta que mataron al calvo de la Lotería. El tío de El Almendro te daba hasta envidia. Joé, volvía a casa por navidad y qué abrazos, qué recibimientos y tú ahí, que desde la última vez que entraste por la puerta no te hablaba ni Dios.. Y total, por una tontería, cuatro suspensos. Si me pongo y recupero fijo. Vamos, que ibas a pasarte todas las vacatas sin salir y veías peligrar hasta los reyes. Cualquier día de estos me largo y no vuelvo hasta las próximas navidades.
6. De la niña de Chispas a la mujer que busca a Jacq’s
De esa vecinita de la que estabas tan platónica como perdidamente enamorado (que siempre solían ser rubias y de pelo largo) a la que te gustaría escribirle “su primera canción” (luego se te adelantaban Leift Garret o Los Pecos) hasta esa mujer con aires de Xena prepoligonera (recuerda que, por aquél entonces, los polígonos eran únicamente lugares de trabajo) que más de un sábado a la noche soñaste que aparecería en el antro en el que estabas y te confundiría con el tal Jacq’s. Pero ni por esas, los sábados por la noche no se te aparecía nadie. Ni la muerta de la curva.
7. Tenemos chica nueva en la oficina
Hoy eso sería casi un milagro, pero parece ser que en aquella época se contrataba gente y esas cosas. Farala, que es divina, estaba a medio camino entre la niña de Chispas y la mujer que buscaba a Jacq’s (y que, por cierto, al final encontró). Divertida, simpática, fresca, en el buen sentido. Y tú, allí, con otros 39 tíos a los que les empezaban a salir pelos en los huevos, oliendo a sudor después del fútbol en el patio y con las hormonas disparadas. Trabajar con tías así y en una oficina tan guay tenía que ser la leche. Luego fuiste becario, a Farala ni la olías, seguías con las hormonas disparadas y te emborrachabas con otros 39 tíos que además de en los huevos, tenían pelo en el pecho.
8. Si bebes, no conduzcas
Dios mío, Hoy sería TrendingTopic seguro, un ciego en un anuncio de la Dirección General de Tráfico. Un ejemplo de que no todos los famosos valen para todas las campañas. Stevie Wonder estaba de moda, pues toma Stevie Wonder. Lo que nos reímos, y sin Twitter. Lorenzo Lamas, el rey de las camas, ese sí que estaba muy bien traído.
9. Somos los conguitos
Hoy sería más difícil rimar “somos indígenas orgullosos / habitantes libres de la República Democrática del Congo / antes conocida como Zaire”. No están los tiempos para sacar negritos rellenos de cacahué bailando en pelotas, aunque les hagan los coros a Tina Turner y a Stevie Wonder aquí sí, muy bien puesto.
10. ¿Tú eras de Colacao o de Nesquik?
Otra vez las 2 españas. Y otra vez los negritos, en este caso del África Tropical. Frente al clásico Colacao surgía el moderno Nesquik, un conejo sin grumos. Una rivalidad a la altura de un Madrid-Barça, que hasta tiene su grupo en FB.
11. Los bombones del embajador
Muchas advenedizas han venido después, pero Isabel siempre será Isabel. Un spot muy cercano al realismo mágico de Gabo, tanto por las bandejas que nunca se vaciaban como por el milagro de su protagonista, no diré similar a Dorian Grey porque mala persona no ha sido (a pesar de leyendas urbanas como la del carrete) y es que lo suyo es más de Benjamin Button, que hoy la ves con Chabelita y no sabes quién es la madre y quién la hija.
12. El osito de Mimosín
A mí siempre me ha dado como mal rollo ¿a ti no?
La verdad, prefiero a la muerta de la curva que a un osito en mi cocina cantándome “kill be me softly”.
¿Por qué estos y no otros? Pues porque la memoria es frágil y la nostalgia traicionera. Hubo muchos, pero no éramos target, que se dice ahora. Si quieres saber más de estos anuncios, y de muchos otros, mi amigo Sergio Rodríguez que, desde Mallorca, se ha convertido en el albacea de la profesión a través de su historiapublicidad.com tiene un gran libro “busque, compare y, si encuentra un libro mejor, ¡cómprelo!“ (Electa, 2009) en el que hace un repaso a la publicidad patria desde el principio de sus tiempos.
Y con bastante más criterio que yo.
Imagen destacada de Nacho, con licencia Creative Commons. br> br>
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Sobre Oscar Bilbao
Socio fundador de Herederos de Rowan y profesor en ESIC e ICEMD. Ponente en seminarios y congresos (a nivel nacional e internacional) sobre marketing directo y cultural, creatividad, comunicación, etc. Autor de “Los nietos bastardos de Warhol” y “Estimado lector” (cómo escribir cartas de marketing directo efectivas) ESIC 2004.
















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