Titular esta docena de este modo en pleno siglo XXI parece más bien un artículo de “El Mundo Today” pero, desgraciadamente, no es una broma de mal gusto sino una realidad: el sistema cree que nuestro cuerpo, el cuerpo de las mujeres, le pertenece y puede tomar decisiones por nosotras.
Este sistema cree que somos instrumentos a su servicio, que no tenemos capacidad de decidir, que no sabemos de nosotras mismas.
Los cuerpos de las mujeres, las mujeres como personas, estamos al servicio de la sociedad, somos útiles en la medida que podamos adornar, satisfacer a los hombres sexualmente o gestar a sus criaturas. Es una perversión que va desde lo más sutil a lo más profundo. Desde sugerir cómo tiene que ser nuestro culo hasta decidir si vamos a ser madres o no.
Aquí va una pequeña guía, por si tienen alguna duda, de que nuestros cuerpos todos, todas y cada una de sus partes, desde la uñita del dedo pequeño del pie hasta la última cana pasando por úteros y ovarios nos pertenecen a nosotras, sus únicas dueñas y señoras.

1. Mis michelines son míos

Sí, allí donde usted ve una antiestética lorza yo veo un relax, un estar, una reserva, una parte de mi cuerpo, una huella de lo que he comido o he dejado de comer. Un poso del último embarazo, un espacio para mi útero menstruante. Mi michelín es mío.

2. Mis arrugas son mías

Cada una de las señales que el tiempo deja en mi cuerpo me pertenece. Porque me pertenece la decisión de reír y llorar, de actuar, de estar, de hacer, de aparecer. Cada marca que el tiempo deja en mi cuerpo me indica que estoy aquí. Que existo. Que actúo.

3. Mi vello es mío

Tengo derecho a no torturar mi cuerpo pensando que no soy suficientemente bella. Que no me sobran pelos. Soy una mujer adulta y el vello puebla mi pubis o mis axilas. Tengo derecho a tener vello.

4. Mis piernas son mías

Sí, tengo derecho a levantarme por la mañana y decidir cómo me visto y el tamaño de mi falda. Tengo derecho a mostrar mis piernas y mis seños y mi frente y mis manos… Este derecho a mostrar no quiere decir que tú lo puedas usar a tu antojo. Mi cuerpo es mío. Yo decido lo que muestro, yo decido lo que me pongo y con quién me lo quito…

5. Mi hermosura es mía

Aunque me veas paseando por la calle tranquilamente y veas que camino suelta, cómoda… si te resulto agradable, guapa, si te recuerdo a algún anuncio de la TV o a una de tus novias… incluso en estos casos mi cuerpo me pertenece. No puedes invadirme, no puedes violentarme, no puedes decirme lo que opinas de mí por muchas ganas que tengas. Mi cuerpo me pertenece y no necesito saber tu opinión.

6. Mi tetas son mías

Sí, también me pertenecen, sean naturales u operadas, mis tetas son mías. Sean grandes o pequeñas, lleve escote en pico o palabra de honor. Esté en la playa o dando de mamar a mi criatura. Mis tetas son mías. No están aquí a tu servicio sino al mío. Yo decido qué hacer con ellas. Y no me sirve que hagas estudios idiotas para justicarte…

7. Mi sexo es mío

Mi vagina, mi clítoris, mi coño es mío. Yo puedo utilizarlo como quiera. Tocarlo, acariciarlo, disfrutarlo. No tengo que pedirle permiso a nadie, ni nadie ha de mostrarme cómo usarlo. Yo puedo explorarlo a mi gusto. También puedo disfrutarlo en compañía si es eso lo que quiero. Pero no te equivoques, TÚ no puedes disfrutarlo sin mi permiso.

8. Mi integridad física me pertenece

Sí, todo mi cuerpo me pertenece y tengo derecho a que no sea dañado ni física ni psicológicamente. Puede que creas que te pertenezco y que puedes dirigir mi vida y decidir lo que es bueno para mí. Puede que creas que tengo que hacer lo que tú dices sí o sí. Y puede que creas que una bofetada a tiempo es mejor que nada… Te equivocas una vez más.

9. Mi parto es mío

Lo sentimos señores ginesaurios el parto nos pertenece. Nos pertenece porque son nuestros cuerpos los que han gestado a las criaturas y nuestro cuerpo está preparado para parir. Apártense de nuestro canal de parto, si algo va mal ya les avisaremos.

10. Mi salud es mía

Resulta inconcebible que una mujer tenga que apelar a ningún tribunal para decidir sobre su salud. ¿Ustedes se imaginan a un hombre que le diagnostican una peritonitis y antes de ser operado con riesgo de muerte tiene que pedir permiso a un tribunal que decidirá si es más importante el apéndice o la vida del susodicho? Pues eso.

11. Mi vida me pertenece

Soy la dueña de mi vida. Yo decido cómo vivirla, con quién, dónde. Yo decido a quien quiero y con quien quiero estar. Yo sé cuando quiero entrar y salir. Yo decido con quién quiero hablar, con quién quiero bailar. Yo decido quién quiero ser. Y no, tú no puedes pararme. NO.

12. Mi útero me pertenece

Yo decido cuando tener un hijo. Tú no sabes nada de mi. No sabes mis circunstancias, mis miedos, mis deseos. Tú no sabes nada de mí. Solo yo sé lo que puedo hacer o no. Si en una de estas circunstancias, que tú desconoces, yo me quedo embarazada yo seré la única responsable de tomar una decisión que atañe a mi cuerpo. Mi cuerpo es mío. Mi vida es mía. Tú no sabes nada de mí.

Fotografía destacada de gaelx, con licencia Creative Commons.



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May Serrano

Sobre May Serrano


Actriz, escritora, coach para hablar en público y reLOVEcionaria. Disfruta trabajando y trabaja en lo que le hace disfrutar.Tiene su primer libro en galeras. En la actualidad organiza Encuentros Imperfectos y Gamberradas Ilustradas del colectivo Mujeres Imperfectas.