Hechas las pertinentes presentaciones entre los lectores y la Psicogeografía y como pequeña actividad es momento de proponeros una ruta psicogeográfica por la ciudad de Madrid. Antes de empezar me gustaría que os preguntarais una cosa, ¿cuál es el espíritu de esta ciudad que acoge a algunos de nosotros?, ¿Cuál es su verdad? ¿Cuál su sentido y su sentimiento? ¿Cómo lo resumirías? ¿Qué palabra usarías para hacerlo? Sea cual sea tu respuesta espero que la misma haya mutado al final de este post. Si no es así pero has pasado un rato entretenido y además te has apuntado un par de cosillas para la próxima vez que pasees por tal o cual calle, me sentiré más que satisfecho. Para el resto de lectores que no tienen la suerte o la desgracia de vivir en esta ciudad tan solo espero que la descubran un poco más a través de estas palabras que pongo al servicio de todos.

INSTRUCCIONES DE USO Y DISFRUTE

Este post es algo que debe ser usado en la libertad del paseo por Madrid por lo que recomiendo al lector que no lea en la comodidad de su casa sino que tenga la osadía de echarse a la calle. Así mismo es recomendable no seguir, excepto el primer punto, el dogmático orden establecido si no que cada cual ha de configurar su propio camino utilizando su imaginación y el callejero para llegar de un lugar a otro. Una vez llegado a cada una de las estaciones que se mencionan es momento de leer la historia que tiene cada una de ellas, pero no sin antes haber percibido o al menos intentar hacerlo, la fuerza de la historia que pesa en cada una de ellas.

Y ahora con vosotros, Madrid.

1. Puerta del Sol

Iniciamos nuestra ruta por la Puerta del Sol. No en vano es en ella donde se sitúa la placa que marca el kilometro cero de nuestros país y donde todos los años desde 1894 damos la bienvenida al nuevo año. Es quizá por este motivo por el que toda la carga emocional que tiene este punto neurálgico, producido por los acontecimientos aquí ocurridos, se han ido diseminando a lo largo y ancho de la ciudad de Madrid a lo largo de la historia de esta determinando su ser y el de sus habitantes.

Puerta_del_Sol_(Laurent)_detalle

El 27 de octubre de 1807 se firma el tratado de Fontainebleau por el cual España permitía a las tropas napoleónicas el paso por el territorio a fin de intentar conquistar Portugal, firme aliado de los ingleses en aquellos años. No obstante la intención de Napoleón era bien otra: anexionar a su Imperio nuestro país lo que provoco que a lo largo de los meses posteriores a la firma las tensiones entre el ejercito de ocupación y los españoles fueron en aumento. No fue hasta el 2 de mayo de 1808 que ante la alarma creada por el rumor de que soldadesca francesa se llevaba al Infante Francisco de Paula, hijo de Carlos IV, hermano de Fernando VII y último vestigio de la Monarquía que quedaba en España, los madrileños se levantaron en armas contra el invasor al histórico grito de: “¡Que nos lo llevan!”.

Con el Ejercito español al margen de los acontecimientos, el levantamiento corrió de cuenta de ciudadanos normales y corrientes que armados con cuchillos de cocina, herramientas y todo lo que tuvieran a mano se enfrentaron a un ejercito que había puesto bajo su bota al resto de potencias europeas. A pesar del intento por parte de aquellas tropas irregulares españolas de impedir la entrada de más efectivos franceses, un total de 30.000 soldados gabachos ya habían traspasado los límites de la ciudad, diseminándose por la misma e intentando sofocar los focos de rebeldía. Uno de los lugares donde la batalla fue más encarnizada y donde los madrileños pusieron en apuros a las tropas enemigas fue la Puerta de El Sol donde mercenarios de elite venidos de Egipto se enfrentaron con fiereza a unos madrileños no menos fieros entre los que causaron multitud de bajas. Aquella escena, como muchas otras de la época fue inmortalizada por Francisco de Goya en su oleo “La lucha con los mamelucos”. Los Levantamientos del 2 de Mayo cuyo máximo exponente se dio en la Plaza protagonista de este texto, fueron finalmente sofocados por las tropas napoleónicas, pero sirvieron de germen de los futuros alzamientos que tuvieron lugar en el país y que terminaron con la expulsión de los franceses.

Francisco_de_Goya_y_Lucientes

Y es que si hay algo que jode a un Español eso es un francés. Tanto es asi que cuando en 1768 se inició la construcción de la Real Casa de Correos sita en la Puerta del Sol fue el mismísimo Satanás, que por la anécdota se desvela de nacimiento español, el que se apareció ante los obreros para acusarles de traidores por trabajar a las ordenes de Jaime Marquet, arquitecto, director de la obra y tan francés como los croissants.

El 12 de noviembre de 1912, José Canalejas, Presidente del Consejo de Ministros y líder del Partido Liberal contemplaba el escaparate del la Librería San Martin, sita en aquellos entonces en la esquina de la Puerta del Sol con la calle Carretas. Aquellos eran tiempos convulsos en España (y cuando no). Reinaba Alfonso XIII dentro un periodo que, denominado “Restauración Borbónica”, estuvo caracterizado por el Pacto del Pardo por el que a la muerte de Alfonso XII en 1885 los Partidos Liberal y Conservador, ambos monárquicos, establecían alternarse en el poder: Aquello dio inicio a un bipartidismo que tal vez os suene, impidiéndose gracias a él el acceso de ideologías que como el anarquismo, el socialismo y sobre todo el republicanismo comenzaban a tener demasiados adeptos en el país. Como resulta lógico imaginar, aquella forma de gobierno mosqueo a unos cuantos por lo que aquel 12 de noviembre y mientras el Presidente Canalejas observaba las novedades editoriales en el escaparate de la citada librería, un anarquista de nombre Manuel Pardiñas Serrano le descerrajó tres tiros matándole en el acto. Viéndose cercado por uno de los policías que servían de guardaespaldas a Canalejas, Pardiñas finalmente se suicido con la misma arma con el que había cometido el magnicidio.

manuel parriñas

En 1931, 19 años después del asesinato de José Canalejas, los españoles estaban llamados a las urnas en las elecciones municipales el 12 de abril de aquel año. La idea era celebrar con posterioridad unas elecciones a las Cortes con carácter de Constituyentes que podrían revisar las facultades de los Poderes del Estado reduciendo, si así se considerase, el poder de la Corona. Los resultados de las Elecciones arrojaron un total de 40 Alcaldes de tendencia Republicana frente a 10 Monárquicos y Alfonso XIII muy perspicaz él, entendió que España estaba harta de la Monarquía en General y de los Borbones en particular:

“Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo”

Dijo el Rey que había estado al lado de Primo de Rivera durante su dictadura decidiéndose a renunciar a la Jefatura del Estado que ostentaba pero sin renunciar a sus derechos por considerarlos suyos como “deposito acumulado de la historia”.

Mientras el Rey partía hacia Cartagena desde donde saldría el barco que le llevaría a Marsella y a donde volverían sus restos en 1980, en España se proclamaba la II República el 14 de abril de 1931. La primera ciudad en alzar la bandera tricolor fue Eibar a las seis y media de la mañana. No tan madrugadores fueron los madrileños que esperaron a primera hora de la tarde para izar la bandera republicana en el Edificio de Correos y Telégrafos de la Plaza de la Cibeles. La muchedumbre se dirigió finalmente a la emblemática Puerta del Sol donde en aquellos años estaba el Ministerio de la Gobernación, lugar al que entró Miguel Maura como nuevo Ministro al grito de “Señores, paso al Gobierno de la República”. Fuera la Plaza se convertía en el epicentro de la alegría y las ilusiones del pueblo español. El resto es una triste historia. En contra de propios y extraños y tras provocar una guerra fraticida y sangrienta, Franco se aupó al poder en 1939 y no lo abandono hasta su muerte dejándonos como heredero al nieto de aquel contra cuya persona y el concepto que representaba, se voto en abril de 1931.

140431-sol

Aparte de ver como se inauguraba la estatua del Oso y el Madroño y de la instalación del cartel de Tipo Pepe, la Puerta del Sol no tuvo grandes cambios en su fisonomía durante los años de la Dictadura. Otro cantar es el uso que se le dieron a las dependencias del antiguo Ministerio de Gobernación donde Maura proclamase la II República que tanto molestó a Franco y a sus adláteres. En honor a la verdad hay que decir que la transformación que sufrió este edificio convirtiéndose en la Dirección General de Seguridad, se dio durante la Guerra Civil Española siendo el bando republicano el primero que hizo uso de esta institución desde donde intentó controlar, sin mucho éxito, el que los combatientes republicanos se tomasen la justicia por su mano.

Finalizada la guerra y con Franco en el poder, la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol cambio el rumbo de su actividad y se destino a recordar a todos los españoles que quienes habían vencido habían sido ellos y no otros y que su intención no era ni por asomo el propiciar una reconciliación nacional. Por poner un ejemplo de la represión que se ejerció desde allí baste decir que bajo la dirección de Escrivá de Romaní se abrió en la DGS un Archivo Judaico creado para mantener controlados a los 6.000 judíos que en los primeros años de la Dictadura vivían en España.

La época más cruenta de este edificio fue la que tuvo a Carlos Arias Navarro como director de la DGS. Muchos recordareis su cara de acelga y de hijo de la grandísima puta diciendo aquello de “Españoles Franco ha muerto. Con las credenciales de ser conocido como “El carnicero de Málaga” por la represión a la que sometió a la ciudad tras la conquista de la misma en la Guerra Civil, Arias Navarro estuvo al frente de la institución desde 1952 hasta 1965, años en los cuales se multiplicaron las torturas, las desapariciones y las muertes naturales de aquellos que visitaban el antiguo Ministerio de la Gobernación. Los casos más notables fueron el del sindicalista Tomas Centeno, muerto victima de las torturas sufridas en 1953 y la del comunista Julian Grimau que fue condenado a morir fusilado y en cuyo caso tuvo bastante que ver el ya difunto padre de la democracia Manuel Fraga. Grimau fue detenido en 1962 y en contra de la lógica que hubiese dictado acusarle de su filiación comunista, se le acuso de crímenes cometidos en el tiempo de la contienda civil. Durante los interrogatorios que sufrió en la DGS fue lanzado al vacio causándole lesiones en el cráneo y la rotura de ambas muñecas. Estos hechos fueron puestos en conocimiento de su abogado quien se encargó de hacerlos llegar a los medios de comunicación contrarios al Régimen dentro y fuera del país… más fuera que dentro porque aquí quien hablaba pasaba la noche en la DGS. A resultas de aquellas filtraciones el en aquel entonces Ministro de Información Manuel Fraga contraataco con unas declaraciones en las que afirmó que el preso había recibido un trato exquisito y que mientras era interrogado de la forma más suave posible se subió a una silla desde la que abrió una ventana arrojándose el mismo al vacio. No acaba aquí la relación entre Carlos Arias Navarro y Manuel Fraga ya que ambos compartieron lista por Alianza Popular en las primeras elecciones democráticas de España tras la Dictadura, algo que si lo piensas bien dice mucho del país donde vivimos.

Con estos antecedentes y muchos otros que en ocasiones salieron a la luz pero que en la mayor parte de las veces permanecieron en el anonimato, es lógico que en algún momento alguien pusiese la sede de la DGS en su punto de mira. Aquel momento llegó el 29 de julio de 1963 en forma de una bomba que estalló en el interior del edificio a la vez que otro artefacto estallaba en la sede de los sindicatos falangistas. Días después la Brigada Político Social arrestaba en Madrid a los anarquistas Francisco Granado y a Joaquín Delgado quienes tras 15 días de lo que algunos llaman juicio pero otros en aras de la verdad denominan pantomima, fueron ejecutados de forma sumarísima. Granado había llegado a Madrid desde Paris meses atrás transportando cargas explosivas para atentar contra la vida de Franco y poco días antes del atentado en la DGS lo había hecho Delgado con la misión de abortar el magnicidio. Con estos antecedentes es difícil que no se sospechase de los dos anarquistas pero como se supo años después, no fueron ellos los culpables y sirvieron de chivo expiatorio al aparato de seguridad del régimen mientras los verdaderos autores materiales del atentado pasaban la frontera con Francia sin problema alguno.

En la retina de todos los madrileños quedaran por años los acontecimientos sucedidos el 15 de mayo de 2011, cuando tras una manifestación organizada por diversos colectivos en contra de la situación política y social del país, un grupo de unas 40 personas decidió acampar en la Puerta del Sol como forma de continuar la protesta ciudadana. Aquel grupo inicial fue el germen de una acampada mayor que tuvo su eco en diferentes plazas a lo largo y ancho del país, así como el nacimiento de una forma de activismo hasta ese momento desconocido en España. Durante aquellos días la Puerta del Sol estuvo en boca de los españoles polarizándose unos y otros, como no podía ser de otra forma dada nuestra nacionalidad, en los diferentes extremos que presentaba el asunto. Poco se sabe de los motivos que llevaron a esos primeros campistas a elegir la Puerta del Sol como su base de operaciones. ¿Fue algo meditado por estar en la propia Plaza la Presidencia de la Comunidad de Madrid o tal vez la elección obedecía a algún tipo de impulso del que ninguno de los presentes fue muy consciente? Probablemente nunca se sepa lo cual no evita que a raíz de todos estos acontecimientos, la carga psicogeográfica del lugar se nos muestre tan cierta como los hechos allí ocurridos. Aquel arranque que abrió telediarios y periódicos se dio en un lugar con una deriva política tan significativa como el intento de acabar la libertad durante los años de la Dictadura, el asesinato del representante de un sistema bipartidista que con siglas y circunstancias diferentes parece mantenerse hoy en día y donde el pueblo celebró la caída del yugo de una Monarquía que defendería con su sangre en el mismo sitio casi cien años atrás.

puerta_sol_abarrotada_movimiento_15-m

2. Calle Montera

Nos adentramos en una de las calles que nacen de la Puerta del Sol y van a morir a la Gran Vía, conectando de esta forma dos de los epicentros urbanos de Madrid y siguiendo ese invisible rio que dispersa las fuerzas nacidas en el kilometro cero de nuestro país. Se trata de la calle Montera, tristemente famosa por albergar uno de los focos de prostitución de la capital. No obstante y a pesar de que el deambular de las meretrices pueda despistar la vista del paseante, muchos son los tesoros y secretos que esconde esta calle de tal forma que el conocedor de la psicogeografía no puede por mas que pensar que ese rio de fuerza que nace unos metros más abajo se tamiza en este enclave sirviendo el mismo de catalizador y multiplicador de los efectos nacidos en la cercana Puerta del Sol. Si muchos son los secretos que esconde la calle Montera no pocas son las teorías que se barajan a la hora de darle nombre. Dado que es la más aceptada y que estamos en un paseo psicogeográfico hemos de atender a aquella que más se aproxima a la actual realidad de esta vía. En el siglo XVI vivía en esta calle la esposa de un montero mayor del Rey Felipe II. Esta mujer de inusitada belleza provocaba en sus salidas no pocas reyertas entre los galanes que pretendían acompañarla en su paseo. Aquellas reyertas que acababan en sangre la mayoría de las ocasiones hacían de la calle lugar de reunión de alguaciles, hidalgos y curas en disposición de dar una extremaunción por lo que pronto fue que la Inquisición se entero de los desmanes provocados de forma involuntaria por esta joven. Intentando reducir la sangría y mantener a bien con Dios la gracia de los transeúntes, las autoridades eclesiásticas proclamaron un edicto apercibiendo a aquellos que “dieran ocasión a muertes violentas tras pretensiones lascivas” a la misma vez que se cursaba una carta a la involuntaria protagonista de los entuertos advirtiéndola de graves consecuencias para su persona en el caso de que continuasen los alborotos. Finalmente fue tanta la presión a la que se sometió a aquella joven que hubo de abandonar la Villa y Corte de Madrid no sin antes legar a la posteridad de la ciudad el nombre por el que hoy día es conocida la calle de sus andares.

calle montera

Uno de los más famosos y recónditos lugares de la calle de la Montera es la “Taberna Pica Lagartos” situada en la esquina que la calle hace con la Puerta del Sol y donde Don Ramón del Valle Inclán desarrollo una de las escenas de Luces de Bohemia. Más no debe buscar el lugar con demasiado ahínco el moderno flâneur ya que esta taberna solo existió en la imaginación del escritor. Como muchos otros autores e intelectuales de la época Valle Inclán estaba profundamente interesado por el ocultismo y el esoterismo y trufó gran parte de su obra con referencias a estos saberes ocultos. Poco podía imaginar el escritor que cerca de donde situaría aquella escena de una de sus obras cumbres, más concretamente en el número 10-12 de la misma calle, se fundaría años más tarde el Centro de Estudios y Divulgación Espiritista (CEYDE), asociación que, como su nombre indica, promueve el estudio del espiritismo y donde a día de hoy todavía mantiene su actividad. CEYDE nació en 1977 pero las asociaciones espiritistas irrumpirían en nuestro país a finales del siglo XIX, asociándose prontamente con aquel movimiento anarquista del que formó parte el asesino de Canalejas, Manuel Pardiñas, movimiento también de reciente cuño en aquella época y que como el espiritismo abogaba por una nueva sociedad sin clases, aunque estos últimos se referían al plano espiritual mientras que los primeros preferían el cambio social en el plano terrenal.

Pero no solo la creencia espiritista ha tenido aquí su sitio ni la “Taberna Pica Lagartos” es la única expresión intelectual que se dio en el lugar. En el actual número 24 tuvo su sede desde el año 1854 hasta 1884 el Ateneo Científico Literario y Artístico. Esta institución creada tras la desaparición de Fernando VII, aquel mismo Rey por el que los madrileños se enfrentaron a las tropas mamelucas en la vecina Puerta del Sol, tuvo “en nomina” durante sus años en la Montera a personajes de la talla de Manuel Becerra, Amador de los Ríos y José Echegaray entre otros, lo que provocaba una audiencia tan concurrida que según se decía el tránsito por la calle se hacía imposible. Finalmente el Ateneo se vio trasladado a la calle del Prado donde mantiene su emplazamiento y donde es vecino de la Iglesia de la Cienciología, Iglesia que, coincidencias del destino o demostración práctica de la psicogeografía mantuvo su sede también en la calle Montera hasta que en el año 2004 sus cuentas les permitieron trasladarse a una zona más noble.

cienciolantes

Ya hemos recorrido gran parte de la calle y nos acercamos a su desembocadura en la Gran Vía. Antes de llegar a esta, a la altura del número 25 nos encontramos unos multicines donde de vez en cuando y siguiendo el dictado de la industria de Hollywood se cuela de rondón una película sobre catástrofes. Desde finales del Siglo XVII y hasta el 13 de marzo 1935 se situaba en ese espacio la Iglesia de San Luis Obispo. La noche de aquel día, en una España más convulsa si cabe que la que vivió el asesinado Canalejas, miembros del Frente Popular prendieron fuego a la Iglesia. Un Teniente de la Guardia Civil que paseaba por la zona con su hijo dio aviso a los Guardias de Asalto apostados en la Puerta del Sol, pero estos le comunicaron sus órdenes expresas de no disolver ninguna manifestación, por lo que la Iglesia ardió en su totalidad pudiendo ser únicamente salvada su fachada. Aquel frontispicio fue colocado en el año 1950 en la vecina Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, también atacada en los años previos a la Guerra Civil por miembros de la CNT y sobre la que en el año 1936 nació una leyenda negra que aseguraba desde los periódicos se había encontrado bajo su altar mayor un total de 65 cadáveres pertenecientes a monjas, fetos y niños.

Portada-iglesia-San-Luis-Obispo_thum

No sería este el único incendio que asolaría el lugar a lo largo del siglo XX. En enero de 1964 otro fuego se declaro en el edificio que en aquel momento albergaba unos grandes almacenes, los Almacenes Arias. El fuego afecto a todas sus plantas pero finalmente pudo ser sofocado, algo que no ocurrió la noche del 5 de septiembre de 1987 cuando se declaro otro incendio en los mismos almacenes que finalmente fueron devastados por el siniestro, cobrándose la vida de 10 bomberos cuando se desplomo sobre ellos uno de los techos tal y como atestiguan los periódicos de la época y la placa conmemorativa que allí ahí. Mucho se dijo sobre los Almacenes Arias y poco bueno. Al en aquel momento alcalde de Madrid del momento Juan Barranco se le critico por estar durante los momentos de crisis en un concierto de Joan Manuel Serrat y una sombra de duda siempre se cernió sobre la familia Arias a quienes se acusó de haber provocado el incendio con la única intención de cobrar un seguro que sanearía unas maltrechas cuentas que hubieran quedado más mermadas de haberse procedido con los despidos que la situación económica de los almacenes requerían. Testigos presenciales y miembros del cuerpo de bomberos que acudieron aquella noche al lugar de los hechos, afirmarían en sus declaraciones ver hasta tres focos de origen diferentes, pero finalmente en el año 1990 se archivo la causa al retirar los familiares de las victimas los cargos que por imprudencia temeraria habían interpuesto como la familia Arias y el propio Ayuntamiento de Madrid.

1188902248_extras_ladillos_1_0

Finalizamos nuestro deambular por la calle Montera cuya historia parece obedecer a los efluvios que manan de la Puerta del Sol. Frente a nosotros la Gran Vía, suerte de rio de asfalto que divide la vida en una ciudad que dice no dormir jamás, quizá temerosa o preparada de las mil y una historias que pueden estallar cualquiera de sus noches.

3. Plaza del Rey

A pesar de la majestuosidad y tamaño de la Gran Vía de Madrid, nuestra ruta nos va a hacer simplemente pasar por ella, atentos eso si a cualquier sensación que nos quiera ofrecer el paseo. Solo decir sobre ella que durante la Guerra Civil el Edificio de Telefónica fue una suerte de cuartel general del ejercito Republicano y que en los años del Franquismo esta vía pasó a llamarse Avenida José Antonio en recuerdo del fundador de la Falange. Los madrileños desestimaron los designios del Dictador y siguieron llamándola como se le conoce y ha conocido toda la puta vida desde que se iniciara su construcción en 1910. Pero de lo que no pudieron sustraerse los habitantes de esta ciudad fue de su singular trazado. Y es que si la lógica dicta que una calle principal debería ser totalmente recta la Gran Vía tiene la peculiaridad de discurrir en una suerte de zigzag. El motivo, como tantas otras veces, es la Iglesia y es que de haber querido que esta avenida tuviese un trazado rectilíneo, se deberían haber derribado al menos tres Iglesias.

Llegamos a la Plaza del Rey en cuyo centro levanta su brazo animando al combate una estatua de Jacinto Ruiz y Mendoza, héroe de los levantamientos del 2 de Mayo. En esta misma plaza, está la que se conoce como “La casa de las siete chimeneas” edificio singular del siglo XVI que según se cuenta fue mandada construir por un caballero de la corte de Carlos V como dote en el casamiento de su hija Elena con un capitán del ejercito. Durante este reinado y posteriores era bastante habitual que aquellos que formaban parte del ejercito terminaran criando malvas allá en Flandes, destino que también corrió el marido de Elena dejando a esta postrada en un mar de lágrimas hasta que su corazón no pudo más y termino rompiéndose en la forma más literal del concepto. Hasta aquí todo puede parecer una historia casi normal y corriente que podría haber llenado una de las novelas de Corin Tellado, pero en los mentideros de la Corte se creía que Elena no era la amantísima esposa de un capitán muerto en Flandes, sino la querida del sucesor al trono en aquel entonces, Felipe II, quien haciendo honor a su mote de “El prudente” habría obedecido razones de estado para contraer matrimonio con otra dama de más alta alcurnia dejando en la estacada a la habitante de la Casa de las Siete Chimeneas. Otro rumor que se sumó a aquel afirmaban que Elena había dado a luz a una hija de la que nunca se tuvo rastro rematando el asunto las declaraciones de los sirvientes de la casa que afirmaban que Elena había muerto con el corazón roto, si, pero no por lances amorosos sino por puñaladas bien asestadas. Fue tanto el revuelo que se montó entre el pueblo y tantas las acusaciones de conspiración contra la Monarquía que finalmente la Casa Real (o el equivalente de aquel entonces) actuó como si de verdad le importasen alga las acusaciones y decidió poner cartas en el asunto investigando el suceso de forma tan exhaustiva como le permitieran las circunstancias. Y es que en otro giro de los acontecimientos y a la hora de examinar el cuerpo de la fallecida se descubrió que este había desaparecido. Las sospechas recayeron finalmente en el padre de la supuesta víctima quien, presionado por el escarnio público al que se vio sometido, terminó colgándose de una de las vigas de madera de la Casa. Como todos sabemos el español y más el madrileño tiene tendencia al pronto olvido por lo que al pasar del tiempo, los luctuosos acontecimientos de la Casa de las Siete Chimenas terminaron siendo olvidados hasta que una noche invernal (estas cosas siempre suelen suceder en invierno), un labriego que por allí pasaba observo como en el tejado de la Casa de la Plaza del Rey, una figura de mujer vestida de blanco y portadora de una antorcha se golpeaba el pecho para luego señalar en dirección al Alcázar donde residía el ya coronado Felipe II.

casa-siete-chimeneas-antigua

Como cualquier leyenda que se precie la de la Casa de las Siete Chimeneas tiene multitud de variables muchas de ellas nacidas a raíz de acontecimientos posteriores.

Por las dependencias de la Casa pasaron a lo largo de los años una ingente cantidad de inquilinos que no reseñaron más que un par de avistamientos ectoplásmicos hasta que en el Siglo XIX el edificio fue adquirido por el Banco de Castilla. Cuando se levantó el suelo del sótano para instalar cañerías, los obreros que allí trabajaban hicieron un escalofriante descubrimiento: el esqueleto de una mujer entre cuyos huesos reposaban varias monedas de oro que se dataron pertenecientes a la época de Felipe II y que sirvieron para sembrar el desconcierto ante un caso ya olvidado.

Pero no serían los de Elena y su padre los únicos cadáveres que albergaría esta casa. En el Siglo XVIII fue morador de la misma Leopoldo de Gregorio, Marques de Esquilache a quien en el año 1766 le dio por decir a los madrileños como se debían vestir provocando un tumulto que llegaría hasta su puerta donde los levantados dieron muerte a uno de los sirvientes del Marques. Dicen las gentes que el fantasma de este malogrado sirviente fue a unirse al de Elena en su penar y que pueden ser vistos algunas noches en su fantasmal deambular.

Con posterioridad y ya durante el reinado de Alfonso XIII y como si de pagar una deuda para con el asesinato de Elena se tratase, la Casa de las Siete Chimeneas albergaría el Lyceum Club Femenino, una asociación feminista que hasta el inicio de la Guerra Civil defendería la igualdad de las mujeres.

En el año 1960 y con las anteriores muertes olvidadas por la mayoría, otro cadáver, esta vez de genero masculino, fue encontrado emparedado sin dar nadie razón de su identidad y elevando la cifra de victimas de esta casa, cuna de leyenda de la que la gente no recuerda su verdad.

Veinte años después otro suceso conmocionaría el país. Se trata del asesinato de los Marqueses de Urquijo que el 1 de agosto de 1980 aparecerían tiroteados en su domicilio de Somosaguas. Aquel crimen, si bien se resolvió con la condena del yerno de los Marques Rafael Escobedo, siempre dio que hablar y fueron miles las páginas de prensa seria y no tan seria que se llenaría con las investigaciones del caso. La relación que este crimen guarda con la Casa de las Siete Chimeneas es que desde el año 1980 y hasta 1989 esta fue la sede del Banco Urquijo del que el Marques asesinado era dueño.

4. Calle Antonio Grilo

La calle Antonio Grilo, cercana también a la Gran Vía, nace (o muere según se mire) en la Calle San Bernardo y ve su fin (o su principio, ya sabes) en el Mercado de los Mostenses recogiendo gran parte de las energías negativas que se acumulan en nuestra ciudad tras años de levantamientos, crímenes e incendios. El número 3 de la calle alberga un edificio que ya cuenta con 136 años y en el que en 1945 se encontró en la planta principal el cadáver en avanzado estado de descomposición del camisero que allí vivía y donde había sido víctima de un robo que termino yéndosele de las manos a aquellos que lo perpetraron. Más misteriosos y terroríficos fueron los acontecimientos ocurridos en la misma finca en 1962 cuando el sastre que habitaba en el 3º D acabó con la vida de su mujer y de sus cinco hijos de quienes fue sacando sus cuerpos descuartizados al balcón que daba a la calle para horror de los viandantes. Avisada la policía y un cura el filicida intento volarse la cabeza sin éxito solicitando seguidamente la extrema unción al sacerdote el cual se negó por considerarle suicida. “Los he matado para no matar a otros canallas” dijo el asesino antes de acabar con su propia vida con un segundo disparo que si bien no le mato de inmediato si le condeno a una muerte segura en pocas horas. Mucho se ha escrito sobre los crímenes del sastre pero poco o nada demostrable. Las teorías mas aventureras apuntaban a un contacto con unos extraterrestres que le harían destinatario de una serie de cartas un par de años antes de que saltara a la portada de las revistas de misterio el caso de Ummo. Otra teoría mas mundana en principio apunta al stress que genero en este sastre, hombre de buen tino y sanas costumbres según sus vecinos y allegados, la construcción de una casa que estaba acometiendo en Villalba donde había comprado un terreno cercano a sus padres y hermanos. Entre medias de estas dos existe una tercera que mezcla ambas y que afirma que las cartas de los extraterrestres le obligaban a hacer continuos cambios en la edificación lo cual provoco que la obra quedase a medio acabar ya que ningún obrero quería trabajar a las ordenes de aquel lunático al que semanas antes de los crímenes, sus familiares recomendaron asistir a un psiquiatra al que nunca acudió.

Sastre

A la luz de estos acontecimientos a nadie le puede extrañar que a aquellas alturas de la película al numero 3 de la calle Antonio Grilo se la empezase a conocer como una “casa maldita”, calificativo este que tendría su terrorífica confirmación cuando en 1964 una veinteañera soltera y bajo la presión de la sociedad de aquella época, estranguló a su hijo recién nacido y escondió su cuerpo en un cajón de la cómoda.

A.Grilo-II-519x150

Pero no parece que la supuesta maldición se circunscriba únicamente al número 3 de esta estrecha y corta calle. A lo largo de los años se han ido sucediendo las muertes violentas, los asaltos y los suicidios a lo largo de ella y las crónicas periodísticas, con mayor o menor imaginación, dan cuenta de muchos de esos acontecimientos como es el caso de la mujer que, confinada en una silla de ruedas se enteró allá por el año 1909 que su marido le era infiel. Con gran esfuerzo por su parte, la esposa engañada se persono en el apartamento cuando marido y amante hacían las labores propias de su condición y roció a ambos con vitriolo. En 1926 aparecen en una calle de Madrid restos de un bebe descuartizado y dadas las pistas encontradas todas las sospechas de las fuerzas del orden dirigieron su atención a Antonio Grilo, donde se afirmó vivía el asesino. Hechos como estos se suceden a lo largo de las décadas pero quizá el crimen más famoso relacionado con esta vía es el del Jarabo, conocido asesino de la época del Franquismo que la noche en que cometió los crímenes por los que pasaría a la historia negra de este país, paró a tomar unas copas que le dieran presencia de ánimo en uno de los bares de esta calle.

05 Solar el grilo

Quién sabe si por contrarrestar las perniciosas fuerzas que de forma recurrente se han hecho sentir en esta calle o fruto simplemente de la casualidad, e n junio de 2010 se abrió en el número 8 un huerto ecológico comunitario con fines lúdicos y de autoconsumo. Algo que si bien es cierto no lava toda la sangre presente en ese asfalto si que hace la visita más amable de lo que sus crímenes dictan.

5. Arco del Triunfo

Con este nombre lo lógico es imaginar un arco de proporciones, no ya gigantescas pero si al menos majestuosas. Pues nada mas lejos de la realidad ya que no nos referimos al Arco del Triunfo situado en la carretera de La Coruña y que conmemora la victoria del ejercito sublevado en la Guerra Civil en el frente de Ciudad Universitaria si no a una de las diez arcadas que dan acceso a la Plaza Mayor.

arco del triunfo

Este emblemático y obligado sitio de paso para el turista que visita Madrid tiene una historia negra a la altura de todas las que aquí se están contando. Y es que si a la imaginería popular le asaltan recuerdos de sangrías, raciones de calamares a precio de escándalo y puestos donde comprar adornos navideños cuando se habla de ella, sus muros han sido testigos de hechos mucho menos amables y como no podía ser de otra forma dada su cercanía a la Puerta del Sol, llenos de sangre.

Construida extramuros y aprovechando una laguna seca situada en el lugar, las primeras referencias de la Plaza Mayor datan del XIII cuando bajo el nombre de Plaza del Arrabal comenzaron a darse cita las actividades comerciales de los gremios madrileños. Aquellos gremios irían cambiando según las necesidades del pueblo pero seria en esencia el comercio la actividad principal durante muchos años, llegando a bautizarse con algunas de las profesiones que allí se reunían los diferentes arcos de entrada.

plaza mayor de madrid

Pero no solo era la compra venta de artículos el único uso que tenía esta, todavía, plaza del Arrabal y, comenzando una tradición de derramar sangre, allá por el siglo se comenzó a usar también como plaza de toros. En aquel improvisado albero dejarían la vida toros, toreros, caballos y algún que otro espontaneo o despistado que equivocara el dia de mercado con el de toreo pero el público, sediento de emociones fuertes pediría mas, deseo este que sería concedido por la Santa Inquisición que dio un nuevo uso a la plaza usándolo como escenario de sus Autos de Fe. No hay nada como leer a un inglés para entender y conocer España y como bien dice el historiador británico Henry Kamen aquellos Autos de Fe fueron “una fiesta pública más o menos parecida a las corridas de toros”. Lejos de las creencias populares los Autos de Fe eran actos en los que los reos condenados por un Tribunal Eclesiastico mostraban su arrepentimiento, arrepentimiento que llegaba de forma invariable tras unas buenas dosis de tortura que el público en general no veía pero que conocía. Tras este arrepentimiento y dado que la Inquisición no podía condenar a nadie a la pena capital, el condenado, ya reconciliado con la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana era dejado en manos de la justicia secular que si tenía derecho a pronunciar sentencia de muerte, condenando al hereje a ser quemado vivo en el caso de no haber reconocido su pecado de herejía o no se había arrepentido del mismo o en el supuesto de que si lo hubiera hecho a morir asfixiado para luego pasar por la hoguera. En resumen, de la Inquisición no se librara ni Dios hubiese o no arrepentimiento, y este saberse condenado provocaba en los acusados extrañas reacciones en las que se reafirmaban en sus supuestos pecados, algo que el vulgo agradecía pues ya puestos a ver el espectáculo debe ser más vistoso el que arda un ser vivo que un silencioso e inanimado cadáver.

Francisco_rizi-auto_de_fe

La gente acudía a aquellas celebraciones tan cristianas como quien acude al futbol o a las toros, pertrechados de viandas y dispuestos a pasar un buen día entre vitores al equipo local. Tanto es asi que según cuentan las crónicas, había madrileños que pernoctaban en la propia plaza a fin de conseguir los mejores sitios para ver el espectáculo. Visto lo visto no es de extrañar que bien entrado el Siglo XVII y ante el decaimiento aparente de la Inquisición, Felipe IV decidió darle más uso a la antigua Plaza del Arrabal y permitió que allí se realizasen las ejecuciones publicas de carácter civil, degollandose a los nobles y dejando el garrote y la horca a gentes de más baja alcurnia que no merecían el trabajo que costaba sacar la sangre del empedrado.

Y entre degollamiento de noble, quema de hereje y asfixia de arrepentido, la Plaza seguía siendo lugar de compra venta de bienes, actividad esta que solo fue paralizada por los tres incendios que sufrió el lugar entre 1631 y 1790 y que en mayor o menor medida requirió de profundas reestructuraciones en los edificios que le daban su reconocible forma.

Fue uno de estos incendios fue el que bautizo primeramente esta calleja con el nombre de “Callejón del Infierno” por la altura que las llamas alcanzaron en ese pasaje. En 1854 paso a llamarse Arco del Triunfo y a ninguno le sorprenderá que el motivo esté relacionado con la sangre ya que con este nombre se quiso recordar a los milicianos que, armados como buenamente pudieron, se defendieron en la Plaza Mayor de las tropas de la Guardia Real levantadas en armas en un intento de poner fin al gobierno constitucional y facilitar la restauración absolutista de Fernando VII… el mismo Rey cuyo secuestro por parte de Napoleon propició el levantamiento del pueblo, también armado como buenamente pudo, contra las tropas francesas. Aquello fue un autentico baño de sangre y muy a nuestro pesar como nación tampoco sirvió de mucho. Tras la muerte de Fernando VII subió al trono su hija Isabel II que poniéndose a la altura del reinado de su padre dedicó su tiempo a zancadillear de la forma más sucia posible la participación de los ciudadanos en los asuntos del gobierno. Tanto es así que finalmente Isabel II, de la que dicen las malas lenguas era ninfómana y fea de cojones, tuvo que exiliarse a Francia en 1868 no sin antes sufrir un atentado dentro del Palacio Real. La peculiaridad de este intento de asesinato es que fue perpetrado por un sacerdote que pasaría a la historia como “El Cura Merino”, regicida y saltatumbas que ya conociera los rigores de la justicia cuando años antes fue condenado por increpar al padre de la que sería su fallida victima y que obtendría el fin de sus días a merced del garrote. Bien podeis imaginar que el lugar de residencia del Cura Merino no era otro que el Callejón del Diablo, donde años después y como si de una coalición de las extrañas fuerzas que emanaba la Plaza Mayor tras años de torturas se tratase, también obtuvo su lugar que cobijo otro cura asesino. Tal vez por lo acertado del arma, un revolver en lugar de un estilete, Cayetano Galeote tuvo éxito allá donde fallo el Cura Merino y dio muerte a aquel a quien se había fijado como objetivo, el Obispo de la Ciudad de Madrid. Quisieron los hados o las buenas dotes teatrales del homicida que en lugar de acabar con sus huesos en el cadalso, la presión popular y grandes signos de locura por su parte, le consiguiesen una larga estancia en el manicomio de Leganes, donde acabo sus días en 1922.

Merino

6. Metro de Madrid

Para llegar a la siguiente parada en nuestro paseo psicogeográfico vamos a necesitar coger el Metro. Si tecleas en Google (o cualquier otro buscador que existir existe) “Leyendas del Metro de Madrid” vas a obtener 4.020 resultados (solo 3 en el caso de que sustituyas el nombre de la capital por el de Barcelona) refiriéndose muchas de ellas a la Estación Fantasma de Chamberí o a la Rubia del cigarrillo. Hay otro mito que cuenta como en el año 1920 los obreros que acometían las obras de ampliación de la estación de Progreso escucharon unos gritos de auxilio detrás de las paredes. Hombres de buena voluntad como eran prescindieron de la pausa del bocadillo para picar de forma denodada y rescatar a quien languidecía al otro lado del muro para encontrarse una vez derruido este con, oh sorpresa, un esqueleto. Como muchas otras leyendas urbanas que antes corrían de boca en boca y ahora lo hacen en forma de email o Whastapp, la de la estación de Progreso tiene parte de verdad. Es cierto que la estación sufrió unas obras de ampliación en 1920 pero los operarios, lejos de encontrar un único esqueleto como cuenta la leyenda encontraron un buen puñado de ellos. Eso si, si lo hicieron no fue por haber escuchado un lamento o petición de ayuda, sino simplemente por seguir las instrucciones del jefe de obra que estimaba que aquel muro estorbaba en la misión para la que le habían contratado. Los esqueletos provenían del cementerio del Convento de la Merced que hasta 1834 había estado situado en la aledaña Plaza del Progreso. Como muchos otros aquel convento contaba con un cementerio que perduró en el lugar cuando fue derruido el primero, cayendo en el olvido con el paso de los años. Lo curioso de esta historia es que enteradas las autoridades del macabro descubrimiento y sin saber que hacer con el hallazgo, determinaron finalmente emparedarlos nuevamente tras los muros de la estación donde todavía permanecen hoy en día.

metro de madrid

Un último dato, la estación de Progreso cambió de nombre en 1939 y se la rebautizó con el nombre de uno de los monjes que vivió en el Convento de la Merced: Tirso de Molina.

7. Puerta de Hierro

La Puerta de Hierro es un monumento erigido en el siglo XVIII en las inmediaciones del actual Monte del Pardo y es una de las cuatro puertas monumentales de la ciudad de Madrid. En las inmediaciones y dada la cercanía al lugar de residencia de Franco y del Palacio de la Zarzuela, se fueron creando a lo largo de los años urbanizaciones de gente poderosa o con visos o deseos de serlo de entre los cuales cabe destacar a Juan Domingo Perón que pasó en su casa “Quinta 17 de Octubre” algunos de los años de exilio entre su segunda y su tercera presidencia. El habitante más curioso de aquella finca fue sin duda la segunda esposa de Perón, Evita que llegó a la “Quinta 17 de Octubre” en 1971 cuando en la casa además del ex-presidente vivía su tercera esposa Maria Estela (conocida como Isabelita por no perder el fuelle) y un extraño personaje llamado José Lopez Rega al que se le conocía como “El Brujo” entre sus adversarios por sus creencias ocultistas. Además de esta faceta Lopez Rega fue miembro de la logia masónica Propaganda Due dirigida por Licio Gelli conocido como “El titiritero siniestro” que a su vez introduciría al propio Peron dentro de la masoneria utilizando el monumento de la Puerta de Hierro dentro del rito iniciático conocido como Orecchio del maestro. Creyente como era de todo lo relacionado con lo espiritual y conocedor del enorme carisma de Evita Perón, Lopez Rega intentó desde su llegada que esta transfiriese parte de su poder a la vigente esposa de Perón. Para tal fin y durante los años que compartió Perón su vida con dos de sus tres mujeres en aquella casa de Madrid, “El Brujo” obligaba a Isabelita a dormir todas las noches con Eva mientras les practicaba diferentes sortilegios que ayudasen en el trasvase de poderes. La situación era por demás extraña en tanto en cuanto por un lado se estaba obligando a la tercera esposa a dormir con la segunda y por el otro, Evita Perón llevaba muerta 20 años y era junto a su momia junto a lo que Lopez Rega obligaba a dormir a Isabelita en un intento de que el alma de la que fuera primera dama de Argentina se traspasase a la última.

Eva_Perón_-_Cadáver_momificado_con_Dr_Pedro_Ara-_1953-55

8. Calle Atocha 6

Muchos conocen la matanza de los abogados de Atocha que en el año 1977 sacudió la Transición que en aquel momento vivía nuestro país. Pero no es este el motivo de acercarnos a la calle que otrora albergará la imprenta donde se realizó la primera impresión de El Quijote. En el número 6 y casi haciendo esquina con la calle de Santo Tomas, calle antiguamente conocida como “la del Verdugo” por ser allí donde vivía el funcionario encargado de ajusticiar a los condenados a muerte, se encuentra la Iglesia de la Santa Cruz. La versión actual de este templo se acabo de construir en el año 1902 pero es desde 1636 que el emplazamiento ha contado con una Iglesia de la Santa Cruz. Aquella primitiva construcción sufrió un primer incendio que la hizo desaparecer en 1652 obligando a una reedificación que finalizó en 1660 y que se aprovechó para cambiar el estilo arquitectónico original. Corría 1726 cuando mientras se oficiaba una misa la cúpula de la Iglesia se vino abajo acabando con la vida de 80 de los asistentes al oficio. De nuevo se acometieron obras de reconstrucción y de nuevo en 1872 sufrió otro incendio que acabo con la vida de unos cuantos frailes que quedaron atrapados dentro. Aquel fuego además de ser visto desde todo Madrid, termino por decidir a los responsables de que debían derruir el templo pues si mal fario traía el hacer algo así, peor suerte parecía tener aquella Iglesia. A punto de finalizar las obras de derribo, una de las capillas cayó sobre los obreros que en ella trabajaban acabando con la vida de cuatro de ellos perpetuando el historial de desgracias. Cualquiera pensaría que con los antecedentes descritos era imposible que la actual Iglesia no sufriese algún percance pero por ahora la maldición o la mala suerte con que parecía contar el sitio parece que ha cesado. Tal vez el motivo sea que la Iglesia de la Santa Cruz acoge a la segunda imagen más venerada en Madrid tras el Cristo de Medinaceli, San Judas Tadeo patrón de los imposibles, a quien siempre se reza en el último lugar del santoral ante el miedo de que la suplica sea recibida por Judas Iscariote, aquel que vendió a Cristo por un miserable puñado de monedas. Otro de los motivos que se pueden barajar es que desde 1962 la Iglesia de la Santa Cruz cuenta con un trozo del madero donde Cristo fue crucificado, trozo que vino a sustituir al original que desapareció en el inicio de la Guerra Civil, siendo el culto a esta reliquia por lo que se construiría la Iglesia original.

grabado incendio siglo XIX 1872

9. Calle Miguel Moya 4

Pegado a la plaza de la Luna, en el número 5 de la calle Tudescos, podéis encontrar la terraza del restaurante chino El Buda Feliz y en dicha terraza, muchas tardes de viernes, haga frio o calor, llueva o haga un sol de justicia, podéis encontrarme leyendo el libro de turno mientras le pido al camarero, chino por supuesto, “un cortao, amigo”. Abierto en 1974 este fue el primer restaurante de su estilo abierto en Madrid y pronto le comenzaron a seguir otros locales hasta alcanzar la cifra actual. Dada la trascendencia histórica que El Buda Feliz tuvo para la configuración de la ciudad tal y como la conocemos hoy, la visita ha de ser obligada. Pero no debemos marcharnos del lugar con un simple “hasta luego amigo” al camarero sin antes acercarnos a la calle adyacente, Miguel Moya donde en el número 4 se encuentra la cervecería La Prensa. En los años de la II Republica, el lugar estaba ocupada por un bar vasco llamado Or-Kompón, donde es fácil imaginar que, como es tradición en los garitos españoles, se cantarían tonadillas de diferente temática. Una de las canciones que allí se canto por primera vez fue el “Cara al sol” y es que el Or-Kompón fue el lugar de reunión elegido por José Antonio Primo de Rivera para afrontar el reto de componer un himno para la Falange que lideraba. La necesidad de dar música y letra a su ideología surgió por el atractivo popular que el “A las barricadas” anarquistas despertaban entre la población, lo cual termino llevando a Primo de Rivera a acometer su desconocida faceta de compositor.

armas-letras-8-poesia-que-destruye-vs-poesia--L-SSqrkd

10. Calle Tetuán 12

Es momento de hacer un alto en el camino y apretarse un buen trozo de bacalao rebozado. El bacalao junto al clásico bocadillo de calamares, son dos de esos platos típicos de la ciudad que nadie entiende muy bien como han alcanzado tal status. La razón es bastante simple, ambos eran los únicos productos del mar que podían permitirse los madrileños en la posguerra cuando llegada la cuaresma tenían que abstenerse de comer carne obedeciendo el rebozado a la necesidad de “estirar” la ración. Existen muchos sitios donde comer bacalao pero los motivos de escoger Casa Labra para hacerlo son distintos a los gastronómicos, aunque hay que reconocer que también se come de puta madre. Por un lado este local permanece más o menos inalterado desde su inauguración en 1860. Por otro lado Casa Labra fue la cuna de uno de los movimientos más poderosos de este país. Ocurrió el 2 de mayo de 1879 cuando en la segunda planta de la taberna, se mantuvo una reunión a la que asistieron un total de 20 personas y en la que se fundaría, naciendo en la clandestinidad propia de la Restauración Borbónica, el Partido Socialista Obrero Español de quien sería su primer Presidente uno de los asistentes a aquella reunión histórica: Pablo Iglesias.

Casa_Labra-2009

11. Calle San Bernardo, 9

Todo hay que decirlo, a los masones nunca les ha ido bien en España. Tal vez ese sea el motivo por el que hoy en día todavía se mire con el recelo del desconocimiento todo lo que tiene que ver con ellos provocando que la afirmación de la masoneria es una sociedad discreta y no secreta, no sea tan cierta en nuestro país. La persecución de la masoneria en España comenzó en tiempos de Fernando VII a través principalmente de la Inquisición que quemaría a alguno de ellos en la Plaza Mayor. El motivo de esta inquina responde probablemente a los logias masónicas francesas que se fundaron durante las guerras napoleónicas y que, a pesar de estar compuestas por españoles, sirvieron como instrumento político al Emperador.

200px-Square_compasses.svg

A partir de aquel inicio y a lo largo de los reinados y gobiernos, la masoneria sufrió constantes altos y bajos entrando y saliendo de la clandestinidad según era el gusto de quien dirigiese el país. La Revolución Gloriosa de 1868 fue el detonante de la expansión de los masones quienes por primera vez pudieron expresar sus opiniones como miembros de las diferentes logias. Durante el periodo de la Restauración Borbonica, la masoneria en España giro hacia el anticlericalismo más visceral provocando la lógica respuesta de la Iglesia que inició una campaña de desprestigio contra los masones. Fue la perdida de las colonias de Cuba y Filipinas las que supusieron el espaldarazo final contra los masones siendo acusados de haber colaborado con los movimientos independentistas y propiciando que se clausurasen las sedes de muchas logias y finalizando la edad dorada que se había vivido hasta el momento.

Acabada la Guerra Civil Española, una de las acusaciones que Franco vertió sobre la Segunda Republica fue la de haber sido una obra de la masoneria, afirmación que tenía algo de cierto pero que resultaba falsa por completo. Cierto en lo que se refiere a la pertenencia a logias masónicas de 6 de los 11 Ministros del Gobierno Provisional de la Segunda República y hasta 183 diputados de los 458 de los que constaban aquellas Cortes. Falso en lo que se respecta a que aquella no fue una obra orquestada por la masoneria. Dada la proliferación de masones en aquel tiempo, las decisiones que emanaron de aquellos gobiernos tuvieron un cierto sesgo masón pero no obedecían a un plan urdido dentro de una logia quedando la condición de hermanos de aquellos diputados como una feliz coincidencia nacida de su conciencia libertaria. A los nombres de Largo Caballero, Casares Quiroga, Alejandro Lerroux se termino sumando Manuel Azaña que fue iniciado, más por curiosidad que por convicción, en la logia Matritense en 1932. La República acabó como acabo y ni todos los masones del mundo hubieran podido evitarlo. Es lógico que acabada la República y dados los principios básicos de la masonería comenzase como ocurrió, la más atroz de las persecuciones contra sus miembros. A pesar de esta evidencia, muchos han querido indagar en las razones del Caudillo para aquella persecución para terminar esgrimiendo que aquellas purgas obedecían a un capricho personal. Según cuentan algunas crónicas cuando el futuro Generalisimo estaba destinado en Larache intentó entrar en una logia militar. Aquellos que debían darle el visto bueno eran sus propios compañeros de armas pero vetaron su solicitud por considerar que no reunia los requisitos necesarios. Trasladado a Madrid, Franco volvió a intentarlo con idénticos resultados. Quien parece ser que si logró entrar en una logia fue su hermano Ramón, militar, aviador y personaje de pasado turbulento que durante el reinado de Alfonso XIII sobrevoló la capital de España dejando caer desde su avión proclamas republicanas en las que amenazaba bombardear el Palacio Real. Tras aquello se exilió en Portugal siendo rehabilitado por la Segunda República otorgándole además diferentes puestos de relevancia en el Ministerio de Guerra, mostrando una postura ambivalente ante el levantamiento del que formó parte su hermano pero adhiriéndose finalmente a este. Masón o no Ramón murió como había vivido, a bordo de un avión de una forma un tanto misteriosa lo cual permitió que su hermana Pilar y ante los crecientes rumores en torno a Ramon y su pertenencia a la masoneria, afirmase que había sido asesinado por los propios masones ante la pretensión del difunto de publicar un libro de corte antimasonico con el título La burla del grado 33.

franco_r

Pero no solo Ramon Franco tuvo inclinaciones literarias. Su hermano el Generalisimo también desarrolló esa inclinación en unas cuantas obras, siendo la primera de ellas bajo el pseudónimo de Jakim Boor acusando a la masoneria del asesinato de José Canalejas.

MASONE-1

Tras el largo paréntesis de la Dictadura, la masoneria volvió a ser legalizada en España en 1979 intentando desde ese momento establecer las relaciones con la sociedad civil que tan habituales son en otros países como el Reino Unido donde la pertenencia a una logia es algo, allí si, discreto pero no secreto.

Como ya podreis imaginar toda esta historia de persecuciones, épocas doradas, clandestinidad y poder tuvo su inicio en Madrid, más concretamente en el año 1728 y en el número 17 de la calle San Bernardo que se situaba en lo que hoy en día conocemos como la Gran Via. En aquel emplazamiento se encontraba el Hotel Las Tres Flores de Lis donde en el citado año se constituyo la logia Matritense. Según reza el Libro de Actas de la Gran Logia de Inglaterra esta Matritense fue la logia número 50 en constituirse y la primera en hacerlo en un país extranjero. El fundador fue el Duque de Wharton, ingles afincado en España que a su muerte recibió santa sepultura en el monasterio de Poblet en Tarragona de donde Franco le exhumo a su llegada al poder como una muestra mas de su inquina contra la sociedad de hermanos libres. Quien sabe si de haber transcurrido de forma diferente los acontecimientos en España la masoneria podría haber hecho por nosotros mas de lo que hicieron aquellos que la persiguieron con tanto odio.

Duque_de_Wharton

Nota: Actualmente la Matritense tiene su sede en el número 6 de la Calle Juan Ramon Jimenez.

12. Calle del Sordo

Hasta 1893 que comenzó a llamarse Zorrilla en honor al célebre escritor, esta calle siempre fue conocida como “del Sordo” por una razón que dice mucho tanto de España en general y nuestra fama de picaros, como de su inquilina más famosa. Y es que antes de que esto fuera calle ni tuviera visos de serlo, había una posada regentada por un tipo sordo que ante la carencia de clientela vivía de dar cobijo a los muchos malhechores que por la zona había, convirtiéndose de esta forma en otro malhechor más. Cientos de años después cuando la posada no era ni un recuerdo y España era una sombra de lo que había sido, vino a aposentarse en la vía una tal Baldomera que entraría en su domicilio siendo famosa por ser hija de Mariano José de Larra, escritor, periodista, político y suicida español y saldría más famosa todavía por ser la inventora de la estafa piramidal.

vda de lizarbe

La idea se le ocurrió a Baldomera cuando su marido, afrancesado, tuvo que salir por piernas del país a la llegada de Alfonso XII (¿os he dicho ya que no hay nada que joda más a un madrileño que un francés?) y dejó a su mujer e hijos con lo que viene a denominarse una mano delante y otra detrás. Lo primero que pensó Baldomera fue que antes de casarse con un tipo así debería haber hecho caso a años de historia y a la aparición de Satanas en la Puerta del Sol pero como era tarde para lamentos y mucha la necesidad, la buena mujer se puso a discurrir hasta llegar a lo que comúnmente se denomina “un plan”. Habiendo aprendido de los prestamistas que en las vacas flacas le habían facilitado el dinero para subsistir, Baldomera decidió abrir un negocio de préstamos que creció de forma vertiginosa. La huérfana de Larra aseguraba a aquellos que quisieran depositar en ella su confianza y su oro, una rentabilidad más alta que la ofertada por la competencia, algo que provocó una masiva afluencia de público a esta calle del Sordo, publico que venía a dejar su parné contándose después el cuento de la lechera sobre lo que haría con los beneficios obtenidos sin esfuerzo. El plan era tan sencillo como pagar los intereses a los depositarios más antiguos con el dinero que dejaban los ahorradores más nuevos y cuando le preguntaban a la susodicha que garantías contaba en caso de quiebra, esta respondía que “una sola: tirarse por el acueducto” a pesar de lo cual las cosas fueron bien durante años, tanto para los inversores que recogían sus dividendos, como para Baldomera que nadaba en la abundancia. Fue tal la cantidad de gente que atestaba esta calle que se vio en la obligación de mudar sus oficinas a la Plaza de la Paja algo que acrecentó de tal forma su fama que terminó siendo portada del Le Figaro francés quien sabe si bajo el titular “El milagro económico Español”.

el gran camelo

Pero como esto de los mercados es algo que de siempre ha resultado impredecible, Baldomera terminó en la quiebra llevando a la ruina según cuentan las crónicas a 5.000 pequeños ahorradores. Como los tiempos eran distintos y haberse quedado en su casa podría haber supuesto la muerte, Baldomera enganchó todo el dinero que pudo, se dice que unos 22.000.000 de reales, y al igual que su marido años antes salió como alma que lleva el diablo con dirección a Francia de donde fue extraditada para cumplir condena en España. Si hasta ahora has sabido ver las semejanzas entre este caso y otros de índole similar acontecidos en nuestro país en recientes fechas no te sorprenderá saber que aquella condena fue reducida y Baldomera pasó el resto de sus días viviendo en libertad y llevando un tren de vida que aquellos a los que robó jamás se pudieron permitir pero legando a la posteridad, eso si, este lugar, cuna de las estafas piramidales y una prueba más de los postulados psicogeográficos.


Es deseo de la organización de este paseo que el mismo se vea ampliado por las aportaciones de todos aquellos madrileños y no madrileños que conozcan algún emplazamiento cuya visita sea obligada para aquel que quiera entender la ciudad de Madrid en toda su amplitud.

La foto destacada es cortesía de Darios / Shutterstock.com.


Unadocenade también está en Google Currents. Suscríbete.
Los post de Unadocenade se pueden republicar siempre que respetes nuestras condiciones de republicación.

Sobre CarlitosSatan


Cuando las cosas se ponen feas es hora de que los feos entren en acción.