En este post, estoy expresando casi lo que me pasa en este momento. Estoy a 20 días de comenzar mis vacaciones y el sprint final laboral se me esta haciendo cuesta arriba. Sin embargo, hay que hacerlo cueste lo que cueste.

Me he dado cuenta que estoy mentalmente agotado y que necesito mis vacaciones. Básicamente, esta es la docena de síntomas que tengo que me indican que estoy agotado mentalmente.

1. No te sentís satisfecho con lo que haces

Cosas que normalmente para mi eran un desafío, hoy en dia son una pesadilla. Quiero que pase el momento de haber ejecutado eso que tengo que ejecutar y dormir. No estoy disfrutando de tareas que solía amar.

Piensas un rato y te das cuenta que en realidad, lo que tienes para hacer esta buenisimo, pero simplemente en este momento no logras disfrutarlo. Estás disperso y te cuesta hacer las tareas que en otros momentos hubieran salido como por un tubo.

2. La gente con la que trabajas te parece siempre ineficiente

Todos trabajamos en equipo. Yo delego muchas cosas y gran parte de la complejidad de mis tareas se las debo a la gente en que delego. Sin embargo, en estos momentos, la vara de calidad aumenta dramáticamente y queremos que todo sea perfecto. Cualquier error o disminución en la calidad de los entregables simplemente nos vuelve locos. Nos hace refunfuñar a la gente de que lo deberían haber hecho mejor de esta u otra forma.

Obviamente nuestro feedback siempre agresivo hace que el resto de las personas se desinteresen en ayudarnos.

3. Nunca lo que entregan los demas es suficiente para ti

Todo lo que le pedis a los demás, les falta algo. Estas como con un detector de cosas que le falta entregar al resto de la gente. Tienes un nivel de detección de errores superdesarrollado y a falta de eso, te irrita violentamente que la gente se equivoque.

Nuevamente, tu cansancio hace que tu entorno tenga más ganas de que tu renuncies, que de ayudarte.

4. Te irritas ante cualquier contestación

Esto es tipico cuando te piden algo que sabes que es una pérdida de tiempo. Normalmente harías diplomacia y lo entregarias para deshacerte del problema, pero en los momentos de cansancio, luchas hasta el final y tu nivel de irritación crece de manera desmedida.

5. Para focalizarse en algo necesitas ambientación Zen

En estos momentos, muchas veces tengo que ahogarme en planillas Excel que requieren el máximo de mi concentración. Normalmente, era auriculares. Iron Maiden fuerte y eso era suficiente. Hoy en dia ya ni eso, necesito quedarme solo, luego de un buen desayuno, desactivar todo tipo de interrupción y recien ahi puedo concentrarme.

6. Soñar en como vas a hacer tus presentaciones

Este indicador es tremendo. Cuando ya tu trabajo empieza a meterse en tus sueños es que realmente necesitas un respiro. Yo he dejado actividades porque en mis sueños no me las podía desprender. He dejado de ser desarrollador por soñar con líneas de código.

Lo peor era que soñaba con problemas y los resolvía mientras estaba dormido. Me despertaba, tomaba nota y lo ejecutaba ni bien tenía un ordenador a mano.

Como consecuencia, decidía no irme a dormir sin resolver todo porque sino soñaba con eso. El agotamiento hace que ni puedas pensar, por consiguiente, no podía resolverlo. Estaba en un deadlock horrible.

7. Tus contestaciones empiezan a ser mucho más hiriente para el resto

Decirle a alguien que es un inútil es moneda corriente. La gente te saca de las casillas con extrema facilidad y tus comentarios hacia la otra persona empiezan a ser hirientes. Muy hirientes.

8. No tienes ganas de hacer nada

Te agarran momentos de lag en donde lo único que quieres es ver el próximo partido del Barça (perdón a los fanáticos del Merengue, Colchonero o quien sea!) y se te arman lagunas mentales de las cuales no puedes salir sin café de por medio.

9. A las 10 de la mañana estas pensando en la caña que te tomaras a la noche

A diferencia de los momentos que estás lúcido, y quieres atacar todos los problemas juntos, solamente quieres que los problemas se diluyen y ya estás palpitando los pinchos y la caña que vas a consumir con tus amigos a la noche.

10. No queres que nadie te hable

Me encierro con mis auriculares, escucho música muy fuerte y no quiero que ni suene el teléfono. No quiero que se me acerque la gente y no quiero hablar ni con mi madre. Solo quiero estar solo, disperso y poder concluir con mis cosas.

11. Tu predisposición es espantosa

Cualquier cosa que te pidan es un fastidio. Te sientes estúpido de que te pidan hacer cosas “cuando tienes otras tantas tan importantes para hacer”. Te parece irrelevante que te pidan realizar tareas que no se te ocurren a ti.

12. Queres matar a todos

En Argentina diríamos “Estoy rodeado de pelotudos”. Simplemente, nadie te cae bien y crees que todo el mundo con quien trabajas es directamente un inepto y merece la muerte lenta y horrorosa.


La realidad, es que el cansancio mental, nos transforma en seres que son detestables y que nos marcan como personas irascibles. Cortar con el trabajo es tan sabio como saber hacerlo. Extender los períodos de concentración extrema hacen que nos quememos y que no rindamos. Por el contrario, logra que restemos.

Todo depende del puesto que tengas y de las posibilidades, pero si estas manejando gente (sobre todo IT), deberias poner el freno una vez cada 6 meses. Es cuestión de organizarse!

Y finalmente, el descanso es clave. Las mejores ideas no salieron de personas extenuadas mentalmente.



Imagen destacada cortesía de Palagret bajo licencia Creative Commons.


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Sobre Diego Varela


IT Program Manager hace algunos años y trabaja en operaciones hace tantos otros. Hice cualquier cosa en el mundo IT, desde programar, testear, administrar bases de datos, administrar servidores y analizar requerimientos por más de 18+ años. Argentino en muy buena ley, aunque he vivido por acá y allá. Los recepcionistas de los hoteles ya me reconocen de la frecuencias que tienen mis viajes.