Siguiendo con la exitosa serie del viejunismo, hoy vengo a contar, los doce signos que indican que ellos quieren permanecer en la juventud e intentan por todos los medios esquivar el viejunismo.
Básicamente se trata de pararse y decir: vale si, tengo 40 palos (o 36, 38 no hay que ser estrictos con esto), pero sigo siendo joven y sobre todo no me parezco a mi padre.
Ellos se paran, visualizan a su padre con 40 palos y respiran aliviados porque ellos, ni de coña tienen esa pinta ni hacen lo que hacia él. Aún así y por si acaso, se aferran a algunas cosillas para intentar mantenerse en ese filo que separa el “todavía soy joven” del “estoy más cerca de los 50”.
Las parejas hacemos lo que podemos para moderar esos intentos de jovenzuelismo.

1. Ir en bus o transporte público al volver de farra

En un fabuloso efecto péndulo, cuando tenían 18 todos querían conducir su coche o su moto. No podían bajarse de su coche bajo ningún concepto. Tener su propio coche y usarlo era algo de mayores. Luego con más pasta y los controles de alcoholemia acechando, se volvía a casa en taxi. Ahora no. Ahora tienen 40 palos pero a las 5 de la mañana deciden que mejor vuelves en búho. Tú por supuesto le dices: te espero en casa que yo me pillo un taxi.

2. LOL

Te llega un mail o un WhatsApp y está lleno de signos y jerga. Esto es monísimo y efectivamente tu padre no lo hacía ni de coña. Firmaba todo “Atentamente” y en un ataque de efusividad podía poner “Un abrazo”. El uso de jerga es de jóvenes.

3. La moto

Cuando un tío te dice: “yo es que voy en moto”, te está diciendo… yo no soy viejo, no tengo un coche de padre, no quiero llevar trastos, no soy mi padre. Soy independiente y molón y por eso tengo una moto, “pequeña”.

4. Las zapatillas

Los tíos desarrollan una extraña alergia hacia los zapatos. Llega un momento en la vida en que deciden que llevar zapatos es de viejos, y entonces no se quitan las zapatillas. Cómo mucho pueden hacer una concesión al mundo chancla en verano y al mundo bota de montaña en invierno. Los zapatos son para el curro y las bodas, son de viejos. Lástima, los zapatos dicen mucho de un tío.

5. Las camisetas

Y sin son viejas casi transparentes mejor. Negras o de rayas de colores, mejor que mejor. Si tienen mensaje del tipo “Me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir”, ya son lo más. Brujulean por internet buscando la camiseta más original y más chocante. Su padre nunca las llevaría, como mucho se pondría una blanca con el logotipo de una constructora.

6. Ir sin abrigar

Un tío de 20 años se abriga y lleva bufanda y gorro. Un tio de 40 jamás. El jersey ha desaparecido de su armario casi completamente, los ejemplares de esa prenda legendaria que quedan perdidos en la balda son un regalo de su madre, su pareja o un recuerdo de juventud. Permanecen sin usar porque “ los jerseys son incómodos” y “no tengo frio”… dos frases que son en sí mismas una regresión a los 6 años.

7. A la playa sin sombrilla

Llevar sombrilla a la playa es ser Antonio Alcántara de Cuéntame..así que sin sombrilla y sin crema.

8. La mochila

Llevar maleta es de viejos, hay que embutirlo todo en una mochila sea como sea. Da igual que la maleta tenga ruedas y evidentemente sea más cómoda… la mochila les retrotrae a un pasado de excursiones y tortilla y fuegos de campamento.

9. Las tareas del hogar

Fregar, barrer, cambiar pañales, bañar niños, cocinar… todas esas cosas son de jóvenes, de otra generación. Vale que esto suele ser por obligación o por necesidad pero eh… no sois vuestros padres.

10. El deporte

Jugar al padel, seguir en un equipo de futbol para echar una pachanga los sábados, jugar al baloncesto un día a la semana con unos colegas, correr como si les persiguiera el diablo, hacer pesas… el deporte es sano, es de jóvenes y nuestros padres no lo hacían.

11. El paraguas da calambre

Nunca, jamás, bajo ningún concepto se lleva paraguas. Un paraguas negro es de padres y si es de colorines, rayitas o parece una rana..delatará que eres padre y será signo de viejunismo. Un chubasquero y listo.

12. No aprender jamás a hacer la cama

Un tío jamás aprende a hacer una cama correctamente. De pequeño se la hacía su madre y de joven le parecía una pérdida de tiempo… ahora vive contigo y sabe que le fulminarás con una mirada como no haga la cama… pero en un último acto de rebeldía… la hará siempre mal. Es una declaración de intenciones: soy joven porque me da igual dormir con las sábanas arrugadas… atrévete a decirme algo y serás como mi madre.



Vosotros no me linchéis.
Vosotras no sonriáis con satisfacción, en próximas entregas “Una docena de cosas que hacen que te parezcas a tu madre”.

Fotografía cortesía de Neal. via photopin cc.


Unadocenade también está en Google Currents. Suscríbete.
Los post de Unadocenade se pueden republicar siempre que respetes nuestras condiciones de republicación.

Sobre Molinos


Un día abrí un blog... Pensamientos. Libros. Frivolidades. Críticas destructivas. Recomendaciones. Indignaciones. Perfiles. Cuentos "didactivos". Grandes momentos etílicos. Despellejes. Documentales. Filosofía de garrafón. Conversaciones. Recetas. Maternity. Y más... Finalista de los Premios Bitácoras y de los Premios 20Blogs 2012. Cosas que (me) pasan .