Preparados, listos, ¡ya!

La carrera por las vacaciones veraniegas ha comenzado y algunos os estáis preparando para un viaje largo de los que dejan huella en la vida. Con unas cuantas horas de vuelo a mis espaldas, en condiciones no confesables algunas de ellas, puedo afirmar que volar es un placer, siempre que tengamos claros unos cuantos puntos antes de subirnos al avión.
Cuanto más preparados vayamos para lo que nos espera, mejor nos irá. Incluso desde el momento que ponemos el pie en el aeropuerto (no hace falta que montemos en el avión), así que todos a repasar estas recomendaciones y luego nos podéis contar vuestras experiencias aéreas:

1. Documentación

Parece de cajón de madera de pino, pero no no… sigue habiendo gente que llega al aeropuerto y antes de subirse al avión tiene sus primeros problemas. ¿El país al que vas requiere visado, vacunación especial o cualquier otra cosa? Carnet de identidad, pasaporte, carnet de conducir, tarjetas de crédito, dinero en efectivo y por supuesto, billetes de avión y resto de documentos necesarios.
Si tienes problemas de memoria, haz una lista. Puedes consultar en la embajada del país al que viajas, o a algún colega que haya viajado antes que tú. Más vale prevenir… que lejos de casa las cosas no siempre son como parecen…

2. Ropa cómoda

Y cuando digo cómoda, digo lo que digo. Un vuelo transoceánico implica muchas horas en una posición que seguramente no nos es cómoda. Si además de esto, se nos va clavando el cinturón del pantalón o nos van apretando los zapatos (los pies tienden a hincharse), el vuelo se puede convertir en una tortura. No hace falta ir en chándal, pero algo holgado, de tejido natural y calzado cómodo, que incluso te puedas quitar en un momento dado. Procura evitar cordones o tacones altos, vaya.

3. Equipaje

Las normas las cambian cada dos por tres, así que lo que diga hoy, quizá mañana no sea válido, incluyendo el tamaño de los botes que puedes llevar en el neceser de mano o el tamaño del equipaje de cabina. Ojo al peso de las maletas. Normalmente es 20 kg por maleta y si una pesa 21,5 kg, puede que te hagan pagar suplemento de peso (una barbaridad). Pésalas en la báscula de casa y trata de balancear el peso de todos los bultos que lleves.

4. Material informático

Si llevas una mochila con el ordenador, la tablet o la cámara de fotos, quizá te hagan abrirla y encender los aparatos en el control antes de pasar a la zona de embarque. Asegúrate de que tienen batería suficiente para encenderlos, porque si no, te puedes quedar sin ellos. De todas formas, dado el número de horas de vuelo y que la lectura o los juegos serán tu (casi) único entretenimiento, lleva baterías adicionales cargadas y los aparatos cargados a tope.

5. Agua y vituallas

Como cada vez que te compras una botella de agua dentro de la zona de embarque o en el avión, te soplan una pasta guarra, lo ideal es que te la compres y la vayas rellenando en donde puedas. Sed vas a tener y además, conviene que te hidrates. Además, en el avión cualquier cosa que te tomes fuera del menú de desayuno, comida o cena que te den y que va incluido en el precio del billete (de momento), valdrá otra pasta guarrísima, lo suyo es que antes de subir al avión compres alguna fruta o barritas energéticas en el aeropuerto. También serán caras, pero menos que a bordo.

6. Antifaz y tapones para los oídos

El antifaz será muy útil si te resulta complicado dormir cuando hay luz alrededor. Y necesitarás dormir (sea la siesta o la “noche”) para combatir el jet lag antes de que te pase. Si viajas hacia el oeste se lleva mejor, pero hacia el este, es el horror. Hay un refrán en inglés que dice “West is best, East is beast”, que lo dice todo. Los tapones lo mismo, depende del vuelo puede que no los saques de su funda o que desees un tapón doble para no tener que soportar los ruidos del resto de pasajeros o incluso del avión.

7. Almohada de viaje

A no ser que viajes con amigos o familiares (y aún así), tener a mano una almohada cervical para no desnucarte durante un viaje largo es fun-da-men-tal. La llevas colgada del bolso y te la pones en el avión para no molestar a nadie y estar mucho más cómodo cuando toque dormir. Hay mil modelos diferentes y las venden en los aeropuertos pero claro, mucho más caras de lo que las podrías encontrar fuera.

8. Horario

Y ahora que hablamos de dormir… mi recomendación es que cambies el horario del reloj al de tu destino nada más subirte al avión. Te ayudará a saber si deberías echarte una siesta o algo más. Yo hago como que estoy en destino desde que piso el aeropuerto. Parece una tontería, pero no sé lo que es el jet lag.

9. Niños…

Yo tengo hijos. Pequeños. Vamos, que este punto no es un alegato antiniño. Peeero, los niños pueden dar por saco al resto del pasaje (a ti también, pero son tuyos, o sea, tu responsabilidad): hablan alto, pueden llorar, se aburren, se cansan… Alecciónales. Lleva un buen surtido de juegos para tenerles entretenidos. Lleva una tablet con varias películas cargadas y que las puedan ver. Haz concursos a ver quién es el que más tiempo aguanta callado… sorprendentemente, este es un juego que a mis hijos cuando eran más pequeños les encantaba.
Tampoco significa que cada vez que abren la boca vayan a molestar a la gente de alrededor, claro. Hay gente que lo tiene delicadísimo y que cualquier cosa les molesta. Pero tú sabes lo que tienes que hacer… hazlo.

10. Algo de abrigo

Habíamos hablado ya de ropa, pero se me olvidó un punto fundamental, que requiere atención expresa. Y es, si viajas en verano, ya sea de verano a verano o de verano a invierno o de invierno a verano (depende de dónde a dónde vayas), nunca olvides llevar algo de abrigo, una chaqueta, una mantita de viaje… Los aviones tienen un microclima que hace que o te mueras de calor o de frío (y esto último es literal). Suelen poner el aire acondicionado por encima de sus posibilidades y puedes llegar a tu destino con síntomas de congelación.

11. Sigue los consejos del personal

Tanto del de tierra como de los TCPs (Tripulantes de cabina de pasajeros). Son gente entrenada en emergencias y acostumbrada a tratar todo tipo de situaciones. Algunas, de lo más peregrino. Los TCPs tienen un trabajo que hacer y este trabajo no pasa por ser tu esclavo. Aunque estés harto de volar, estate atento a sus explicaciones sobre las salidas de emergencia, que nunca se sabe… Y pide las cosas por favor. Y da las gracias. Que no cuesta nada.

12. Llega pronto

La teoría dice que dos horas antes de un vuelo internacional, pero, creedme, mejor tres. Chequea bien la terminal de donde sale tu avión (el año pasado mi billete decía que se salía de la T-1 de Barajas… y cuando llegamos allí resultó que salíamos de la T-4, con el consiguiente agobio, carreras, etc). Dependiendo del destino, las medidas de seguridad son farragosas y toman su tiempo, así que cuanto más tengas tú, mejor para todos. Y tendrás opción a elegir (dentro de lo que cabe) asiento, con lo que podrás hacer el viaje mucho más cómodo y acorde a tus preferencias.

Dicho lo cual, espero que disfrutes al máximo de tu estancia el ultramar y, por supuesto, de tu viaje. ¡Cada viaje es una aventura!

Foto destacada vía Shutterstock.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.