Todo el mundo os hablará del éxito, de lo que molan las redes sociales, de lo guay que es tener una página web, de lo bien que funcionan los anuncios de Google AdWords. Pero nadie os reconocerá que estas estrategias también pueden fallar. Para esto hay un viejo refrán romano que dice errare humanum est, es decir, que errar es humano, pero lo que no sucede normalmente es que alguien te cuente los fallos que ha tenido y, lo más gordo, normalmente no se tienen en cuenta. Y estos fallos tienen siempre varios causantes (que no causas), con lo que podrán ser o bien de quien prepara y desarrolla la estrategia o bien del cliente, que tiene la sensación de que ha fallado.

1. Jugar sin estrategia

Pongamos un símil con el deporte: ¿creéis en serio que Guardiola no les marca una estrategia a seguir en los partidos a sus jugadores? ¿Que Mourinho o Clemente son así de antipáticos porque les gusta ser el centro de atención? ¿Que Rafa Nadal sale a jugar al tenis sin saber a quién tiene enfrente? ¿Que Jordan no sabía explotar los puntos débiles de quienes le defendían? No, todo responde a estrategias. De una forma más o menos sutil, pero siempre hay una preparación previa. Probablemente la preparación del proyecto lleve más tiempo que el desarrollo. Y mucho menos que el éxito.

2. Todo se puede viralizar

Sí, claro, todo es susceptible de viralización. Pero sólo si has hecho algo bueno. Aunque lo malo también se viraliza, pero luego a ver cómo lo remontas, porque la crisis de reputación que se te puede originar puede ser de las de salir más caro el collar que el galgo.

3. El objetivo no es vender

Realmente con esto estoy parcialmente de acuerdo. Si en tu estrategia online incluyes redes sociales, efectivamente en éstas no puedes ir a saco vendiéndote porque la gente enseguida nota tu spam (sobre todo si detrás sólo hay humo), pero si en tu estragia incorporas una tienda online, ahí tienes que ir a vender y a maximizar las conversiones. Vamos, que tus visitantes tienen que comprar, sí o sí. O reservar si tienes un negocio que lo permita. O descargarse cosas si vendes software. O… lo que sea.

4. Todo es fácil

Es tan fácil que todo funciona. Bueno, no todo funciona, pero como os he dicho en la introducción nadie os va a vender sus fracasos o cómo los remontaron, con lo que no sabréis si los ejemplos que os ponen son buenos o no.

5. No es la cantidad, es la calidad

Éste es el cuento de siempre. Ir sacando pecho porque se tienen miles de seguidores en Twitter o en Facebook está muy bien porque es un dato objetivo, pero si la gente que sigue a esos perfiles apenas interacciona entonces es que algo falla. Si lanzas 20 tuits al día o diez estados a Facebook y no se consigue una mísera respuesta, algo falla.

6. Las redes sociales son gratis

Ya, y las webs te las puede hacer un primo o un amigo. Cuando te des cuenta del tiempo que lleva hacerse cargo de los perfiles igual ves que no es tan gratis porque comprenderás que quita tiempo para dedicarte a tu negocio.

7. Con un becario basta

No. Rotundamente no. Un becario está para aprender. Y si quien coges sabe y además lo ha demostrado, no le contrates ni en prácticas ni le hagas becario. ¿Por qué? Porque ese becario irá aprendiendo y le cargarás una responsabilidad que no va ni en el sueldo ni en su experiencia.

8. No vendas algo que no puedes hacer

Si vas diciendo que tienes wifi gratis (p.e. si eres un hotel) pero luego la cobras, ¿te imaginas lo que podría pasar si va algún influyente de las redes? Aparte, piensa que la publicidad engañosa es ilícita y la competencia estará ahí esperando para denunciarte y que, hablando vulgarmente, te caiga un puro gordo.

9. El cliente siempre tiene la razón

Pues no. Si está equivocado, habrá que decírselo. Si no le vas a decir cómo ha de llevar el día a día de su negocio porque no tienes ni idea de qué va el asunto, no dejes que te diga cómo tienes que hacer tus labores en el día a día. Básicamente también porque si algo no se puede hacer con el presupuesto que tiene, hay que decírselo y no trabajar a pérdidas. No somos la caridad.

10. Pensar en grande

Vale, has montado las redes sociales y la web en tu estrategia y las dotas de contenidos buenos y que funcionan. De repente te llega una visita desde Estados Unidos que compra tu producto y como alguien avispado te ha vendido la moto que esto es una ventana abierta al mundo vendes y te encuentras con que los gastos de envío que tienes previstos no cubres ni portes ni gastos de aduana. Y ya no hablemos del turismo. Si alguien te va a vender la moto de que se te va a llenar de guiris y no se plantea hacer una web multilingüe, échale de ahí con viento fresco.

11.  Poner los huevos en el mismo cesto

Alguien te dirá que el SEO es lo mejor, lo más efectivo y lo más barato. Y le creerás. Alguien vendrá después y te dirá que lo que mola es el SEM, que pagar por salir en los resultados mola y es mucho más efectivo. Y luego vendrá alguien que te dirá que las webs están muertas y que montes una fanpage en Facebook, un perfil en Twitter, una página de Tuenti y que cierres tu web (porque están muertas) y te gastes un pastón en anuncios para hacerte famoso. No. Mezcla una buena estrategia de posicionamiento con anuncios en buscadores, una buena web (incluso con un blog, aunque creas que no vas a ser capaz de escribir una o dos veces al mes: las noticias las cocinarás tú) y, si tu negocio lo permite, unos perfiles en redes sociales. En serio, gastarás más dinero, pero quizá no tanto si tienes planteado hacer una web y alguien te vende una web miserable con 10 páginas estáticas a 300 euros cada una.

12. Pensar en quien va a comprar

Porque al final esto es lo que cuenta. Si preparas el proyecto para alguien que no tiene ni idea de qué va esto, piensa como él y encuentra dónde puede obtener un nicho de negocio que explotar. Y pregunta al cliente qué es lo que quiere. Él te dirá lo que quiere y te dará las pistas para conseguirlo.

Seguramente haya otras muchas más razones, pero nadie te las va a contar. Tendrás que aprenderlas por ti mismo. Recuerda que en nuestra sociedad sólo se valora el fracaso y, si no, prueba a montar una empresa que no funcione y empieza a contar con los dedos de la mano quién te apoya después. Por cierto

Imagen cortesía de Office, con licencia Creative Commons.


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así