La ciencia es una carrera dura y sin garantías, pero muy divertida. Está llena de gente rara y apasionada (iba a decir obsesionada, pero mejor no tirarse piedras sobre el propio tejado).

Somos una especie en extinción en España, y tendremos que adaptarnos al medio de cultivo extranjero hasta que las condiciones vuelvan a ser, sino idóneas (que nunca lo han sido), al menos mínimamente tolerables para que permitan nuestra supervivencia. Pero un entorno hostil nunca nos ha impedido seguir desarrollándonos, pues parte de nuestro trabajo implica el superar toda serie de obstáculos. Estamos orgullosos de ser científicos por más de una docena de razones.

1. Lo bien que suena cuando te preguntan a qué te dedicas

Lo dices con la boca llena: soy científico. Pero más todavía cuando te preguntan tu especialidad: Genética/Física teórica/Nanotecnología/Biología Molecular… Los dejas con la boca abierta, a partir de entonces te mirarán con otros ojos.

2. Puedes vestirte con la ropa más vieja del armario

No sólo puedes hacerlo, sino que encima es recomendable si trabajas en un laboratorio. Las manchas de Bromuro de Etidio, Azul de bromophenol, o incluso radiactividad… mejor en ropa que no te duela tirar a la basura. Y si trabajas delante del ordenador, pues cuánto más cómodo mejor, no? Ir zarrapastroso es señal de que haces bien tu trabajo.

3. Tienes excusa para llegar tarde o directamente no asistir a compromisos sociales

Tus experimentos se pueden alargar perfectamente hasta las 11 de la noche, o te puedes ver obligado a correr al laboratorio un domingo por la mañana a cambiar el medio de cultivo de tus células, así que nadie dudará de ti si te escaqueas de la comida familiar o de la noche de cine temático y de autor.

4. Está bien visto ser un desastre, desordenado y despistado

Las mejores mentes siempre han sido un caos, y muchos de los avances científicos más importantes de la historia han ocurrido por un descuido o una equivocación. Siempre podrás usar esa excusa cuando tu madre se queje del desorden en tu habitación: mamá, los genios siempre son desordenados, deberías estar orgullosa de mi.

5. Tienes acceso a todo tipo de sustancias nocivas, tóxicas o letales

La gente se tomará en serio tus amenazas. Simplemente con los componentes de un laboratorio normal pueden ocurrir accidentes peligrosos… ¿Quién no se ha imaginado añadiendo un poco de fósforo radiactivo a la sopa de su archienemigo?

6. La bata es sexy

Todos tus amigos te imaginarán con ella puesta… y sin nada debajo, independientemente de que tengas una o no.

7. Puedes fabricar bombas con hielo seco, echar todo lo que se te ocurra en nitrógeno líquido para que hierva, hacer reaccionar un ácido con una base y ver que pasa,…

La curiosidad es una virtud, podrás desarrollarla.

8. Te pagan viajes a todo el mundo para asistir a congresos científicos

Las charlas científicas están muy bien, pero nadie espera que estés en París y te quedes los 4 días encerrado en el centro de congresos intentando entender a chinos e indios hablando inglés. Todo es cuestión de prioridades.

9. Nunca te quejarás de monotonía en el trabajo

Experimentos nuevos, aparatos nuevos, organismos nuevos. Escribir artículos, dar charlas, enseñar a los estudiantes de carrera, incluso dar clase. La ciencia evoluciona constantemente, y el trabajo no se limita a los experimentos.

10. Puedes ser todo lo raro y friki que quieras

Se da por supuesto que, para que te guste trabajar con cosas que no ves, diseccionar al ratoncito Pérez, clonar ovejas… tienes que tener un punto de raro. La gente normal se hace contable.

11. Puedes entrar a trabajar a las 10

La creatividad y la concentración no entienden de horarios. Si eres más eficiente por las tardes, un buen jefe no te va a obligar a estar allí a las 9 de la mañana. Y si tus células tardan 8 horas en crecer y tienes que volver a terminar el experimento a las 12 de la noche, nadie espera que aparezcas a una hora razonable al día siguiente.

12. Siempre tenemos razón

Mi favorita. Si eres científico, todo el mundo acepta que eres inteligente, así que se creerán todo lo que digas, aunque no tenga nada que ver con tu campo y no tengas ni la más remota idea del tema en cuestión. Puedes inventarte teorías y razonamientos, la gente no se molestará en comprobarlas.



He querido empezar por la parte positiva, pero para el próximo capítulo: Una docena de razones por las que NO ser científico.



Imagen cortesía de x-ray delta one via photopin cc


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Sobre Doctora Silvi


Científica de profesión, lectora de corazón, escritora en mi tiempo libre y ociosa de vocación. La vida me ha llevado a ser inmigrante en Carolina del Norte mientras decido lo que quiero ser de mayor. Si quieres seguir mis desventuras puedes visitar mi blog http://catuxa20.wordpress.com.