Sí, señoras, señores, entes y demás gente. Vivimos en una sociedad que nos convierte en antisociales. Pero ojo, no porque sea ninguna enfermedad ni nada de eso. De hecho, ni siquiera es malo. Algunos decidimos convertirnos en antisociales porque no estamos dispuestos a seguir una manera de vivir que va contra todo aquello en lo que creemos o que se da de bruces con una educación que algunos hemos recibido para comportarnos correctamente en público.

Y es que cuanto más avanza la sociedad (o eso dicen), peor se comporta cierta gente, pero con el problema añadido de encontrarte gente que justifica ese tipo de conductas. Así que si algún día os cruzáis conmigo vais a ver a un tipo de casi dos metros que os va a mirar mal y va a estar suspirando como si no hubiera mañana. ¿Sabéis por qué? Porque enseñar buenos modales en público es de muy mala educación. Aunque me apetezca cruzaros la cara de una hostia. Las cosas como son.

1. Las colas

¿Qué parte no se entiende de que si hay varias ventanillas o cajas abiertas en un supermercado y una sola cola es porque hay una única cola? ¿Tan difícil es? En serio, ¿qué tipo de déficit cognitivo tiene esa gente que se pone en una ventanilla cuando hay una cola del copón y dice uy, no me había dado cuenta? Eso por no hablar de la típica gente que se coloca justo para hacer una pregunta. Voy a ir encerando el bate…

2. Las prisas

Todo, absolutamente todo es para ayer. O para anteayer. Eso por no hablar de ir corriendo a todos los putos sitios por falta de planificación o por lo que sea. De hecho, a mí me pasa eso, sobre todo en Madrid. Lo hagas como lo hagas, tu previsión de tiempo siempre falla. Bien porque calculo mal el tiempo o porque falla lo que sea o porque lo que sea. Pero igual tendríamos que vivir un poco más despacio e igual nos daría tiempo a hacer mejor las cosas. E incluso más.

3. El egoísmo

¿Algo que añadir a esto? ¿De verdad crees que no eres egoísta? ¿En serio? Si todos los somos.

4. La masa

No, no me refiero al Increíble Hulk, sino a ese ser gregario formado por múltiples organismos independientes que se comportan como uno solo. No, no me refiero a la gente que ve telebasura (yo también la veo) o gente que no lee (yo cada vez leo menos), sino a hacer todo lo que hace la mayoría porque es lo que hace la mayoría. Que en las vacaciones hay que irse de viaje donde Cristo dio las tres voces aunque acabemos reventados, se va. Que hay un puente y hay que chuparse sus buenas cinco horas de atasco para salir y otras ocho para volver, se hace. Que hay que dejarse barba porque está de moda, se deja.

5. El fútbol

Joder, que me gusta el fútbol. Pero esta temporada estoy pasando hasta de mi bienamado Pucela. ¿Por? Porque me tocan los huevos los horarios. Me toca las narices que no se sepa el calendario y los horarios desde el día del sorteo y me toca las partes pudendas muy mucho el hecho de que sea motivo de conversación o incluso de orgullo. Aún si nos lleváramos los millones que se llevan los futbolistas…

6. La política

Mirad, me tomo a coña la política porque no es serio, pero sobre todo porque la gente que está al frente de la política vive en un continuo si me queréis, irsus que es algo así como conmigo o contra mí que ya da por el culo. Mira si me quieres adoctrinar, hazlo. Otra cosa es que si me aburres te mande donde amargan los pepinos. O a freír espárragos. O a la mierda. Ya me formo yo mi propia opinión pero, si no te importa, déjame expresarla, ¿ok? Que no por mucho gritar me vas a convencer antes.

7. La gente que grita

Ya lo relaciono con lo anterior. En general los españoles hablamos muy alto. A voces. A gritos. Que mira, que tu conversación me toca las narices. Que no quiero saber qué has hecho o a quién vas a ver, o si tienes un problema familiar o una enfermedad. Que no. Que mira que te lo guardes. Algunos no les hace falta siquiera el móvil para hablar con esa persona que está a varios kilómetros. Y esto me lleva al siguiente punto…

8. La gente que habla por teléfono sin parar

Si te has hecho un viaje en transporte público (incluso en tu propia ciudad) sabrás que hay gente que tiene que ir radiando todo el viaje. O contar toda la semana en las dos horas que dura el viaje. Y lo que mola que a ti se te corte la llamada que tienes que hacer mil veces, pero a esa persona que tienes al lado no sólo no se le corta sino que cada vez va hablando de manera más distendida… hasta que suelta una carcajada y… sí, esto es mi bate. ¿Quieres probarlo?

9. Los nuevos progenitores

Ya os he dicho que a mí me han enseñado modales. Que me han dado una educación. Realmente esa educación y esos modales no los he aprendido en la escuela, sino con mis padres. Que me han enseñado que en público se puede jugar sin molestar a los demás, que no hay que gritar en público… Y se levantaban a echarme la bronca si estaba lejos. Ahora no. Ahora los y las pichaflojas (que es una calificación que vale para ambos sexos, no tiene que ver con las gónadas masculinas) pegan un berrido que el churumbel de turno obvia, como es normal, o les ponen una película en el tablet-ordenador-dvd portátil a todo volumen para que pueda oírse en varios cientos de metros a la redonda o los ignoran como si fueran muebles. Herodes, desde luego, erró el tiro.

10. Los centros comerciales

Los templos del consumismo a los cuales nos vemos abocados a ir si queremos comprar ciertas cosas a buen precio. Y que son un infierno como decidas que es buen momento ir un sábado por la tarde. Se junta todo. Progenitores pichaflojas. Gente que grita con el móvil. Gente que grita. Masa. Egoísmo. Colas. Luego nos extraña que Michael Douglas se volviera chinorris en un atasco. Le soltamos en un centro comercial y ríete tú de Puerto Hurraco.

11. Los locales de moda

Los snobs del futuro llamarán snobs a los demás. El mismo experto en fútbol se convierte en experto catador de gintonics a la vez que te recomienda cuál es la mejor opción para asar un lechazo si vas a disfrutar de un vino de crianza, porque si lo asas mucho puedes llegar a estropear el bouquet y los aromas de frutas del… ¡¡BASTA!! Yo quiero un gintonic, no mis cinco piezas fruta al día bañadas en alcohol y disfrutar de un lechazo con el vino que me dé la gana. ¿Nadie se da cuenta de lo que idiotizan esos sitios? Por no hablar que con lo que te cobran por dos gintonics premium puedes comprarte una botella de esa ginebra y seis botellines de tu tónica premium preferida. Que a ver, que el mérito no está en saber beberlo, que puede hacerlo cualquiera, sino en prepararlo, y por eso te cobran. Pero podrías aprender. Y dejar de restregarnos en los morros a los demás que puedes beber tres de esos gintonics al día o beber una botella de crianza sin que tu cuenta corriente lo note.

12. Las redes sociales

Sí, vivo de ello. Y sí, he conocido a gente que merece la pena. A mucha. Pero ya empiezo a estar bastante harto de la gente que hace de ellas el centro de su vida. Que sólo te habla de eso. Que no ve más allá. Y que sólo se entera de las cosas que se cuentan en ellas. Que no ven más allá. Que te dicen que ves las noticias en la tele y es como si hubiera pasado una semana desde que ellos lo sabían al más puro estilo Joaquín Luqui y su famoso tú y yo lo sabíamos. Que son un medio y una herramienta más que poderosa, sí; que hay gente que puede llegar a ser tu amiga, también. Que ayudan a ampliar nuestro mundo, también. Pero que mis amigos son mis amigos de verdad y los sigo eligiendo y sigo teniendo amigos desde la época del colegio, también es verdad. Soy así. HAMAZME.

Y, lo siento, pero es lo que hay. Igual esté equivocado porque la mayoría es la que dice lo que hay que hacer. O no. Y a las pruebas (políticas) me remito. Y si no, a los Anthrax.

Imagen destacada de Abi Skipp con licencia Creative Commons.


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así