Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana, decidí prescindir del coche. Una decisión que, a pesar de mis viajes, se ha demostrado no sólo razonable a largo plazo sino también muy provechosa. Y es que, a pesar de que se nota que hay menos crisis porque hay más coches por las calles, el coche no deja de ser una de esas esclavitudes que el tiempo al final acaba haciendo que no la necesitemos.

Ya sabéis que aquí somos muy fanses del transporte público y de la bicicleta y quedarse sin coche es precisamente una de esas fórmulas para poder conseguir que vivamos en un mundo mejor y más saludable. E incluso más sostenible de cara al futuro. Así que vamos al turrón.

1. Es un gasto exagerado

Sí, no nos engañemos. Entre gasolina, seguros, impuestos, intereses (poca gente se lo compra a tocateja) y demás, tener un coche es una de las decisiones más irracionales que existen. 2.000€ al año no son precisamente moco de pavo y pueden permitirnos otras cosas como ahorrarlos, usarlos en otros gastos corrientes o para darse un capricho. Que la sociedad del bienestar incluye también estas tres cosas por encima de los coches.

Y si a esto sumamos el ser autónomo donde no puedes incluir todos los gastos que genera tu coche salvo que efectivamente sea necesario para tu trabajo de forma fundamental (pocos epígrafes del IAE entran en esto), pues despídete porque lo único que vas a poder hacer es gastar y gastar y gastar.

2. Puedes obtener liquidez si tienes uno

A ver. No es como la vivienda que se revaloriza, pero sí puede ser una fórmula para conseguir liquidez si en un momento dado nos van las cosas un poco mal. Aquí también viene ese momento de por cuánto lo vendo, y acabar casi regalándolo. Para ello hay diferentes sitios web en el que podréis encontrar posibles valoraciones del vehículo en función de antigüedad, modelo y kilómetros, como www.compramostucoche.es. Vamos, que una cosa es vender tu coche porque andas con achuchones económicos y otra regalarlo, que luego viene Hacienda y te dice oye, que esto lo has vendido por 5 y nosotros vemos que el precio de mercado es 7. Mucho ojo con esto.

3. Andar es muy sano

Y no lo vamos a poder negar. De hecho, una de esas cosas que ahora os ha dado a todos por hacer que es correr puede ser muy pernicioso sin la debida preparación. Y, de hecho, para recorrer los escasos kilómetros que tenemos que recorrer los de provincias para llegar a nuestros trabajos, no nos hace falta el coche y encima conoceremos nuestra ciudad mucho mejor. Que sí, que las cuestas y las inclemencias meteorológicas… Pero vamos, que tampoco se ha muerto nadie por andar un poco.

4. El transporte público te puede llevar donde sea

Chip. Hay autobuses y trenes para llegar a prácticamente cualquier sitio. Tanto dentro de nuestros lugares de residencia, como para irnos a otras ciudades o pueblos. Que sí, que puede que tengan horarios que no nos cuadren o que tarden mucho en llegar, pero al final igual lo que tenemos que hacer es pensar que tenemos tiempo para nosotros. Y dejarnos de pensar que todo tiene que ser inmediato.

5. Te evitarás cabreos innecesarios

¿Quién no se cabrea cuando está en un atasco? ¿Cuando alguien tarda más de lo debido en aparcar? ¿Cuando te encierra esa típica persona que decide que puede aparcar donde le da la gana una vez ha puesto el warning? No hay más preguntas señoría.

6. Igual que la casa: alquilar puede ser una solución

Y es que si no necesitas realmente el coche más que para irte de vacaciones a algún sitio, puedes alquilar un coche por unos días y santas pascuas. A recorrer sitios con la libertad (eso sí es verdad) que te da un coche para ir donde sea, a la hora que desees. Pero sólo porque estás en vacaciones.

Aunque eso mismo también puede aplicarse a otras cuestiones. Y, ojo, no sólo hablo del alquiler, porque llegado el momento un renting o un leasing pueden ser opciones también plausibles, especialmente en el caso de empresas.

7. Usa la bici, que es sano

Ya hemos hablado de los beneficios de andar, así que tampoco nos vamos a extender sobre los de ir en bici a los sitios. Eso sí, aquí tenemos que ponernos serios porque el compromiso en España con la bicicleta es escaso. Y no sólo por parte de los políticos que toman decisiones impulsados por vete a saber qué ignorancia, sino también por mucho conductor (y aquí entras tú como el conductor de transporte público) que no respetan lo más mínimo a los ciclistas.

Dicho lo cual, una bici decente y su mantenimiento anual puede no superar los 600€ el año de su adquisición, quedándose en unos miserables 200€ como máximo a partir de ahí. Así que yo no lo pensaría mucho.

8. En serio, no lo necesitas

Y no es por insistir, pero realmente el coche puede ser una de esas necesidades creadas inútilmente. ¡¡Y NO LO DIGO MÁS!! Además, ahora que podemos pedir a los reyes magos políticos lo que sea para que salgan reelegidos en breve, ¿por qué no pedirles un plan de transporte público racional?

9. No contribuirás a la contaminación

Efectivamente. Para quienes no vivimos en Madrid, bajar a la gran villa y urbe supone un destrozo brutal. Entre que no se respira igual que en provincias y que está llena de coches, desde luego es para pensarse mucho este asunto. Quizá por eso los árboles de Madrid están como están (a lo que habrá que unir el escaso dinero que se habrá invertido en cuidarlos, claro).

10. Ni a seguir aumentando la balanza de pagos negativa

A ver, seamos sinceros. España no tiene petróleo y ha de importarlo. De hecho, España es deficitaria en fuentes de energía fósil. Y no nos vale como argumento que nuestros amigos los saudíes tienen porque al final el dinero se va para allá y sale de nuestros riñones. Si podemos evitar que en materia energética podamos importar energía (en lugar de comprar energía nuclear a Francia, pero oye, son franceses), igual seríamos un país menos deficitario.

11. Salvo que te pases a lo eléctrico

Aquí si os puedo perdonar que queráis comprar un vehículo eléctrico. Pero ten en cuenta lo anterior: necesitamos ser un poco más independientes energéticamente para poder conseguir que el vehículo eléctrico sea una realidad. Y, seamos sinceros, la mayor parte de los desplazamientos urbanos (y no urbanos) que hacemos no superan el radio de los 20 km, con lo que un vehículo eléctrico puede ser una solución.

12. Y si no, consumo colaborativo

Pues sí. Si todo lo anterior no te convence, puedes pasarte al consumo colaborativo. Cualquier servicio de compartir coches (o el boca a boca, que también funciona), puede servirte para ahorrar unos eurillos, tanto por quien ponga el coche como por quien lo use contigo. Incluso las marcas han empezado a ver esto como un modelo de negocio y puede que así nos ahorremos el tener todos un gigantesco espacio para el coche en casas con cocinas cada vez más pequeñas.

Así que si estás pensando en prescindir del coche porque es el jarrón más caro de los que tienes en casa, no lo dudes, y hazlo. Verás como a la larga no te arrepientes.

Imagen destacada de Shutterstock.


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así