Toledo surgió como asentamiento celtibérico, posteriormente fue un importante enclave romano, la capital de los visigodos, la ciudad medieval de las tres culturas (musulmana, judía y cristiana) y la capital imperial de los vastos dominios de Carlos I. Una ciudad milenaria y con el gran atractivo de Toledo conlleva que tanto a nivel patrimonial como a nivel de oferta turística se generen numerosas alternativas. Por eso en este post te vamos a ofrecer tres de ellas para cada una de las doce opciones que te planteamos, tratándose de ocio y cultura siempre es mejor no quedarse corto.

1. Disfrutar de magníficas vistas

Entre ellas nos encontramos con las que ofrece la terraza del Museo de escultura Victorio Macho. Se orienta hacia el oeste, divisándose la sección del río que se domina desde el puente de San Martín. Destacamos las vistas en invierno por coincidir la puesta de sol con el horario de cierre del museo.
El campanario de la Iglesia de San Ildefonso, también llamada “Los Jesuitas”. Las mejores vistas hacia la Catedral y el Alcázar desde el interior de la ciudad.
El Mirador del Valle, en la Carretera de Circunvalación. Podrás ver gran parte de la ciudad en frente de ti. Las vistas son impresionantes a media tarde, cuando el sol está a tu espalda y la masa de teja, piedra y ladrillo parece tornarse “incandescente”. El mirador está fuera de la ciudad, así que recomendamos acceder al mismo haciendo uso del tren o el autobús turístico, en taxi o el vehículo privado.

2. Visitar no uno, sino tres templos cristianos

No hay un tour de Toledo que no incluya la visita a al menos uno de estos 3 emblemáticos monumentos.

Catedral Primada o de Santa María. Obra maestra del gótico, segunda catedral de España en superficie y con obras de arte de incalculable valor. Al estar rodeada de edificios la Catedral no es tan vistosa por fuera como impresionante resulta su interior.
Monasterio de San Juan de los Reyes. Mandada edificar por los Reyes Católicos, rivalizó en su momento con la Catedral y hubo algún que otro pique. Su estilo es gótico renacentista. No te pierdas las bellísimas águilas esculpidas en piedra que miran hacia el altar. (Te recuerdo que el águila es el símbolo de los RRCC)
Iglesia de San Ildefonso. Ya que hemos recomendado subir a su campanario es seguro que vas a ver la iglesia. El gótico quedó muy atrás y nos encontramos el estilo imperante en la época de su construcción: el barroco. Vale la pena sentarse un momento a contemplar el magnífico retablo mientras escuchamos la música barroca que suele oírse por megafonía.

3. Visitar tres templos de origen no cristiano

Sinagoga-Museo de Samuel ha-Leví o de Nuestra Señora del Tránsito. Es un templo mudéjar del siglo XIV. Pese a estar prohibido, Pedro I concedió permiso a su tesorero real para construir esta sinagoga en su actual ubicación. Destacan su artesonado del techo y su yesería sobre el muro principal (el que mira a Jerusalén).
Sinagoga de Santa María la Blanca. Edificada en el año 1180, es un templo mudéjar con 32 pilares (que recuerdan a los de una mezquita) pintados en color blanco y que dividen el edificio en cinco naves.
Ermita del Cristo de la Luz (anteriormente mezquita de Bab al-Mardum). Fue construida en el año 999 y cuenta con cuatro columnas centrales que dividen el espacio en nueve compartimentos abovedados. El ábside fue incorporado posteriormente por los cristianos.

4. Disfrutar de la pintura universal de El Greco

Museo del Greco. Es el único de toda España dedicado a la figura de este insigne pintor cretense. Se divide en el museo propiamente dicho y en la Casa Museo (que es una casa del estilo que imperaba en la época del Greco, pero no su vivienda).
Iglesia de Santo Tomé (o de Santo Tomás Apóstol). Esta pequeña iglesia mudéjar alberga una de las grandes obras maestras del Greco: “El entierro del Conde de Orgaz”. La belleza y el profundo significado del cuadro sobrecogen, pero hay que decir que el Greco no pudo ver dicho entierro porque ocurrió más de 250 años antes de que él lo representara.
Museo de Santa Cruz. Vale la pena acercarse tan solo para contemplar la portada plateresca de este hospital. Ciertamente este impresionante edificio fue concebido como un hospital. En este caso el continente es tan museo como su contenido.

5. Perderse por algunas de sus preciosas callejuelas favoritas

Nuncio Viejo. Quizás la calle más estrecha de la ciudad. Un camino sorprendente para subir desde la Catedral hasta Los Jesuitas.
Cobertizo de San Pedro Mártir. Es una calle no muy transitada para ir hacia el Monasterio de San Clemente desde la Universidad. Algunos tramos van cubiertos al atravesar edificios, de ahí lo de “cobertizo”.
Cuesta Ciudad. Se trata de una escalinata que permite acceder desde la calle Trinidad a la plazuela que está en el lateral del Ayuntamiento, en la calle Consistorio.

6. Comprar alguno de sus tres clásicos

Mazapanes. Toledo es al mazapán lo que Francia es al croissant. Hay numerosos establecimientos para adquirir o para degustar algunas unidades. Los más célebres son Santo Tomé, Conde, la Casa del Mazapán, etc.
Damasquinados. Se trata de un trabajo artesano que consiste en incrustar metales preciosos sobre cerámicas u otros metales y cuyo origen pudiera ser Damasco (Siria). Durante la dominación musulmana en Toledo se aprendió la técnica y se utilizó ampliamente para embellecer espadas.
Espadas. El acero toledano ha sido bien conocido desde antaño aunque en muchos casos se llamó “acero español”. Seguro que has podido ver algunos ejemplares “Made in Toledo” gracias al cine en El Señor de los Anillos, Braveheart, Gladiator o en Los inmortales.

7. Disfrutar de unos vinitos (con moderación) y unas tapas en

Alfileritos 24. Es un local muy bonito y sin duda peculiar en su distribución. La planta baja está decorada cálida y acogedora. No demasiado luminosa, ideal para tapear y hacer confidencias o conspirar con un vino o una cerveza en la mano. Al fondo hay un sótano-gruta bastante chill-out, ya que el suelo está cubierto de arena de playa. Subiendo las escaleras hay un precioso restaurante. Tú eliges qué plan prefieres.
La Sucursal del Botero. Es una pequeña taberna cerquita de la Catedral. Ideal para reponer fuerzas con algún vino de Toledo o de La Mancha.
La Abadía. Pertenece al mismo grupo que Alfileritos24 y goza de similares atributos. Quizás sea más conocida por estar en una plazuela más transitada, pero ambos establecimientos no están separadas por más de 50 metros.

8. Hacer un alto en el camino y tomar un cafelito en

La Malquerida de la Trinidad. Cerquita de la catedral hay un café de corte moderno y desenfadado en el que leer el periódico, conversar con los amigos o, como ya habíamos anunciado, hacer un alto en el camino para disfrutar del aroma y sabor de un buen café.
El Café de las monjas. En el límite de la judería hay un café-confitería que cuenta en su escaparate con numerosas muñecas “Nancy” vestidas de monjitas elaborando mazapanes. Probablemente no sean ellas las que los elaboran… o quizás sí… soñar es gratis.
Terraza Bú. Está junto al Alcázar, goza de un ambiente chill-out muy agradable, especialmente al anochecer. Se ubica en una balconada que mira a naciente sobre el cañón esculpido por el Tajo.

9. Para sibaritas gastronómicos

Adolfo. Ya es todo un clásico en los aledaños de la Catedral. Comer a la carta ronda los 65-75 euros por persona por su gran cocina de base tradicional, su excelente carta de vinos y su decoración, destacando sus bellos techos artesonados.
La Ermita. Impresionantes vistas de la ciudad desde sus cristaleras. Ambiente moderno y cocina innovadora contrastan con su ubicación bajo una ermita en la margen izquierda del río Tajo. Todas ellas son poderosas razones para disfrutar de una deliciosa comida. Precio carta: 60-70 euros.
Locum. Lo encontrará en una callejuela ocupando una antigua casa del siglo XVII cerca de la cara Este de la catedral. Precio carta: 50-60 euros.

10. Para ir con niños

A los menores de 11 años les sale gratis la Pulsera Turística de Toledo. Dicha Pulsera tiene un coste de 8€ para los mayores de esa edad por entrar en 6 monumentos cuyo coste individual es 2,50€.
Para los menos caminantes es posible coger el Toledo Train Vision, un trenecito que sale de la Plaza de Zocodover y que circunda la ciudad (si hace mucho frío habría otra opción: un autobús turístico llamado Toledo City Tour). Para los que gustan de pasear recomendamos la Senda Ecológica del Río Tajo que también rodea toda la ciudad.
También hay una agenda de actividades infantiles.

11. Propuestas para “exprimir” Toledo

Hay otra Toledo por descubrir. Las Rutas “Patrimonio Desconocido” ofrecen conocer una Toledo en muchos casos subterránea (literalmente) y de leyenda. Es preciso concertar previamente con el Centro de Gestión de Recursos Culturales las visitas a los diferentes inmuebles en el número de teléfono 925 25 30 80.
Para los forofos del tema no podemos ignorar que en el Alcázar está ubicado el Museo del Ejército.
Visitar el único viñedo urbano de España: Pago del Ama. Está del otro lado del Tajo, en el Cigarral de Santa María, propiedad de Adolfo, el archiconocido chef del restaurante que también lleva su nombre.

12. Otras alternativas que no deberías perderte (aunque éstas dependen de la agenda)

Visitar la ciudad durante la Semana Santa, en abril, declarada de Interés Turístico Internacional.
Visitar la ciudad durante sus fiestas mayores, en junio: el célebre Corpus Christi, declarada así mismo de Interés Turístico Internacional.
Si tienes la suerte de coincidir en la ciudad con alguna actuación de Ana Alcaide, no dejes de escuchar en vivo uno de sus conciertos de música sefardí.

Espero que os parezcan suficientes razones para disfrutar de Toledo y de todo lo que ofrece. A veces uno puede pensar “Ya he estado varias veces”, “La conozco” pero lo cierto es que Toledo tiene la fortuna de ser una de esas ciudades en las que cada rincón da para una historia. Si pudiéramos tirar de los hilos de la historia serían muchas las tragedias, aventuras, y amores que deshilvanaríamos de sus piedras.


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Sobre Luis Lechuga


Luis Lechuga es Socio en www.turismodevino.com y asesor del OEMV .