¿Por qué viajamos? ¿Qué nos motiva a desplazarnos de un sitio a otro? Ese movimiento se ha producido desde el inicio de la humanidad. Probablemente haya cientos de razones; éstas son las doce que queremos destacar. Se mezclan, se superponen, se entrecruzan, se complementan, se conectan.

1. Conocer otras realidades, otros mundos

Como ya descubrieron hace mucho tiempo los antropólogos, solemos dar por hecho que nuestras costumbres y tradiciones son las “normales”. Es una perspectiva etnocéntrica. Viajar permite descubrir otros modos de vivir y ser conscientes de que lo que entendemos como normal es casi siempre producto de un contexto cultural. Nada más.

2. Maravillarnos con lo especial que ofrece la naturaleza en cada sitio

Quien no ha experimentado frente a la magnificencia de un glaciar, a un bosque en otoño o a la transparencia de un lago, una emoción profunda que te trasciende. Viajamos buscando experimentar esas maravillas, con la ilusión de grabarlas en nuestra memoria para siempre.

3. Disfrutar con las grandes creaciones de la humanidad

La humanidad progresa apoyándose en creaciones previas, en hitos que marcan una época. Viajar es disfrutar de ellos: una ciudad, una escultura, unas ruinas, una pintura, una escultura, una obra arquitectónica, un autor… Su búsqueda nos mueve.

4. Desconectar de nuestra realidad cotidiana

En ocasiones estamos tan metidos en nuestro día a día que perdemos perspectiva. Ya no somos capaces de salirnos de nuestros hábitos y rutinas mentales. Al viajar recuperamos esa posibilidad de ver nuestra realidad desde otro lugar, desde otro momento, de una nueva manera.

5. La sensación de libertad que nos provoca

Quizás sea una falsa sensación de libertad, pero al viajar nos sentimos más libres, menos presionados para ser quien se supone que debemos ser ante la mirada de aquellos que nos rodean. El viaje ayuda a despojarse de las máscaras y a dejar salir los aspectos más auténticos y esenciales. Y son pistas a tener en cuenta al regresar.

6. Vivir aventuras, conocer otra gente

Viajar es una oportunidad de salir de la rutina y de adentrarnos en un territorio, donde todo está por suceder. Nuevos desafíos, nuevos estímulos, nuevos compañeros de camino. Por un rato nos sentimos protagonistas de un cuento que vamos escribiendo.

7.Salir de tu zona de confort

No podemos olvidar que la mayoría de nosotros vivimos acomodados en nuestra zona de confort. Movernos de esa zona no es cosa fácil y muchas veces que creemos hacerlo sólo la estamos estirando un poquito por los márgenes. Cuando viajas puedes tomarte el viaje de muchas maneras, pero el cambio de escenario facilita que se produzcan situaciones que te saquen, quieras o no, de tu zona de comodidad. Son ocasiones de oro que hay que aprovechar.

8. Ampliar tu mapa mental

Todos tenemos un mapa mental o mapa del mundo, una representación interna de lo que pensamos que es el mundo. Y además, solemos buscar aquellos inputs externos que nos lo confirman. Al viajar, como comentamos en el punto anterior, entramos en contacto con “otros mundos” y eso, al chocar muchas veces con el mundo propio, puede ayudarnos a ampliar nuestro marco mental.

9. Cambiar

Viajar es un ritual que facilita el proceso de cambio. Salimos siendo una persona y tras los hitos del camino y las nuevas experiencias, en muchos casos, volvemos transformados. En la literatura, la mitología y la religión se ha tratado el tema del viaje. El viaje ha forjado héroes y heroínas desde tiempos inmemoriales.

10. Encontrarnos/descubrirnos

El viaje externo tiene, como decíamos en el punto anterior, paralelismos con el viaje interno. Enfrentarnos a situaciones nuevas puede ayudar a que surjan partes de nosotros mismos que desconocíamos, incluso a que descubramos un nuevo interés, un nuevo sentido para nuestra vida. No es fácil pero es posible.

11. Buscar

Viajar es buscar. Es tener la ilusión de poder encontrar en alguna parte el objeto perdido. Aquello que nos haría eternamente felices. Muchas veces cuando regresamos de un viaje tenemos la sensación de que en aquel lugar dónde estuvimos seríamos felices. La mayoría de las veces no es así, pero esa percepción nos puede dar la pista de qué cosas fueron las que nos permitieron sentirnos bien.

12.Aprovechar para vivir el momento

Solemos vivir con la mente anclada en el pasado o proyectada hacia el futuro. Viajar es un momento perfecto para vivir el ahora, disfrutar de cada instante y fluir. Tal vez descubramos que no es tan difícil hacerlo y seamos capaces de aplicarlo a la vida cotidiana.

¿Y tú por qué viajas? ¿Qué buscas?

Este post ha sido realizado de manera colaborativa por Mertxe Pasamontes y Paula Colantonio 😀

Imagen destacada obtenida de Argentravel. Licencia desconocida.


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Mertxe Pasamontes

Sobre Mertxe Pasamontes


Suelo definirme como psicóloga 2.0. Soy Licenciada en Psicología Clinica (UB) y licenciada en Humanidades (UOC). Tengo formación complementaria con un Posgrado en Trastornos mentales y soy Trainer en PNL y Master en PNL y Coaching y en Hipnosis Erikssoniana. Trabajo como terapeuta, coach y formadora de manera freelance. Escribo en un Blog de Psicología divulgativa www.mertxepasamontes.com. Me encanta también la fotografía y tengo una galería en http://www.pbase.com/raspilla. Autora del ebook Rompe tus cadenas mentales. Y atrévete a cambiar.