“El Ministerio del Tiempo” es una serie de televisión española creada por Pablo y Javier Olivares y producida por Onda Partners y Cliffhanger para TVE. Es muy posible que la mitad de mis potenciales lectores no hayan llegado aquí, pues parafraseando a Stephen Hawking toda mención de una serie española en Internet tiene la virtud de hacer huir a la mitad de los lectores. Si bien España ha producido muchas y muy buenas series a lo largo de su historia, la verdad es que últimamente (léase desde “Médico de Familia” para acá) las series patrias responden a un patrón que a cierta porción de espectadores actuales no atrae en absoluto. Así que por si acaso alguien ha cometido el error de no ver esta serie, ahí van una docena de razones para rectificar:

1. El argumento

“El Ministerio del Tiempo” va de una organización secreta que controla una serie de puertas que van al pasado y que utiliza para vigilar que nadie cambie la historia de España, porque como dicen en la presentación “nuestra Historia no es buena, pero podría ser peor”. Con esta excusa, y aprovechando el inagotable fondo de armario de los camerinos de TVE nos paseamos por el pasado de nuestro país, viendo algunos de los momentos más representativos de nuestra historia. Con esta premisa podría ser un culebrón de época, una serie documental o cualquier otra cosa, pero en lugar de eso es una serie de aventuras. Los protagonistas no van a aprender ni a vigilar. Van a resolver emergencias, y eso se traduce siempre en acción, emergencia y aventura. Sobre todo, la serie procura entretener, y a fe que lo consigue.

2. El humor

El humor en las series españolas, salvo que sean comedias (y a veces ni así) suele ser muy básico y se basa mucho en caca-culo-pedo-pis. Esta serie tiene mucho humor, muchísimo. Pero no es humor chabacano ni golpea con él al espectador en la cara. Es humor fino, irónico, con mala uva. Son respuestas mordaces a las situaciones más inesperadas. Es humor más de sonrisa sorprendida que de carcajada abierta (aunque de este también lo hay). Es, en suma, humor del difícil.
“¿Cuál es el plan, jefe?” “¿Plan? ¿Ustedes no son españoles? ¡Improvisen!”

3. Las referencias

“El Ministerio del Tiempo” es muy consciente de que es una serie española. Utiliza la historia española, pero también la cultura popular. Trae guiños incorporados que todo español mayor de edad puede identificar y le arrancan una sonrisa involuntaria sin sacarle del argumento. ¿Que se viaja a la Guerra de la Independencia? Hay que mencionar a Curro Jiménez. ¿Que aparece Isabel la Católica? Se contrata a Michelle Jenner, que la interpretó en la serie homónima. ¿Qué tiene que aparecer Ambrosio de Spínola, el más grande general de los Tercios? Pues… no, eso no voy a contarlo, a Spínola hay que VERLO. Parte de la gracia de ver cada capítulo es esperar a la referencia que sabes que solo los de aquí podremos captar.

4. Alonso de Entrerríos

Como el Ministerio puede viajar al pasado, contrata a sus efectivos en todas las épocas de la historia. El primer efectivo con que nos encontramos es Alonso de Entrerríos, soldado de los Tercios de Flandes, “el mejor ejército del mundo”. Alonso de Entrerríos se presenta como el soldado perfecto, y casi nos dan a entender que va a ser el músculo descerebrado del grupo. Craso error. Alonso es el capitán Alatriste, el mejor Alatriste que hemos visto en pantalla sin llevar su nombre (aunque todo el mundo en el siglo XX le confunda con él). Es hábil estratega, hombre de honor, fiel a sus principios y responsable de los mejores momentos de la serie cuando su visión de soldado del XVI se confronta a los cambios que va sufriendo España en los siglos siguientes.

5. El reparto

Ya hemos hablado de Alonso de Entrerríos, interpretado por el gran Nacho Fresneda, pero todo el reparto protagonista realiza papeles destacados. Ayuda mucho que los guionistas dedican cada capítulo a tratar con mimo algún personaje concreto (sin desmerecer ni la aventura ni a los demás) de manera que los actores pueden lucirse.

6. La intención

Cuando los hermanos Olivares pensaron en esta serie, querían hacer algo diferente. Hay mucha y muy buena ficción televisiva fuera de nuestras fronteras, y en España es muy complicado salir de cierto patrón. Patrón que puede dar buenas series, pero que siempre es el mismo. Pablo y Javier miraron fuera de nuestras fronteras, miraron a la HBO, miraron a la BBC. Si en España estas series tienen su público, ¿por qué aquí no se puede hacer algo parecido? ¿Por qué en España no se puede hacer una serie que tome al espectador por alguien inteligente y al mismo tiempo pretenda entretenerlo sin más? La respuesta es que sí se podía, pero nadie lo había intentado.

7. El género

En España el público en general le tiene cierta aversión a la ciencia ficción y la fantasía. Hay una creencia extendida de que eso de los dragones, los elfos y las naves espaciales son cosas de críos y es difícil que una serie puramente de género se abra paso en las parrillas españolas. Eso, unido a que estas series son caras, genera un círculo vicioso, porque las cadenas no se arriesgan a producir nada que sea difícil de vender. “El Ministerio” apuesta sin ambages por la ciencia ficción con toques fantásticos, y la coloca en el prime time de los lunes, con dos narices. Esta serie grita que todos los géneros son vendibles si están bien hechos y que en España hay público para este tipo de ficciones.

8. La divulgación

El Ministerio no es una serie documental, pero no hace daño, ya que se viaja al pasado, enseñar un poco. Se recogen capítulos históricos y la gente refresca su memoria sobre personajes como el Empecinado, Lope de Vega, Torquemada,… Durante la emisión de los primeros capítulos de la serie fueron TTs en Twitter estos personajes históricos, cosa que no ha conseguido ni la reciente identificación de los restos de Cervantes.

9. La marca TVE

En tiempos, TVE era conocida por producir series y programas de una cierta calidad (lo de “en tiempos” es porque escribo esto al día siguiente del estreno de “Alfombra roja”. Yo no miro a nadie…) Esta serie corresponde a ese estilo. Entretiene, enseña y está hecha con cuidado y sin tomar a su espectador por tonto. Necesitamos muchos productos así.

10. El fandom

En jerga de series extranjeras, “el fandom” es el conjunto de fri… de personas que llevan su afición por una serie, libro, franquicia o lo que sea un paso más allá del mero consumo del producto y se dedican a generar contenido propio relacionado con el tema que les ocupa. Digo en series “extranjeras” porque en España ninguna serie había generado un verdadero movimiento fandom como puedan tener allende nuestras fronteras Star Trek o Doctor Who… hasta ahora. Tras la emisión del primer capítulo de la serie se pueden encontrar fanfics, grupos de Facebook, cuentas de Twitter emulando a los personajes de la serie, un podcast, miles de montajes en Tumblr, un juego de rol ambientado en el universo de la serie, TTs en Twitter y muchas cosas más que hacen que ver el Ministerio no sea cosa de setenta minutos los lunes sino una experiencia muy divertida que dura toda la semana.

11. El transmedia

En la productora han aprovechado bien este fenómeno de masas que tenían entre manos. Además de los episodios, se ha rodado material extra para la página de Internet y tras cada capítulo hay un breve documental sobre el rodaje y la época en que se ambienta el episodio. No son pocos los fans que piden merchandising oficial. “El Ministerio” es la primera serie transmedia que ofrece España, y es muy divertido participar de ella.

12. Los misterios

Parte del fenómeno fandom es teorizar sobre el futuro devenir de la serie. Quién se liará con quién, qué épocas se visitarán en el futuro… y cuál es la solución a los misterios de la serie, si los hay. “El Ministerio” ofrece misterios (personajes con identidad desconocida, atisbos de un futuro desesperanzador) y, lo que es más importante, los resuelve a tiempo conforme la trama avanza. Una tentación que tienen los showrunners de las series es alargar en demasía el desarrollo de una trama, añadiendo más y más detalles que hacen que luego la resolución sea decepcionante porque es imposible cuadrarlo todo. Aquí no. Se plantea el enigma, se ofrecen datos y cuando la cosa no da más de sí, se ofrece la solución, ¡y todo cuadra!

Y a estas doce razones podemos añadir una más: ¡Se ha anunciado oficialmente la renovación de la serie por una segunda temporada! Así que tenemos ocasión de acompañar en sus viajes a Amelia, Julián y Alonso al menos durante unos cuantos capítulos más.


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Francisco Montiel

Sobre Francisco Montiel


De mayor quería ser matemático y me quedé en licenciado friki. Digo que doy clases en un instituto, pero en realidad me paso la vida rellenando papeles para que los inspectores no me dejen para septiembre. Fan de la ciencia ficción y la fantasía en general y Marvel, Asimov, Sherlock Holmes, Tolkien, Doctor Who y el Ministerio del Tiempo (por orden cronológico) en particular. Ahora me introduzco en la podcastfera con el podcast de Rassilon y los Funcionarios del Tiempo.