Recomendar lectura es siempre un ejercicio arriesgado. Hay que manejar muchos factores y son muchos los implicados.
El que recomienda quiere acertar. Un libro le ha gustado tanto que quiere compartirlo, gritarlo a los cuatro vientos. El recomendado quiere descubrir lectura fascinante y que le atrape, le entretenga, le divierta, le “diga” algo… y entre medias está el autor.
Es responsabilidad del recomendador conseguir que sus palabras sobre una determinada lectura, consigan que la curiosidad por ese autor mueva al otro a buscarlo, a querer leerlo…pero no debe crear demasiadas expectativas y pasarse tanto en los halagos que lo que consiga sea justo el efecto contrario.
Hoy recomiendo a Ramiro Pinilla, un autor que haréis mal en perderos. Esta única frase debería ser suficiente para que corráis a leer sus novelas, pero por si acaso, os voy a dar una docena de razones más.

1. Es mayor

Muy mayor. Tiene 91 años. Nació en 1923, lo que quiere decir que estaba aquí cuando ocurrió la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, la posguerra, la dictadura, cuando el hombre llegó a la luna, cuando murió Franco… estaba aquí antes que la gran mayoría de nosotros y acumula experiencias que para nosotros son “historia” y que sin embargo para él son su vida.

2. Getxo, su lugar en el mundo

En 1960, se marchó de Bilbao, dónde había nacido, buscando tranqulidad. Se instaló entonces en Getxo donde encontró su lugar en el mundo. El sitio donde ha trabajado, vivido, escrito y desarrollado toda su vida desde entonces. Su casa, la casa donde ha vivido desde siempre, se llama Walden y debe su nombre a la obra de Thoreau del mismo nombre en la que el autor americano contaba su experiencia en la naturaleza durante dos años. Por eso se fue Pinilla a vivir a Getxo, para cortar con su vida anterior y empezar de cero sintiéndose más él.
Su playa es Arrugunaga y de ella dice “es una playa como todas, no es la más hermosa, ni la más limpia pero es la mía”
Sólo se habla así de tu lugar en el mundo.
Sus libros hablan y son de Getxo y no podrían ser de ninguna otra parte… igual que él. Pinilla es como es por Getxo.

3. No es un intenso

La literatura y los escritores es un terreno fácil para el intensismo, el falso misterio. Es habitual que al leer una entrevista a un escritor sintamos que viven en otro planeta, en otra realidad, que sus preocupaciones y sus inquietudes no tienen nada que ver con la vida real en la que nos movemos nosotros. Con Pinilla no pasa eso, en cualquier entrevista se muestra cercano, accesible, igual de coherente o de incoherente que cualquiera de nosotros, con dudas, con certezas adquiridas con la edad y la experiencia (como las que pretendemos adquirir nosotros si es que llegamos a su edad), con sentido del humor. Habla de su infancia feliz, de su trabajo en una fábrica de gas, de su actividad como escritor de cromos, de su pensamiento político, de sus inquietudes. Es un placer leer sus entrevistas, uno se siente acogido y al terminar es inevitable pensar “me encantaría hablar con él durante horas”.

4. “Verdes valles, colinas rojas”

Una trilogía de casi 3.000 páginas que tardó más de 20 años en escribir porque “yo no sabía que iba a ser tan larga. Si lo llego a saber a lo mejor no la empiezo, quizá la habría dividido; como son varias historias… Pero me encontré muy a gusto escribiendo el primer tomo y luego me ocurrió algo que yo no esperaba. Había oído lo que decían muchos escritores de “la novela me mandaba a mí”. Yo pensaba “¡Qué chorrada!” Pues no es una chorrada, me mandaba la novela y me tuve que plegar a lo que mandaba.”
Es una historia en la que que partiendo de Getxo, de un sitio real, de su sitio en el mundo intensamente particular y propio consigue crear un universo completo en el que el lector entra y vive durante cientos de páginas.
La trilogía de Getxo es una experiencia que nadie debería perderse. Es una historia sobre el País Vasco, sobre la gestación del País Vasco como lo conocemos ahora, como lo que es ahora: la industralización, el choque entre la vida rural y la clase obrera, la gestación del nacionalismo y la llegada de la necesaria mano de obra del resto de España. Se lee, se paladea, se descubre, se vive y al terminar, uno siente lo mismo que Pinilla cuando la terminó. Él dice: “[terminarla fue] Como un parto, que te vacías. Pero yo no quería acabarla, me dio pena hacerlo; la estaba prolongando. Al final lo alargaba en meses, luego en semanas, luego en días… no quería acabarla.”

5. Un personaje como Roque Altube

Crear un personaje como Roque Altube, real, entero, completo, creíble, humano, sencillo, complejo… intensamente compacto y comprensible está al alcance de muy pocos autores. Roque Altube es un personaje tan inmenso que tiene vida propia. El propio Pinilla reconoce con sorpresa que es un personaje que los lectores consideran fundamental pero que para él no lo es… tiene vida propia.
A Roque Altube no lo olvidarás jamás.

6. Para recordar todo lo que significaron los sindicatos

Vivimos en un momento en el que el movimiento sindicalista y los sindicatos se han desvirtuado por completo, han caído en el más absoluto de los descréditos (en mucha parte por su culpa) y mucha gente los considera superfluos cuando no directamente dañinos. Falta mucho conocimiento histórico. Pinilla en su trilogía cuenta por qué surgieron los sindicatos, su lucha pionera y fundamental por los derechos de los trabajadores, por esos derechos que ahora pensamos que nos han caído de un guindo.

7. Para conocer el nacionalismo

El vasco y el español. Sin falsa mística, sin mitología y con mucha visión crítica por parte de alguien que ama el País Vasco, ha sido comunista, nacionalista y ETA hizo estallar su periódico. La visión que Pinilla da de el nacionalismo vasco, de su gestación a finales del siglo XIX y principios del XX es crítica, ajustada y permite al lector componerse una imagen mucho más acertada de lo que ocurre en nuestros días.

8. Escribe a mano

“Siempre escribo con bolígrafo, a mí ya me pueden venir todos los inventos que mientras tenga un mínimo de vista escribiré con bolígrafo. Luego cuando hay que pasar a limpio los escritos al principio usaba una máquina de escribir y ahora un ordenador que al final es lo mismo porque también tiene teclado, pero las ideas a bolígrafo”.

9. Los premios

Pinilla ganó en 1967 el premio Nadal con su novela “Las ciegas hormigas”. La repercusión del premio, el salir en prensa y la presión de la sociedad literaria le “vaciaron” como escritor. Después desapareció pero siguió escribiendo. La trilogía “Verdes valles, colinas rojas”, fue publicada en 2004 y ha recibido numerosos galardones sin duda muy muy merecidos: el Premio Euskadi de Novela en 2005, Premio de la Crítica de Narrativa castellana en 2005 y el Premio Nacional de Narrativa del Ministerio de Cultura en 2006.

10. Una costumbre curiosa

Pinilla nunca da por terminada una novela hasta que su hija le pone el punto final. Es una tradición que empezó cuando sus hijos eran pequeños, cuando terminó “Las ciegas hormigas” estaban todos reunidos en la cocina de su casa y hacía frío, puso la palabra final y llamó a su hija, que se acercó y le dió al punto final. Le dió suerte y desde entonces no da por terminado un libro hasta que su hija lo hace… y a veces espera meses porque ella vive en Sevilla.

11. Por frases como éstas

“Una buena idea sin palabras justas es una mala idea”

“El aprendizaje del escritor es íntimo, es una experiencia personal, una comunicación con la lectura desde muy joven”

“De hecho escribir es un acto de espontaneidad: tienes una idea, la desarrollas en una línea o dos y luego estás escribiendo horas. La mitad de las cosas que pones no sabías que las sabías.”

12. Por estas manos

Manos de Ramiro-Pinilla-para-Jot-Down-3

Unas manos que han escrito historias en la parte de atrás de cromos, han cuidado una huerta, gallinas, han sujetado un bolígrafo, aporreado un teclado, críado unos hijos. Unas manos que han vivido 91 años.

“No te preocupes, no te avergüences de sentir lo que sientes, Es más, deberás eternizar este tiempo, no olvidar jamás como eres en esto momento, como fuiste, como deberías ser siempre. No se trata de que no olvides a determinada persona sino de que no olvides cómo eras tú en este tiempo, por mucho que llegue a convertirse en pasado remoto… Resulta esperanzador que estas cosas no dejen de ocurrir”.
(La Tierra Convulsa.)



Un consejo para terminar si es que os he convencido o he conseguido provocaros un poco de curiosidad por Pinilla. Elegid un momento, un hueco con tiempo, las vacaciones de Semana Santa, el verano… el mes que viene y empezad con el primer tomo de la trilogía. Al terminar, reposadlo unos meses y luego id a por el segundo.
No os arrepentireis.

Foto vía Wikipedia con licencia CC.


Unadocenade también está en Google Currents. Suscríbete.
Los post de Unadocenade se pueden republicar siempre que respetes nuestras condiciones de republicación.

Sobre Molinos


Un día abrí un blog... Pensamientos. Libros. Frivolidades. Críticas destructivas. Recomendaciones. Indignaciones. Perfiles. Cuentos "didactivos". Grandes momentos etílicos. Despellejes. Documentales. Filosofía de garrafón. Conversaciones. Recetas. Maternity. Y más... Finalista de los Premios Bitácoras y de los Premios 20Blogs 2012. Cosas que (me) pasan .