Quizá porque me fui de mi ciudad natal con 21 años y jamás regresé (salvo por vacaciones), veo la movilidad geográfica como una necesidad y una experiencia vital más que como el otrora temido drama de la emigración.
En el fondo es lo mismo, sólo que la decisión de moverse puede ser obligada o voluntaria. En mi caso fue voluntaria. Primero me fui a completar mis estudios con un postgrado y luego me puse a trabajar y como las perspectivas profesionales en mi ciudad de origen tampoco eran demasiado halagüeñas (sí, yo empecé a trabajar a mediados de los 90, en plena crisis) simplemente no retorné. Desde entonces, he vivido en cuatro ciudades distintas, todas ellas en España, eso sí, pero en algunos casos, con idiomas cooficiales y no cambio mi experiencia por nada. Si acaso, echo de menos no haber tenido el repris para marcharme al extranjero un poco más jovencita.
Aquí van doce razones por las que la movilidad geográfica me parece fundamental:

1. Vivimos en una aldea global

De punta a punta del planeta se puede llegar en 24 horas. Las empresas de aquí pueden tener sus fábricas allá o viceversa.

2. Tu mejor oportunidad no necesariamente está a la vuelta de la esquina

Como es lógico, si no has ido nunca más allá de la esquina, te perderás todas las oportunidades que están en ese más allá. Muchas ni siquiera te las puedes imaginar. La esquina es una y el Mundo es tan grande…

3. Aprenderás a valerte por tí mismo

Si ya eres una persona independiente, pues mejor. Si no lo eres todavía, aprenderás lo que vale un peine. Independizarse en todos los aspectos ciertamente es duro, pero la mejor recompensa que una persona puede tener es la libertad, en el más amplio sentido de la palabra.

4. Conocerás otras culturas

Tanto si tu destino es dentro del mismo país como si es fuera, la cultura es bien distinta. Que se lo digan a un gallego en Murcia, a un alicantino en Extremadura o a un andaluz en Euskadi, por poner tres ejemplos.
Si te decides por el extranjero, es bien posible que conozcas a otros expatriados como tú de diversas nacionalidades.

5. Vivirás una experiencia vital intensa

Te conocerás mejor a ti mismo, que es la base de tu persona. Lo que eres y lo que serás depende de lo bien que te conozcas y de lo que seas capaz de mejorar ese yo.

6. Las mejores universidades están en otra ciudad o en otro país

Digamos que eres de Zamora y quieres estudiar ciencias del mar. En Zamora no hay. En León tampoco. Quizá no haya unis en España con un programa que te mole en esta materia y, quizá, en Honolulu sí que lo haya. Es difícil tomar ciertas decisiones con 18 años, sobre todo porque es improbable que seas autónomo económicamente, pero hay soluciones para trabajar y estudiar y poder compaginarlo todo (aquí no, claro…).

7. Las mejores empresas están en otra ciudad o en otro país

Si eres ingeniero de minas y eres oriundo de, por un poner, Santo Domingo de la Calzada, digamos que es improbable que vayas a encontrar un trabajo adecuado a tu formación en tu pueblo… ni en tu región (no hay apenas minas en La Rioja)… En otros países, están ansiosos por contar con tus servicios.

8. El mito “en España se vive mejor que en ningún sitio” es falso

Nos han vendido el mito: fiesta-siesta-paella-tortilla. Nos lo hemos creído como si fuéramos guiris. Pero ya sabemos que esto es absolutamente falso. Aquí trabajamos como los que más y con unos horarios repugnantes que ningún alemán (por ejemplo) desearía para sí. A ver, ¿tú te echas la siesta a diario? Los sueldos son bastante mierdosos (la media, me refiero), la conciliación suele ser infame y la comida, pues francamente, te la puedes cocinar tú mismo allá donde estés.

9. Tu salario será más alto en otros países

Supongo que no hace falta que te saque la tabla de salarios de la UE, por ejemplo. Incluso en los países donde los salarios (aún) son más bajos que en España, también el resto de cosas son infinitamente más baratas. Y te vas para mejorar laboralmente, por lo tanto, el salario va implícito en el pack.

10. Tendrás la “excusa” para irte de casa antes de los 30 sin que a tu madre le de un telele

En el fondo, las madres son unas románticas y les cuesta desprenderse del último retazo de juventud que les queda: sus retoños. Pero no. No es bueno que estés en casa de tus padres para siempre. Marcharte a otra ciudad o a otro país es una excusa perfecta.

11. Desarrollarás nuevas capacidades

No hará falta que lo pongas en el CV, porque se darán por hechas tu adaptación al cambio o tu capacidad para iniciar nuevos proyectos.

12. Aprenderás idiomas

Por si las razones anteriores no son suficiente aliciente, un punto a favor de marchar una temporada al extranjero es el aprendizaje de otros idiomas. Porque es evidente que hasta que no hay inmersión lingüística real no hay academia que valga 😉

¿Y tú? ¿Vives en tu ciudad? ¿Te fuiste? ¿Qué razones te llevaron a ello? ¿Repetirías la experiencia? No seas tímido y cuéntanos cómo te ha ido.

Fotografía de Office, con licencia Creative Commons.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.