Aunque casi nadie las lee, en Facebook hay unas normas comunitarias que indican lo que no hay que hacer en esta red social. Sin embargo, no hay reglas que indiquen qué tipo de contenidos compartir. No creo que si las hubiera, los usuarios hicieran el menor caso pero la cuestión es que no la hay.

Esto hace que tengamos la falsa sensación de que podemos hacer lo que queramos pero ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué compartimos unas cosas y no otras? ¿En qué pensamos cuando compartimos cosas en Facebook? ¿Pensamos?

A menudo parece que no y por eso Facebook es casi siempre una sorpresa que hace que nos preguntemos qué lleva a nuestros contactos a compartir tal o cual cosa, porque no le “pega”. ¿Qué hace un director de banco compartiendo un post sobre magdalenas? Un amigo comparte artículos a favor y en contra del gobierno, indistintamente ¿está a favor o en contra? En algunos casos no nos importa, o si no nos gusta podemos dejar de ver las publicaciones de nuestro muro pero quizás en otros sí, sí nos preguntamos por qué esa persona elige compartir unas cosas y no otras. ¿Tú por qué lo haces?

1. Porque algo te gusta a ti

Compartes sólo cosas que te gustan, temas relacionados con tus aficiones, artículos con los que estás de acuerdo, canciones que significan algo para ti, sin importarte un bledo lo que piensen tus contactos. Esto está bien, seguramente todos tus amigos ya sepan que eres muy fan de Juan Camus, de cualquier especie animal, de las recetas con algas y de la astrología. Pero no te extrañes si tus publicaciones pasan desapercibidas: después de la octava imagen de perro en adopción, de seis artículos diarios sobre la bondad de la alimentación a base de algas y, sobre todo, después de los tres vídeos diarios sobre tu ídolo probablemente hayan ocultado tus publicaciones. Eres cansino. Asúmelo.

2. Porque crees que va a gustar a los demás

Quizás compartes hobby con muchos de tus contactos: macramé, salir en bici, bailar salsa, hacer espeleología o tocar la flauta dulce y por eso sólo cuelgas contenidos sobre vuestro tema. Te esfuerzas por encontrar artículos, imágenes o vídeos que crees que van a gustarles porque es vuestro tema. Es lo suyo, es lo vuestro, os gustan las mismas cosas. ¿Por eso machacas con contenidos monotemáticos? Venga, hombre, nunca vas a contentar a todo el mundo. Y, sí, también eres cansino.

3. Todo el mundo lo comparte

Esta es maravillosa. ¿Quién puede no querer ver el vídeo de la artista que hace 23 años que no se encontraba con el amor de su vida. 86 veces compartido en su muro, por sus amigos, sus compañeros de trabajo, su madre y su vecina del cuarto? ¿Eh, quién? Todo el mundo lo comparte, ya lo has visto dos o trescientas veces compartido en tu muro ¿tú vas a ser menos? NO. ¿Por qué? No lo sabes, pero lo compartes por si acaso. ¿Hace que te sientas más integrado, parte del grupo?
Y, mira, yo aquí tengo una duda al poner “Me gusta” ¿lo pongo la primera vez que veo compartido un vídeo y me convalida para las chorrocientas veces restantes o tengo que poner “Me gusta” cada vez? Que a ver si los demás van a mosquearse, que hay mucha drama queen suelta en Facebook..

4. “Soy el primer, el único, lo peto”

Aunque no sepas muy bien por qué, lo que te pone es ser el primero y, si puede ser, el único, en compartir un contenido. Lo tuyo es ser original, no seguir a la masa. Por eso compartes artículos que sabes seguro que nadie más habrá visto. Que igual si no lo has visto en ningún otro sitio es por algo, piénsalo, no vaya a ser que acabes teniendo una fama de frikazo marginal que haga que pierdas amigos en Facebook a la velocidad de la luz..

5. No te gusta y quieres que quede claro

Tras dos o tres días de “relación” tus contactos tienen clarísimo que tu muro es quejón, sólo compartes contenidos de denuncia: artículos contra el gobierno (contra todos los gobiernos), contra la tecnología, contra las multinacionales, contra los abusos del poder, contra las miserias, contra los programas de televisión.. Eres el pitufo gruñón del Facebook. Pero, oye, amigo, ¿hay algo que te parezca bien o con lo que estás de acuerdo en esta vida?

6. Un amigo te ha pedido un favor

Esto es complicado. Muchos piensan que los amigos de Facebook están para esto, para echar una mano y difundir contenidos cuando un colega se lo pide porque, total, ¿qué te cuesta? Hombre, costar, pues no cuesta nada, que ya sabemos que es gratis. Pero igual a tu colega no le apetece nada compartir un enlace sobre el recital de poesía sudanesa en el que participa tu mujer y le estás poniendo en un compromiso. Sobre todo porque tu colega vive a 500 km. y es poco probable que ninguno de sus contactos esté mínimamente interesado en asistir.
Personalmente, me da ternurita ver a los colegas compartir contenidos que sé a ciencia cierta que les importan un pimiento y que seguro que se debe a que les han pedido un favor. Y si me pilla en día bueno hasta pongo un “Me gusta” de consolación.

7. No te han pedido un favor pero tú lo haces

Resulta que un colega abre una nueva página de su recién estrenada empresa. Y como eres buena persona, le deseas lo mejor y quieres que tenga mucho éxito, lo compartes. Si eres muy, muy buena persona, lo compartes trillones de veces todos los días porque quieres que tenga mucho, mucho éxito. Y porque ninguno de tus contactos le da al “Me gusta”, así que tendrás que publicarlo un trillón de veces más, porque tu amigo se lo merece.
Eh, no lo hagas. No ayudas a tu amigo y tus contactos pensarán que eres un pesado. Y es posible que incluso alguno te vea tan entusiasta que te pida un favor y pase lo del punto 6. De aquí al ostracismo facebookiano hay un paso.

8. Por autobombo

Seguro que has escuchado un montón de veces que “hay que estar en las redes sociales” si quieres crearte una marca personal y que los demás sepan lo que haces (sea lo que sea), así que estás y lo compartes. Escribes, haces tartas con Hello Kitty, tejes bufandas preciosas, restauras cuadros o customizas coches, lo haces muy bien y lo compartes. Quizás no sea tu actividad principal pero te gustaría que lo fuera. O es una cuestión de prurito personal. O te satisface ver que eso que siempre has hecho, eso que te fascina y en lo que eres bueno es reconocido y apreciado por tus amigos.
Adelante, promociónate, date todo el autobombo que quieras pero recuerda no convertirte en uno del punto 1, no te conviertas en un cansino o sufrirás el efecto rebote de Facebook.

9. Para parecer solidario y comprometido

Voy a hacerte una pregunta. Como no voy a saber la respuesta puedes mentir, pero te mentirías a ti mismo, tú verás: cuando ves que uno de tus contactos comparte una imagen de esas “Esta persona está en contra de nosequé” ¿piensas que es una persona comprometida? ¿Te llega el mensaje de que esa persona es especialmente solidaria? ¿Es más solidaria y buena persona que quienes no lo comparten? No, ¿verdad? Entonces ¿por qué crees que otros sí van a pensarlo cuando tú lo compartes?

10. Para concursar y ganar una pulserita de lana de llama prensada

Los concursos de Facebook son un misterio insondable para mí. Casi todos. Puedo entender que alguien quiera ganar un viaje, un coche o una cena en su sitio especial y que por eso comparta doce veces la punblicación en Facebook pero, sinceramente, ¿por una pulserita, unos calcetines de punto, un bolso de 12 euros? ¿En serio trolleas a tus amigos, les mandas invitaciones para participar en un concurso y les torturas tres veces diarias con un concurso por una pulserita de lana de llama prensada?
Empiezo a pensar que Facebook te importa un comino, la verdad..

11. Para provocar

Hay publicaciones de Facebook cuyo único objetivo es provocar y hay de todo tipo: insinuaciones sexuales, extremismos, indirectas, miserias.. A veces estas provocaciones surten efecto y generan un hilo de comentarios interesante y enriquecedor pero, no nos engañemos, es pocas veces.
Las mejores son las indirectas con mala leche, por su incompatibilidad manifiesta con el espíritu de las redes sociales: si no se cita expresamente a los destinatarios es muy probable que no se enteren. Si se enteran, es poco probable que entren en el debate en abierto. Y para el resto de contactos queda como un mensaje críptico a cuyo significado no tienen acceso, lo que provoca malestares y, a veces, ataques de ¿seré yo?
No lo hagas, no provoques. No provoques con mal rollo, vaya.

12. Para que no piensen que has muerto

Hay gente que publica cosas sólo para que quede claro que están: cambian su foto de vez en cuando, participan en algún concurso, comparten algún artículo, ponen algún “Me gusta”.. pero sin decir nada.
Queda claro. No te has muerto.



¿Dónde está el término medio? ¿Cuál es la fórmula mágica para disfrutar de esta red? Como en todo, en el término medio: compartiendo contenidos propios y ajenos que nos gusten y que creamos que van a gustar a nuestros contactos, evitando ser pesado sin llegar a parecer muerto, combinando las dosis justas de originalidad, provocación y sentido común. En definitiva, hay que ser un humacyborg de quinta generación. Y esto lo contaremos en otra docena.



Imagen destacada vía Shutterstock.


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Sobre Mayte Pérez


Periodista de formación, renacentista por convicción y bloguera por amor. Y rubia a veces. Ahora también escribo en el Hype.