Vaya por delante que soy madrileño. Uno de esos hijos de la capital del reino que han tenido la mala suerte de visitar Barcelona unas cuantas ocasiones y no encontrarse con esos señores malvados que siempre te hablan en catalán. Por joder, claro. Sé que eso es hacer trampas y que, por tanto, mi visión sobre Cataluña no es la que se esperaría de un residente de este territorio repleto de centralistas con la bandera rojigualda en sus muñecas (y las cuentas en Suiza).

No trataré de discutir aquí sobre el derecho a decidir o sobre si la independencia sería mejor o peor para cada uno. Sólo trataré de exponer las razones por las que un madrileño como yo puede amar Cataluña y, por tanto, quiere seguir sintiéndola como un poquito suya.

1. Porque la Marca Cataluña mola

Quizá sea por el encanto de sus pequeños pueblos, por esquiar en los Pirineos, porque la Costa Brava aún parece una costa de verdad o por el legado de los Juegos Olímpicos del 92, pero cuando uno escucha “Cataluña” lo asocia siempre a cosas positivas. Salvo que compre La Razón o vea Intereconomía, claro…

2. Cultura gastronómica

Si antes hablaba de la Marca Cataluña, una de las ideas fuerza de la Marca España es, sin duda, la cultura gastronómica. Somos un país rico en este sentido. En una extensión relativamente pequeña, tenemos platos para todos los paladares: carnes, pescados, embutidos, arroces… No se nos escapa casi nada.
Cataluña, por supuesto, también. Pero no sólo aporta la tradición (Pa amb tomàquet o calçots, por ejemplo), sino que también, y es quizá lo más importante, aporta la innovación con algunos de los mejores cocineros y restaurantes del mundo. Podríamos hablar de Ferrian Adrià y su Bulli o de El Celler de Can Roca, dirigido por los tres hermanos Roca, mejor restaurante del 2013.
Dicen que a un hombre se le enamora por el estómago, y conmigo lo han conseguido.

3. Prohibición de toros

Seguro que alguien me dice “¿Y los correbous qué?” Pues sí, siguen existiendo y me parecen una salvajada. Y sí, seguramente una buena razón para muchos diputados catalanes al votar en contra de las corridas de toros fue el separarse de algo que se identifica con lo español. Pero el hecho es que, a raíz de una iniciativa popular, Cataluña dio un paso enorme en la protección de los animales. Y eso a mí me enamoró.

4. Idioma

Como me dijo una vez @jorgebf “no podemos prescindir de un territorio donde se creó una lengua que a su vez creó la palabra somiatruites. Traducido: el que sueña con tortillas.” ¿Es para amar Cataluña o no?

5. Antoni Gaudí

Aunque soy fan de la página Satán es mi señor, reconozco que entiendo mucho menos de arquitectura de lo que me gustaría. Hubo un tiempo incluso en el que pensé que Calatrava era bueno… Pero este no es el lugar de contar mis miserias. Sin embargo, con las obras de Gaudí sigo sintiendo que viajo en el tiempo hasta la infancia, cuando las cosas me parecían increíbles, soñaba con dragones en lo alto de los edificios y paredes que parecían derretirse.

6. Ciudad amable con las bicis

Barcelona es una de las ciudades españolas que más protege y mima a sus ciclistas. Un sistema de alquiler potente, carriles bici, conciencia de los conductores… Si has intentado desplazarte a pedaladas por Madrid supongo que entenderás a lo que me refiero.

7. Asociacionismo

El nivel de iniciativa cultural y asociativa en Cataluña es mucho más alto que en el resto del país. No sé muy bien si es por el empeño de algunos en destruir este tejido en España o si porque en cataluña se ha gestionado bien o si será algo cultural. Pero España necesita una sociedad activa para combatir las desigualdades que nos han llevado a esta crisis y, muy especialmente, las que está generando esta.
En este tipo de acciones la unión es importantísima para poder hacer fuerza. Por eso, los que peleamos por nuestros derechos, siempre hemos visto con un punto de envidia (buena) a Cataluña. Y por eso la necesitamos.

8. Quedan paisajes de los que presumir

Si a estas alturas de la crisis algo tenemos claro todos es que estamos como estamos debido a la burbuja inmobiliaria. Con hormigón decorando casi cada rincón de nuestro país, que alrededor del 80% del territorio catalán no está construido es algo por lo que amar a esa tierra.

9. Televisión Pública

Cataluña tiene una televisión pública con un programa como Polònia que ridiculiza a sus propios políticos y a su propia sociedad. Y que es capaz de homenajear a sus propios trabajadores despedidos dando en la cara de su jefe. ¿Qué otra televisión pública en España puede hacer lo mismo?

10. Sant Jordi

Amo los libros. Aventuras, históricos, poesía, ciencia ficción… Da igual. Los libros son maravillosos, y tener un día dedicado a ellos lo es más. Es cierto que el día del libro se celebra en toda España, pero gracias a Cataluña, en toda España se regalan libros y rosas cada 23 de abril en la que probablemente sea la fiesta más bonita que podamos celebrar.

11. Deportes minoritarios

Otra de mis pasiones son los deportes. Soy de esos que podría vivir sólo con Eurosport y Teledeporte en su televisión. Cuando uno repasa los deportistas que representan a España en los Juegos Olímpicos se puede dar cuenta de algo que, lejos de ser curioso, no es más que el reflejo de un trabajo bien hecho: Cataluña está sobrerrepresentada. La mayoría de deportes considerados como minoritarios están formados principalmente por deportistas catalanes. Y cuando no lo son, sí que entrenan o juegan allí. Waterpolo, Hockey, Tenis de Mesa… son algunos de estos ejemplos que el resto del país debería copiar.

12. Por el Madrid-Barça

Ya ya… es que este argumento es un clásico. Pero no podía faltar. Como madridista echaría de menos el pique con el FC Barcelona. Un pique que, a mi entender, ha hecho a ambos dos llegar al nivel en el que están ahora.



Seguro que se os ocurren más razones para amar Cataluña… podéis dejarlas en los comentarios.

Fotografía destacada vía Shutterstock.



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Sobre Antonio Cartier


Como casi todo madri leño amo y odio mi ciudad a partes iguales. Estudié Ingenieria de Obras Públicas aunque no acabé la carrera. He participado muchos años en organizaciones políticas y sindicales, especialmente en temas de comunicación y redes sociales.Soy c ofundador de la editorial @lapsuscalami_es. Amo el deporte. Aunque nunca he sido especialmente bueno he conseguido cumplir muchos de mis objetivos: cinturón negro de Kárate, acabar un Maratón, acabar un Triatlón Medio Ironman. El fúbtol es mi debilidad. Madridista, claro. También soy cofundador de @ElContragolpe_