En los últimos años estamos asistiendo a una espiral de naturalismo sin precedentes. Ríete tú del flower power setentero… Nada de liberación de la mujer. ¡¡Vivan las caenas!!
Parir en casa, a pelo, colgarte al bebé del pecho con un pañuelo para que tenga fácil y permanente acceso a la comida, reducirte el horario laboral porque así estarás dedicada en cuerpo y en alma a tu(s) retoño(s), nada de vacunas, que eso son inventos de los laboratorios para destrozarles su sistema inmunológico (sic) y así un largo etcétera de despropósitos.
Digo despropósitos porque carecen de sentido y en lugar de ir hacia delante, parece que retrocedemos, como los cangrejos. En algunos de estos casos que voy a plantear, evidentemente, ellas (y ellos) mismos -los padres y madres- pero en otros, algunas de las decisiones que esta nueva maternidad nos propone atentan directamente contra la salud de los hijos de los demás y contra la buena convivencia.
De cualquier manera, lo malo no es que haya personas que practiquen todas las cosas que voy a describir en estos doce puntos, lo malo es la agresividad que en muchos casos destilan hacia las personas que no los practicamos, como si la suya fuera la única opción válida (que lo será para ellas) posible y el resto del mundo viviera en una realidad paralela.

Pongamos algunas cosas en su sitio:

1. El porteo

Llevar a los bebés en brazos o pegados a tu cuerpo con algún tipo de bandolera, pañuelo o mochila se llama ahora porteo.
Los bebés ya no deben estar a ratos en su cuna / moisés / hamaca balancín / silla de paseo ni un momento porque allí se sienten solitos y ahora hay que llevarlos atados a tu cuerpo tipo canguro para que no se estresen. Tooooodo el rato.
¿Y cuando te tienes que duchar? ¡Ah! Eso no lo dicen… O igual tienes que esperar a que llegue tu pareja de trabajar o la abuela o la asistenta o… para poder disponer de tres minutos para entrar en contacto con el agua. Ah, no, que eso, naturalmente, no es lo natural… Bueno, tampoco es natural vivir en pisos de apartamentos ni hacerse la cirugía estética y sin embargo, aquí nos tienes… desafiando a las leyes de la naturaleza cada día…

2. LM

LM, lactancia materna, dar de mamar a tu bebé. Es lo natural… salvo que te salgan unas grietas que te hagan aullar de dolor, no tengas leche o tengas que tomar alguna medicación incompatible con el amamantamiento… o simplemente, prefieras otra cosa, ya que la tecnología lo permite.
En la historia de la humanidad, cuando no había leches maternizadas y una madre no tenía / podía darle teta a su retoño, pues cualquier otra madre de la tribu servía para el mismo fin y si no, se alimentaba a los bebés con diferentes brebajes a base de cosas que hoy ni nos atreveríamos a acercarnos…
A ver, dar teta es comer. Sí… también es establecer un vínculo… pero ¿no se establece vínculo con el padre? ¿y con la abuela? ¿y con el ama de cría? ¿y con la madre que no amamanta?
La leche materna es lo más adecuado para el bebé. Poco tengo que objetar a esto. Pero no todo son ventajas. Podría sacar 12, pero también 12 para no hacerlo… Por no hablar de que algunos de los puntos que se esgrimen en los “a favor” son más que discutibles.

Y qué me decís de los niños que amamantan hasta que tienen 10 años (a este respecto diré que también conozco casos de niños que toman biberón también hasta adolescentes). ¿Que como madres deciden hacerlo? Estupendo… pero que dejen de buscar razones en la naturaleza, anda.

3. Vacunas

Cada vez hay más padres que no vacunan a sus hijos porque creen que las vacunas son inútiles, o innecesarias, o peligrosas, o las tres cosas a la vez.

Las conspiraciones están bien para pasar ratos de miedo en quedadas con amigotes, pero cuando traspasan ciertos límites y afectan a terceros hay que mantenerlas a raya.
Hay una teoría muy en boga últimamente que reza que las vacunas son belcebú redivivo y que el sistema médico al completo está conspirando para acabar con la humanidad hasta tal punto de no ponérselas a sus hijos.
A mí, si estos antivacunas vivieran en la selva me importaría un bledo lo que hicieran con sus vidas, pero como resulta que sus hijos que no están vacunados van a clase con los míos que sí lo están empezamos a tener puntitos de fricción.
Sus hijos se ponen menos malos porque los míos están vacunados, eso para empezar… egoístas es poco…

4. Colecho

Salvo en casos de pesadillas o enfermedades, mis hijos han dormido en sus camas siempre. Los dos o tres primeros meses de vida en mi habitación y a continuación se les pasaba a su cuarto en una cama adecuada, una vez que dormían la noche más o menos del tirón.
Que haya familias a las que les guste dormir todos juntos no me asombra, ni me parece mal… ni bien, pero me extraña. Primero, porque deben tener camas inmensas para dormir todos cómodos. Segundo porque ¿a qué hora se acuestan los padres e hijos? ¿Unos antes y otros después? ¿Todos a la vez? Y tercero y no menos importante ¿cómo se las apañan los padres con su vida sexual?

5. Horarios

No lo digo yo sola. Es evidente que los bebés, los niños necesitan tener unos horarios más o menos rutinarios de comidas y de sueño. Las rutinas son buenas para ellos porque les dan seguridad, entre otras cosas.
Cuando un bebé nace no tiene horario. El horario se lo marca su estómago y los cambios de luz (fundamentalmente su estómago) y, por supuesto, las rutinas que se “impongan” en casa.
Si cada día a las siete se le baña y se le da la cena y se le acuesta, pues el bebé aprenderá que esa es la hora de “acabar” el día.
Que es importante que los niños se vayan a la cama a una hora tempranera es una obviedad. Si no lo hacen, dormirán poco y estarán cansados al día siguiente… y todos sabemos lo que pasa con un niño cansado, ¿verdad?
Ya sé que es más cómodo que se vayan a la cama cuando quieren, pero nosotros tenemos unos ritmos y ellos tienen otros. Que sí, que en la casa de cada cual manda cada cual… pero yo he visto niños porculando a la una de la mañana en bares… 😉

6. Chupete

El niño que se apega al chupete lo que necesita son brazos

El chupete provoca problemas dentales. El chupete caca…
Bueno… pienso que es imposible estar 24h al día con un bebé en brazos (ni te cuento con un niño de 2 años)… Un niño se apega a un chupete como se apega a un muñeco o a una manta, sólo que además el chupete responde a una necesidad de succionar. No siempre que un bebé succiona tiene hambre. Los hay que se succionan un dedo recién comidos e incluso los hay que mantienen esta ¿bonita? costumbre hasta de mayores. Y cuando digo mayores me refiero a adolescentes. Sí: yo los he visto.
Si alguien va a tener problemas dentales, seguramente no será el chupete el que se los cause, salvo que use chupete hasta que le salgan muelas del juicio. A las pruebas me remito: mirad el número de niños con chupete y, de ellos, los que tienen y no tienen problemas dentales… o… mirad el tiempo en que no había chupetes y si entonces había problemas dentales (o no).

7. Pañales de tela

Uno de los grandes avances de los últimos 40 años han sido los pañales desechables. Pones el pañal al bebé, el bebé hace caca, le cambias el pañal y el usado lo tiras a la basura.
Cierto: no es lo más sostenible que hay y son caros (relativamente, claro)… pero… no, ahora resulta que no, que son el mal absoluto. Se conoce que es mucho mejor pasarse la vida frotando cacas de pañales de tela. Ojo, nada que objetar si tu misión en la vida es limpiar cacas de pañales de tela… pero vamos, de ahí a retrotraernos al tiempo de nuestras abuelas va un mundo…

8. Lavado de la ropa

La ropa del bebé hay que lavarla aparte, y con un detergente neutro

¿Ah sí?
Hombre, lo ideal sería que todos utilizásemos jabones lo menos tóxicos posible, pero de ahí a lavar la colada del bebé por separado… ¿Sabes cuánta cantidad de ropa de bebé sucia necesitas para llenar una lavadora? ¿Cuánta ropa de bebé tienes? ¿O piensas lavar a mano?
¿Por qué aparte? ¿A partir de qué momento evolutivo crees que conviene empezar a mezclar la ropa del bebé con la del resto de la familia? ¿6 meses, un año, dos?
¡Ah! Y los jabones esos neutros suavecitos no quitan las manchas de caca ni de vómito a no ser que te pases dos horas frotando… Ya me contarás.

9. Tiempo entre hermanos

El hijo mayor se merece una cierta atención y respeto a su proceso evolutivo, por lo que, si nace un hermano siendo aún pequeño, no recibe el 100% de la atención necesaria…

Frases como esta que nos encontramos a diario… pero vamos a ver, almas de cántaro… ¿alguien piensa que porque un niño tenga 3, 4, 5, 10 o 14 años no va a requerir un mínimo % de tu atención? ¡¡Al contrario!! Cuanto mayores son más atención requieren. Y si no me crees, espera que tengan 15, verás qué risas…
La atención que se dispensa a un bebé es NADA comparada con la que te demanda un niño. Para empezar, sí, son autónomos, puede que vayan a hacer pis solitos… pero hasta ahí. Tendrás que hacer la comida (y la de un niño ya hay que pensarla un poquito, nada de purés que lo cueces todo y pallá que va), tendrás que ayudarles a ducharse (lo que es más costoso -creedme- que bañarles, que eso se hace en un plis plas)…
Por no hablar de los gemelos… ¿Qué pasa que las madres de gemelos son peores porque los tuvieron a la vez? ¿O que esos hermanos van a sentirse peor por no haber tenido a su madre al 100% con cada uno de ellos?
¡Ah! El segundo, tercer o número x de hermano que hagas, salvo que seas el primero, nunca (repito) nunca va a tener el 100% de atención de nadie. Esto es así.

10. Dejar a los hijos elegir

Dejar elegir a los hijos fomenta su autonomía

Dabuti. Así, un día se pondrán un pantalón rosa con un jersey rojo, otro sacarán un vestido de tirantes en pleno invierno o se pondrán un tutú el día que en el colegio toque gimnasia o botas de nieve en pleno verano. También verán zapatillos de tacón y querrán calzárselos… Y fomentas su autonomía… y de paso unas cuantas cosas más.

Que los niños elijan está estupendo. Tienen que aprender a tomar decisiones… pero si estas decisiones implican problemas para su salud, por ejemplo, como pasa con los tacones, pues me parece una soberana estupidez.

Uno es realmente autónomo y libre cuando tiene el conocimiento para tomar estas decisiones conociendo sus consecuencias. Un niño pequeño no tiene ni la más remota idea de las consecuencias que acarrea una malformación del pie o de la columna por llevar zapatos de tacón. Tú sí… o deberías…
Evidentemente no podemos poner al mismo nivel el temita de los tacones o el ir “desconjuntado”… pero, ¿pasa algo por llevarle la contraria a un niño? ¡Ah, sí! ¡Que se enfada!… y es que es más cómodo darles la razón para que no nos monten pollos cada mañana al vestirse para ir al colegio.
Otra opción es dejarles elegir la comida: macarrones, espaguetis, pizza y volvemos a empezar. No conozco a ningún niño de, pongamos, 3 años, que de motu propio pida para comer un plato de judías verdes o de brécol…
En fin…

11. Parto “respetado” y natural

Partos medicalizados, más cesáreas de la cuenta… y como resultado, cada vez más mujeres están decidiendo parir en sus casas…
Es muy cierto que los partos en España están medicalizados en exceso, pero no es menos cierto que los índices de mortalidad perinatal tanto en madres como en niños son de los más bajos del planeta…
En cuanto a lo “natural” de un parto, vuelvo a lo anterior. Las hembras humanas estamos genéticamente programadas para parir pero también estamos genéticamente programadas para empezar a parir cuando tenemos 15 años y no 35…
Por no hablar de la corriente antiepidural. Sentir dolor no nos hace mejores y mucho menos nos hace mejores madres. Es una creencia que me atrevería a calificar medieval (y si no, acordaos de la peli Camino y de lo que pensábais de esa familia).

12. Crianza natural

Una mezcla de toooodo lo anterior nos lleva a este concepto: la crianza natural. ¿Hay alguna crianza que no sea natural?
No se me ocurre una época histórica mejor para haber nacido que esta. Hay Ciencia, hay leyes, hay libertades, hay una serie de servicios y comodidades que nunca antes fueron imaginadas.
La crianza natural propone una vuelta a valores tradicionales y naturales inexistentes.
Jamás en la historia una mujer pudo dejar su trabajo para cuidar a sus hijos. Cuando éramos cazadores-recolectores teníamos duras jornadas de trabajo, de sol a sol. Los hijos eran atendidos por las ancianas de la tribu, que eran las que no tenían fuerza para ir al campo… Ni menciono otras épocas… edad media, renacimiento… edad moderna…
¿Cuándo en la historia hemos estado mejor que ahora? Ahora tenemos capacidad para elegir, con algunos límites, lo que preferimos.
Por no hablar de que hasta hace bien poco los niños con 6 años empezaban a trabajar… sí, a trabajar para echar un cable a los mayores de la tribu… o a trabajar en una fábrica (esto sigue pasando, lamentablemente).
Que nadie se crea mejor por hacer estas cosas tan naturales, como vemos…



Y hasta aquí puedo leer…
No sé si vosotros tenéis la misma sensación que yo… que tanto remar, tanto remar… y volvemos siempre al principio…

Fotografía destacada de xandei, con licencia Creative Commons.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.