Desde 2003 he estado usando Mac. Esto hace la friolera de 12 años en los que, desde Windows XP, decidí pasarme a un sistema operativo y unos ordenadores que no sólo prometían lo que decían, sino que lo daban. Estabilidad, ausencia de malware y bloatware, potencia, fiabilidad, productividad…

Pero desde hace un tiempo esta relación se ha roto. Atrás quedaron los momentos en los que cada nueva versión del sistema mejoraba no sólo lo anterior con nuevas funcionalidades, sino que además mejoraba hasta la velocidad. Ese amor se rompió con Lion, que dejó prácticamente inutilizable un iMac cargado con un mazo de RAM y potencia para aburrir.

Y los constantes problemas de rendimiento que está dando mi flamante MacBook Air 2013 no ayudan precisamente a recuperar ese amor, empezando por la batería (la de mi primer PowerBook G4 empezó a degradarse pasados 4 años de uso, ahí es nada) y pasando por los problemas que tiene para ejecutar bastantes aplicaciones, especialmente cuando se trabaja con Dropbox. Sea un problema propio o de las aplicaciones, Mac OS X ya no es para mí lo que era.

A la hora de tomar la decisión se plantearon muchas opciones. Desde coger un portátil medianamente potente y empezar a tirar de Linux hasta la Surface he pasado por multitud de alternativas. Incluso la de instalar Windows en el Air, una auténtica herejía. Pero finalmente he decidido pasarme a Windows de la mano de una Surface Pro 3 que, sinceramente, no tiene nada que envidiar a ningún equipo de Apple, ni en acabado ni en prestaciones.

Pero como esto es un post de pros y contras de volverse a Windows, vamos a ir a ello.

1. No hay diferencia de rendimiento (bueno, sí, pero no)

En el caso que me ocupa, hablamos de una Surface Pro 3 con 256gb de SSD. Es decir, Windows no tiene nada que envidiar a Mac OS en velocidad, trabajo con ciertas aplicaciones (Chrome se abre en un suspiro, por no hablar de las aplicaciones en modo tableta, que vuelan). ¿Cuál es el problema? Pues el de siempre. Muchos fabricantes, el hardware no estándar y, sobre todo, el cuello de botella que generan los discos duros en cualquier sistema operativo. Fabricantes, echad el resto y empezad a poner SSDs en vuestros equipos y no las cascarrias ésas que seguís poniendo a 5.400 revoluciones. Haced el favor.

2. Office funciona bien

Bien no, de maravilla. Uno de los mayores problemas que he tenido siempre con Mac OS era el calvario de tener que abrir archivos de Word, Excel o PowerPoint. Y no, en la mayor parte de las ocasiones usar iWork no era una opción porque te cargabas bastantes cosas. La situación ha mejorado con la nueva beta para Mac pero aún así, da problemas si trabajas con Dropbox y preparar un documento tocho de trabajo me llevaba casi una semana entera de trabajo. Con Windows ese mismo trabajo lo he hecho en un día de trabajo. No está mal, ¿verdad?

Eso sí, vaya por delante que Office sigue sin convencerme demasiado. Soy así, tenéis que quererme.

3. Windows ya no es lo que era

Ni mucho menos. Atrás quedan los años en los que había problemas de seguridad por todos los sitios, tenías que tener un antivirus sí o sí, todo fallaba a la semana de usarlo… Llevo un mes con la Surface equipada con su flamante Windows 8.1 (sin usar mucho el modo tableta, la verdad sea dicha) y todo sigue como el primer día. Y el paso a Windows 10 promete. Y mucho, aunque aún haya cosas que mejorar y desarrollar, como ciertas aplicaciones y las puñeteras pantallas azules de la muerte, que siguen estando ahí, pero que de momento y, a salvo de ciertos problemas con la interfaz táctil, va funcionando de maravilla.

4. Ni siquiera Internet Explorer es lo que era

Sin haber usado aún Edge demasiado, IE funciona relativamente bien. Es rápido, carga páginas actuales sin muchos problemas y el modo tableta está de maravilla. A ver, sigue siendo IE y con sus problemas habituales, pero al menos la experiencia ha cambiado para bien. Y es rápido, muy rápido. Volvemos al punto 1: dejad de instalar discos duros cuya vida útil está más que superada, por favor, fabricantes.

Y esto mejora, y mucho, con Edge que es una auténtica máquina de cargar páginas rápidamente. Sí, Chrome sin extensiones va bastante rápido y Firefox se arrastra hasta que le pides una página, pero de momento la cosa está en que da sopas con ondas a IE.

5. El modo tableta

He de decir que el modo tableta no me mata. De hecho, las tabletas acaban conmigo y con mi paciencia. Limitadas en el trabajo, limitadas en aplicaciones, limitadas por muchas razones que habréis leído ya en muchos blogs, por mucho que la peña se empeñe en la simplicidad que conlleva (arma de doble filo, todo sea dicho). Pero he de reconocer que la interfaz me gusta (ya lo comentaré luego) y aunque el número de aplicaciones sea limitado, la verdad es que la experiencia de usuario es bastante decente. Incluso aunque no acabe de convencerme, casi me gusta más que la interfaz de iOS o de Android. Y es que muchas veces menos es más, aunque haya cosas duplicadas o que te llevan a las mismas funciones en modo tableta o escritorio, pero eso es más culpa del puñetero Windows RT que de otra cosa.

Eso sí, el modo tableta de Windows 10 fino, lo que se dice fino, no es. Y es que esto sí estaba mejor resuelto en Windows 8, las cosas como son. Aunque la vuelta del botón de inicio tal y como lo conocíamos es un punto, aunque empeoran lo que ya había, que ya es decir.

6. La tienda de aplicaciones

Vale, aquí tenemos un contra. La escasez de aplicaciones es mortal. Que sí, que ciertas cosas que necesito para mi trabajo (como Hootsuite) las tengo en el navegador y no es problema, pero sí es verdad que faltan muchas muchísimas cosas. Y no me acabo de fiar de muchas de las aplicaciones desarrolladas. Dicho lo cual, esperemos que con Windows 10 la peña deje de ser hater y empiece a desarrollar versiones de sus aplicaciones para Windows, especialmente para tabletas. Que no duele.

7. La simplificación

Menos es más, como ya hemos dicho. Y la verdad es que se simplifican muchas cosas. He de reconocer que he tenido que hacer el esfuerzo de encontrar algunas opciones que ya no están donde las recordaba (recordad, mi último contacto serio fue con Windows XP), pero básicamente es todo lo mismo. Y, no, no acabo de echar de menos el menú Inicio porque siempre me había parecido un coñazo usarlo.

8. La interfaz Metro (para bien y para mal)

Para bien por su sencillez. Los botones dinámicos molan para tener controladas cosas y funcionan bastante bien. Sin embargo, en algunas cosas esa simplicidad elimina muchas funciones, como pasa con la aplicación de correo que, sinceramente, no debería hacer falta mucho más para controlar el correo, pero que de simple que es, te pierdes a veces.

Eso por no hablar del coñazo de las esquinas activas si usas el ratón, y eso que en la Surface no se portan tan mal, pero en un ordenador de escritorio que vaya relativamente lentico, es un suplicio.

9. Las duplicidades

Microsoft, gracias por ponernos varios accesos a configuraciones y luego tener el Panel de Control. Gracias por dejarnos configurar la pantalla desde varias interfaces gráficas (clásica y nueva). Pero es un cristo de dos pares de cojones saber si una opción es accesible desde el Panel de Control clásico o no. Por no hablar de tener que instalar dos versiones de muchos programas para que funcionen en modo táctil y en modo clásico. Supongo que con Windows 1o esto se arreglará, PERO.

10. Los fabricantes de hardware (especialmente los de ordenadores)

El que Windows tenga que funcionar en tantos y tantos equipos sigue siendo un problema. Mucho hardware con el que ser compatible sigue siendo un problema, las cosas como son. Y si eso hemos de sumar que los fabricantes de ordenadores siguen metiendo sus programas (auténticos monstruos que consumen recursos y espacio) con sus correspondientes limitaciones de garantía, hace que nos tengamos que pensar mucho si comprar un equipo con Windows es una buena opción. Y, ojo, el problema no es Windows en sí mismo, sino los fabricantes. Pongamos el ojo donde debamos ponerlo.

11. Windows 10 está maduro, pero quizá no tanto

He de reconocer que Windows 10 no lleva conmigo mucho tiempo, ni siquiera una semana y tiene ciertas cosas que hacen que no sea maduro. Como ya he dicho, hay ciertos problemas con la interfaz táctil, como por ejemplo que no sea capaz de reconocer directamente un dedo frente a un ratón o el lápiz de la Surface, o que a veces el lápiz no lo reconozca. Muchas veces estos problemas se solucionan en el caso de la Surface quitando el teclado y volviéndolo a poner, pero eso no deja de ser un coñazo porque en un ordenador, ¿cómo quitas el teclado? ¿Lo arrancas? No, así que a reiniciar. Y, sí, ya he tenido mi primer pantallazo azul. Unas risas.

12. Apple sigue siendo cool, Google salvará al mundo y Microsoft es el demonio

Supongo que ya habéis visto que Windows 10 va a coger tus datos, va a mear sobre ellos y luego se los dará a los cerdos para que, posteriormente, los regurgiten sobre tu propia boca. Vale, sí. Eso mismo también lo hace Apple (y sabe mucho sobre nosotros), por no decir nada sobre Google, que aunque ya haya quitado lo de que aparecieran nuestros nombres en Google Maps entre el uso de Chrome, el de Android y su buscador, sí se caga en nuestra privacidad. Y Android seguirá siendo software libre, pero cada vez menos. Y sin ser tan cerrado como es Apple en cuanto a su sistema operativo (algo que también es una cierta ventaja), Microsoft está apoyando mucho al mundo del software libre. Que sí, que sigue siendo una empresa. Como Auttomatic en el caso de WordPress, Acquia en el caso de Drupal y un largo etcétera de empresas que están detrás de desarrollos habituales bajo licencias abiertas. Y eso no es malo, por mucho que sea Microsoft.

Así que si estáis pensando en dar el paso porque estáis un poco cansados de otras opciones (el paso de vuelta), no os lo penséis mucho, que además está bien cambiar de vez en cuando de aires para no acomodarse demasiado. Y no, no duele.

Imagen destacada vía Shutterstock.


Unadocenade también está en Google Currents. Suscríbete.
Los post de Unadocenade se pueden republicar siempre que respetes nuestras condiciones de republicación.

J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así