Todo aquel que se lanza a escribir un blog personal o del tipo que sea, empieza con mucho miedo y con cuidado de no romper nada. Normalmente lo hace animado por otro alguien que le dice: “¿por qué no abres un blog para contar esas cosas tal y como lo haces tú?” o “deberías escribir un blog porque eres el mejor hablando de plantas, fotos, trapos de cocina o lo que sea”.
El alguien que anima ya sabe lo que es un blog y el alguien que es animado empieza a mirar por la red, a brujulear, es posible que lleve un tiempo siguiendo varios blogs y finalmente se lanza a ello.
Se empieza con miedo, con cuidado, escribiendo con tiento. Se publica y se esperan las visitas, cada comentario, todo con mucha ilusión pero con pánico escénico. Poco a poco, se coge soltura, se coge ritmo, y uno aprende a bandearse en el mundo de los blogs, los comentarios, conoce otros blogs, los frecuenta, los lee, los comenta, los tiene en el reader…etc.
Y cuando estás ahí tan contento en tu universo de blogs y blogueros, un día en un rapto de emoción le dices a alguien: “ Ah sí, yo escribo un blog” y te encuentras con que ese alguien no sabe de qué le estás hablando, no conoce absolutamente nada de blogs, absolutamente nada. Un alma virgen, una pizarra en blanco a la que hay que explicarle todo y que te pregunta cosas, muchas cosas.
He elegido 12.

1. Escribes un blog… ¿y eso qué es?

Con esta pregunta el bloguero se da cuenta de que el universo “internet”, la gente que se mueve por blogs, twitters y demás es una minoría en la que él se encuentra. La mayoría de la gente está fuera de este mundo.
“Un blog es como una especie de cuaderno, una revista, un periódico o cualquier otro formato que se te ocurra donde escribo cosas que se me ocurren o explico un tema”.

2. Ya… ¿y de qué escribes?

Con esta pregunta, el bloguero cae en la cuenta de que su prestigio como bloguero no va más allá del momento en que cierra la tapa de su portátil. Para el mundo 1.0 todo su talento como escritor o contador de cosas, o divulgador en la red, sencillamente no existe. Al interlocutor recién llegado a la realidad del planeta blog no se le ocurre que el bloguero pueda escribir de algo y por eso pregunta.
“Pues escribo de lo que me apetece; de mi vida, de libros, de películas, de pensamientos, de ideas, chorradas que se me ocurren” si el blog es personal o “Escribo de teléfonos móviles, ganchillo, rutas de viaje o medioambiente” si el blog es temático.

3. Ya… ¿y lo ve todo el mundo?

Al contrario de lo que ocurre al que escribe el blog que obviamente quiere que sus posts los vea cuanta más gente mejor, el interlocutor virgen tiene una extraña aprensión hacia el carácter “público” de aquello que escribe su conocido. Todavía no sabe muy bien qué es un blog ni qué escribe en él su conocido, pero le preocupa que lo vea la gente. El bloguero se da de bruces con la falta de confianza en su talento como escritor por parte de su vida 1.0 que teme que esté haciendo algo vergonzoso.
“Pues sí claro, es un blog público. Lo escribo para que se lea. De hecho, esa es la idea, que llegue a cuanta más gente mejor”.

4. Entiendo, y ¿Cómo llega la gente? ¿Pone tu nombre y ya está?

Aquí el bloguero se ve enfrentando a su doble personalidad vital. Si utiliza un nick (porque en su momento le pareció buena idea) tiene que descubrir ante su interlocutor esa nueva personalidad y normalmente el otro se queda tan sorprendido como si el bloguero de repente se hubiera convertido en Superman. Si utiliza su nombre en la red, descubre una vez más, que su interlocutor tiene una preocupación enorme por la salvaguarda de sus datos personales.
“Al blog se puede llegar de muchas maneras, por casualidad, porque lo haya visto enlazado en otros blogs o si lo conoce pues buscando en google “blog de Molinos”. También hay gente que llega por casualidad porque ha buscado “cría de ornitorrincos en Murcia” y le ha salido mi blog y otros llegan porque alguien se lo ha recomendado.”

5. ¿No te da vergüenza?

Esta pregunta retrotrae al bloguero a sus inicios, a cuando sí le daba vergüenza, a cuando caminaba por la delgada línea que separa el orgullo por lo escrito de la vergüenza al pensar que alguien que no conoces y que puede ser increíblemente crítico puede venir y desmontarte todo tu ánimo bloguero de un plumazo. El bloguero lo recuerda y se da cuenta de que no sabe muy bien cómo lo ha hecho, pero superó ese vértigo hace mucho tiempo.
“No, no me da vergüenza, ninguna vergüenza. De hecho me encanta escribirlo y que se lea”

6. Y los que te leen ¿te dicen cosas?

El interlocutor está preocupado, ya va asumiendo que su amigo escribe públicamente y que lo puede leer cualquiera, pero pensar que haya gente que le pueda decir “cosas” le perturba. Para el bloguero, una de las mejores cosas de tener su blog y que más satisfacciones le da son los comentarios. Saber que alguien le ha leído es la leche, pero que ese alguien se haya tomado encima la molestia de sortear un probablemente infame sistema de comentarios para dejar su opinión, da muchas satisfacciones. Cualquier bloguero sabe que los comentarios enriquecen mucho un blog…y a veces cabrean infinito.
“Sí, claro. La gente llega, leen lo que he escrito y algunos dejan comentarios con su opinión sobre lo que he escrito. A algunos les gustan, a otros no. Dan ideas, comentan. Otros son maleducados…pero sí, me dicen “cosas”… y se llaman “comentarios”.

7. ¿Los conoces?

El interlocutor va pasando etapas. Primero se pregunta qué tipo de vida paralela lleva su amigo que “escribe”, luego le preocupa que lo que escribe lo vea gente, luego que esa gente le diga cosas y finalmente se pregunta qué tipo de gente brujulea por la red leyendo escritos de desconocidos. ¿Quiénes son esas personas que conocían la personalidad múltiple de su amigo?
“No, no los conozco. A la mayoría de la gente que comenta no la conozco de nada. Algunos, a base de comentarnos mutuamente y leernos se convierten en conocidos de la red, pero no los conozco en persona. La gente de la vida 1.0, como tú, no suele comentar… suelen mandar un mail si les ha gustado algo o mandarte un mensaje. Normalmente la gente que te conoce en persona prefiere un ambiente más “privado” para darte su opinión sobre lo que has escrito. No sé porqué pero es así”.

8. ¿Quién más sabe que tienes un blog?

Enfrentado a esa faceta desconocida de su amigo o conocido, el interlocutor no sabe si tomárselo como una confesión en “mira lo que te cuento” o si resulta que es el último en enterarse.
El bloguero recuerda sus inicios y cómo lo que más vergüenza le daba al principio era contarle a la gente que le conocía que tenía un blog, mucha más que la posible lectura por parte de desconocidos.
“Todo el mundo lo sabe. No es secreto. Si no te lo había dicho antes era porque no había salido el tema y además sé que a ti esto de los blogs te pilla muy lejos”.

9. ¿Cómo se hace? ¿te pones a escribir y ya está?

Explicada la parte social del tema del blog, el interlocutor suele deslizarse entonces hacia el lado práctico, quiere conocer los detalles técnicos. El bloguero odia esta parte, explicarle a alguien cómo se hace una plantilla de un blog, cómo se configura y todas esas pequeñas cosas muy coñazo pero necesarias para comenzar un blog es agotador. Recuerda entonces a ese amigo que en su día le dijo “ ábrete un blog… yo te explico cómo” y siente agradecimiento infinito y sabe que él no tendrá tanta paciencia.
“Bueno, a ver… lo que hay que hacer es coger blogger o wordpress, buscar una plantilla que te guste y con la que estés cómodo. Buscar un título y ponerte a escribir. Y luego tener paciencia y constancia”.

10. ¿Tienes tiempo para escribir? Será que tienes poco curro

A lo largo de la conversación, el blog ha pasado de ser una especie de excentricidad que el bloguero tiene a ser algo que parece que requiere tiempo, dedicación y esfuerzo. El interlocutor sospecha que su amigo no curra mucho o está dejando de lado sus obligaciones para dedicarse a ese otro “entretenimiento”. El bloguero enfrentado a esta pregunta se cabrea, el blog es algo muy importante para él y a pesar de tener curro y otras ciento cincuenta mil obligaciones consigue sacar tiempo para dedicarse a él.
“Claro que trabajo y hago otras mil cosas, pero cuando te gusta hacer algo, cuando es importante para ti, consigues sacar tiempo de dónde sea para hacerlo y eso me pasa con el blog.”

11. Entiendo. ¿Cualquiera puede tener un blog?

Tras encajar todas las piezas el interlocutor empieza a pensar que si su amigo ha sido capaz de abrir un blog, de escribir sobre un tema que controla o que le mola, de sobrellevar la vergüenza de que extraños te lean y además parece feliz con todo ello, puede que no sea mala idea empezar a pensar en abrir un blog.
El bloguero duda por un momento. ¿Podrá su interlocutor tener un blog? Claro que sí, ¿quién sabe de lo que es capaz cada uno? ¿Quién sabe si podrá escribir sobre algo increíblemente bien o entretenido o sencillamente que le gustará hacerlo?.
“Si, cualquiera puede tener un blog. No hay más que querer tenerlo y mantenerlo. Anímate, piénsalo, lo mismo te gusta.”

12. Vale, lo pensaré… oye, una última cosa ¿en tu blog salgo yo?

Todos tenemos un lado protagonista. El interlocutor de repente piensa que lo mismo él sale en el blog, al fin y al cabo es amigo, padre, madre, hermano, compañero de curro del bloguero y han compartido muchas cosas. Un rayo atraviesa sus pensamientos y piensa que es posible que el bloguero haya hablado de él o de sus experiencias compartidas o hable de un tema que él controla y que ambos han discutido. Ha pasado del desconocimiento a la curiosidad más intensa.
El bloguero sabe perfectamente lo que es reconocerse en un blog, ya sea en el texto directamente o por una aportación.
“Pues sí, supongo que en algo saldrás… nosotros hemos hablado de muchas cosas y es posible que si me lees te sientas reconocido en algún tema o te suene alguna de las cosas que cuento. Lo mejor que puedes hacer es entrar en mi blog y leerlo”



Para un bloguero tener un blog es tan esencial como leer, como escribir o como su trabajo. Le dedica esfuerzo, tiempo, energías. Le proporciona alegrías y algunos sinsabores y sobre todo pasa a formar parte de su vida. Enfrentarse al hecho de que esa parte vital de su vida es completamente desconocida para alguien que le conoce, es una situación que siempre resulta extraña.
Y sucede una y otra vez.
Fotografía destacada cortesía de minifig via photopin cc.



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Sobre Molinos


Un día abrí un blog... Pensamientos. Libros. Frivolidades. Críticas destructivas. Recomendaciones. Indignaciones. Perfiles. Cuentos "didactivos". Grandes momentos etílicos. Despellejes. Documentales. Filosofía de garrafón. Conversaciones. Recetas. Maternity. Y más... Finalista de los Premios Bitácoras y de los Premios 20Blogs 2012. Cosas que (me) pasan .