En el mundo actual, el estrés, la mala alimentación, la falta de sueño y la falta de tiempo para el descanso están provocando un aumento vertiginoso de las enfermedades derivadas de esos hábitos. ¿Quién no ha sufrido por las migrañas, la ansiedad, los problemas intestinales, la obesidad o el insomnio?

Nuestra forma de vida nos ha malacostumbrado a solucionarlo con alguna píldora que lo arregle todo al instante, pero ¿y si encontramos remedios naturales que tengan los mismos fines terapéuticos y muchos menos efectos secundarios?

La fitoterapia es la ciencia que estudia el uso de plantas como recurso para el tratamiento de toda patología que suframos. Mi abuela ya las usaba y probablemente la tuya también, pero ¿para qué sirven algunas de las plantas medicinales más conocidas?

1. Valeriana (Valeriana officinalis)

Contra el estrés, los nervios, la ansiedad y la dificultad para conciliar el sueño, muchos toman la valeriana como la tila, para tranquilizar, y se olvidan de que en este caso los efectos no son inmediatos sino que requieren un tratamiento de dos a cuatro semanas, eso sí, sin peligro de dependencia. Se ha convertido en un remedio tan común que ya se vende en cápsulas, aunque sinceramente, sigo pensando que será más sana cuanto más natural.

2. Manzanilla (Matricaria recutita L.)

La planta de la camomila tiene dos facetas bien diferentes, por un lado, el tratamiento interno, contra cualquier tipo de trastorno intestinal (vómitos, inflamaciones, naúseas, etc.), y otro externo -mucho más agradable- para tratar irritaciones o infecciones de piel, mucosas y respiratorias, así que si ven a la tía inhalando manzanilla no se piensen que ya se le ha ido definitivamente la pinza. Para los que quieran probar, hay estudios que aseguran que también funciona como sedante suave, pero nada demostrado científicamente.

3. Ajo (Allium sativum L.)

Que sí, que cuando pensamos en plantas medicinales siempre nos viene a la cabeza la infusión de plantitas verdes o flores, pero no siempre es así. El ajo es uno de los grandes olvidados y sienta tan bien, para tantas cosas… Mejora la circulación, trata la hipertensión, es útil para combatir catarros, contra parásitos intestinales e infecciones urinarias -hay que ver-, pero también dolores en las articulaciones si se aplica sobre la piel, vamos, un elemento a tener siempre en el botiquín.

4. Melisa (Melissa officinalis L.)

Otro clásico de la estantería de infusiones del supermercado, la Melisa, que suele venderse en infusiones para el sueño, no es sólo un tranquilizador. Aunque científicamente está probada su eficacia contra trastornos del sueño de efecto nervioso, también es muy útil en trastornos digestivos y lo más curioso el tratamiento de los dichosos herpes labiales. Unas cremitas de hoja de Melisa diarias y como nuevo, eso sí, los más dormilones quizás tenga que evitar los besos con sabor a Melisa.

5. Romero (Rosmarinus officinalis L.)

Un baño de aceite esencial de romero para curar o mitigar el reuma o las alteraciones circulatorias le sienta bien a cualquiera. Si además quieres favorecer la cicatrización de alguna herida, esta es también tu elección, aplicada directamente sobre la herida. Dice la “medicina popular” o ese argumento siempre válido de “mi abuela lo usaba” que si lo que le falla a usted es el crecimiento del pelo, úsese la esencia de romero aplicada “gentilmente” para estimular el cuero cabelludo, eso sí, más vale que se lave la cabeza luego, porque al pelo que queda ahí también hay que darle años de vida.

6. Tomillo (Thymus vulgaris L.)

Un catarrito, un “moquear” o una tos suave el tomillo es nuestro aliado. Está indicado para bronquitis o tos, pero si se mezcla con el orégano -que sí, que sí, el de las pizzas- en una buena infusión y se mete uno en la cama bajo el edredón a sudar un rato, es capaz de curar un principio de gripe. ¿Por qué? El tomillo hace el efecto expectorante para aliviar las gargantas y la nariz de esos molestos mocos y el orégano provoca una sensación de calor que ampliada por el calor de mantas y edredones nos permite sudar y hacer remitir la fiebre. Todo un descubrimiento.

7. Canela de Ceilán (Cinnamomum verum J. Presl)

Todos hemos escuchado en algún momento que la canela tenía efectos afrodisíacos, incluso se recomiendan infusiones diarias -mucho más sanas que la viagra, seguro-, pero lo más curioso es que la base científica no la tengo muy clara. Estudios recientes revelan un efecto en la reducción de los niveles de azúcar en la sangre lo que podría llevar al uso frente a la diabetes y sobre todo se destacan sus propiedades para favorecer la digestión. Así que quien quiera arriesgarse a los efectos que pueda tener sobre los comensales, un toque de canela en la comida, siempre sentará bien a los estómagos -y tal vez no sólo a ellos-.

8. Aloe Vera (Aloe barbadensis)

Seamos realistas el aloe, o el gel de aloe, que es el que estamos acostumbrados a ver o usar apesta. Sin más. Pero ¿y si nos sacrificamos un poco y aguantamos el olor? Pues resulta que esta plantita que se cultiva tan bien en el sur de Europa y en África del norte -por eso comienzan a multiplicarse las plantaciones en Canarias- es muy útil para el tratamiento de heridas y quemaduras. Dicen los ancianos -abuela incluida- que no sólo ayuda a mitigar las marcas de las cicatrices sino que es el remedio perfecto para el acné o la psoriasis. En mi adolescencia aún no estaba de moda, pero reconozco haber visto a más de un pariente adolescente con el gel en la cara frente al espejo y las tiendas de productos cosméticos lo venden con eslóganes similares.

9. Jengibre (Zingiberis rhizoma)

Un viaje de montaña en coche, un crucero, pastillas contra el mareo. La decisión es automática, pero ¿y si no las tenemos? El jengibre es nuestra solución natural, es el remedio adecuado contra las náuseas y los vómitos provocados por los mareos de viajes. Si no quieres que unos movimientos inoportunos te fastidien unas vacaciones o que el niño te haga parar cuatro veces de camino a la casa rural, ya sabes cuál es la solución

10. Albahaca (Ocimum basilicum L.)

La albahaca es la planta medicinal fantasma por excelencia, ninguna institución científica ha demostrado sus efectos terapéuticos más allá de su efecto aromático que nada tiene que ver con la medicina, y sin embargo, según la medicina popular sirve para casi todo: inapetencia, flatulencia, faringitis, eccemas, dolores musculares, inflamaciones o acné. Su uso queda a criterio del usuario -o de su abuela-, la mía por ahora sólo lo recomienda para la inapetencia, pero no me extraña, ese sabor que le da a la comida despierta a cualquier estómago dormido.

11. Hierbabuena o menta (Mentha x piperita L.)

La menta suena a tos. Siempre que alguien la incluye en una lista de plantas medicinales, el uso tradicional es el del alivio del resfriado y la tos y el dolor reumático y muscular por sus propiedades supuestamente calmantes. Suena a frescor y a respirar. Lo que nadie nos contó nunca fue que en realidad los únicos tratamientos probados son para los trastornos digestivos y en algunos casos para dolores de cabeza muy leves. A veces la ficción supera la realidad, porque incluso los pañuelos para el resfriado con olor a menta parece que ayudan, ¿será el efecto placebo?

12. Té (Camellia sinensis (L.) Kuntze)

El está de moda, si quieres ser lo suficiente “cool” para tener tu casa decorada al estilo zen y tratar de ser ejecutivo o ejecutiva con una vida sana y perfecta, el té parece el condimento ideal. En la cultura asiática, el té llama al descanso, a la tranquilidad y al sosiego tras las comidas. Lo que no suele saberse es que es precisamente el acompañante ideal para el tratamiento del sobrepeso. En sus variedades es el té rojo el que se suele considerar dietético y aunque los investigadores y los ratones con los que se realizaron varios experimentos aseguran que el té verde no tiene efectos sobre el apetito, las abuelas siguen recomendándolo con entregada fe.

La verdad es que la fitoterapia no se consideraría ciencia si las propiedades de muchas de las plantas medicinales, o de todas, no estuviesen comprobadas y estudiadas. Saber cuál le sienta mejor a cada cuerpo ya es un ejercicio de ensayo y error y de años de confianza que nuestras abuelas se han ganado a pulso, pero por si las moscas, nunca está de más tener un pequeño botiquín en la despensa.

Imagen cortesía de Erik Jørgensen, con licencia Creative Commons.


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Sobre Davinia Suárez


Social por naturaleza y enganchada a las letras desde pequeña, terminó enredada en esta teleraña de redes sociales que le fascinan, de las que aprende a diario y en las que intenta descubrir cada día la araña que continúa tejiéndolas. Es Social Media Manager en @laprovincia_es y @la_opinion y Social Media Strategist en @Tercercirculo.