Muy de vez en cuando, menos de lo que me gustaría, voy al Auditorio Nacional a culturizarme un poco… no demasiado, clásicos populares, bandas sonoras… nada muy elevado. Pero sí es una manera muy distinta de disfrutar la música, cualquier fanfarria con orquesta en vivo es capaz de erizar la piel. Además, tienes la oportunidad de ver a muchos tipos de personas, aunque a algunos preferirías no verlos.

1. El entusiasta

Este es el mejor de todos. Está encantado de la vida y lo mira todo tanto y con tanta sonrisa, que el snob piensa de él que es un paleto. Tiene el peligro de que a lo mejor se entusiasma demasiado, pero te da un poco lo mismo, porque le ves tan contento…

2. El enteradillo

El que cree que sabe. Pero que no sabe. O ha oído campanas y no sabe muy bien dónde y dice un disparate tras otro, pero suena bien lo que dice. Confunde a Horner con Williams y en realidad no reconocería a ninguno de ellos ni aunque los tuviese delante con un cartel. No molesta especialmente, pero dan ganas de meterse en su conversación.

3. El snob

Este tipo sí que sabe muy bien dónde está, qué espera ver y por qué. Y le perturba mucho que los demás no estén a su altura. Cree que la gente se entusiasma demasiado aplaudiendo y que esto no pasa fuera de España, que somos todos unos paletos. Igual disfruta muchísimo, pero es un poco aguafiestas para el disfrute de los demás.

4. El que llega tarde

El peor de todos. Pero la culpa es del recinto, por dejarle entrar. Además de llegar tarde, tiene unos asientos estupendos, bien centraditos, para molestar al mayor número de gente posible. Personalmente, yo le dejaba fuera.

5. El que está como en el salón de su casa

Suele ser una chica, muy mona y estilosa. Se sienta, se cruza de piernas y te da pataditas durante toda la representación. El ideal como vecino de asiento. Te ayuda a que no pierdas el ritmo.

6. El cantarín

Lo vive todo. Mucho. Y no puede contenerse y tiene que canturrear la melodía. O la letra. Y además, mueve la pierna llevando el compás, una delicia vaya. Piensa que canturrea en bajito, que nadie le oye, pero se equivoca. Luego le ves tan emocionado que se te quitan un poco las ganas de matarle.

7. El charlatán

Este tipo se tenía que haber gastado el dinero de la entrada en irse a cenar por ahí…o en irse directamente a tomar por saco. Porque no te explicas qué narices hace en un auditorio si él lo que quiere es un bareto. Porque es un no callar de principio a fin. Mi teoría es que en realidad va a este tipo de cosas para contar que ha ido, no porque le interesen lo más mínimo, y claro, se aburre. El perfil es rubia cincuentona, en grupo.

8. El que no sabe qué hace allí

Éste ha ido arrastrado por su pareja, que le da mucha pereza ir solo. Es un tipo peligroso tanto si se aburre mucho (puede degenerar en destructor o dormilón) como si le encanta (tarareará los trozos que se sepa y se volverá loco a aplaudir… un entusiasta).

9. El que se duerme

Parece mentira, pero todavía hay gente que se duerme en los teatros y cines. Si no ronca, todo va bien, aunque distrae un poco si le tienes sentado delante y acabas más pendiente de sus cabezazos y de verle ahí medio desnucado que de la música.

10. El tecnológico

A este tipo, para empezar, se la trufan las normas. Él lleva su smartphone y lo tiene que amortizar: hace fotos, vídeos y para rizar el rizo, cuando empieza la música se conecta a Shazam para ver cómo se llama lo que están tocando…eso de verlo en el programa es demasiado anticuado para él. El perfil es cincuentón con un teléfono de más de 600 euros.

11. El que no sabía qué hacer con el niño

Y se lo lleva de concierto. Total, van a tocar la banda sonora de E.T., pues será un concierto para niños, ¿no? Claro que sí, un viernes a las 22.30 es la hora indicada para un concierto infantil. Resultado: el niño se aburre y desmoraliza a los demás, menos a los que no sabían qué hacer con él, que se hacen los absortos en la música.

12. El destructor

El del napalm. El que se cargaría a todos los que le resultan molestos. El que en cada pausa se queja de los de su alrededor mientras aplaude. El que mientras se queja piensa “a lo mejor de esto puede salir un post…y con suerte, me estreno en una docena”.



Así que, ya sabéis, el próximo día que veáis a una rubia canija protestando por lo mal que se porta la gente en el auditorio, decidme hola.
Fotografía destacada cortesía de Gaël Berthon via photopin cc.


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Bichejo

Sobre Bichejo


Tengo un trabajo muy serio, un blog muy poco serio, leo mucho y veo series. El resto del tiempo lo dedico a dormir.