No hay mejor personaje malo que aquél que termina gustando más que el personaje bueno. Personajes robaplanos, que son los que terminan identificando a la propia película. Algunos son más violentos, otros más sutiles. No me refiero precisamente a villanos de tres al cuarto, sino a seres cuyo cerebro no descansa maquinando su próxima fechoría, o buscando la forma de satisfacer ese placer que da ejercer la maldad.

Hay muchísimos personajes de este tipo en el cine, pero quiero centrarme en los del cine clásico, que merece la pena rescatar; la maldad en el cine clásico se expresaba quizá de una forma diferente a la de hoy, los malos de ahora tienden a ejercer de buenos durante toda la película hasta revelarse al final con la pretensión de sorprender al espectador con tal giro en la historia (como en “Urte berri on, amona”). En este caso son malos que se presentan como tales desde el principio; se visten y maquillan como malos y a cada paso que dan les puede acompañar una sección de la banda sonora oscura, siniestra, maligna. Ahí está el talento de quienes crean la historia, no necesitan sorprenderte con extraños giros de guión, personajes y narración te atrapan y te llevan a donde ellos quieren para sorprenderte, emocionarte e incluso asustarte.

1. La señora Danvers (“Rebeca”, Alfred Hitchcock, 1940)

Señora Danvers
La perversa. Dame Judith Anderson era una mujer de talento que quedó marcada de por vida por un personaje que ha generado frases como “eres peor que el ama de llaves de Rebeca”. A pesar de su brillante carrera en el teatro, de aparecer en títulos como “Laura” de Otto Preminger o “La gata sobre el tejado de zinc” de Richard Brooks, su señora Danvers fue la que verdaderamente pasó a la historia; inolvidable su imagen recortada entre las llamas de Manderley.

2. Cruella De Vil (“101 Dálmatas”, 1961)

Cruella De Ville
El demonio. Cruella es de todo menos sutil. Pero no deja de caernos simpática, quizá porque es un antecedente de la moda punk, o porque está rodeada de mediocres que realzan su perversa genialidad. Años después, el talento de Glenn Close redondeó el personaje.

3. Gregory Anton (“Luz de Gas”, George Cukor, 1944)

Gregory Anton
Maquiavelo. Charles Boyer construye un personaje maquiavélico que se dedica a manipular a la ingenua Ingrid Bergman con el fin de hacerse con unas joyas. De aquí viene la expresión “hacer luz de gas”, es decir, hacer que alguien dude de la realidad y de sus propios sentidos. Y atentos a esa criada interpretada por… Angela Lansbury, que no tiene desperdicio.

4. Profesor Fate (“La carrera del siglo”, Blake Edwards, 1965)

Profesor Fate
El chalado. Tratándose de una comedia y de un personaje encarnado por Jack Lemmon, la perversidad del malo no lleva sino a la hilaridad. Si, además, va acompañado por un encantador ayudante del malo encarnado por Peter Falk, el cócktel es explosivo (nunca mejor dicho). En este caso, el matiz de lo maligno viene acompañado por maquillaje, vestimenta, inventos que ya los quisieran para 007 y unos contrincantes impecables (Tony Curtis y Natalie Wood).

5. Harry Powell (“La noche del cazador”, Charles Laughton, 1955)

Harry Powell
El fundamentalista. Inquietante Robert Mitchum con sus manos tatuadas con “L O V E” y “H A T E”; una especie de “viudo negro” mezclado con un “predicador”, uf,…

6. Max Cady (“El cabo del terror”, J. Lee Thompson, 1962)

Max Cady
El acosador. Robert Mitchum de nuevo en la piel de un malvado que acosa y aterroriza al bueno de Gregory Peck y su familia para vengarse. La película tuvo un más que digno remake de la mano de Martin Scorsese, donde Mitchum y Peck tuvieron sendos cameos.

7. Ellen Berent Harland (“Que el cielo la juzgue”, John M. Stahl, 1945)


La celosa obsesiva. Si hay una imagen inquietante es la de Gene Tierney en un bote en medio de un lago; la razón de la inquietud, si la desvelo, restará interés a los que no habéis visto la película. El amor, si es una obsesión, es sin duda fatal.

8. Norman Bates (“Psicosis”, Alfred Hitchcock, 1960)

Norman Bates
El pirado. Personaje que aparece en todas las listas y que incluyo porque, de otro modo, me lo reprocharíais comentario tras comentario. Qué puedo decir que no se haya dicho. Que el éxito del personaje está en la cara de Anthony Perkins, que de no ser por Norman, seguiría pareciendo que no ha roto un plato. Película de revisión imprescindible. En cincuenta años, no ha perdido su modernidad, su suspense, su interés.

9. Eva Harrington (“Eva al desnudo”, J. L. Manckievic

Eva Harrington
La trepa. Anne Baxter aparece como un animalillo desvalido y abandonado en la puerta trasera del teatro donde Bette Davis actúa. No se dentendrá ante nada pero… qué poco valora las tablas de la Davis y la fidelidad de Thelma Ritter. Sucumbirá víctima de su propia medicina.

10. Blanche Hudson (“¿Qué fue de Baby Jane?”, Robert Aldrich, 1962)

Blanche Hudson
La amargada. Joan Crawford interpreta a la hermana de más talento, que vive en el olvido confinada en su silla de ruedas al ser atropellada por su propia hermana (Jane), en una casa llena de barreras y que la obliga a depender de Jane.

11. Baby Jane Hudson (“¿Qué fue de Baby Jane?”, Robert Aldrich, 1962)

Baby Jane Hudson
La resentida. Bette Davis, antaño estrella infantil de vaudeville, nunca asumió que el talento de su hermana la superara y se dedica a manipularla a la vez que va perdiendo la cordura. Duelo, a la vez, de actrices que en la vida real también tuvieron lo suyo…

12. Phyllis Dietrichson (“Perdición”, Billy Wilder, 1944)

Phyllis Dietrichson
Segura de sí misma y pendón. Barbara Stanwyck contrata un seguro de doble indemnización a un agente pardillo, Fred MacMurray, que se deja seducir. Pero ahí está Edward G. Robinson, el jefe de MacMurray, a quien su estómago siempre le advierte de que hay gato encerrado.

Como siempre, son todos los que están, pero no están todos los que son. Qué difícil se hace seleccionar con criterio. La lista está abierta a vuestros personajes perversos favoritos (eso sí, de cine clásico antiguo). Aquellos que no se detienen ante nada para conseguir su propósito, lolitas, emperadores, tiranos, viudas negras…

Las fotografías son fotogramas de las distintas películas mencionadas, incluyendo la destacada, obtenida de moviesovermatter, con licencia Creative Commons.


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Sobre Retroclásica


Retroclásica (Donostia, 1967). Corrió su primer tour en triciclo alrededor del Teatro Victoria Eugenia antes de saber andar. Por genética se gana los garbanzos trabajando en publicidad. Sus compañeros de Filología nunca compartieron su temprana dedicación a la informática y ahora le suplican que les enseñe a diseñar blogs. Por encima de la aficionada a las nuevas tecnologías hay una apasionada del cine muy retro y muy clásica, lo que le ha llevado a colaborar con el Zinemaldia desde 1996. Es la persona que más sabe sobre Barbra Streisand en cientos de kilómetros a la redonda, aunque eso hay gente que nunca lo entenderá.