Dime qué quieres ser y de diré buena parte de quién eres.

Hace ya unos cuanto años que cumplí los diecisiete, que es más o menos cuando los jóvenes deben decidir por dónde orientar la próxima etapa de su vida estudiantil, buscar una formación que les proporcione conocimientos y posibilidades para acceder a un futuro diseñado desde lejos por su yo pubertoso. Y para salir airosos de este brete, cuentan con recursos pobres o poco valorables para un adulto de mediana edad. Los adolescentes (etimológicamente “los que adolecen”) son inseguros, inmaduros, guían sus pasos por los consejos, miedos o leyendas que otros adolescentes les transmiten. Aunque tuvieran al Oráculo de Delfos ante sí o el libro de preguntas de la vida con la plantilla de respuestas, no sabrían consultarlo.

Así que ¿con qué criterio se decantan o deciden atribuirse una identidad, personal y profesional?
Cómo se miden a sí mismos, sus capacidades, sus posibilidades, el lugar que merecen ocupar en la sociedad, su futuro prestigio se pueden leer a menudo en la elección de una persona joven entre una u otra carrera universitaria.
Esto no es un estudio sociológico. No es ecuánime, ni justo, ni tiene en cuenta todas las posibilidades. Pero contiene pedacitos de realidad. Si los encuentras, saboréalos.

1. Trabajo social

De buenas intenciones está el infierno lleno. ¿Acaso en este país regimos todos tan bien que no necesitamos asistentes o educadores sociales? Vive dios que sí. El panorama de estudiantes de trabajo social es desolador. Y no porque la conciencia social a esa edad vaya ligada a una estética nada favorecedora. La nada salomónica mitad que cree en la importancia y los valores ulteriores a la formación que ha elegido, se da cuenta pronto de que la carga docente, los contenidos y el marco general de de sus estudios son paupérrimos, a menudo plantean menor dificultad que un sudoku. Es decepcionante porque es una actividad valiosa para la sociedad y uno está tan dispuesto a entregarse. Pero también es decepcionante porque la otra mitad sólo ha venido a estudiar algo fácil, le han dicho que son todo marías, así al menos tiene un título etc.
Y uno se encuentra en un páramo, en una isla de la que no quiere alejarse remando porque sólo tiene 18 años y no sabe lo que le espera.

2. Periodismo

Un auténtico muestrario de lo que es la vida. Una elección con muy mala prensa (empezamos mal…) Como en esta disciplina cuentan mucho (además del esfuerzo y la constancia y el sacrificio, y todo esto más bien en la vida posterior a la obtención del diploma) el talento y la creatividad, pero la nota de corte suele andar por el aprobado raspado, las consecuencias son desastrosas. Sin un filtro adecuado, aquello se parece más a un taller de escritura para quien quiera animarse, en el que al final te pone nota. Está lleno de gente mediocre y tener éxito resulta en la práctica casi arbitrario.(Y no es gratuito: La mayoría de la gente es mediocre en la mayoría de destrezas. La mayoría de la gente no destaca por su talento en la escritura o la pintura, precisamente porque para destacar hay que despuntar sobre la media mediocre).

3. Psicología

Más de uno se habrá matriculado pronunciando la pe inicial. Aquí hay una masa desigual de
1) tocados (en primera o en tercera persona, víctimas de, hijos o hermanas de)
2) los que visualizan su placa de consulta con su nombre, casi como un doctor. Algo importante.
3) los que tienen conciencia social sin estar tocados en primera ni tercera persona, los que quieren ayudar a los demás a superar sus problemas. Creo que piensan o bien en la placa de los segundos o no se dan cuenta de que para ayudar a los demás tendrán que escuchar auténtica basura radiactiva, ideaciones autolíticas, amenazas de suicidio y angustias varias.

4. Ingeniería

¿Alguien ha oído hablar de ingenieros sin fronteras? Ingeniero viene de ingenio, no de ingenuo.
Los ingenieros los hay de muchas ramas y de muchos tipos. Pero, digan lo que digan, ansían reconocimiento social y prestigio, un buen estatus económico (ya, y quien no…) y aquí viene cuando la matan: creen que se lo ganan para siempre, como una plaza en el ayuntamiento, a cambio de unos años de duro estudio y sacrificio, solo para mentes brillantes que se esfuercen.
Porque cuando un ingeniero habla con otra persona que no es ingeniero piensa (y a veces incluso dice) “sí, lo que tu estudias o lo que tú haces está muy bien, pero si de verdad fueses inteligente, estudiarías ingeniería.”

5. ADE

Admininistración y Dirección de Empresas (un poco mucho para un ser humano de 18 años ¿no?) o Empresariales, como se ha dicho toda la vida. Pregunta a cualquier que se haya decantado por esta opción académica el por qué de su elección: “Quiero abrir mi propia empresa”. Fantástico, yo a tu edad quería la paz en el mundo. Entre estos y los ingenieros, dan ganas de salir corriendo.

6. Medicina

En medicina hay quien busca prestigio, reconocimiento, dinero. Pero no es lo que se respira entre sus participantes. Los estudiantes de medicina hacen las fiestas más salvajes, tienen el humor más negro y sobre todo saben de qué color somos todos por dentro. A mí siempre me dieron respetillo.

7. Arquitectura

Más genios aún que los ingenieros. Terminar arquitectura es lo más difícil del mundo y lo que más mérito tiene. Nunca lo entenderás porque no eres arquitecto (léase: su importancia es tan incuestionable que es la Chuck Norris de las carreras. No es que a ti no te guste, no te interesa o prefieras hacer otras cosas. Es que ella se apiada de ti y te permite estudiar otra cosa).

8. Peritos

Los peritos o ingenieros técnicos son unas personas a las que todo el mundo considera ingenieros, excepto los propios ingenieros. Por prestigio social no es es nada rentable ahorrarse dos años de especialidad, ya que esos 2 años te abren el Cielo.

9. Derecho

Al igual que el Jorobado de Notre Dame, yo nunca pude estudiar derecho. Las aulas de esta especialidad están atiborradas de jovencitas burguesas de aspiraciones ambiciosas. No les parece sospechosa una recompensa tan grande al final de sus estudios por solo memorizar y memorizar y memorizar…. Cualquier estudiante de derecho te lo dirá. Por la táctica de la vomitona: te pegas auténticos atracones, vomitas todo lo que puedes en el examen y a seguir. Por supuesto no es la única opción construida en torno a esa técnica de estudio o más bien de aprobado, pero probablemente sea la abanderada. Y no digamos de la mal llamada “Derecho económico” y sus “abogados economistas” que son los David el Gnomo de las licenciaturas o ahora grados: son siete veces más fuertes que tú y veloces…lo de que siempre estén de buen humor no creo que se lo atribuyan ni que les corresponda.

10. Filología

¿Estos chicos tienen claro que esta opción les empuja irremediablemente a la docencia? ¿Acaso les atrae algo, lo que sea, del elenco de profesores de bachillerato? ¿Envidian su vocación, su sueldo, lo mucho que disfrutan con su trabajo?. Es que les gustan las lenguas. Ah, ya veo. Pero esto es para ser profesor, lo tiene usted claro ¿no?

11. Farmacia

Son al principio auténticos ejemplares de derecho o derecho económico con bata. Van degenerando y deambulan en bata mientras perfeccionan grafología y cómo despachar aspirinas y trabajar 8 horas de pie con zuecos anatómicos.

12. Historia del Arte

Sin duda la más vocacional. Sus participantes aprecian la belleza, el arte, la historia. Es una pena que en el mundo real la mayoría de la gente no lo haga y que es complicado que te paguen un buen sueldo por hacer algo que tenga que ver con toda esa belleza.



A buen entendedor, doce pinceladas bastan. ¿Encajan estos perfiles en la gente menuda que conocéis o recordáis?.

Fotografía destacada de CollegeDegrees360, con licencia Creative Commons.


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Sobre Jorge Allende


Me llamo Jorge, tengo 31 años. Gracias a dios soy ateo, gracias a una tal Almudena no soy virgen, gracias a mi hermano mayor tengo complejo de orejas grandes. Me encantan los niños, pero sólo los de los demás. No planeo reproducirme, escribir un libro ni plantar un árbol. Sólo pasarlo bien el tiempo que dure.