Llega la Navidad y las teles generalistas nos inundarán con niños que se quedan solos en casa, cuentos de navidad dickensianos, fantasmas que atacan al jefe, grinches, noeles y fabulosas pesadillas antes de navidad. Todo eso es muy entretenido y respetable, pero en honor a mi seudónimo y mostrando todo mi respeto al cine clásico, voy a rescatar en esta lista un puñado de películas entre las cuales hay algunas que todos hemos visto alguna vez, y otras que os recomiendo descubrir…

1. Qué bello es vivir

(“It’s a wonderful life”, Frank Capra, 1946)

Se trata del clásico de los clásicos, la película más inevitable de la navidad que se puede uno encontrar casi en cualquier canal de televisión. James Stewart es un padre de familia desesperado que, antes de cometer una tontería, recibe la ayuda de un ángel que le muestra… cómo sería la vida sin él. Para llorar y sonreír y pensar en un mundo mejor.

2. Parenti serpenti

(Mario Monicelli, 1992)

Ah, un clásico de hace veinte años. Una película difícil de ver, la verdad, llena de mala leche y veneno de parientes serpientes. La casa de los padres es el centro de reunión de toda la familia en navidad. La navidad de la mamma que cocina pasta para todos, los hijos, los hermanos políticos que apenas se soportan… Una película MUY recomendable de la última etapa del gran director italiano Mario Monicelli, que sigue mostrando su lado irónico y corrosivo.

3. Las cuatro hermanitas

(“Little women” George Cukor, 1933)

De las muchas versiones que la novela de Louisa May Alcott ha tenido, probablemente ésta sea la mejor. Mujercitas que crecen en una época de guerra civil, echando de menos las comodidades perdidas, pero adaptándose sin miedo a las dificultades, viviendo la vida con suficiente creatividad e ingenio. Para mí, Josephine-Hepburn, una heroína.

4. Plácido

(Luis G. Berlanga, 1961)

Respuesta del tándem Berlanga-Azcona a la campaña franquista “Siente a un pobre en su mesa”. Nochebuena, Plácido, un motocarro y una letra de cambio a la que hacer frente. Simplemente, una obra maestra.

5. El bazar de las sorpresas

(“The shop around the corner”, Ernst Lubitsch, 1940)

Olvídense de los flojos y pretenciosos remakes que se han hecho inspirados en esta película. Antes del e-mail, estaban las cartas que se escribían James Stewart y Margaret Sullavan, y la tienda de la esquina regentada por el señor Matuschek. Una de las más grandes películas de Ernst Lubitsch, a quien le debemos mucho, muchísimo. Corred ahora mismo a por ella.

6. La gran familia

(Fernando Palacios, 1962)

Unas navidades sin Chencho no son navidades. Película recomendada por el régimen franquista, en plena época de premios nacionales para las familias numerosas. A pesar de todo, la película tiene su encanto y se nos sigue poniendo un nudo en la garganta viendo la desesperación del gran José Isbert gritando por la plaza Mayor de Madrid con su voz rota eso de “Chenchooooo”…

7. Navidades blancas

(“White Christmas”, Michael Curtiz, 1954)

El celebérrimo villancico “White Christmas” da título a esta película interpretada por Bing Crosby, Danny Kaye y Rosemary Clooney (sí, la tía de George). Para mí la mayor virtud de esta película reside en su banda sonora, compuesta por Irving Berlin, uno de los más grandes compositores norteamericanos del pasado siglo; “White Christmas” data según algunas fuentes de 1940 y está libremente inspirada en alguna melodía navideña popular.

8. La vida íntima de Julia Norris

(“To each his own”, Mitchell Leisen, 1946)

En Inglaterra, durante la navidad, Julia Norris mira hacia atrás para repasar su vida y cómo ha seguido los pasos de su hijo, a quien dio en adopción años atrás. Un dramón en blanco y negro de los que se ven con gusto. Y un director Mitchell Leisen, con una filmografía que va de la comedia al drama y que es más que aconsejable rescatar.

9. La mujer del obispo

(“The bishop’s wife”, Henry Koster, 1947)

David Niven, un obispo en busca de fondos para financiar una catedral, Loretta Young, su esposa y Cary Grant, un ángel (no podría ser de otra forma). Alquilad ésta y no la de Whitney Houston…

10. Navidades en julio

(“Christmas in July”, Preston Sturges, 1940)

Una broma llevada demasiado lejos que, en pleno julio, lleva a alguien a comportarse como si fuera la navidad, haciendo regalos a todo el mundo. Una comedia de otro director digno de rescatar, Preston Sturges, interpretada por el hoy olvidado Dick Powell.

11. Cita en St. Louis

(“Meet me in St. Louis“, Vincente Minnelli, 1944)

Excelente musical interpretado por Judy Garland, situado en vísperas de la Feria Internacional de Sant Louis (Missouri). Película para disfrutar en familia y reivindicar a uno de los directores más interesantes de la época: Vincente Minnelli.

12. Milagro en la calle 34

(“Miracle on 34th Street”, George Seaton, 1947)

Un abogado defiende a un hombre que dice ser Santa Claus y del que todos piensan que está loco. Una historia clásica que engancha, y en la que trabaja la pelirroja incombustible de Hollywood, Maureen O’Hara, una superviviente de la época dorada.

Y sí, en la lista podría seguir añadiendo películas de elfos chirriantes, telefilmes de milagrosas curas y reconciliaciones en nochebuena, pero… mi deseo es que ciertas obras maestras no se olviden.

Una docena de… buenos deseos para esta navidad.

Las fotografías son fotogramas de las distintas películas mencionadas.


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Sobre Retroclásica


Retroclásica (Donostia, 1967). Corrió su primer tour en triciclo alrededor del Teatro Victoria Eugenia antes de saber andar. Por genética se gana los garbanzos trabajando en publicidad. Sus compañeros de Filología nunca compartieron su temprana dedicación a la informática y ahora le suplican que les enseñe a diseñar blogs. Por encima de la aficionada a las nuevas tecnologías hay una apasionada del cine muy retro y muy clásica, lo que le ha llevado a colaborar con el Zinemaldia desde 1996. Es la persona que más sabe sobre Barbra Streisand en cientos de kilómetros a la redonda, aunque eso hay gente que nunca lo entenderá.