Hay casi tantos Madrid como personas lo disfrutan, lo odian, lo pasean o lo añoran. Hay tantos Madrid que quizás podríamos llamar a esta ciudad-ciudades Madride El Madride los Reyes, las princesas, los palacios. El Madride los que gobernaron un mundo que se extendía más allá, siempre más allá. De la razón, del oro y la plata, de los sueños de los que iban o de los que venían. Buenos y malos monarcas, pérfidas princesas, Duques de espada en mano y duelo presto, Condes de tanta alcurnia como peso, Baronesas altivas y Heraldos de sangre noble y bolsa pobre. Buscavidas notables y perdonavidas peligrosos. Un Madride Alatristes y embozados. Una ciudad de mucha corte y poca confección.

1. (Madride01)

Madride todos. Malos, buenos y de los que progresan adecuadamente. Madride mil rincones, mil leyendas, mil milis, dos mil besos. Madride las prisas para uno y del Retiro para otros. Buses y metros, coches y atascos. Nada es Madrid ni mentira, todo es según del Madrileño que lo mira. Madride gente que llega sin ganas de llegar, de personas que viven para salir en cuanto dan las puente en el reloj. Madride gente de colores, de hombres grises, de niños, de viejos en la obra que luego llegan tarde a los Bailes de Salón.

2. (Acampadasol01)

Me río de la gente que lo cree posible, de las manos levantadas en aplauso, de ver en vivo la definición de una Asamblea. Me río de mis sueños, de horizontes metidos bajo lonas, de futuros utilizados para combatir presentes. Me río de nadar entre palabras, de bracear entre ayudas, de vislumbrar las miradas de asombro, de empatía, de “se puede”. Me río del anciano que vuelve y que defiende, del joven que pasea y se convence, de la guitarra que se saca y se comparte. Me río de la fruta en los estantes, de las ganas en los labios, de las bolsas de comida, de como se organiza un campamento en la ladera de una estatua. Me río de Paz Vega tumbada viendo todo el lío. Me río de Madrid, de Sol y de mi gente.

3. (Rastrodemi02)

Deme usted mitad de cuarto de sueños. De esos de cielo de Velázquez. Deme también algo de esperanza, como medio kilo, que andan las cosas que mejor es tener siempre un poco en casa. El Rastro me llena y me vacía. Me ocupa, me lleva y me trae. Llaves sin cerraduras, reliquias chinas, piratas, recuerdos usados. Máquinas de escribir que intentaron definir amores. Personas. Gente. Bocatas y raciones en la calle. Todo se vende y compra, y a la vez todo es de todos. Estatuas rusas, muñecas desnudas, cuentos de Calleja. Madrid abre los domingos. Cacerolas y cuerdas, camisetas y chapas. Música y juegos.

4. (miscallesdemadrid01)

He puesto nombre y he inaugurado todas estas calles. Con amigos, miradas, deseos, amantes. Con sueños y esperanzas, tristezas y derrotas. Con días de Madrid está bajo mis pies y noches de todo está demasiado oscuro y llueve. Sólo tú y yo hemos recorrido el Paseo del Atardecer de que Azul está el Cielo, o la Calle de la Terraza del Calorcito de Finales de Marzo. Madrid me pone lugares y yo les pongo nombres. Una vez tenía una calle larga que llamé la Carrera de los Programas Dobles. Que narices Gran Vía, si yo se que se llama Avenida de Mirar a Todos Sitios.

5. (Pertenecer)

Y sin embargo, por muchas ciudades que compre, visite o recuerde, yo pertenezco a Madrid. A cada una de sus calles y miserias, a cada uno de sus edificios y tristezas. Mi sangre es su sangre. Me alegran sus risas y las mías se unen a las suyas. Soy sus atascos, sus cielos, sus tardes, sus andamios eternos. Sus tardes de domingo y sus mañanas de verano.

6. (elefantepanaderia02)

A Pizarro la parecía muy bien todo aquello de los niños y la Casa de Fieras. Pero como aún no existia Walt Disney para hacerla estrella de cine y poder ver mundo en la gira de estrenos, un día decidió hacerlo por si misma, y se escapo. Después de darse un buen garbeo por las calles de Madrid, cual auténtica chulapa, le debió entrar hambre, y acabo metiéndose en una Tahona de la calle de Alcalá. Allí cuentan que se zampo 43 kilos de pan, una fanega de aquella época. Si llega a entrar el “El Brillante”, nos deja sin bocatas de calamares durante décadas.

7. (Tal Madrid como hoy 01)

Ahora y hace 100 años, la vida sigue. En 1911 es un problema creciente el número de atropellos. A Gregorio Canalejas le muerde un perro en la Calle del Oso, y Jose Aldea se luxa un tobillo al bajarse del tranvía. Se anuncia el célebre depurativo vegetal Rob Boyveau Laffecteur (Exige el frasco legitimo) y la leche Malteada de Horlick (lo mejor para niños de pecho) cual teletienda de 2o11 se tratase

8. (Madrid-Pekíno2)

Debía de ser todo un espectáculo ver aparecer en medio del campo desierto en aquellos años las impresionantes estructuras del decorado de la película de Bronston. Lo construyeron falleros a las órdenes de Gil Parrondo y por ser, era tan impresionante como inútil. Nunca se rodó en las dos terceras partes de lo construido. El día del comienzo del rodaje, apareció por allí el Alcalde de Madrid presidiendo toda una jerarquía de “fuerzas vivas”. Por aquel entonces, el alcalde era un Conde que tenía como principales avales el admirar a Heinrich Himmler (con invitación para venir de visita incluida) y haber tenido en custodia a Companys cuando era Director General de Seguridad. Con esa biografía a sus espaldas, lo mismo entre la comitiva había intérpretes chinos por lo que pudiera pasar. La finca también pertenecía a un noble, el Marqués de Villabrágina. Todo de mucha alcurnia, como no podía ser de otra manera tratándose de una película sobre un imperio.

9. (Blasa01)

Desde bien pequeña, Blasa siempre había dicho aquello de “Mamá, quiero ser artista”. Lo llevaba en la sangre. Bien es cierto que lo tenía complicado, y no sólo porque en aquellos años, los 20 del siglo anterior, el tema de ser artista estaba complicadillo ya de por si, sino porque además, Blasa era una vaca. Ella era consciente del problema que suponía pertenecer a esa especie, pero se solía decir a si misma que aquello sólo era un obstáculo y que todo el mundo podía triunfar si se lo proponía. Asi se separaba del rebaño para hacer dibujos en la hierba a base de mordiscos, o mugía al ritmo de los silbidos de Antonio, el pastor, aunque este nunca se diera cuenta.

10. (Estatuas01)

Buenas madrugadas desde la Plaza de Oriente de Madrid. Bienvenidos a la unporrongésima edición del Torneo Plaza de Oriente de fútbol entre estatuas. Un torneo único en el mundo, que enfrenta entre sí a unos jugadores fuera de lo normal. Un espectáculo balompédico-fantasmal que cada noche se repite en este maravilloso escenario de la Plaza de Oriente de la ciudad de Madrid. Pero antes de comenzar con la narración del encuentro, hagamos un poquito de historia.

11. (Candelas01)

Y es una pena. Porque Luis Candelas fue todo un personaje. Bastante más que un bandolero al uso. En menos de veinte años, desde que respondió con dos bofetadas a un cura que le había dado una, hasta su muerte con tan sólo 33 noviembres, su vida estuvo llena de aventuras, ya fueran de las de amor o de las de espada. Guapo, de buenos modales, autodidacta y de Lavapiés. Pones eso en un perfil en Facebook y quedas de la ostia. Era un bandolero, cierto, pero teniendo en cuenta que el Rey de España tenía de nombre Fernando VII y había pasado de deseado a odiado en menos que se carga uno la primera constitución española, y que era el primero que paseaba sus reales posaderas por las tabernas del foro, y los viles garrotes de su verdugo por quien chistara, eso tampoco era decir mucho. Además era un ladrón a lo Robin Hood, que repartía parte de su ganancias con los pobres de Madrid, que no eran pocos por aquellos mil ochocientos y algo

12. (Feliz Madrid)

Feliz Madrid para las calles y sus miradas, para que aprendamos a usarlas, a cuidarlas. Podemos llegar a hacerlo, si nos ponemos, casi de la misma manera que las criticamos. No siempre es el otro el que tira un papel, el que lleva un perro, el que no deja paso, el que aparca mal. A veces soy yo. A veces eres tú. Feliz Madrid para hacer cada uno de esta ciudad un sitio mejor para vivir. Que es verdad que Madrid tiene ladrillo, pero también es verdad que está hecho de personas. Feliz Madrid a quien lo enseñe. A sus hijos, amigos, familiares. A quien cuente la historia de sus muros, de sus gentes, de sus derrotas, de sus risas. Allí cayó Canaletas. Esta Puerta tiene su canción. Aquellas piedras sueñan. Desde aquí soñaron con un Nuevo Mundo. Feliz Madrid para todos aquellos que quieren ser felices en y con Madrid.
FelizMadrid01

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Sobre Adolfo Suárez


Madrileño por nacimiento, vocación y espero que por méritos, creo que la mayor riqueza de cada uno se encuentra en los sueños, las sonrisas y los besos que puede llevar al tiempo en los bolsillos. He pasado la mayor parte de mi vida trabajando como diseñador gráfico y divirtiéndome como escritor, y el tipo ese grande y feo al que todos llaman Crisis decidió por su cuenta que tal vez fuera el mejor momento de dejar lo de diseñador, e iniciar el camino hacia el sueño que sería lograr traer lentejas a casa a través de la escritura. Y en ello estoy. Mi primer libro se llamó, valga la redundancia, “Primera Cosecha“, y el segundo, “Viento en las velas“.