Se denomina Renacimiento al movimiento, sobre todo cultural, que se inició en Italia y se extendió pronto por Europa entre los siglos XV y XVI (en lo histórico se conoce como Edad Moderna). Se pasó de la oscuridad medieval al antropocentrismo y el humanismo en lo artístico y también en lo científico y se produjeron numerosos avances fruto de esta nueva forma de pensar y de plantearse la existencia.
Fue un momento de importantes cambios: los descubrimientos, el desmembramiento del mundo cristiano por la reforma protestante o la invención de la imprenta.
En lo artístico, se buscó volver a los órdenes clásicos: a lo griego, romano… temas mitológicos, de la naturaleza y, el hombre, como centro de todo. Se ve en la pintura (con Botticelli, Rafael, Leonardo da Vinci o Miguel Ángel), se ve en la escultura (con, sobre todo y todos, Miguel Ángel) y también en la arquitectura.
La arquitectura renacentista tuvo un carácter marcadamente civil (por contraposición, además, a las anteriores épocas medievales), aunque también se construyeron importantes edificaciones religiosas.
Se reordenan las caóticas ciudades del medievo y se construyen muchos palacios, al albur de mecenas y nobles diversos.
Se vuelve al arco de medio punto, a cúpulas semiesféricas, a motivos naturales y, sobre todo, se da una especial importancia a la perspectiva. También se empiezan a utilizar nuevos materiales y los antiguos se emplean de formas distintas.
Desde que surge en Italia, en la ciudad de Florencia, el estilo renacentista va sufriendo modificaciones, pero también vamos a ver cómo evoluciona hacia volúmenes y formas propios y característicos en otros países, como Francia, donde se mezcló con formas tradicionales medievales o España, que ya por aquel entonces tenía vida propia y donde el primer renacimiento mezcló el medievo local (con las peculiaridades que tenía: elementos mozárabes) para pasar a una austeridad sin precedentes en el herreriano. Así éramos y así seguimos: de extremos.

1. Palacio Pitti, Florencia (Italia)

Este palacio fue construido a mediados del siglo XV (1452) en las cercanías del Puente Vecchio, en Florencia, para ser la residencia de un banquero, Luca Pitti; aunque un siglo más tarde fue comprado por la todopoderosa familia Medicis para convertirlo en residencia oficial de los Duques de Toscana. Napoleón lo utilizó como base militar y, a principios del siglo XX, el rey Victor Manuel III lo donó al pueblo italiano y el palacio se convirtió en un museo.
Arquitectónicamente, cumple a la perfección con el paradigma del palacio renacentista. De enormes proporciones y diseño elegante, con lineas simples y severas, el almohadillado de las piedras de la fachada le dota de mucha fuerza y hace que la luz se refleje, restando importancia al resto de la decoración.

2. Palacio Ducal de Lerma, Burgos (España)

Una de las máximas representaciones del Renacimiento tardío en España, dentro del estilo conocido como Herreriano. Comenzó a construirse en el año 1601 por encargo del Duque de Lerma en la localidad de Lerma, en Burgos.
En su origen, fue un conjunto que incluía ermitas, jardines, fuentes y palacetes. Durante la Guerra Civil se utilizó como cárcel y hoy pertenece a la red de Paradores Nacionales.
El palacio tiene cuatro torres, pese a que en aquel tiempo ningún palacio que no fuera el de los reyes podía tener más de dos, pero al Duque de Lerma se le concedió este privilegio (vayausté a saber).

3. Galería Uffizi, Florencia (Italia)

La construcción de este palacio comenzó en 1560 por orden de los Médicis para albergar las oficinas (uffizi) de la magistratura florentina. Desde el siglo XVIII, cuando desaparece la disnastía de los Médicis, se convierte en un museo, lo que sigue siendo hoy día, que alberga una de las colecciones de arte medieval y renacentista más alucinantes del mundo: Giotto, Botticelli, Leonardo, Fra Angelico, Lippi, Piero della Francesca, Caravaggio…
Merece la pena una visita virtual.

4. Palacio Medici Riccardi, Florencia (Italia)

Este palacio está considerado como uno de los máximos exponentes de la arquitectura renacentista. Y es que no le falta detalle.
Está mandado construir por un Médici, a mediados del siglo XV (en pleno Quattrocento). Se articula entorno a un patio interior de planta cuadrada alrededor del cual se disponen las estancias. El volumen se consigue a través del diferente tamaño de los sillares (más grandes y toscos en la planta baja (con el efecto almohadillado tan característico de la época y que era símbolo de riqueza y poder por lo costoso de su factura) y más pequeños en las siguientes).

5. Castillo de Chambord (Francia)

Iré una y mil veces y no me cansaré jamás de ver éste y otros castillos del Loira.
Como ya hemos visto, el renacimiento francés se caracterizó por la mezcla de estructuras de sus castillos medievales con elementos arquitectónicos novedosos que llegaban con viento fresco desde Italia.
Aunque Chambord es el castillo más grande de la zona, fue diseñado como pabellón de caza. Ya os podéis imaginar al séquito de Francisco I… 440 habitaciones. De este castillo destacan las torres, las chimeneas (más de 350) y las escaleras y, por supuesto, que está rodeado por un bosque de 52 kilómetros cuadrados.
Aunque el arquitecto oficial fue Domenico da Cortona, el mismísimo Leonardo da Vinci participó en el diseño. Y se nota.

6. Palacio Rucellai, Florencia (Italia)

Otro palacio del Quattrocento en Florencia. En este caso, construido por orden de una familia de tintoreros.
La fachada es de mampostería plana, con elementos de cada órden en cada planta: toscanos en el primer nivel, jónicos en el segundo y corintios en el tercer piso.
Como no podía ser de otro modo, en el interior hay un patio, con arcada sostenida sobre capiteles corintios.
La familia Rucellai sigue siendo la propietaria del edificio, que hoy es sede de un museo de historia de la fotografía.

7. Queen’s House, Greenwich (Inglaterra)

Pegamos un brinco y aterrizamos en las islas británicas para dar cuenta del renacimiento local, que haberlo, lo hubo.
Poco queda en pie de lo que fue el Palacio de Placentia en Greenwich, a las afueras de Londres porque fue derruido en el siglo XVII para construir un hospital.
A lo nuestro: este palacio real fue construido por un noble, Hunfredo de Gloucester, a mediados del siglo XV y en el nació, entre otros, Enrique VIII (el que se cargaba a sus mujeres).
A mediados del siglo XVI, durante el reinado de Jacobo I, se erige en una zona del conjunto palaciego, la llamada Casa de la Reina (Queen’s House), que iba a ser para la reina Anna de Dinamarca (esposa de Jacobo). Sin embargo, murió antes de que se terminara y no fue hasta el siglo siguiente, retomadas las obras por el rey Carlos I, que la reina Enriqueta María lo estrenó.
Actualmente alberga el Museo Nacional Marítimo.

8. Palacio Farnese, Roma (Italia)

Volvemos a Italia, pero esta vez a Roma.
El palacio Farnesio se construye en el siglo XVI por encargo del Cardenal Farnesio (que luego sería papa con el nombre de Pablo III).
Miguel Ángel trabajó en la construcción.
Tres plantas, fachada de ladrillos con aristas, 13 ventanas por piso, cada una con una decoración distinta y, en el caso de la primera planta, alternan frontones triangulares y curvilíneos.
El colmo del conjunto lo remata la plaza en la que está ubicado, cuyas fuentes reutilizan las bañeras de las termas de Caracalla.

9. Casa de las Conchas, Salamanca (España)

Su construcción se inicia en 1493, dentro del estilo gótico tardío o plateresco.
Inicialmente fue vivienda de la familia Maldonado, burgueses y miembros de la orden de Santiago (por eso las conchas), pero, como suele suceder, a estas alturas el Palacio ya ha sido casi de todo: desde una cárcel hasta la biblioteca pública que alberga hoy.
Arquitectónicamente, se trata de un edificio singular, porque aúna elementos de hasta tres estilos bien diferentes: el gótico, el renacentista y el mudéjar. Pero sobre todos, destaca la fachada decorada con 300 conchas de Santiago.
Casa de las Conchas

10. Palazzo Dolfin Manin, Venecia (Italia)

No podía faltar Venecia en esta lista.
Así que otro salto para hablar del Palacio Dolfín Manin, del siglo XVI.
La adinerada familia Delfín quería restaurar las viviendas medievales que tenían en la zona y sobre ellas, se erigió este palacio que se caracteriza por la piedra blanca utilizada en la fachada y sus numerosos vanos con arcos de medio punto.
En el siglo XIX la casa fue habitada por la familia Manin, que realizó importantes modificaciones, retirando el patio interior y las tiendas del porche y sustituyendo la escalera de acceso por una escalinata más del gusto de esta época.
El palacio alberga hoy la sede de la Banca d’Italia.

11. Palacio de Carlos V, Granada (España)

Considerado por muchos como un auténtico engendro, este palacio inacabado se enclava en la colina de la Alhambra, en Granada. En realidad no sólo no es un engendro, sino que es bellísimo… sólo que no está en el lugar adecuado…
Fue mandado construir por Carlos I de España y V de Alemania quien, tras casarse con Isabel de Portugal, estuvo varios años viviendo en la Alhambra (como para no, añado), que por aquel entonces, estaba en pleno esplendor.
Su arquitecto, Pedro Machuca, se dice que fue discípulo de Miguel Ángel (el de la Capilla Sixtina, el Moisés o la cúpula de San Pedro) y planteó una estructura cuadrada con un patio circular en su interior, sin precedentes en la época. Cinco siglos después, el palacio se sigue viendo como un pastiche que no pega ni con cola en el extremo del patio de los Arrayanes donde se enclava pero, desde un punto de vista histórico, es grande que los reyes cristianos no destrozaran la Alhambra en su conjunto (que era lo habitual en la época).
Palacio de Carlos V

12. El Palacio de Escoriaza-Esquivel, Vitoria-Gasteiz (España)

Para terminar, un poco del renacimiento de la ciudad donde vivo, Vitoria-Gasteiz.
Este palacio fue mandado construir a mediados del siglo XVI por Fernán López de Escoriaza y su esposa, Victoria de Anda y Esquivel, burgueses de la época (él era médico de Enrique VIII de Inglaterra, el que ya vimos que se cargaba a sus mujeres y también del rey de España del momento, Carlos V).
Es un palacio de planta cuadrada, dos pisos de mampostería y una portada de sillería de estilo plateresco que incluye dos figuras (la del doctor y su esposa). En el interior, hay un espectacular patio con doble arcada y medallones y bajorrelieves con alegorías que han conseguido que el palacio se conozca como “La Casa del Amor”. Ejem.




¿Cuáles de estos palacios conoces? ¿Te gusta la arquitectura civil renacentista o eres más fan de otra época?

Fotografía destacada cortesía de mitko_denev via photo pin cc.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.