Nuestro idioma, el español, castellano, idioma estatal, lengua del Estado opresor o como lo queramos llamar dispone de una riqueza comparable con muy pocos idiomas. Esa variedad hace que dispongamos de diferentes palabras o expresiones que producen ese fenómeno llamado llenarse la boca. Este fenómeno se produce de varias maneras:

  • La primera de ellas caracterizada por una serie de sonidos que hacen que parezca que no estamos vocalizando y haciendo sonidos casi guturales pero que son percibidos perfectamente por la persona que lo oye y no sólo lo entiende sino que su cerebro lo procesará correctamente con ese tono y, lo que es lo más importante, siempre que se pronuncie esa expresión o palabra, se hará con la correspondiente entonación.
  • La segunda de ellas es porque se produce un fenómeno propio de la teoría del caos, siendo esta palabra el aleteo de mariposa que desencadena un maremoto en otra parte. Esencialmente es la undécima expresión.
  • En general, suelen incluir fonemas obstruyentes bilabiales, oclusivos o fricativos, que hacen que, efectivamente, se nos llene la boca al decirlos

Muchas de ellas son malsonantes, como es obvio y fácilmente entendible en un acervo cultural como el nuestro en el que hay gente como Valle Inclán, el vulgo se impone. Aunque haya quien crea que esta forma de hablar es propia de malos modales o, peor aún, una mala o escasa educación reglada. A algunos les ponía a leer a Quevedo hasta que les sangraran los ojos.

1. Hijodeputa

Qué sonoridad. El alfa y el omega de la vulgaridad. Pero mejor lo veis con Marlo, que lo explica mucho mejor que yo:

2. Gilipollas

Entre la G inicial y la S final, junto con la doble L podemos conseguir un efecto muy maravilloso al decir esta palabra que, a pesar de que Marlo diga que no está nada mal, es perfecta para que se nos llene la boca a la hora de referirnos a una tercera persona en frases como mira a ese gilipollas y no hace falta decir mucho más. Bueno, igual algún otro calificativo, pero ya es insistir de manera gratuita.

3. FILF/MILF

Esos padrazos y esas madrazas. Estos acrónimos ingleses son más expresivos (y con mucho) que los acrónimos en castellano: PQMF y MQMF, dado que al tener una vocal se pueden pronunciar. Y decir mira qué FILF/MILF aunque no suponga un sonido demasiado salvaje sí se hace normalmente de manera sibilina y con la boca llena de saliva. No puede ser de otro modo.

4. Parrús

Una de las más clásicas fórmulas para referirse a la zona genital femenina es a su vez una de las más épicas formas de llamarlo: la oclusión bilabial de la P. Esa doble R. Esa S final. Para mí el súmmum de la sonoridad bocallenil. Si no has oído nunca la expresión no me toques el parrús, mejor es que no la oigas nunca.

5. Tonto de los cojones

Si bien esta expresión admite también su fórmula en una única palabra dicha de corrido (tontoloscojones) realmente cuando alcanza su máxima expresión es cuando se emplea vocalizando, de manera lenta y mirando a alguien a los ojos. Igual que un te quiero dicho con sentimiento y mirando a los ojos es una expresión que tiene de lo suyo, su antítesis sería esta expresión. ¿Acaso cuando decimos es un tonto de los cojones no se nos llena la boca, se nos hincha el pecho y tenemos las gónadas lo suficientemente llenas de amor hacia esa persona a la que nos estamos refiriendo?

6. Mamón

Odio a los Hombres G. Los odiaba en mi adolescencia y ahora también, pero por ser consecuente, claro. No obstante su Sufre mamón a pesar de no ser una de las expresiones más afortunadas para expresar HAMOR hacia otra persona incluye esos sonidos obstruyentes bilabiales de las M que hace que merezca la pena poner el vídeo pero porque es una canción entre muy medianena y muy de llenarse la boca:

7. Estomagante

No me digáis que cuando algo os produce cierta sensación de retortijón estomacal (por ejemplo ver a esa persona que no soportáis ni en pintura) no decís mira el estomagante éste. O cuando veis a Paquirrín o a uno de los hermanos Matamoros o a Mermelada en la tele no pensáis mira el estomagante éste. Es más o menos lo que me pasa a mí cuando veo a Mourinho diciendo chorradas en la tele. Que me estomaga. Pues eso, estomagante.

8. Rabo

Podría haber ido con parrús, pero es que admite muchas fórmulas, todas ellas malsonantes y relacionadas hacer exploraciones bucodentales o manuales. No hace falta que las explique a estas alturas de nuestras edades, ¿verdad?

9. Bobo

Es una palabra, junto con la siguiente, muy de madre. Muy de insultarte. Muy de ponerte en la picota. No obstante es más de la has cagado, inútil. Pero no sólo las usan las madres, sino que puede usarse en otros contextos sustituyendo otras expresiones como tontoloscojones, gilipollas o estomagante. Con sólo dos sílabas podemos expresar mucho más que con palabras tan largas. Y, además, al ahorrar algo de saliva siempre podremos utilizarla con otras expresiones.

10. Sinvergüenza

Sí, muy de madre, pero muy de madre haciendo chantaje emocional. Cuando te portas mal con ella y no la respetas, puede que te espete que eres un sinvergüenza. Normalmente cuando alguien te espeta que eres un sinvergüenza (algo que se puede aplicar también a los políticos corruptos, ojo, sólo a los corruptos, porque no tienen vergüenza alguna, claro), si hay más gente suele haber un movimiento de cabeza muy de cabeceo, muy de canción de rock suave o inicio de canción que sabemos que va a ser muy trallera. No sólo es un cabeceo de afirmación, de estar de acuerdo, sino que muchas veces es un cabeceo muy de yo también las he mangado como tú, así que me voy a descojonar de ti en tu puta cara, que lo ves en la cara de tu padre mientras te está cayendo el chorreo de tu madre.

11. No hay cojones/pelotas/huevos

El origen de la teoría del caos no está en una mariposa aleteando, sino en dos de los personajes más peculiarmente cabezones que se sentirán afectados por esta frase: naturales de Bilbao o alrededores, o naturales de Zamora. Mi parte medio zamorana me ha enseñado que no puedes decir nunca lo de no hay cojones/pelotas/huevos a… lo que sea porque se va a liar. Y se va a liar gorda y muy parda.

En general esta expresión no es para que la parte aludida se haga más valiente, sino para liarla gordamente y muy pardamente. Lo típico de un viernes de borrachera en el que alguien dice no hay cojones/pelotas/huevos a ir a tomar unas copas a Teruel siendo natural y residente en La Junquera, o en A Coruña, Huelva o cualquier sitio sito a más de 20 km de Teruel. Obviamente la teoría del caos lleva a que el fin de semana acabe el domingo. Y, opcionalmente, visita al cuartelillo de la guardia civil. Definido gráficamente, sería algo así:

No hay huevos - definición gráfica

12. Tontolculo/tontalculo

Esta expresión no suena igual separada. No es como el caso del tonto de los cojones que es mucho más expresiva. Aquí el contraer la frase contrayendo aún más el del hace que obtengamos un resultado más que precioso y maravilloso al referirnos a una persona. Y más aún si estamos hablándole a la cara. Una preciosidad.

Como es obvio, si hay algún error al referirme a los fonemas, por favor, decídmelo en los comentarios, para hacer los cambios pertinentes. Y, lo más importante, si se os llena la boca con otras palabras, no dudéis en decirlo. Al igual que lo que hay que decir más. Cuando te devuelven el cambio mal. O para saludar.

La imagen destacada, no podría ser de otra manera, está obtenida del Tumblr de La Señorita Bennet.


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así