“Alma de payasa, sangre de bufona, sentir flamenco y vivir improvisado”, eso es lo que digo en mi bio de twitter y no es casualidad: llevo muchos años haciendo clown, bailando flamenco y tocando otras disciplinas teatrales (bufón, comedia del arte, improvisación…).

Nunca he querido ser actriz profesional, simplemente probé, me gustó y me di cuenta que mi vida había mejorado desde que empecé a hacer clown. Soy más feliz, mis problemas son más livianos y os aseguro que cuando no hago clown lo siento en mi día a día.

Sé que muchos de vosotros, cuando leéis payaso, pensáis en un actor maquillado hasta el punto de dar miedo que va a los cumpleaños y llama a los niños “amiguitos”. Quítate esa imagen de la cabeza, el clown es mucho más. Como diría mi mentor:

“Tu clown eres tú mismo cuando actúas de forma espontánea y natural, desde lo más auténtico de ti. Tu clown llega cuando te permites jugar hasta la locura y sentir sin límites,  cuando compartes con el público tu parte más tierna y vulnerable. Tu clown quiere jugar, divertirse, conocer otros mundos y otros seres, disfrutar a tope y compartirlo con los demás. Tu clown es tu éxito cuando todo fracasa.” Joaco Martín.

Entonces ¿qué puedo sacar de hacer clown? Doce cosas

1. Serás capaz de improvisar

Los gags o bromas están estudiados, pero tienen que salir desde la improvisación (si no son chistecitos y estás forzando bromas). Así que si empiezas a hacer clown tendrás la suerte de improvisar, sentir la libertad y no tener que memorizar textos. Esto son todo ventajas porque agilizas tu cerebro y practicas respuestas a situaciones. Esto sirve para tu día a día.

2. Porque ser inocente no es ser tonto y jugar es divertido

Tu clown, ese personaje que estás buscando. Debes ser inocente, tienes que picar en las bromas, pero no eres tonto y eso es lo divertido. La premisa principal es el juego y el impulso. Actúas por impulso, con lo primero que te pasa por la cabeza y juegas con ello hasta que se cansa. Para técnicas actorales de mirada al público, registrar feedback… ya habrá tiempo. Esto es divertido, que te vuelvan a temblar las piernas, que vuelvas a ser un niño, que quites los tabús de tu mente. También cuesta, sobre todo si eres adulto (pero tiene cura, lo prometo)

3. Escuchas más al compañero

Generalmente, como en la improvisación, no actuarás solo y tienes que aprender a escuchar a tu compañero. Eso es parte del día a día, no puedes negar (¿y si la idea de tu compañero es buena? Sobre todo mientras no tengas nada mejor), no puedes pisar mientras habláis (escénicamente es horrible) y así podéis ir pensando todas las situaciones que se dan en el trabajo en equipo.

4. Tomarás decisiones fácilmente

Toma decisiones, actúa, no te quedes parado. En escena no puedes, en la vida menos. Verás como eres capaz de reaccionar mejor y tienes más flexibilidad intelectual.

5. Te darás cuenta que fracasar no es tan importante

Esta es la parte más difícil de aprender, pero piensa por un momento cuándo te ríes de un payaso: cuando se tropieza con un plátano, ¿verdad? En el clown te ríes del fracaso del payaso siempre y cuando este payaso no sufra. Es decir, que como buen clown aprendes a fracasar y a encajar bien el fracaso. Esto causa risa al espectador, pero sobre todo de ayuda a vencer situaciones. Estás preparado para todo, porque el fracaso no lo asocias a algo malo. Cuando lo aprendes has triunfado en la vida, de verdad.

6. Controlarás tus movimientos

Adquieres destrezas físicas, expresión corporal, coordinación. Haces algo de deporte y pillas flexibilidad.

7. Aprendes de ti mismo

En el proceso en el que creas el personaje vas a descubrir tus virtudes y tus defectos para llevarlos las extremo y de ahí crear una caricatura tuya. Siento decirte que posiblemente no conozcas todos tus defectos ni todas tus virtudes. ¿Estás preparado para saber más de ti mismo?

8. Tus defectos serán menos importantes

Los verás, no te gustarán, luego te darás cuenta que a la gente le hace gracia. A partir de ahí inicias un viaje en el que aceptas y modificas poco a poco tus defectos. No digo que vayas a ser una persona perfecta, pero serás mejor persona seguro.

9. Serás mejor comunicador

“Inside is boring”, tienes que salir de ti mismo y hablar. Comunicarte. Empatizar.

10. Te expones a un público

Esto no tiene que darte miedo, a no ser que llegues a ser profesional, el público será gente cercana. Aun así es un reto. Tienes que salir y enfrentarte a sus risas y lo peor: a cuando no se ríen. ¿Os cuento un secreto? Cuando sales a un escenario tienes una luz de frente que te impide ver al público. No tengas miedo 😉

11. Te reirás más

Si quieres ser buen público tendrás que aprender a reírte “para fuera”, escandalosamente, eso ayuda a tus compañeros a saber qué es divertido. Además, para aprender tienes que ver mucho clown, ir al teatro, ver las improvisaciones de tus compañeros. Te reirás, eso está garantizado.

12. Harás más feliz a otras personas

Porque si haces reír a otro, habrás logrado el objetivo.

Recuerda, la vida es menos seria de lo que pensamos.

“Once you stop talking yourself so damn seriously, you are free to act with pleasure” – Philippe Gaulier.

Imagen destacada de Joaco Martín, aportada por la autora.


Unadocenade también está en Google Currents. Suscríbete.
Los post de Unadocenade se pueden republicar siempre que respetes nuestras condiciones de republicación.

Sobre Clara Ávila Cantós


Alma de payasa, sangre bufona, sentir flamenco y vivir improvisado. Consultora Marketing Digital en @The_Cocktail y Docente. Pasé de ser la chica del facebook a seguir hablando sobre redes sociales en www.claraavilac.com. Amante del teatro y de Madrid también escribo en www.elocioyelmadrono.com