Toastmasters, where leaders are made. Eso reza el lema de esta organización internacional y que este año cumple su 90º aniversario.
Mejorar tus habilidades comunicativas y de liderazgo es posible gracias al método de Toastmasters. Se estructura en clubs locales y se dispone de unos manuales (de comunicación y de liderazgo) con una serie de proyectos que hay que ir pasando. Así, a lo largo de todo un itinerario de aprendizaje que lleva unos años. Cada Toastmaster decide la celeridad con la que quiere avanzar en el programa y su nivel de implicación, pero lo que está claro es que el método funciona.
Ahora mismo hay 14.650 clubs en 126 países diferentes, entre ellos, España, donde el club más antiguo está en Madrid. España está dividida administrativamente en dos divisiones, la Este, que incluye el arco Mediterráneo y la Oeste, todo el norte del país, Madrid y Andalucía. Pero Toastmasters sigue creciendo, así que puede ser que pronto haya clubes en ciudades donde ahora mismo no los hay.
¿Quieres razones para apuntarte?

1. Aprender a estructurar un discurso

Todo discurso, por breve que sea, tiene una introducción, un cuerpo y una conclusión. Luego podemos jugar a estructurar la historia que contemos de muchas formas, pero hay un marco, un desarrollo para lo que queremos decir y un final. Da igual si el discurso es de 5 minutos o de 2 y todo ello se puede aprender practicando.

2. Aprender a escribir un discurso

Los discursos se escriben letra por letra, palabra por palabra. Y luego se aprenden. Hay quien se los aprende en forma esquemática para luego desarrollarlos, pero cuando un discurso está bien preparado, se nota, y mucho.
Aproximadamente 100-120 palabras equivalen a un minuto hablado. Si dispones de un tiempo determinado (de 5 a 7 minutos), tienes que medir lo que quieres decir, cribar trigo de paja y hacer que lo que digas sea memorable en el espacio que te toca. A la primera quizá no te saldrá, pero a fuerza de repetir, seguro que sí 🙂

3. Mejorar tu lenguaje corporal al hablar en público

Comunicamos con todo nuestro cuerpo, no solo con la voz. El movimiento que realizamos al hablar, las manos y brazos, las piernas, la postura. Todo comunica. Y gracias a los manuales y al feedback recibido por parte de las personas que te evalúan cada discurso, mejoras casi de forma automática.

4. Mejorar los tics y coletillas al hablar

Todos tenemos tics al hablar. Ehh, Mmm, un poco, un poquito… cientos de coletillas que empobrecen nuestro discurso y distraen a nuestra audiencia.
En Toastmasters tenemos un contador de coletillas y muletillas en las reuniones. El hecho de ser conscientes de ellas, hace que terminemos por no decirlas. Funciona. 100% efectivo.

5. Aprender a organizar eventos

Cada reunión de un club de Toastmasters es un evento en sí mismo. Tiene unos participantes activos (los que realizan algún rol en la reunión y los oradores) y otros participantes pasivos (los que no tienen un rol, aunque también participarán en el Table Topics, un juego para fomentar el discurso improvisado).
Como participante activo y con rol, te tienes que poner de acuerdo con el resto de participantes con rol y adecuarte a una agenda. Además, dos veces al año, tanto los clubes (nivel local) como las áreas (nivel regional) como las divisiones (nivel nacional) como los distritos (nivel internacional) realizan concursos de oratoria en los que los miembros de los clubes participan, cada uno en la medida de sus posibilidades y capacidades.

6. Aprender a escuchar

Además de aprender cuando hacemos discursos, también aprendemos cuando los hacen los demás. Cada orador tiene asignado un evaluador, que se encarga de darle, públicamente, un feedback personalizado; pero además, todos los asistentes a una reunión debemos darle a cada orador nuestras impresiones sobre los puntos fuertes y débiles de su discurso, para que pueda mejorarlo y para ello, es fundamental que escuchemos atentamente y con todos nuestros sentidos.

7. Aprender a gestionar un equipo

Como digo, en las reuniones hay distintos roles. Hay algunos, como el de Toastmaster (o anfitrión del día), que implican la gestión de todo el equipo de personas que ese día tienen un rol. Con tacto, con entusiasmo, con ilusión, así es como se gestionan los equipos de personas. De forma natural, te conviertes en un líder, sólo por estar tirando del carro alguna vez, cuando te toca.

8. Aprender a gestionar el tiempo

Nuestras reuniones tienen agendas y tenemos a gala cumplirlas. Los tiempos están medidos al minuto. En esta vida podemos tener más dinero, pero no podemos tener más tiempo, es nuestro lema. Así, para un discurso, el tiempo establecido es entre 5 y 7 minutos, transcurridos los cuales, aplaudimos al orador, haya terminado o no el discurso. Parece drástico, pero no lo es en absoluto. Para garantizar el buen transcurso de las reuniones, tenemos una persona que se encarga, reloj en mano, de avisarnos a todos de cómo vamos en la gestión del tiempo.

9. Conocerte mejor

Cuando preparas un discurso, tienes que pensar en tu pasado y para encontrar una anécdota con que ilustrarlo, la mejor manera de contarla. Tienes que ser autoconsciente, para que tus movimientos se sincronicen con tus palabras (y no al revés), tienes que ser autoconsciente para dominar tu discurso y que el no te domine a ti. Cuando llevas preparados unos cuantos discursos, empiezas a ser consciente de muchas virtudes (y algunos defectos) de tu comunicación que puedes exagerar o pulir, según te convenga.

10. Practicar inglés

Muchos de nuestros clubes son en inglés. Lo que quiere decir que hacemos las reuniones y los discursos en inglés, con lo que, casi sin querer, practicas escuchando, escribiendo y hablando.
Algunos clubes son bilingües, en inglés y castellano, otros son en francés, otros en catalán… Busca el que tengas más cerca y pide información.

11. Vencer miedos

Si, como media humanidad, entras en pánico cuando tienes que ponerte en pie ante una audiencia, estás en el sitio adecuado para vencer esos miedos. Un ambiente distendido, entre amigos, que te guiarán para superarlos, dándote feedback en tus exposiciones, para que seas consciente de las muchas cosas que haces bien (y que seguramente ignoras) cuando hablas en público, además de, por supuesto, indicarte en qué áreas debes mejorar más.

12. Conocer gente

Y, además de todo lo anterior, puedes conocer a un montón de gente estupenda de un montón de sitios diferentes. Puedes viajar por el mundo de club en club y ser tratado como uno más de la familia (¿acaso no lo eres?). Puedes ir a las conferencias de división (nivel nacional), distrito (nivel internacional europeo, en nuestro caso) o internacionales, que se organizan un par de veces al año, en otoño y primavera. Si has tenido suerte, como concursante y si no, como público, como participante en los talleres, por el mero hecho de conocer a otras personas con intereses parecidos a los tuyos.

SpainSpeaks2015
Foto de los asistentes a la Conferencia de División realizada en Madrid el pasado mes de abril de 2015.

El viaje de un Toastmaster comienza en su primer discurso.
¿A qué esperas para apuntarte?


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.