Parece que la llegada de Felipe VI ha puesto de moda la monarquía. Sí, sí, reíos… pero así es. Llevamos un mes que casi no sabemos hablar de otra cosa… El caso es que ha coindidido, por esas carambolas de la casualidad, que me he puesto a leer la Historia de España de Pierre Vilar. Un libro que llevaba años en mi lista de pendientes y que ilumina como pocos esos rincones oscuros de nuestra Historia… y claro, el señor Vilar hace un repaso a los monarcas de los distintos reinos que vinieron a configurar lo que desde hace seis siglos se viene llamando España… No tenía yo recuerdo de todos ellos. Quizá porque la Historia que nos enseñaron en el colegio pasaba de puntillas por todo aquello que no fuera la esencia misma de lo patrio, o sea, los reinos de Asturias, León y Castilla. De Navarra y Aragón se hablaba muy poco, no fuera a ser…

Así que me he encontrado descubriendo a algunos reyes y también redescubriendo los sobrenombres con los que nuestros antepasados les denominaban. A ver si nos vamos a pensar que por llamar El Campechano a Juan Carlos I somos unos listos… Nada de eso. Siglos de inventiva apodística nos contemplan.

Hemos tenido de todo. Sobrenombres que ponían el acento en cualidades de la personalidad de nuestros reyes, como Fernando I de Aragón El Honesto, Fernando IV de España o Jaime II de Aragón, ambos apodados El Justo, Alfonso III de Aragón El Franco, Sancho I de León El Craso o Alfonso IV de Aragón El Benigno.
También tenemos ejemplos de sobrenombres por su religiosidad: Fernando III de Castilla El Santo, Ramiro II de Aragón El Monje, Felipe III El Piadoso… O los que eran unos listos, como Alfonso X de Castilla o Sancho VI de Navarra, llamados los dos El Sabio. Mención aparte para los que describen el físico, como Alfonso Froilaz de León y Galicia El Jorobado… cómo sería, el tío…

Pero, sin dudarlo, me quedo con los que hacen referencia a la vida amorosa de los monarcas.  Son infinitamente más divertidos y dan muchísimo más juego.

1. Alfonso II de Asturias, el Casto (791-842)

Aquí uno de los padres de la patria… y tal… que mantuvo contactos hasta con el mismísimo Carlomagno y bajo cuyo reinado se descubrieron en Compostela los restos del Apóstol Santiago. Él comenzó la heróica reconquista… y, pese a estar casado con una tal Berta, jamás llegó a consumar el matrimonio… y de ahí, el sobrenombre.

Alfonso II El Casto

2. Ordoño IV de León, el Malo (958-960)

Fue rey durante un período muy muy breve, el que tardó en demostrar sus nulas dotes como monarca y cuando los nobles que le habían alzado tras deponer a Sancho I se dieron cuenta de que era mejor lo malo conocido que lo peor por conocer. Dicen que se le apodó El Malo porque era un horror. Se casó con Urraca Fernández, que ya venía de estar casada con Ordoño III y que tenía un porrón de hijos. También tuvo otro porrón de hijos con Ordoño IV, aunque, como no le duró demasiado el reinado, no fueron demasiado conocidos. Más famosa llegó a ser su hija Abda, del tercer matrimonio de Urraca con Sancho Garcés II de Pamplona, que fue entregada al mismísimo moro Almanzor y le dio un hijo, Abderramán Sanchuelo.

Ordoño el Malo

3. Jaime I de Aragón, el Conquistador (1213-1276)

Se dice, se cuenta, se rumorea que Jaime es apodado el Conquistador porque amplió el territorio de su reino, conquistando Mallorca, entonces en poder de los musulmanes, Valencia y Murcia. Pero no, está claro que su sobrenombre responde más a otros ámbitos, pues no contento con haberse separado de su primera mujer, Leonor de Castilla, alegando problemas de consanguinidad (después de haber tenido hijos con ella…), se casó con Violante de Hungría, con la que tuvo nueve hijos. Pero cuando Violante murió, el tío se echó claramente al monte y tuvo amoríos e hijos con toda la que se moviera en el reino. Estos bastardos serían el origen, además, de algunas de las casas nobiliarias más importantes de la zona.

Jaime el Conquistador

4. Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso (1336-1387)

El Ceremonioso o El del Puñalito. No me preguntéis para qué usaba el puñalito en cuestión… pero está claro que a Pedro le iban los preliminares… Llegó a promulgar el Libro de las Ordenaciones de la Casa de Aragón para dejar por escrito los protocolos en todo tipo de situaciones.
Se casaba, se volvía a casar, y no tenía más que niñas… y, claro, en el siglo XIV, los nobles catalanes no estaban por la labor de apoyar a Constanza en detrimento del hermano del propio Pedro, aspirante a la sucesión. Finalmente consiguió un varonsito, pues de su matrimonio con Leonor de Sicilia nacieron Juan y Martín, que se convertirían con el tiempo en Juan I y Martín I.

Pedro El Ceremonioso

5. Enrique IV de Castilla, el Impotente (1454-1474)

Algunos historiadores le denominaron el Impotente, aunque está claro que no lo era, a tenor de los comentarios de las meretrices que frecuentaba y de quienes hubo crónica en su momento. Parece que su primer matrimonio con Blanca de Navarra no fue consumado por impotencia del monarca, quien no tenía tal incapacidad con las prostitutas que testificaron alegando sus capacidades amatorias. Lo que él quería era la nulidad del matrimonio para casarse con Juana de Portugal (no sabía nada, el tío…).

enrique-iv-castilla

6. Felipe I, el Hermoso (1506)

En realidad a la que correspondía reinar era a Juana, más conocida como La Loca… su mujer… Pero el tema fue un poquito más complejo. Juana era la tercera hija de los Reyes Católicos y la casaron con Felipe de Habsburgo, quien, a la muerte de sus padres, se convirtió en el Duque de Borgoña, que, por entonces, tenía un buen poder en la zona de Flandes… Pero a la muerte de Isabel I (La Católica) y de sus dos hijos mayores, Juan e Isabel, el Rey Católico hizo coronar reina a Juana, para evitar lo que era prácticamente inevitable. Así, los dos se vinieron a vivir a España. Ella encantada y él obligado por las circunstancias, que buena gana tenía él de ponerse a aprender español y a pasar calor en verano… y dejar su archiducado… no sin antes asegurarse su cuota de poder, gracias a la Concordia de Salamanca (1505) con un gobierno del país a tres: Fernando El Católico, Juana y él mismo, con un par.
Dicen que a Juana se le fue la cabeza al no poder soportar las infidelidades del bello rey, pero por más que veo cualquiera de sus retratos, no le encuentro la belleza por ningún sitio…

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7. Felipe IV, el Pasmado (1621-1665)

Felipe IV tuvo un montón de apodos, El Grande, El Rey Planeta y, por supuesto, el que le puso el populacho y que más ha trascendido, El Pasmado. Aunque si contemplamos cualquiera de sus retratos puede saltar a la vista el motivo de tal sobrenombre, lo cierto es que fue el hombre bajo cuyo reinado España perdió la hegemonía en Europa (y, por tanto, en el mundo).
Se casó con Isabel de Borbón, hija del rey Enrique IV de Francia y III de Navarra, con la que tuvo 7 hijos de los que sólo 2 llegaron a mayores: Baltasar Carlos y María Teresa (reina consorte del Rey Sol). Cuando Isabel murió, se casó con Mariana de Austria, que era sobrina suya y tuvo otros cinco hijos, uno de los cuales, Carlos, se convertiría en su sucesor. Pero no contento con tener chotopomil hijos legítimos, también tuvo un buen puñado de hijos extramatrimoniales, la mayoría de ellos reconocidos y algunos de ellos legitimados por su padre en vida: Fernando Francisco Isidro de Austria, Juan José de Austria, Alonso Henríquez de Santo Tomás, Alonso Antonio de San Martín, Fernando Valdés, Carlos Fernando de Austria, Juan Cossío o Ana Margarita de Austria. Un supercampeón.

Felipe VI El Pasmado

8. Carlos II, el Hechizado (1665-1700)

Carlos fue proclamado rey con 4 añitos, a la muerte de su padre Felipe IV, pero fue su madre, Mariana de Austria, quien asumió la regencia del país hasta la mayoría de edad de su retoño. Como hemos visto, pocos fueron los hijos legítimos que sobrevivieron al anterior monarca y Carlos tenía graves problemas físicos e intelectuales debido a las sucesivas uniones consanguíneas de sus antepasados.
Pese a haberse casado dos veces, con María Luisa de Orléans y con Mariana de Neoburgo, no tuvo descendencia. Se dice que padecía el síndrome de Klinefelter y que ni siquiera tenía erecciones. Ante tamaña alteración, el populacho le apodó Hechizado, porque sólo la brujería o la influencia diabólica podían tener que ver con su lamentable estado físico y psíquico. Murió a los 38 años y con él se acabó la dinastía de los Austrias en España.

carlos II el hechizado

9. Felipe V, el Animoso (1700-1724 y 1724-1746)

Llegó al trono por esas cosas que tiene el destino de esta gente… Uno no nace primogénito y no tiene ninguna posibilidad de reinar en su país, Francia… pero resulta que el rey de España muere sin descendencia y oyes, sin comerlo ni beberlo, Felipe V pasó a ser el primero de los Borbones españoles. Esto, obviamente, no gustó a todo el mundo y el amigo Felipe V se vio inmerso en una guerra por la sucesión en la que España perdió los territorios europeos en Italia, los Países Bajos y Gibraltar, entre otros. Con estos mimbres, lo de Animoso está claro por donde le venía… porque en otro orden, las intrigas estaban al cabo de la calle. Se casó dos veces: primero con María Luisa de Saboya y años más tarde con Isabel de Farnesio y tuvo, al menos, 11 hijos.
En 1724 abdicó en su hijo Luis, de su primer matrimonio y conocido como Luis I el Bien Amado (tela…), pero antes del año de reinado, Luis murió de viruela y Felipe V regresó al trono.

Felipe V el Animoso

10. Carlos IV, el Consentidor (1788-1808)

Su mote oficial, El cazador, da ya cuenta de sus máximas ambiciones en la vida. Carlos IV, hijo y sucesor en el trono de Carlos III. Desde el principio, el cargo le vino grande y miraba de reojo a Francia, donde el populacho estaba cortando las cabezas de sus parientes, lo que marcó su reinado. De hecho, su mayor preocupación era impedir que las ideas revolucionarias llegaran a la Península, lo que consiguió a través de la represión.
Como suele pasar en estos casos, su sobrenombre viene dado por los amoríos, pero, en este caso, no por los suyos, sino por los de su mujer, María Luisa de Parma, de quien decían que se pasaba por la piedra a media corte, incluyendo a Manuel Godoy, su valido y hombre fuerte del gobierno, con el consentimiento del monarca. Con ella tuvo 14 hijos (24 embarazos) pero sólo llegaron a mayores 7 de ellos.

Carlos IV El Consentidor

11. Fernando VII, el Deseado

El Rey Felón. Bonito mote para uno de los monarcas más lamentables que ha tenido este suelo. Y se dice pronto. El tío se pasó la vida entera conspirando contra su padre, el rey Carlos IV y su madre, María Luisa de Parma. Pero a quien odiaba por encima de todas las cosas era a Godoy, que, realmente, era quien manejaba el cotarro de la corte.
Tras varios intentos infructuosos de acceder al trono por la puerta de atrás, finalmente lo consiguió, apoyado por una revuelta popular. Pero le duró poco la alegría porque los franceses seguían revolucionados y Napoleón andaba invadiendo Europa, incluida España. Así que en una de estas, secuestró a Fernando VII y puso a su hermano, José I (Botella) como rey. Pero esa maniobra no gustó al pueblo, que, no se sabe muy bien por qué, estaba abducido por Fernando… ¡si hasta le habían dejado un hueco en la Constitución de Cádiz de 1812! ¡Vivan las Caenas! (Ay)
Pero nada, en cuanto recuperó el trono, renegó de los liberales (a los que pudo, los desterró) y volvió al absolutismo… y donde había dicho digo, dijo diego. Esto, así, muy muy resumido… Lo que no puedo comprender, vista la biografía, es que le denominaran El Deseado a no ser que sea por motivos amorosos, claro está. Se casó 4 veces. La primera, con su prima María Antonia de Nápoles, que tras un par de abortos, no le dio hijos. Después se casó con su sobrina, María Isabel de Braganza, con la que tuvo un hijo que murió a los pocos meses; ella misma murió en avanzado estado de gestación del que habría sido el segundo hijo. Más tarde se casó con María Josefa Amalia de Sajonia, pero tampoco tuvieron descendencia. Por último, volvió a casarse con otra de sus sobrinas, María Cristina de las Dos Sicilias, y esta vez sí que hubo retoñas, Isabel y Luisa Fernanda. La primera se convertiría en reina.

Fernando VII El Deseado

12. Felipe VI, el Preparado

Llegamos, por fin, al actual monarca. Tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I El Campechano, apodado así por su don de gentes (que se lo digan a su mujer, la reina Sofía), se proclamó a Felipe VI como rey en junio de 2014 y se convirtió en el primer rey de la historia en poseer una licenciatura universitaria. Como casi todos sus predecesores, sus mayores méritos han consistido en prepararse desde el nacimiento para este advenimiento, así que el hecho de tener carrera universitaria en el siglo XXI tampoco es que suponga un mérito extremo. También tiene másteres y habla idiomas, vamos, como tantos de su generación. Con las chicas, a pesar del silencio reinante en los medios de comunicación, no le ha ido mal… ¿quizá sea esta la preparación a la que hace honor su sobrenombre?

Felipe VI El Preparado

Lo que queda patente después de este repaso es que, otra cosa no tendremos, pero imaginación para poner motes sí… ¿eh?

Foto vía Shutterstock.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.