La red está llena de datos pero, ea… vamos a arrojar un poco más de ruido, digo luz, sobre el lejano oriente.
He aquí una docena de experiencias que no puedes dejar pasar si quieres saborear Japón de verdad.
Japón es sushi, manga, judo, taewondo, ikebana y sake. También es té verde, budismo, arroz, silencio, tecnología, sarao… pero también un montón de cosas más de las que me voy a quedar con doce. Porque sí.
A continuación, una docena de situaciones para mí muy características del país nipón:

1. Momento karaoke

Karaoke Time!
No hay dolor, ni vuelta atrás. Hemos llegado hasta aquí y, si hay que cantar, se canta. Con tu madre, tu marido, tus hijas, tu hijastra, su abuela y su madre (o sea la ex de tu marido). No, no has bebido de más. Simplemente, tomaste decisiones en su día que determinarían tu vida. Apechuga. ¿Ahora toca cantar? Pues con dos palillos.
Vocabulario básico: Ato sanjuppun onegaishimasu! (“Media horita más, porfa” cuando os avisen por telefonillo de que se os acaba el tiempo)

2. Momento ofuro (baño)

Onsen
No, mamá, no. Si no lo pruebas, tu visita a Japón es incompleta y tendrás que volver. El baño en familia. Y mira que no te estoy pidiendo que te metas en un baño público. Te cuento. Es fácil. Te lavas fuera de la bañera. ¿Ves la ducha y el sumidero? Es para eso. Te duchas fuera. Cuando estés limpita entras al baño. Te quedas unos minutos en remojo y vuelves a salir. Te enjabonas de nuevo y frotas como si no hubiese un mañana. Y luego puedes meterte y quedarte más rato. Saldrás roja como un pimiento. Te lo advierto. El siguiente hará lo mismo. Y toda la familia usará el mismo agua (que pa eso, repito, os laváis fuera) y por orden jerárquico.
Vocabulario básico: Sento: Baño público de barrio. Onsen: Baño termal. Rotenburo: termal y al aire libre y… Maji de? (“¿En serio?”) Te servirá para mostrar tu incredulidad, sin perder la compostura, cuando te digan que el baño es mixto! Jorl!

3. Momento tatami

machiya bedroom
Ir a Japón y no dormir sobre un tatami es directamente pecado. Habitaciones diáfanas con ese suelo de plafones flexibles acabados en de mimbre. Caminar descalzo. Extender tu colchón sobre el lugar en que momentos antes conversabas. Y deshacer la operación al día siguiente. Recoger los colchones en esos armarios empotrados gigantes. Liberar el espacio para vivirlo de nuevo. Puertas corredizas que modifican los ambientes. Casas moduladas. Y luego vinieron los modernos europeos diciendo que se acababan de inventar una arquitectura modular. Un sistema estandarizado de construcción. Anda ya, que eso ya lo hacían los japoneses en la Edad Media sin darse tanto bombo.
Conceptos a recordar: Ryokan, Minshuku o simplemente Airbnb, que te permite alquilar directamente viviendas a particulares a precios mucho más económicos a cambio de una vivienda real.

4. Momento izakaya

izakaya hagi
Comer en una izakaya es una juerga. Acostumbrado al silencio que impera en el transporte público. Que tus hijos son los únicos que gritan en el bus. Que el timbre de tu marido revienta la calle y el respirar de tu madre es el único sonido que escuchas en el shinkansen… Entrar en una izakaya es como llegar a tierra prometida. A casa. Hay comida, bebida ¡y ruido! Por fin. Bendito ruido. Ya puedes gozar sin tener que avergonzarte de los decibelios que emite tu familia.
Vocabulario básico: “Sumimasen!” (“¡Perdón!”) que lo mismo te vale para llamar la atención del camarero, que para disculparte si das un pisotón. Muy práctica.

5. Momento WTF

Japon_Traducciones_Ingles
En sus diferentes modalidades: 1. “No sé que es pero me lo como” (y esta bueno, oye), 2. “No sé de qué va el póster pero queda chulo, oye”, 3. “No se que pone, pero me lo creo”. A menos que esté en inglés, porque entonces puede que no des crédito a tus ojos. Recuerda que el sonido “si” no existe en japonés. Cuando leas por allí “don´t shit down here” no te están pidiendo que no te cagues por las patas abajo ahí, sino que no te sientes en el lugar indicado! Lo del inglés… en Japón… es todo muy complejo.

6. Momento Rabu Hoteru (Love Hotel)

Japan - Love Hotel
Bueno a ver, tal vez os hayáis percatado ya de que estoy tirando de recuerdos de antaño. Este no es lugar para llevar a tu madre. Jamás te lo perdonará porque el concepto parece un tanto pecaminoso. Son hoteles completamente automatizados, preparados para que no te cruces con nadie ni al entrar, ni al salir. El pago se realiza en una máquina y hay un sistema de esclusas y espejos que garantizan que no vas a ser visto con quienquiera que te lleves al hotel. Vamos que todo llama a pensar, que vas con quien no deberías. De todos modos, es una experiencia muy curiosa, sobretodo porque algunas habitaciones son de lo más esperpénticas, con decorados kitsch tremendos. Vamos que si no da para una noche de pasión, las risas quedan garantizadas. Surrealista.

7. Momento Fujisan

36 Views of Mount Fuji
También conocido como momento Ojos del Guadiana. Ese momento en el tren bala. (Que antes, esto del shinkansen impresionaba mucho… Ahora que ya tenemos AVE y cruzamos la península a toda velocidad, ya no impresiona tanto pero pensar que el suyo es de los años sesenta, cuando nosotros íbamos en carro, sí que impone). Bueno, ese momento en que alguien dice mira ahí, justo ahí, está el Fuji. Y tu miras ahí y ves una nube. Si bueno, es que hay niebla. No me jodas que vengo Japón y no voy a ver el Fuji… Pues no, mama, lástima otra vez será. Y se queda con la misma cara que te quedaste tú después de una semana en Tenerife, sin ver el Teide! Inexplicable pero cierto.

8. Momento Terremoto

TRIANGLE OF LIFE
El momento terremoto da lo mismo donde te pille. De magnitud 6 para arriba el giñe es colosal. En el cuarto piso de un edificio de hormigón te despertarás de madrugada creyendo estar en un vagón litera. En el comedor de la universidad verás las mesas temblar de aquí para allá, mientras reina un silencio impensable minutos antes, y mucho menos después del seísmo. En una casita de madera, una gotita de sudor bajará por tu frente mientras calculas cuántos movimientos habrá resistido ya y cuántas vidas le quedarán. ¿Será esa la última?

9. Momento Dorian Grey

Vogue cover or @colifer as Dorian...
Ese momento en que 13 años después te topas con un ex colega, ex-estudiante de aquellos tiempos y ves que está igual. Absolutamente igual que entonces. Sigue siendo un chaval de veintitantos, mientras tú no escapas al término “señora”. Ahora ya no estudia. Ya no tiene aquella novia con la que rompió entonces, pero parece que acaba de romper con la de ahora. Su estilo de vida se parece mucho al de antaño. Sus noches sin dormir no se parecen en nada a tus noches sin dormir… Piensas en las vueltas que ha dado tu vida desde entonces y te mareas sin saber si es por esas vueltas, por la birra o por el jet-lag porque tú sí, que ya tienes una edad.

10. Momento Tabehodai, Nomihodai

Market
Comer o beber hasta reventar. Digamos que pagas una especie de menú tarifa plana y puedes, por un módico precio, arrasar literalmente con el buffet. Comer hasta no poder más. Tiene sus peligros… porque uno tiene limites y lo de comer para hoy para mañana (así ahorro) no suele funcionar. Tengo un amigo que cada vez que iba se ponía malo. Sí. Es un chiste fácil pero os imagináis a todos los españoles haciendo la guasita del “Nomijodais!” al enterarse del funcionamiento ¿no? Obvio.

11. Momento conbini

Daily Yamazaki conbini
En realidad lo de conbini viene de, ojo al dato, convinience store. Pero es que era muy largo. Es ni más ni menos que una tienda que está abierta las 24 horas. Y de estas hay, no una ni dos, sino cientos, ¡miles! Cada barrio, cada tres o cuatro calles. Todo el mundo tiene un conbini cerca. Y es ideal. Puedes encontrar de todo. Desde pasta de dientes a una muda nueva ¿Un pintalabios? Sí. ¿Una revista porno? Sí. ¿Una sopita caliente? Por supuesto. ¿Un cartucho de tinta para la impresora? Sí. No me vas a pillar. Tienen de to-do. Y encima son tiendas enanas. Que dices “no puede ser”. Es como la bolsa de Sport Billy pero en tienda. Tienen comida, bebida. Con alcohol, sin. Matabichos, celo, rímel, ¡guantes de goma! Es una cosa que no tiene explicación posible. Una de las cosas que más se echan de menos cuando ya no vives en Japón.

12. Momento puricura

So they were in happiness too
Este momento tampoco puede faltar. Tu posas ahí, inocentemente, en esa especie de cabina de Fotomatón megasofisticada y megagrande sola o con tu pareja, con tus amigos o con tu marido-hijos-madre-hijastra… ¡Hala! ¡Si ahí cabe tol mundo! Miras al frente, flash. Miras p´arriba… ¡Flash! Luego decoras las imágenes con corazones, con frasecillas, fechas, gafas, gorros, orejas de conejo, mostachos… y a esperar. Sales con unos ojos enooormes y unos labios rojos que no te habías pintado. La máquina se encarga de ponerte lo que te faltaba. Palabrita de gaijin.



Hay otros muchos momentos muy chulos. Algunos de ellos absolutamente increíbles o sencillamente incontables. Los míos me los quedo para mí. Tal vez te apetezca ir a por los tuyos… 🙂



La imagen destacada corresponde al lago Kussharo en Hokkaido y su autora es Nuria Puig. Licencia Creative Commons.


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Nuria Puig

Sobre Nuria Puig


No soy psicóloga, ni experta en relaciones. Tampoco soy Community Manager, ni coach, ni ingeniera informática, ni storyteller… un desastre vamos. Soy madre y madrastra. Paciente hasta que me harto. Hago lo que puedo por intentar superarme cada día un pelín.