Ahora que el regalo estrella parece que ha sido (o sigue siendo) cualquier aparato electrónico con conexión a Internet, nos podemos encontrar con muchas sorpresas a nuestro alrededor. La primera de todas es que los planes de datos duran lo que duran, aunque si pagas 5€ por 150 megas y te los comes en cuatro días, en realidad, no te quejes y coge una tarifa de más datos que las hay con varios operadores. Pero la segunda viene en forma de sorpresa cuando al usarlo con wifi mayormente (y un pico de whatsapp, claro) porque aunque no lo usas, y sabes que es así, resulta que te comes todos los datos. Claro que igual también te preguntas porqué tardan tanto en arrancar algunas aplicaciones. Pero eso sólo es una de las partes.

1. Conexiones a Internet innecesarias

¿Es necesario que un juego se conecte a Internet y gaste datos? No es mucho, pero entre lo que ralentiza la carga cuando estás a tope de velocidad y lo que ralentiza más aún cuando has consumido los datos incluidos, seguro que os consume la impaciencia. Eso por no hablar de los banners de publicidad que, sí, consiguen unos ingresos para los desarrolladores, pero hay casos en los que consumen más datos incluso que la aplicación en sí misma.

2. Errores gráficos

Aunque esto está muy cuidado, especialmente en todo lo desarrollado por quienes ponen cuidado, pasa que a veces puedes encontrarte con sorpresas, como que un botón esté fuera de lugar, un menú no funcione y cosas así. Ojo, en gran parte viene por parte de los sistemas operativos.

3. Fallos en el seguimiento del juego

¿Qué sucede cuando un juego falla durante tres días seguidos? Pues unas risas. Tasas de abandono del juego que aumentan y sustitución por otros. Lo mismo que sucede cuando una aplicación falla. Bueno, salvo que sea Whatsapp que ya se puede venir el mundo civilizado abajo que seguramente lo siga usando tó quisque.

4. Que no funcione en ciertos dispositivos

En gran parte esto es culpa de las compañías, siendo el caso más claro Apple. Desde el 1 de enero sólo se pueden subir aplicaciones a la App Store si están adaptadas a iOS 7. Ahora, imaginaos la cara de bobo que se te puede quedar cuando menos de dos años después de comprar tu aparato (un iPad de primera generación) dejan de dar soporte y actualizaciones. ¿A que da la risa?

5. Requisitos mínimos que no son tan mínimos

Ese juego de ordenador que has estado esperando cuidadosamente. O esa aplicación. Que lo mismo vale también para los móviles. ¿A que jode que cuando lo has comprado y puesto en funcionamiento resulta que no va por…? ¿Falta de RAM? ¿Falta de procesador? ¿Sistema operativo? Y eso que cumples de sobra con los requisitos mínimos.

6. Precios excesivos

Hay que reconocer que el modelo de tienda (Google Play o App Store) funciona. Costes aquilatados y opciones por diferentes precios para hacer lo mismo, incluso algunas de manera gratuita a cambio de publicidad. Pero hay algunas aplicaciones que pueden tener un precio excesivo si las prestaciones que obtienes no son nada del otro jueves. Ojo, hay aplicaciones que lo valen, e incluso que valen todos y cada uno de los céntimos que pagues por ella (Coda, por ejemplo).

7. Expectativas no cumplidas

Algo normal. Que vas a probar lo último de lo último que a la vez es lo más de lo más mejor y… bueno, que te quedas como estabas. En mi caso me pasa con casi todas las aplicaciones de productividad con las que todo el mundo flipa (con honrosas excepciones). Las abro dos veces y luego las ignoro. Es lo que hay.

8. Que no haga lo que se supone que ha de hacer

Un paso más allá de las expectativas no cumplidas llega esa aplicación que debería hacer algo que no hace. ¿Conectarse con tu calendario? ¿Subir archivos a un determinado sitio? ¿Sincronizar de manera más o menos normal con tu e-mail? Pues así.

9. Inexistente servicio técnico

De las cosas que peor pueden pasarnos. Oye, que esta herramienta/aplicación/juego… Y no, no hablo de un servicio técnico personalizado del copón, sino simplemente una página web, un Twitter, un lo que sea donde puedas encontrar información puntual de lo que sucede, especialmente si hay algo gordo ocurriendo tras bambalinas.

10. Inexistente escalado de servicios en la nube

Algo que pasa de manera más habitual de lo que nos imaginamos. Y no, no es cuando no podemos acceder por incidencias técnicas (normalmente programadas) sino por cosas como salir en la tele, en la radio, en un periódico… Ese tipo de cosas son las que hacen que se note si hay previsión de crecimiento.

11. Las compras in-app sin sentido

Las cosas como son. Si quieres ganar dinero con esto, pues pídelo. Si crees que tu aplicación lo vale, hazlo. ¿Que si eres un desarrollador español y quieres ganar pasta sabes que aquí la va a piratear hasta el más honrado? Pues véndela fuera. Y ya. Pero a veces las compras in-app son muy estúpidas. Sinceramente, con la ceguera que he desarrollado a los anuncios, os digo yo que ni me molestan. Y a mucha otra gente, especialmente si la aplicación es gratuita, ya os digo yo que tampoco. Salvo Whatsapp y los puñeteros hoaxes. Whatsapp es el nuevo Hotmail.

12. Los cambios estéticos brutales

Ojo, no es malo, sobre todo si es para mejorar la usabilidad de las aplicaciones y más aún para poner más accesibles las opciones más utilizadas y que están más escondidas. Pero siempre hay un término medio. Y quizá entre una versión estética y otra completamente diferente (Photoshop, Office, cualquier aplicación móvil con cada cambio de versión del sistema, sea Android o iOS) siempre hay espacio para pruebas y para no volvernos locos a los usuarios, sobre todo si se cambian los iconos por defecto.

Que igual, sólo igual, todo esto es un 1st world problem como una casa y sólo me preocupa a mí. Ya me diréis.

Imagen destacada de Shutterstock.


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así