Estoy solo/a. Es que no encuentro nadie que me complemente.

Frases que habrás oído alguna que otra vez si tienes amistades, familiares, personas conocidas/whatever que no tienen pareja y parece que corren el riesgo de quedarse para vestir santos como se decía antes.

Partiendo de la base de que tener pareja es igual de sano que no tenerla (si lo aceptas con todas las consecuencias, claro), hay multitud de formas de conocer a tu posible media naranja. Que quizá mucha gente tiene el listón muy alto y por eso encontrar pareja es una tarea prácticamente imposible. También. Pero también hay mucha peña que no merece la pena, así que a ese tipo de gente les aplicaremos el botón ignorar.

Bueno, pero a lo que vamos. La media naranja. Que es encontrar a alguien especial como ya vimos, pero alguien especial puede que no sea tu media naranja sino esa persona que necesitamos para nuestras confidencia. ¿Cómo puedes encontrarla? Pues, al menos, de estas doce maneras.

1. De cañas con tus amistades

Chip. Nunca se sabe. Un flechazo es un flechazo y la primera impresión es la que vale y esas cosas que se suelen decir. Puede que salgas a tomar algo un día y alguien, que no conocías hasta ese momento, te haga tilín. Unos intereses comunes, unas miradas, unas sonrisas… ¡Zas! Ya está liada.

2. En un viaje de singles

Pozí. Los hay. Y como los hay, también puede ser una fórmula para encontrar esa media naranja tan deseada. Y no, irse a un viaje de singles no es una manera desesperada de mostrar al mundo que estás disponible para ser pareja de alguien, sino una manera más de ampliar el círculo de personas conocidas. De hecho, como he dicho antes, es una opción como otra cualquiera e igual de sana.

3. En el transporte público

Como gran fan y defensor del transporte público hasta la extenuación, he de decir que muchas veces se ven los juegos de miraditas por ahí pululando. No, no porque las hormonas estén a flor de piel, sino porque esa persona que normalmente ves en el bus/metro/tren/cercanías/whatever y que te hace tilín, de repente se fija en ti. Y, más de repente aún, os encontráis un día por ahí de fiesta y os saludáis. Y luego ya no sólo os saludáis, sino que os vais buscando y el resto, como diría el otro, es historia.

4. De cursos

Formación reglada o sin reglar. Da igual. Cursos, carrera, de negocios… Vas a aprender algo y resulta que aprendes a amar. ¿Qué cosas, verdad? (sí, sí, lo sé, me ha quedado ñoño, ¿pero acaso el amor no es ñoño a ratos?)

5. En la biblioteca

Vas a coger ese libro que tienes ganas de leer y te encuentras que lo intentas coger a la vez que otra persona. Y resulta que no os peleáis, sino que os azoráis, os sonrojáis con el roce… Bueno, esto parece el clásico anuncio ése del desodorante, pero las cosas son como son. Los libros son amor, así que, ¿por qué no vas a poder encontrar tu media naranja a través de los libros?

6. En el trabajo

Hay un gran dicho que todos sabéis sobre tener la olla y no meter lo que rima con olla. Y gran razón tienen. Pero claro, eso es aplicable a esas empresas pequeñas con poca gente, donde luego todos os conocéis y que en las comidas o cenas de navidad (que se van acercando) lo de montar un Sodoma y Gomorra no mola nada.

Pero en las grandes empresas con varios centros de trabajo y cientos de personas trabajando, pues puede que sea hasta más fácil encontrar esa media naranja. Porque un día vas a una reunión y puede que te encuentres con alguien como Jenkins. Si no sabes quién es Jenkins, es porque no has visto lo suficiente Cómo conocí a vuestra madre.

7. En el gimnasio

Esta manera supone el nivel Dios de encontrar tu media naranja. Si encuentras a tu media naranja mientras estás al borde del infarto, con la cara completamente desencajada por la caña que os están dando en spinning o haciendo posturitas en pilates con una sudada que ríete tú de Iguazú, entonces es que nada va a romper esa magia. Nunca.

8. Un ligue de una noche

Oye, que resulta que decides que un sábado que has salido a pasártelo bien acabas refocilándote con otra persona y resulta que te invitan a desayunar. Si tienes las defensas a tope de power, puede que haya suerte y no te pase nada, pero como las tengas bajas, se puede liar. Fijo, que se lía, no lo hagas…. Ya lo has hecho. Has llegado a la perdición. ¡¡OJO!! En una despedida de soltero/a no mola si eres tú quien se despide de la soltería. Igual deberías haberlo tenido en cuenta antes, ¿no?

9. Saliendo en soledad

Si consigues no parecer al borde la desesperación ni una persona con un severo trastorno mental inquietante que parezca que vas a matar a alguien, puedes probar a salir por ahí sin compañía. Te apoyas en la barra de un bar y a meter fichas a todo lo que se menee. ¿Que no mola? Quizá. ¿Que quizá encuentres a alguien que de verdad esté mal y pueda ser un serial killer? Quizá también. Pero si tú también lo eres, podéis compartir afición.

10. En un concierto

Ir de concierto puede ser un soberano coñazo o una maravilla. Normalmente una maravilla si además te gusta quien toque y nada mejor para una pareja que tener unos gustos musicales similares. ¿Te imaginas a alguien que ha acabado el conservatorio de piano saliendo con alguien que considera el reggaetón la máxima expresión musical de todos los tiempos? ¿Alguien a quien le guste el pop-rock británico con alguien que considere que los Bítels han copiado a Yastin Bíber? No, ¿verdad? Pues un concierto puede ser una buena ocasión para encontrar esa media naranja.

Bonus track: si el concierto es de Death Metal, se puede alcanzar el nivel Dios al igual que en el caso del gimnasio. Sobre todo si después del concierto sois capaces de articular palabra tras reventaros las cuerdas vocales.

11. En una exposición

Estás viendo un cuadro/escultura/montaje/fotografía/vídeo/documental/whatever que sea lo que estés viendo y se te pone alguien al lado. Y te dice hola. Y entonces respondes, hola. No ola ke ase sino un hola sonoro e inteligible que además da pie para una conversación. Y ya está liada. Y el arte es como la música. Aunque menos talibán, claro.

12. Y si todo lo demás falla

Pues siempre te quedará la opción de buscar esa pareja online. ¿Que no te lo crees? Encuentra cómo solucionar tu soltería en este artículo, que seguro que igual no te lo has planteado. Y no, buscar pareja online no es una tara ni nada parecido. Es simplemente otra opción (aunque los anuncios de la tele no sean precisamente realistas).

Así que si te encuentras en situación de desesperación porque no encuentras a tu media naranja, no desesperes, porque la encontrarás. Sólo tienes que ampliar tu círculo de probabilidades. Hala, a salir de tu zona de confort.

Imagen destacada de Shutterstock.


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así