El título de este post tiene trampa. En realidad, no existe ningún lugar sin turistas. Bueno, quizás quede un puñado de ellos. La forma más fácil de llegar a esos recónditos lugares es tomar un mapa y una guía de viaje. A continuación, comienzas a colorear en el mapa todos los lugares que aparecen mencionados en la guía. Cuando hayas terminado, la parte sin colorear es tu destino. Aquí van algunos.

1. Albania

Albania es el último reducto europeo frente al turismo de masas. Un colega viajero acaba de volver de allí. Se ha cruzado con otros viajeros, pero nada que ver con la cercana Croacia o Bosnia. Pese a la mala fama que arrastra Albania, el país es acogedor y barato.

2. El Alto en La Paz, Bolivia

En la capital de Bolivia la mayoría de visitantes se quedan por el centro visitando el Mercado de las Brujas o marchan de excursión al Valle de la Luna y dejan de lado El Alto, los suburbios pobres que dominan la ciudad a 4.000 metros de altura. El domingo es el día idóneo para visitarlos. Se celebra la Feria del 16 de julio, el mercado al aire libre más grande de Latinoamérica. Por la noche, mejor evitarlo.

3. Vitoria-Gasteiz, la capital de Euskadi

Aunque la prensa local se encarga de recordar que el turismo crece en la ciudad, Vitoria-Gasteiz todavía está a salvo de la marabunta de turistas que inunda Bilbao y San Sebastián. Lo mejor, adentrarte en la Edad Media recorriendo el Casco Histórico y pasear por sus numerosos parques. Si abres un mapa y te haces el desorientado, se te acercará un vitoriano con buenas intenciones.

4. Transnistria

Transnistria es un pequeño país, un pedazo de tierra, que se independizó de Moldavia. Podría escribir cuatro o cinco líneas esbozando algo sobre el lugar, pero lo mejor es que leáis el excelente post publicado en “Mis viajes por ahí”.

5. Clarksdale, Estados Unidos

En el Delta del Mississippi, esta pequeña ciudad  se abarrota durante los festivales de música que se celebran en verano, pero el resto del año es un lugar tranquilo repleto de historias sobre el origen del blues. Aquí fue donde el guitarrista Robert Johnson vendió su alma al diablo. Morgan Freeman tiene un local que intentar emular a los juke joints en los que se sigue tomando cerveza y tocando blues como hace cuarenta años.

6. Friedichstain, Berlin

Ahora que el pijerío y las copas caras han llegado a buena parte de Kreuzberg, hay que cruzar el río para adentrarse en Friedrichstain, uno de los últimos reductos del mundo alternativo que queda en el centro de Berlín. Como ya contaba en mi post sobre Berlín, es un barrio de gente joven, punkis, estudiantes y fiestas rave en edificios abandonados. Especialmente interesante, la calle Revaler y sus casas okupas.

7. El barrio de Wicker Park en Chicago

Si quieres evitar turistas en Chicago, aléjate del downtown, de la Magnificent Mile y de las vistas al lago. La vida en Chicago está en sus barrios. Uno de mis favoritos es Wicker Park que arrastra la etiqueta de trendy. Tiene buenos garitos para tomar cerveza, tiendas de discos que emulan a la de la película “Alta Fidelidad” e incluso una librería dedicada exclusivamente a los fanzines.

8. El centro de Laos

En Laos hay dos lugares que llaman la atención de los viajeros. El norte montañoso y las islas de Si Pha Don al sur. En medio queda una franja de tierra que los turistas atajan en avión o recorren en autobuses nocturnos. Poca gente para por allí y especialmente en las provincias de Khammuan y Bolikhamsai. Unos mochileros que conocí al norte de Luang Prabang me contaron que se pasaron dos semanas en moto explorando la zona sin toparse con ningún guiri.

9. Mea Shearim, Jerusalén

Uno de los barrios de judíos ortodoxos más antiguos de Jerusalén. Aquí hay pocos turistas por la sencilla razón de que no son bienvenidos. Unos carteles alertan a los visitantes en la entrada. Si no sacas tu cámara del bolso, no hay problema en que pasees por el barrio y vivas la experiencia única de viajar en el tiempo a un gueto del siglo XIX. Los hombres van de negro y las mujeres cubiertas.

10. Hebrón, Palestina

La Segunda Intifada expulsó a muchos turistas de Jerusalén. Así que de los Territorios Palestinos ni os cuento. Como mucho, los visitantes se acercan a Belén, pero hay mucho por descubrir. Pese al esfuerzo de los palestinos por trasladar normalidad, en Hebrón se respira la tensión de los tiempos que se viven en la Palestina ocupada, pero no es inconveniente para visitar esta ciudad llena de historia. Si tienes reparos en ir solo, puedes contratar una excursión con Green Olive Tours.

11. Queens en Nueva York

¿Quién no ha viajado a Nueva York? ¿Y quién ha salido de Manhattan? Y no vale cruzar el puente de Brooklyn. Más allá de Manhattan hay vida. Y pocos turistas. El mejor consejo de la Lonely Planet de Nueva York es tomar la línea 7 a Queens. Es la vuelta al mundo en una línea de tren. Peruanos, colombianos, chinos, coreanos, indios… Una experiencia.

12. Una montaña entre semana

En algún lugar leí que ahora que el turismo ha llegado a todos los lugares, lo único que nos queda es subir montañas. Evita el Everest, ahora hay cola para llegar a la cumbre. Lo mejor es que te tomes un día libre entre semana en el curro y vayas a dar un paseo a un monte cercano a tu ciudad. Si encuentras un grupo organizado de turistas, te pago unas cañas.

Vuestro turno, ¿qué otros lugares alejados del turisteo conocéis?

Fotografía del autor, con licencia Creative Commmons.


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Iker Armentia

Sobre Iker Armentia


es periodista en la Cadena Ser y ha colaborado con medios como El País y fronteraD. En la actualidad dirige el programa Hoy por Hoy Vitoria. En nosinmimochila.com, su blog personal, escribe sobre actualidad, periodismo y viajes. Si le das a elegir, prefiere la mochila a la maleta.