Empieza el curso, un año más… y un año más nos enfrentamos a una serie de hechos, de situaciones, como padres, como alumnos, como profesores, como personal no docente… que distan mucho de estar ubicados físicamente en el siglo XXI. Al menos, en aquel siglo XXI que imaginábamos de pequeños.

No hablo de vestir ajustados monos plateados o de volar con nuestros automóviles, hablo de cosas mucho más mundanas… Probablemente de aquellas cosas que ni en el mejor de nuestros sueños hubiéramos podido creer, pero que llegaron hace tiempo para instalarse en nuestras vidas y que hoy damos por descontadas en nuestros ámbitos personales… pero que en las escuelas siguen siendo ciencia-ficción.
Hablo de formas de entender el mundo, hablo de formas de afrontar el aprendizaje / enseñanza, hablo de igualdad, de respeto, de creatividad.

¿Te apuntas a este viaje conmigo?

1. Bi o trilingüísmo real

Como sabemos, el papel lo aguanta todo. Y sobre el papel se estudian idiomas durante toda la educación obligatoria (por supuesto, también en el bachillerato)… Sin embargo, tenemos un nivel de inglés, salvo que medien clases particulares o estancias en el extranjero, por lo general, bastante lamentable. ¿Nadie se pregunta por qué?
No es posible que hace 30 años, que era cuando yo estudiaba, en 7 cursos de inglés, con suerte adquirías un nivel de First Certificate al finalizar COU y que ahora, que los niños empiezan en la infantil con clases de inglés, terminen bachillerato con el mismo nivel. ¿Qué es lo que está pasando en los planes de estudios? ¿O es el profesorado?

2. Digitalización urgente de libros de texto

Pagar por un libro de texto 50 euros (un poner, algunos son más caros que esto) y el curso siguiente volver a pagar 50 euros por el mismo libro al que han cambiado un párrafo y la portada… Usar libros de texto no es obligatorio y, por ejemplo, se podrían hacer manuales con los temarios de cada curso, meterlos en una tableta entregable a principio de curso a los alumnos. No sería más caro que adquirir cada curso 5 o 6 libros por niño… Se contrata un seguro para la tableta (más económico que los libros), se actualiza a discreción del profesorado… Y a final de curso el alumno entrega la tableta al colegio para que se introduzcan los temarios nuevos durante el verano.
Vale. Diréis que es mejor estudiar en papel… Pues si se quiere, se imprime en casa lo que sea necesario…

3. Digitalización urgente de las aulas

Entras en un aula y es igual que las que yo tenía… hace 30 años… Con sus pizarras, sus corchos, sus archivadores… sus tizas… no les falta detalle. Los niños viven en un mundo digital, pero nada en su entorno escolar se lo recuerda.
Con suerte, en clase hay un ordenador por el que tendrán que hacer turnos para acceder… Con mucha más suerte, tendrán algún profesor que se haya molestado un poco en mirar ahí fuera y les abrirá un blog y creará un interés de los niños sin precedentes por su asignatura…

4. Digitalización urgente del profesorado

“No, a mí las notas en papel, que no tengo correo electrónico” ¿Perdón? ¿Cómo? Pues ya va siendo hora de que te abras uno. Si no lo quieres utilizar con fines personales, lo utilizas para lo profesional.
Ordenador caca, yo en papel… o papiro, mejor… si de lo que se trata es de ser tradicional…
Que sí, que su trabajo es enseñar a los niños, no contestar a sus padres el correo electrónico. Bueno, quizá para hacer bien lo primero, alguna vez tienen que hacer lo segundo.

5. Nuevas asignaturas

No seré yo la que ponga en tela de juicio que se enseñe gramática, matemáticas o ciencias a nuestros niños. Pero, ciertamente, se quedan cojos en muchísimas otras cosas…
¿Por qué el 99% de los adultos hablan mal en público? ¿Por qué en otros países esto no es así?
Sencillamente porque aprenden desde pequeños.
Hablar en público, cambiar una bombilla, coser un botón… no sé, si queréis podéis ampliar esta lista en los comentarios…

6. Interculturalidad

Y digo inter y no multi. La calle es intercultural. La aldea global, las comunicaciones, han acercado a las personas de todo el mundo. La inmigración, la emigración… son fenómenos cotidianos. Como también es interculturalidad la mezcla entre distintas regiones: mete a un sevillano en una escuela vasca, por ejemplo… Chocarán mil cosas. Hay que aprender a gestionar esta interculturalidad y que sea inclusiva. Hay que aprender a convivir.

7. Gestión de la información

Gestionamos, por norma general, muchísima más información que hace años. Más información y más compleja. Nos llega por más vías… Aprender a gestionar información, a cribar trigo de paja, a almacenar lo que sirve, a contextualizar… son cosas que deberían ser enseñadas en el colegio. Y que, quizá sean más importantes que saberse los reyes godos, aunque no sea el mejor ejemplo, que ya no hay que memorizarlos. Está claro que hay que aprender ciertas cosas de memoria y que ejercitar ésta es importantísimo para todos, casi tanto como gestionar la información.

8. Gestión de la diferencia

Otra similitud con la escuela de hace 30 años es la nula gestión de la diferencia. Sí, vale, ahora hay inclusión de alumnos con necesidades especiales a los que se dota con personal especializado… Pero la escuela sirve para lo mismo que siempre: para aplastar la creatividad y la singularidad de los niños. A los distintos se les sigue apartando. Es cierto que normalmente esto lo hacen los niños, que son muy cabrones… pero también lo hacen los profesores. ¡Es la finalidad en sí misma de la educación!
Si no habéis visto nunca esta charla de Ken Robinson, vedla, os la dejo subtitulada:

9. Laicidad

Es falso que la escuela pública sea laica. De la privada ni hablo.
El alumnado que no da religión da algo llamado ética en el mejor de los casos (en algunos ni siquiera tiene nombre: se le llama “alternativa”). Pero la religión está presente en la escuela en muchos ámbitos y no, no hablo de las fiestas o sus celebraciones, que también… recuerdo un año que a mi hija, con 3 años, se la llevaron de excursión a ponerle flores a un santo… Alucinante. Profesores de todo tipo de asignaturas explicando a los niños teorías sobre ángeles, cielo, infierno… ¿de qué vamos?
En cualquier caso, la laicidad es un concepto que va más allá de la religión sí o religión no. Es el respeto por las ideas de los demás, la convivencia. Algo que debe impregnar todos y cada uno de los rincones de la escuela para que luego se pueda aplicar en la vida.
Hay colegios religiosos que enseñan laicidad. El mismo colegio donde yo estudié, católico, era un colegio laico en este sentido. No había obligaciones religiosas. Es algo que tiene que nacer de dentro. Y nos enseñaron a respetar al prójimo y sus creencias, fueran éstas cuales fueran. Y eso, hace 30 años, en un lugar donde apenas había personas de otras religiones… Con más sentido hoy, en el mundo global.

10. Pensamiento crítico

Dónde sino en la escuela pueden enseñarnos a pensar racional y críticamente. En casa… o no… que no todos vivimos en la misma casa. Es, precisamente en el colegio, en un entorno neutro y laico (en la versión extendida de la palabra), donde no hay dogmas, donde se enseña el pensamiento de los grandes filósofos y científicos de la historia donde se debe aprender a comparar. A utilizar mínimamente un método (nada nuevo, por cierto) de observación sistemática, medición, experimentación, formulación, análisis y modificación de hipótesis… ¿Os suena, verdad?
Bien, pues esto que es tan de cajón, no se suele dar mucho hoy por hoy en nuestra educación…

11. Reconocimiento de la excelencia

Si estudio años y años y tras terminar los estudios no tengo futuro… ¿para qué estudio?
Si doy clase y da igual cómo la de que no tengo ningún tipo de reconocimiento, ni pecuniario ni de ningún otro tipo… ¿para qué esforzarme en hacerlo de una forma excelente?
Para mí ambas respuestas se resumen en una respuesta sencilla: reconocimiento personal, cultura del mérito. ¿Cómo eliminar la envidia de nuestro catecismo? ¿Cómo reconocer el esfuerzo sin caer en la competencia absurda? Es de justicia reconocer al que se esfuerza por hacerlo mejor, quizá no lo es tanto reconocer a quien, de forma natural, tiene una capacidad innata. Eso no le hace mejor.
Es complejo pero establecer un sistema meritocrático mejoraría sustancialmente nuestra escuela y, sin duda, nuestra sociedad.

12. Evolución

Me remito al vídeo de Ken Robinson. Ahora nada es tan estático que permanezca para siempre, casi ni para unos pocos años… Hay que plantearse la evolución como algo natural y apostar por ella como algo beneficioso para toda la comunidad educativa, alumnado, profesorado, progenitores de las criaturas… El pensamiento crítico y el método científico nos deben llevar a evolucionar hacia algo mejor… Habrá que experimentar, sin duda, pero ajustando un poco de aquí y de allá y modificando donde proceda llegaremos a una fórmula óptima en la que quepamos todos y donde nadie quede excluido si no lo desea.



¿Es esta la escuela que queremos para nuestros hijos? ¿Es otra diferente?

Como colofón, os dejo unos cuantos artículos sobre Educación publicados en unadocenade.com y, si queréis, seguimos debatiendo en los comentarios.

Imagen de la colegiala vía Shutterstock.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.