La creatividad sólo florece donde hay aire fresco, lejos de entornos viciados, rancios, tomados por el moho que producen los bloqueos culturales, empresariales, sociales… e, incluso, algunas veces, dentro de esos cajones color gris marengo aparecen pequeños brotes verdes que pueden ser machacados con una simple frase pronunciada después de una presentación.

Algunas siempre habrá alguien dispuesto a decirlas. Otras, nos las diremos a nosotros mismos antes aún de empezar a buscar respuestas nuevas y útiles a nuestras problemas, o los de nuestra empresa.

Y estas últimas siempre son las peores.

1. “No soy creativo”

¿Y eso, quién te lo ha dicho? Seguro que la primera vez fue en el cole o así. Pues te equivocas, creativos somos todos, si no, nos habríamos extinguido como especie. Nacemos con una gran capacidad que luego el sistema se encarga de matar, obligándonos a pintar sin salirnos de la línea. Al sistema educativo y, al sistema en general, no le interesa un superavit de personas que se planteen y replanteen demasiado las cosas. Sería muy difícil de manejar. Las escuelas matan la creatividad, dice Sir Ken Robinson.

2. “Equivocarse es vergonzoso”

Muy relacionado con nuestras ascendencia judeocristiana. El pecado, la penitencia, el arrepentimiento, el tú no destaques que se decía a los que iban a la mili cuando había mili. Mucho se ha hablado ya sobre la diferencia entre la cultura anglosajona y la nuestra. En países como Estados Unidos equivocarse se entiende como una acumulación de experiencias, que ya lo decía el tan socorrido Einstein “Quien nunca ha cometido un error nunca ha probado algo nuevo”. Aquí somos más de “virgencita, virgencita, que no me haya visto nadie”.

3. “Jugar, a partir de cierta edad, es cosa de insustanciales”

Que ya no eres un niño, hombre. Que no tienes años… el mundo como paño de lágrimas y con la iglesia hemos topado. Hay una verdad como un templo que dice que “no dejamos de jugar porque nos hacemos mayores, nos hacemos mayores porque dejamos de jugar”. El juego es curiosidad, es aprendizaje, es prueba, es hacerte sangre en las rodillas, es conocer tus límites y conocerte mejor. Es disfrazarse y jugar a no ser tú, o a ser el tú que te gustaría ser. Tomarse la vida como un juego, ser políticamente incorrecto, no es una deshonra, es una filosofía.

4. “Esa no es mi especialidad”

Yo es que soy más de letras, o de ciencias. A mí es que siempre se me ha dado mal la cocina, o los idiomas, o el dibujo, o el sexo tántrico. Es verdad, Edison no tenía ni idea de cómo se hacía una bombilla. De hecho, tuvo que hacer novecientas noventa y nueve antes de que le saliese la que funcionaba. Te sorprendería saber la cantidad de veces que la solución a un problema llega de alguien que no lo ve con una mirada totalmente virgen, no contaminada de prejuicios y resabios.

5. “Sigue las instrucciones al pie de la letra”

La versión adulta del “no pintes fuera de la raya”, el “loquequieras para dummies” comprueba cada paso que das y haz siempre caso a la señorita del GPS. Guarda la ropa antes de ir a nadar, utiliza los estereotipos para juzgar a las personas y lleva siempre encima una llave Allen. Pero nunca olvides esto: los diez mandamientos se resumen en dos; ninguna ley es inmutable y hay que conocerlas todas para poder saltárselas.

6. “Es una buena idea, pero la verdad es que no tenemos tiempo para ponerla en práctica”

Es lo bueno que tiene la inercia, que te va llevando. Hasta que se para, claro. Sistematizar se ha convertido en sinónimo de “no tocar”, la burocracia ahoga los procesos. Como la máquina sigue tirando del tren, es mejor dejarla. El problema es que el combustible de las organizaciones, de las marcas, de las personas, está en la creatividad. Si no paramos la máquina, la limpiamos y engrasamos, si no le aportamos nuevas ideas, terminará muriendo por esclerosis múltiple. Y lo malo es que tiempo después nos seguiremos preguntando qué fue lo que pasó.

7. “Costará demasiado”

Frase mágica en tiempos de crisis. Realmente, lo que quiere decir es que “a mí me costará demasiado” y aunque parezca lo contrario, no habla de dinero. Habla de desaprender, de “reiniciar” el propio sistema. Mientras no aprendamos que “invertir” es lo contrario de “costar” pasarán por nuestro lado miles de ideas que dejaremos escapar mientras miramos la calculadora, el Excel y el balance.  Cisnes negros los llama Nassin Taleb.

8. “Nunca hemos hecho nada parecido”

Decía Henry Ford que “si hubiese preguntado a la gente qué es lo que necesitaban, habrían respondido que un caballo más rápido” y de ahí hasta el iphone, ipad. O hasta ahí desde el fuego, la rueda, las pirámides, la imprenta… está en nuestro ADN innovar, arriesgar, buscar, hacer lo que nadie ha hecho antes, sea construir el Empire con palillos de dientes o buscar una vacuna contra lo que haga falta.

9. “¿Hay alguien que lo haya intentado antes?”

Esto en versión popular se llama “vistos los cojones, macho”. O que se la pegue otro antes y luego ya si eso… tiene la ventaja de que así conoces la profundidad y el tamaño del charco. Y tiene la inmensa desventaja de que, entre que miras, te quitas la ropa (y la guardas), te mojas los pies, y vas cruzando… ese “alguien” ya está en el siguiente charco y se habrá llevado con él a una parte importantísima del mercado.

10. “Todo esto está muy bien en teoría, pero el Consejo nunca lo aceptará”

De buen rollito, aunque la pequeña cuña de “en teoría” sea una puñalada trapera. Yo estoy en tu onda, soy un avanzado, pero ¡ay! Esos carcamales retrógrados del Consejo… también hay una versión más popular que dice “a mí me gusta, pero la gente no lo va a entender” ¿qué gente? ¿tu marido? ¿tu mujer? ¿tus vecinos? ¿tus padres?.

11. “Creo que te estás adelantando a tu tiempo”

Elegante forma de decir “pero qué gilipollas eres”.

12. “Deberíamos de crear una comisión y analizar esta idea más a fondo”

Y que, a ser posible estén representados los 11 amiguitos anteriores. Volvamos a la sabiduría popular “un dromedario es un galgo diseñado por un comité”. Comité, comisión, politburó… nefastas palabras. Es muy cierto que la creatividad se dispara cuando se trabaja en equipo, y esa es la diferencia, que he dicho en equipo, no en grupo. Y el que quiera entender, que entienda.

Oír voces nunca ha sido un buen síntoma, pero aún es peor cuando esas voces te meten el miedo en el cuerpo, o en la mente. La única voz que tienes que escuchar es la que nos ha traído hasta donde estamos y la que nos tiene que llevar aún más lejos. La que tiene que sacarnos de la crisis, la que nos susurra al oído la mejor definición de creatividad: “ver lo que todo el mundo ha visto, pensar lo que nadie ha pensado”.

Ya lo dice Facebook, nueva compilación de la sabiduría popular “La próxima vez que te sientas deprimido o con baja autoestima, pregúntate si no estás rodeado de gilipollas”.

 

Fotografía cortesía de Machinemade, con licencia Creative Commons.


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Oscar Bilbao

Sobre Oscar Bilbao


Socio fundador de Herederos de Rowan y profesor en ESIC e ICEMD. Ponente en seminarios y congresos (a nivel nacional e internacional) sobre marketing directo y cultural, creatividad, comunicación, etc. Autor de “Los nietos bastardos de Warhol” y “Estimado lector” (cómo escribir cartas de marketing directo efectivas) ESIC 2004.