Más de una y más de dos veces (pero menos de un millón, o eso espero) habremos escuchado determinadas citas, dichos o refranes que cuentan con un origen supuestamente histórico. Que sí, que pueden ser frases reales o legendarias, o atribuidas con más o menos razón a célebres personajes, pero no dejaremos que eso nos estropee la lista que viene a continuación.
O, como dijo Nabuconodosor, “no os pongáis pejigueras o la tendremos”.

1. “Veni, vidi, vici”

“Llegué, vi, vencí”. Así de sobrado iba un tal Cayo Julio César cuando usó estas palabras para resumir cómo derrotó al rey del Ponto en la batalla de Zela (47 a.C.); según Suetonio, éste fue el lema que encabezaba el cortejo triunfal con el que César entró en Roma.

2. “Contad los muertos”

Ésta fue la presunta respuesta de Juan Pérez de Peralta cuando el Príncipe de Condé le preguntó por el número de combatientes bajo bandera española -o de la Monarquía Católica, si nos ponemos políticamente correctos- en la batalla de Rocroi (1643), donde la rotunda victoria francesa supuso el inicio del fin de la hegemonía hispánica en Europa.

3. “Sólo sé que no sé nada”

O, en griego, “ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα”. Sócrates no dejó escrito alguno, pero su discípulo Platón se hizo eco de sus palabras en numerosas ocasiones: en la Apología de Sócrates puso en boca de su maestro “yo, así como no sé nada, tampoco creo saberlo”, posteriormente convertido en el clásico “sólo sé que no sé nada”.

4. “L’Etat, c’est moi”

“El Estado soy yo”. Luis XIV no era precisamente modesto, pero cómo no sobrarse cuando se es el más poderoso soberano del orbe y te apodan “El Rey Sol”. Aún así, la cita se considera apócrifa y creada en el siglo XIX por Jacques-Antoine Dulaure.

5. “¡Viva la Pepa!”

Lo que ahora parece una expresión de júbilo despreocupado tiene un origen algo más serio: la aprobación en Cádiz el 19 de marzo de 1812 (día de San José) de la primera constitución liberal europea. Y se hacía cuando las tropas napoleónicas ocupaban España, lo cual da una idea de la socarronería innata de los gaditanos.

6. “Roma no paga a traidores”

O bien “Roma traditoribus non praemiat”, que fue lo que el cónsul Servilio Cepión respondió en el 139 a.C. a Audax, Ditalco y Minuto, compañeros de Viriato sobornados para asesinarle. Una sencilla (y apócrifa) manera de lavarse las manos y ahorrarse unos denarios.

7. “Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”

Algo que define a los españoles: nos ahorramos decir “esfuerzo” al recordar esta frase acuñada por… no, no por Churchill, sino por Theodore Roosevelt, quien en 1897 la pronunció inspirándose en un discurso de Garibaldi (1849). Churchill se la apropió en 1940 en su famoso “I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat”.

8. “Ayer estábamos al borde del abismo, hoy hemos dado un paso hacia adelante”

Muchos atribuyen esta frase a Franco, pero es obra de otro dictador, Augusto Pinochet. Éste, inconscientemente, soltó esta perla poco después del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende (1973).

9. “Usted haga como yo: no se meta en política”

Esta cita sí es de Franco, quien así quiso aconsejar a Sabino Alonso Fueyo, director del diario Arriba. Queda la gran duda: si Franco no se había metido en política, ¿qué hacía gobernando España?

10. “El fin justifica los medios”

Maquiavelo hubiera dicho “il fine giustifica i mezzi”. Hubiera dicho. Porque no lo dijo en realidad, ni lo redactó en ninguna de sus obras, por mucho que esta máxima se nos antoje propia de las teorías maquiavélicas.

11. “Eppur si muove”

“Y, sin embargo, se mueve”. La tradición adjudica esta frase a un Galileo Galilei recién absuelto por la Inquisición tras renegar del heliocentrismo. Hay quien sostiene que fue inventada por Giuseppe Baretti en el siglo XVIII, aunque un cuadro del círculo de Murillo sí muestra esa frase junto a un Galileo en prisión… cien años atrás.

12. “Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”

La frase original (“those who cannot remember the past are condemned to repeat it”) fue recogida por el filósofo hispano-estadounidense George Santayana en su obra La vida de la razón. Hay pocas, muy pocas palabras que condensen mejor el trabajo de historiador y como tal está plasmada en uno de los barracones de Auschwitz.

Sé que a cualquiera de vosotros se os ocurrirían muchas más, pero, como apuntó Confucio, “para gustos, colores”. Y si no lo dijo Confucio lo dijo Oscar Wilde: es lo que pasa cuando no sabes a quién atribuir una frase.

La fotografía es de Lucía Losada y cuenta con licencia Creative Commons.


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Fer Díaz

Sobre Fer Díaz


Persona humana, dentro de lo que cabe. Historiador. Medievalista. Viajero devoto y fotógrafo aficionado. Hablo de todo en ferdiazgil.tk, hablo de Historia en aquifuetroya.com, hablo de Twitter en otroblogsobretwitter.wordpress.com y hablo de lo que sea en @ferdiazgil