Conseguir que una web cargue rápido no es precisamente moco de pavo. De hecho, que consigamos que nuestra web sea rápida, puede marcar muchas cosas: desde un mejor posicionamiento en buscadores hasta conseguir que los usuarios más impacientes puedan realizar sus conversiones de una manera mejor y más eficiente para nosotros, consiguiendo más conversiones con menores tiempos de visita.

Pero como he dicho, no es nada fácil. Algunas de éstas técnicas las tenemos puestas en marcha aquí, otras las tenemos implementadas parcialmente y otras pues no podemos ni considerarlas. Y, de hecho, no todas funcionan igual. Salvo la última, que es más que fundamental. Para todo. Vamos a ver unas cuantas técnicas que podrás usar, algunas más fácilmente y otras de una manera más complicada, pero que de una manera u otra son fáciles de conseguir.

1. Carga diferida

Aunque esto consuma ancho de banda, es una cosa que funciona y bastante bien. Aquí lo tuvimos puesto, pero nos acabó dando problemas, aunque no descartamos volver a ponerlo. Se trata de hacer que cargue el texto y lo que se va a ver en la pantalla del usuario. Nada más y nada menos que eso. El resto del contenido (fotos, frames con vídeos…) va cargando según hace el lector scroll. ¿Qué se consigue con esto? Una mayor rapidez porque sólo carga una parte de la web (además sólo la parte rápida de la misma, es decir el texto) y luego van cayendo más y más cosas según sea necesario.

2. Pon el javascript al final

Cada vez más, se usa el javascript para realizar de todo. Desde poner un slider hasta para realizar efectos que se puedan ver igual en todos los navegadores. Pero el javascript, principalmente, también perjudica el rendimiento. Por ejemplo, el slider de la página principal carga al final del contenido. ¿Por qué? Pues porque al tener todo el script en el footer, así se va viendo algo de contenido. De hecho, se aconseja poner al final de la página (al final del body o del footer) todo lo más posible de scripts, de tal manera que no perjudique la carga del contenido.

3. Evita llamadas externas

Puede sonar contradictorio pero al final nos acabamos refiriendo a que cuantas menos referencias hagas a archivos externos (js, css, php y demás siglas del demonio), mejor que mejor. Si puedes tenerlo integrado (recordando el anterior punto), más que mejor. Ojo, cuanto más integres, peor, porque también aumenta el tamaño del HTML generado, pero por lo menos eso que te llevas.

4. Usa una caché

Imprescindible, sobre todo en aquellas páginas que disponen de una base de datos o requieren mucha ejecución en el servidor, como el PHP. Con la caché conseguirás que haya unas versiones estáticas de todo lo que está en tu web, haciendo además que la información fluya mucho mejor y más rápido. WordPress, por ejemplo, no lo incorpora, pero hay varias opciones que te simplifican este proceso, o lo complican hasta el infinito. Eso sí, consiguiendo que todo vaya mucho más fluido y rápido a través de diferentes opciones.

5. Usa un CDN

No todos los servicios son igual de rápidos. Por ejemplo, hay granjas de servidores que te pueden hacer ganar uno o dos segundos en la carga de imágenes porque son más rápidos que tu hosting compartido. ¿Por qué? Mejores máquinas, un canuto de salida más grande, servir los archivos desde diferentes zonas en función de donde se conecte el usuario (no es lo mismo tener tu servidor en EEUU y conectarse desde Europa que cargar todo desde la misma zona geográfica)… Todo eso afecta, y con un CDN (Content Distribution Network) podrás conseguir que los usuarios puedan recibir determinados archivos voluminosos mucho más rápido.

6. Cuantos menos botones de compartir, mejor

Sí, lo sabemos, tenemos unos cuantos a la izquierda de la pantalla (si vuestra resolución es inferior a 1100px, lo sentimos mucho, pero no es nuestro problema). De hecho los botones de Twitter o Facebook son auténticos dolores. Lo podemos evitar con ciertos plugins que hay para que el código cargue cuando se haga click, pero es que si no nuestra web sería demasiado rápida y no os daría tiempo a leer todo 😉

Va, en serio, los botones me gusta o twittear son lentos. Mucho. Así que evita poner otros diez mil botones más. Los justos y necesarios.

7. Optimiza tus imágenes

¿De verdad es necesario que tengamos unas imágenes en alta resolución si no las aprovechamos? Hay diferentes técnicas (en servidor, en ordenadores de sobremesa e incluso en remoto) que nos permiten conseguir que nuestras imágenes sean más pequeñas sin perder un ápice de calidad a la vista. Pero junto con eso, también has de tener en cuenta que el formato importa: un png para un dibujo sencillo puede estar muy bien, pero para una foto, mejor un jpg, que podrás incluso poner a un 60% de calidad sin que se note.

8. Evita las CSS externas

O, al menos, pártelas para que se cargue lo que realmente es necesario para la página que se está visitando. Cada vez más, las CSS son archivos más y más grandes (he llegado a ver algunas de temas de WordPress por encima de los 200kb) de los que ralmente sólo una décima parte sirven para página que se está visitando. Así que, una de dos, o se integran tal y como hace Google en Blogger, o se parten para hacer las llamadas pertinentes según sea necesario, de tal manera que se procesen las que haya que procesar en función de las necesidades de ese momento.

9. Optimiza las llamadas a bases de datos

Cuantas menos, mejor, pero además incluso realizar algún tipo de operación de caché, para que las llamadas sean mucho más rápidas y eficientes, especialmente aquéllas se realizan con mayor frecuencia. Con esto, podrás tener muchas posibilidades de aumentar el rendimiento de la web, sobre todo si recibes muchas visitas y consultas a determinadas tablas.

10. Carga las librerías gracias Google

Google tiene un servicio para código que funciona mucho y muy bien. Si quieres cargar la última librería de jQuery, mejor hacerlo gracias a Google en el 90% de los casos. Y lo mismo apra algunas librerías que hayas creado o que uses. El consejo es muy parecido al del CDN, y parece entrar en contradicción con las llamadas externas, pero créeme, muchos servidores al tener que servir muchos archivos a la vez (y más si son pesados) te pueden machacar.

11. Minimiza. Minimiza. Minimiza aún más

¿De verdad hacen falta tantos espacios para escribir código? ¿Retornos de carro para las CSS? Pues igual no. Y esos espacios, retornos de carro y demás espacio vacío también es tamaño de archivo. Ojo, para el javascript puede que te dé problemas e incluso para las CSS, pero si está todo bien hecho, bien escrito y bien programado, conseguir que trescientas líneas de código se bien escrito se queden en una o dos bien escritas, pueden ahorrar unos bytes muy majos.

12. Usa un buen hosting

La fundamental. Nosotros escarmentamos ya hace un tiempo y por eso estamos con Gigas, que da un servicio excepcional. Pero el buen hosting no sólo es el que te da un buen precio, sino el que te da confianza, buenos equipos, un buen servicio de atención al cliente a tu disposición para resolver cualquier incidencia cuando la tengas y, sobre todo, que se preocupe por sus clientes y tenga un buen datacenter. Sin eso, al final estarás cogiendo un revendedor asqueroso que no te va a dar más que disgustos. Y la velocidad no será ni por asomo la que podrías o deberías estar obteniendo.

Ojo, estos consejos son muy básicos y son lo que he usado y probado (no me gusta escribir de cosas que no haya probado). Así que abierto queda el debate para que nos iluminéis los que de verdad sabéis de esto 😀

Imagen destacada de Mark Fischer con licencia Creative Commons.


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así