La verdad es que iba a hablar de economistas neoliberales, neocons o algo así, pero es que dentro de los neoliberales, liberales o neocons incluso hay algunos que piensan con un poco de cabeza. Incluso los hay que están indignados (y con razón) por el rescate a la banca con dinero público, pero en general todo lo que huela a público siempre les va a causar sentimientos negativos. Es lo que hay.

Por eso, hay varios pensamientos de este tipo de teorías económicas (tratarlo como ideología me parece demasiado presuntuoso, máxime cuando sólo tratan una parte del todo, es decir, sólo tratan la economía dejando de lado el hecho de que la sociedad está formada por personas) que no sólo dependerán del prisma con el que se mire la situación que corresponda, sino que además en algunos casos son mentira. Mentira porque mienten o mentira porque al mirar esa parte dentro del todo, no estiman las consecuencias que pueden tener sobre la sociedad y, especialmente, quienes la componemos.

1. Algo sólo es rentable si todas sus unidades son rentables

Esto seguro que os sonará, porque es la base por la que se privatiza parte de la Sanidad (si no toda), por la que la educación privada tiene ese halo de superioridad frente a la pública y que viene importada de una teoría empresarial claramente errónea basada en el cortoplacismo.
Aquí se ve uno de los mayores errores de la gestión empresarial actual: la creación de departamentos completamente estancos dentro de cualquier empresa que se hacen la competencia unos a otros. Y ya si entre ellos se contratan servicios con dinero del Monopoly… pues unas risas, como siempre.

2. Lo privado siempre funciona mejor

Una de las falacias más obvias. No funcionan mejor si no que dejan los beneficios en manos de unos pocos. Si eso es funcionar mejor, la verdad es que pueden ir parando el mundo que me apeo.
Si usamos el ejemplo de la sanidad pública, el hecho de no haber UVIs en muchos hospitales privados no es que no hagan falta, sino porque conlleva una inversión en material técnico y humano que habría que detraer de los sueldos de los directivos. Y eso no, claro.

3. Gastar más de lo que se ingresa no es bueno

A ver, aclaremos algo. Si hay perspectivas de ganar un dineral y sólo se gana un 80% de lo estimado (aunque sea una mentira para inflar el valor de la empresa), hay razones para hacer un ERE, echar a talento de la empresa y hasta cerrarla. Eso sí, tener unas pérdidas causadas por una inversión, especialmente si es por I+D+i igual te tiran abajo tu empresa porque sí, claro, porque invertir para el medio y largo plazo es de pobres, claro.

4. El Estado crea mendigos

Chip, claro, una realidad como otra cualquiera. Nada más hay que ver las colas para comprar en cualquier cadena de comida rápida, las colas en los supermercados, las colas para comprar ropa en cualquier gran superficie. Colas como las de la antigua URSS.
Va, ahora en serio. El Estado puede que sí cree mendigos, especialmente cuando para algunos sólo existe la brillante idea de regalar pasta a la ciudadanía en lugar de usar el dinero público para crear riqueza. Dos ejemplos claros: la ayuda de 2.500 euros para nacimientos (claramente regresiva, por cierto) o lo que han hecho muchas comunidades del PP de dar dinero a los arrendatarios de una vivienda en lugar de crear un parque de viviendas de alquiler. Ah, no, que crear riqueza es de pobres… Aparte, ¿por qué no te has comprado una casa? ¿Que querías tener una de protección oficial? Maldito mendigo…

5. Todo el gasto público está sobredimensionado

La verdad es que viendo cómo se montan algunas inversiones, sí, pero sólo en parte. Otra cosa es que nos encontremos con que una empresa dice que para hacer una obra pública el presupuesto va a ser equis tirando abajo el precio real de la obra porque se ha elegido la fórmula de la subasta, cuando ya se sabe que a ser dos equis o tres equis y sabiendo que no hay cláusulas de penalización por las ofertas temerarias (craso error, por cierto). Así, por supuesto, sobredimensiono yo el coste. Sin problemas.

6. El sector público ha de funcionar como una empresa

¿Por qué? ¿Incluyendo muchos más directivos que cobren cantidades ingentes de dinero sin explicación alguna? ¿Haciendo que las jerarquías sean más estúpidas y tupidas si cabe? ¿Contratando a más gente a dedo?
El objetivo de una empresa es simple y llanamente ganar pasta. Cuanta más mejor. El objetivo del sector público es conseguir una sociedad mejor. Y para eso muchas veces ganar pasta a raudales no es precisamente lo mejor.
Lo cojonudo es que normalmente quien dice esto no ha gestionado una empresa en la que, a veces, por motivos comerciales se asumen pérdidas por una previsión futura de beneficio. Hostias, como el sector público.

7. Hay que salvar la banca

¿Por? Dame una buena razón que no sea el colapso económico. Pero justifícame claramente, de manera fehaciente que los bancos no juegan con dinero del Monopoly. Igual va siendo hora (después de multitud de crisis mundiales de especulación sin fin) que nos empecemos a dar cuenta que los apuntes no convierten el dinero en más dinero. Ni las acciones.
Así que dejemos de decir chorradas. La banca se caerá igual que han caído otras cosas. Además, ¿no es esto una justificación más para conseguir que la banca se convierta en un oligopolio? Porque me da que a algunos les está viniendo todo esto de maravilla.

8. Sólo las empresas grandes son productivas económicamente

Hombre claro. Pero no todo el mundo puede montar con una inversión de cuatro duros una gigantesca fábrica que aparte de dar trabajo a cientos de personas, sea rentable económicamente. Que sí, que mola. Pero igual es que también nos tenemos que plantear que lo pequeño sirve a los intereses de los grandes. Por ejemplo, si una empresa grande tuviera que montar un departamento de formación en lugar de externalizarlo, seguramente le costaría diez veces más porque se empeñarían en coger a los mejores formadores, a reubicar gente que para la formación tienen las mismas capacidades que un paquete de chicles y montarían unas aulas de la hostia. Así, a lo Bilbo style. Sin embargo, una empresa de formación puede ser más eficiente que el hipersupermegaentramado que monte la empresa grande.
O en áreas como la ingeniería en la que, gracias a la tan eficiente gestión del talento que tenemos en este cacho de terruño, se pierden tantos y tantos buenos ingenieros porque les ponen a hacer ¿qué? Al final, pues a recurrir a un estudio pequeño de ingeniería que seguramente lo haga mucho más barato y de manera más eficiente que uno grande. A ver, lo voy a resumir en una sola frase: más grande no es más eficiente.

9. Hacen falta más emprendedores… que no emprendan

Y, por supuesto, que enseñen a los demás a ser emprendedores, sin haber creado una sola empresa en su vida. Y ya si empiezas a decir que todo fuera es mejor, que no se pagan impuestos ni seguridades sociales como aquí en España, pues ya la releche. Eso sí, lo mejor de todo es decir que todo eso mola pero sin haber rascado una sola vez en si saber si eso es verdad o no. Y sin saber un solo idioma extranjero. Bueno, que me desvío.
Que a muchos se les llena la boca con el rollo de los emprendedores y sí, a su alrededor surgen muchos emprendedores. Vale, ahora cambiemos en la frase anterior el muchos por “los grandes próceres de este país” y cambiemos el muchos emprendedores por “colegas con mucha pasta y mucho tiempo libre que además quieren seguir manejando el cotarro”.

10. El mercado se regula solo

Ya, claro y va como un reloj, sin problemas de estreñimiento alguno, como si tomara la fibra como si no hubiera un mañana. Por eso, gracias a que el mercado se autorregulaba ha habido quiebras preciosas. Ah, que no os referís al mercado sino a la avaricia… Si encontráis alguien que haya controlado su avaricia, me lo contáis, por favor.

11. Hay que privatizar más aún… para hacernos con todo a precio de saldo, claro

No, en serio, que es que me hace gracia lo del rollo de la privatización. Telefónica cagaba pasta. Se privatizó para… ¿dar a alguien el monopolio sobre las infraestructuras de telecomunicaciones que habíamos pagado todos los españoles? Al igual que muchas de las empresas del extinto Instituto Nacional de Industria. Que sí, que algunas eran deficitarias y estaban en liquidación. Pero no hemos venido aquí a discutir eso. Tabacalera, Argentaria… Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Y eso, sin contar los sistemas de gestión privada de la Sanidad en los que si hay beneficios se los lleva la empresa que los gestiona pero ¿si hay pérdidas?

12. Papá Estado, que te odio, pero dame pasta que estoy perdiendo mucho

La PAC con los grandes latifundistas. El lino. Medios de comunicación (de manera indirecta, que es más asqueroso aún). Banca. Sector alimentario. I+D+i que acaba siendo para construir edificios de investigación en los que no se investiga ni se montan los laboratorios. ¿Hace falta que explique esto algo más?

Sinceramente, me resbala la concepción económica que cada cual tenga. De hecho ni estoy a favor de que el Estado controle toda la economía (no soy gilipollas) ni creo que el Estado deba desaparecer porque no ha de tener ni el más mínimo de influencia en la economía (repito, no soy gilipollas). Allá cada cual de vosotros con lo que creáis, pero las concepciones basadas en el egoísmo y la simpleza a mí no me convencen.

Imagen destacada de Howard Lake con licencia Creative Commons.


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así