Si hay una cosa que cada vez más me indigna es ver una y otra vez cagadas en el mundo del Social Media. Una tras otra. Tanto que el término Social Mierda es más que útil para referirse a esto.

Y es que igual que hay agencias de comunicación y/o marketing buenas que han crecido y cuentan con una reputación, en el mundo del marketing digital (ojo, no Social Media, que sólo es una parte) empiezan a verse ya de manera clara una serie de patrones que empiezan a dar asco y que en esta profesión no tan corta en recorrido temporal (si hablamos de marketing digital, claro) supone que los pícaros son capaces de liársela a los verdaderos profesionales que se dedican a trabajar el 80-90% del tiempo, en lugar de estar posteando mil cosas en cualquier red social y dedicándose a vivir la vida loca de los resultados que… que… ¿me puedes definir cuántos resultados de verdad ha conseguido tu cliente? ¿Ha aumentado ventas? Ah, que no tiene tienda online. Y tampoco le has dicho que siga un control de cuánta gente suele entrar a la tienda ni que pregunte a la gente cómo le han conocido. Ya, si nos entendemos. Que medir es de pobres. Y ya interpretar datos, tendencias, potenciales épocas del año que requieren de un empujón, temporadas bajas, rebajas y todo lo que rodea a un negocio mejor no hablamos.

Total, creas un concurso en el que la gente comparta de manera pública una foto para poder ganar un producto de tu cliente, luego le calzas una promoción disponible en la tienda (porque aún no le has hecho la tienda, claro, que se la vas a hacer, a pesar de no tener un desarrollador web y no pararte a pensar en las consecuencias logísticas que puede tener, haciéndoselo difícil a tu cliente) y porque tienes una web preciosa y maravillosa vacía de contenido. Y este párrafo, señoras, señores, está basado en un hecho real. Luego que yo no gano premios. En fin.

Vamos al meollo, antes de que me acabe de envenenar.

1. Despreciar la web

Y cuando me refiero a esto, caben muchas opciones. Las clásicas son hacer una mierda de web de presencia que no lleva a ninguna parte y la otra hacer una web hiperbonita vacía de contenido. Pero hay muchas otras opciones: por ejemplo, hacerla sin meter una sola herramienta de analítica que dé resultados de visitas, interacciones, seguimiento de clics, saber cuántas veces ha aparecido ese contenido en redes sociales… Ahí, living la vida loca. Al tuntún. Y ya si encima tiene tienda, pues podemos hablar largo y tendido de esos procesos interminables de compra en el que a tu cliente le pides la talla de ropa interior cuando le estás vendiendo aceite para el coche. ¿Para qué? ¿Para recomendarle un detergente si se ensucia? No sé, payos, que el cliente se cansa. Y si encima no tienes fórmulas para hacer seguimiento de la info, más aún.

2. Hacer concursos en Facebook saltándose las normas

No me extiendo mucho en esto, pero realmente se basan en “mira esta foto, retarded, compártela de manera pública para que todo el mundo vea que eres retarded, spammea a todos tus contactos para que le den al me gusta y demuestren que eres aún más retarded si cabe y luego ya el becario (el único inteligente en todo este proceso, por cierto) se pondrá a contar los miles de votos que han dejado tus amigos retardeds y ganará quién más votos tenga”. Sí, me enveneno viendo estas mierdas de concursos. ¿Por qué? Pues leed a Emiliano, que lo explica mucho mejor que yo y además envenenándose menos. Por cierto, el único retarded en todo este proceso es quien paga que le hagan un concurso de esta manera. Quien hace el concurso de esta manera… va, mejor no voy a mentar a su madre, que no tiene la culpa.

3. Estrategias en Facebook, Twitter y… ya

Es que tu público está ahí. Ya, que sí. Que en Facebook hay unos 17,5 millones de perfiles y en Twitter unos 5-7 millones. ¿Y? La población internauta en España ronda los 30 millones. Déjate de engañar a tus clientes y busca todas las opciones disponibles. Igual hasta merece la pena hacer un Pinterest y todo. Ah, y no olvides los foros, ni Google Local con su integración cada vez más profunda con todos los servicios de Google. O el Merchant Center (por muy coñazo que sea para subir información).

4. Plantear una estrategia B2B como si fuera orientada al consumidor final

Claro. Porque vender maquinaria industrial en Facebook es posible. Que tú eres un experto en lo que es el long tail y sabes que allí puede estar el dueño de una empresa que al ver tu anuncio va a salir corriendo de ver las fotos de la última cena de empresa en la que se mangó una borrachera épica para entrar en tu web. No, copón, hay que hacer las cosas bien. Busca foros profesionales, entra en redes profesionales, ten una web aseadita, quizá hasta puedes darte el lujo de tener algo en Twitter con avances en tu sector. Y sí, sé que a General Electric le funciona bien Instagram. Igual a ti también. Pero no te emociones, que eso sólo le pasa a las grandes.

5. Tratar a tu comunidad como si fueran gilipollas

Comparte esto si te gusta. Si te gustan las piruletas, da al me gusta a esta foto de unos calzoncillos. ¿De verdad crees que soy gilipollas? ¿Que todos tus seguidores son así? En serio, vete un rato a la mierda. Y para muestra, este botón:

Demuestra a tus seguidores tu gilipollez

Todos sabemos que lo que más les gusta hacer a las parejas es mirarse a los ojos, no te jode

6. Hacer cosas graciosas sin tener la más puta gracia

Mira, el gracejo hay que cultivarlo. Si tienes el mismo carisma que una piedra (tanto tú como tu producto), hacer chascarrillos será difícil. Y ya no hablemos del precioso efecto boomerang que puedes tener si pillas con alguien de la competencia que tenga ganas de hacerte la puñeta la vas a liar. De hecho (vamos a generar algo de polémica) el CM de la Policía según en qué temas tiene la gracia en el orto. Por mucho que le aplaudáis y le queráis. Que lo de los Goya fue de primero de attention whore.

7. Usar hashtags por doquier

#Hola. #Mira. #Comparte #esto #si #te #gustan #los #gatitos. Pero no sólo eso, sino (y ya lo hemos dicho una y mil veces), cuando uses esos hashtags en cualquier otra red social que no los soporta. Que no, que en Facebook no funcionan, joder, que si los ves con enlace es porque seguramente tengas alguna de las miles de extensiones que hay para tu navegador que hacen que vaya más lento y que hagas lo que hagas todo gire alrededor de Twitter.

8. Decir que Tuenti está muerto cuando tu público es mayoritariamente joven

Más de diez millones de usuarios. Penetración del 100% en muchas provincias (sí, lo podéis interpretar en cualquier sentido eso de penetración). Resultados y precios mejores por fan que en Facebook. Y es española, que paga sus impuestos en España. Ahora, también hay que saber hacer y definir la campaña. Y aunque tenga algo de tasa de abandono o incluso hayan cambiado ciertas cosas con la puñetera inversión-compra-integración-loqueseaquehayanhecho por parte de Telefónica (el Maicrosof de los noventa español, que lo que toca lo jode), aún tiene recorrido para rato.

9. No tener ni la más remota idea de interpretar los datos de analítica web

Vale, esto no es malo si no sabes y lo admites. Pero cada vez más hay quien se pone a interpretar datos de analítica porque ha leído cosas por ahí. No, mira, el tema de la analítica es lo suficientemente complejo como para entenderlo sólo por leer un poco. No, hay que revisar mil cosas más, saber detectar patrones de comportamiento, revisar no sólo las visitas, sino otras muchas cosas. Y no sólo fijarse en las conversiones de ventas, porque igual resulta que no las consigues porque falla uno de los pasos de la compra.

10. Abrir perfiles a diestro y siniestro en cualquier espacio social

A ver, esto lo hago. Pero para mí. Probar cualquier tipo de espacio social (red, sitio, llamémoslo equis) para ver si en un futuro puedo encontrarle una aplicación es casi una obsesión. Porque si tengo que decir que Pinterest no me vale para nada, lo digo porque efectivamente no he encontrado un beneficio más allá del posicionamiento. Que Google+ no os vale, pero a mí sí, pues oyes, qué queréis que os diga, pero aún así no vale en todos los casos. Y no, ni mi tiempo vale lo suficiente como para que en cada red que haya ponga algo para mi cliente, ni mi cliente tiene que estar en todos los puñeteros espacios sociales a la vez poniendo… LO MISMO. Paremos esto ya de una vez, coño, que no nos lleva a ninguna parte. ¿Te suena de algo la segmentación? ¿Sí? Pues eso. Segmenta de verdad donde tengas resultados, cojona.

11. Escribir como un niño de primaria o en lenguaje SMS

Mira, el lenguaje es lo suficientemente rico (incluso una lengua tan pobre como es la inglesa es rica gracias a los putos phrasal verbs) como para que:

1. Insultes mi inteligencia con lenguaje SMS cuando te van a sobrar 23 caracteres.
2. Escribas como si acabaras de aprender lo que es la gramática.
3. Alternativamente utilices ambas cosas o tengas una afasia. Si es esto, lo siento, pero el logopeda te puede ayudar.

No, mira, que es que si te aturullas escribiendo, pues hazte un curso de mecanografía. ¿Sabes una cosa? Es un secreto. No soy un lince pero soy capaz de usar los cinco dedos para escribir. Y además de eso doy unas 300 pulsaciones. Y no, no es que esté al borde del colapso mi corazón porque esté latiendo muy deprisa. Es que en lo que tú has escrito una frase y mal, yo he escrito tres y bien. Es lo que tiene ser capaz de seguir el ritmo de mi propio cerebro. O para lo que sirve tener la capacidad cognitiva e intelectual suficiente para no andar y cagar como las ovejas.

12. Despreciar la comunicación offline

No hagas nada offline, no vale para nada, las revistas no valen, la tele no vale… ¡¡BIBEL MUNDONLAIN!!. Si alguien te dice esto, es porque no tiene ni la más puta idea de comunicación. Y de marketing menos aún. Que sí, que el onlain mola. Pero si eso no lo completas con una buena campaña de relaciones públicas clásica o con unas buenas vallas, folletos, carteles, inserciones en medios… date por jodido. El online ha llegado para quedarse, pero sólo acepto que se desprecie la comunicación off si es porque no hay presupuesto. Claro que mandar unas notas de prensa y contar lo que hay para salir en la radio local debe de costar un pastón. Ah, perdona, que es que no sabes escribir como hemos visto en el punto anterior. Ya, me lo imaginaba. Enhorabuena.

Bueno, pues eso. Que sirvan estas líneas para mofa y escarnio de unos cuantos. ¿Por qué? Porque lo merecen.

Y si algún día queréis empezar a hacer cosas de verdad, lo mejor que podéis hacer es dar un garbeo por la mejor página de marketing online jamás hecha en Facebook: Condescending Corporate Brand Page. Ahí vais a poder ver ejemplos más que claros de bastantes cosas de las comentadas. Y, por supuesto, de ahí he sacado la imagen destacada que acompaña al post. Y de regalo, esta parodia del Social Media Revolution que se casca cada año sí o sí Erik Qualman:

http://www.youtube.com/watch?v=fFs28KHwM_Y<br></br>
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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así