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Una docena de desvíos que merece la pena tomar
- by La Madre Tigre
- septiembre 13, 2012
Lanzarse a la carretera puede ser mucho más que una mero trámite para llegar desde A hasta B. Viajar en coche puede ser un placer en sí mismo, una forma de ver el mundo pasar y aprender como cambian los paisajes, como se adivinan las costas mucho antes por la luz que por el agua y lo bonito que es casi todo con el aire sin gastar de una mañana soleada. Son horas largas y silencios apacibles. Un submundo de conversaciones lánguidas teñidas de esa ligera melancolía que acompaña a todos los buenos momentos.
Para que un trayecto sea un viaje más que un desplazamiento en general es mejor evitar las autovías y autopistas y aventurarse por carreteras comarcales. El mejor camino, aquel que nos descubre las sorpresas más insospechadas, no suele ser el más corto ni el más directo, muchas veces ni siquiera el más conocido. Por eso les traigo una docena de recorridos que merece la pena hacer. Tómenlos con cariño, sin prisas y disfruten de las vistas que sólo se aprecian al verlas pasar.
1. La ruta de la plata para ir de Sevilla a Madrid por el camino más largo
Este camino alternativo merece la pena con creces. Es un transcurrir de fincas de una belleza imposible con sus encinares kilométricos y sus llanuras de hierba tostada. Nos acerca a la Extremadura del campo en su esencia más pura. Una maravilla.
2. El paso de Splugen para cruzar de Suiza a Italia
Imprescindible evitar el túnel de San Bernardino y tomar este paso que por el lado Suizo es todo verde y por el Italiano cae en picado por curvas imposibles mientras el paisaje se hace mediterráneo a una velocidad de vértigo.
3. Mulholland Drive en Los Ángeles
Esta calle de película hay que conducirla desde su nacimiento en las montañas de Santa Mónica hasta Hollywood. Las vistas sobre Los Ángeles y el archi-famoso cartel de Hollywood son de quitar el hipo. Si además se combina con la bajada desde Hollywood hasta Santa Mónica por Sunset Boulevard pasando por Bel Air te llevas lo mejor de Los Ángeles en las ruedas.
4. Ruta Pirenaica por Boltaña
La A-1604 es una carretera para estómagos aguerridos pero recorrer sus estrecheces y sus curvas enrevesadas no defrauda. El paisaje de montaña ibérica es espectacular y cruzar los Pirineos por Bielsa, con parada incluida en el parador para tomarse un café en la terraza, una preciosidad.
5. El Paso de San Marcos en California
Recorrer la Highway 1 en la costa Oeste de Estados Unidos es una maravilla en sí mismo pero un desvío no tan conocido y que nos ofrece un respiro de tanto océano es coger en Santa Bárbara la 154 para cruzar el Paso de San Marcos y perderse por un unas horas en un espectáculo de ranchos y campos de amapolas.
6. De Munich a Tegernsee huyendo de la autopista por Bad Tölz
Baviera es tan bonito que a veces el verde chillón de sus campos te ataca las retinas. Ir de Munich a Tegernsee por las carreteras secundarias ara ver pasar las casas de madera oscura con sus balcones llenos de flores, las capillas de ensueño y las vacas lustrosas es un plan que nunca cansa.
7. De Marbella a Sotogrande sin cruzarse un chulo de playa
Cuando uno se empacha de chiringuitos es un ejercicio saludable perderse por unas horas en la serranía de Ronda por la carretera de Genalguacil para sacarse de la memoria los excesos de la horterada veraniega y perderse en pueblos diminutos en los que nunca falta un bar de mala muerte donde tomarse un café con leche. En vaso. Corto de café.
8. Escapada al parque nacional de Montaña de Oro
Uno de los momentos estelares de nuestro recorrido californiano fue ir de buena mañana a hacer el la ruta panorámica que te lleva de Morro Bay a este parque nacional de rocas rojas y arbustos de eucalipto para llegar a Spooners Cove. Una playa donde estábamos nosotros, un surfero intrépido y una paz infinita.
9. Ruta de castillos por la Dordoña
El Loira y sus castillos se han llevado la fama pero la Dordoña y los suyos no se quedan atrás. Conduciendo a orillas de este río en el corazón del Perigord nos encontraremos con castillos maravillosos como el Château des Milandes, el de Beynac, el de Castelnaud y el de Fenelon entre otros.
10. Morir de vértigo en Lombard Street
San Francisco tiene una ruta escénica para hacer en coche aunque yo prefiero una ruta alternativa a pie para todo aquel dispuesto a dejarse las suelas en esta ciudad tan especial. Sin embargo sí que tiene mucha gracia bajar en coche por Lombard Street, la calle más retorcida de América. De traca.
11. Emular a Aytorn Senna en Mónaco
Una de las curiosidades si se pasa por Mónaco es intentar reproducir el circuito de Fórmula Uno aunque sea en furgoneta. Esto no es enteramente posible puesto que algunas partes son en sentido contrario al permitido pero merece la pena intentarlo. Siempre hay algún pringado en el túnel que se cree Fernando Alonso. Tomarse algo en el café que hay en plena Rascasse tiene su punto.
12. Diecisiete millas para morirse en Monterey
Desde Carmel hasta Pacific Grove en la bahía de Monterey hay una carretera de peaje que te lleva por Peeble Beach. Una zona donde vive gente con mucha suerte y mucha pasta en unas casas de quitar el sentido con unas vistas de caerse redondo en un paraje de abrirse las venas.
Ya saben, a partir de ahora, carretera y manta. Hay mucho mundo por recorrer.
Imagen cortesía de bdinphoenix, con licencia Creative Commons. br> br>
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Sobre La Madre Tigre
Ingeniera de formación y financiera de profesión. Siempre a caballo entre Alemania y España. Madre de cuatro hijas reconvertida en bloguera.
















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