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Una docena de derechos que estamos a punto de perder
- by J. Esteban Mucientes
- mayo 1, 2012
Hoy es 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo. Ya dedicamos una entrada a una serie de protestas que habían conseguido diferentes objetivos laborales, así que hoy lo suyo es recordar una serie de derechos que poco a poco se van minando de una manera o de otra en función de los intereses que determinados grupos tienen y para los que esos derechos son una carga para el avance de la sociedad, no de la sociedad en la que vivimos la mayoría sino aquélla que a ellos les conviene.
Huelga decir que estos intereses se basan en una concepción egoísta en la que el beneficio de la sociedad se somete ante los más primarios instintos que todos tenemos inculcados desde la infancia: el miedo, la envidia, el ser más que nadie y el supuesto éxito que supone la acumulación de bienes materiales por encima de cualquier otra consideración. Sus objetivos los están consiguiendo, enfrentando de forma visceral a quienes creemos que un modelo de sociedad basado en la solidaridad es posible frente a los que creen que esa solidaridad es un regalo a quienes no se esfuerzan por nada, sin darse cuenta que los jetas y aprovechados probablemente sean los que miran únicamente por sí mismos y no por la sociedad, porque llegado determinado momento no es necesario acumular más bienes materiales, sobre todo si la cáscara está vacía.
1. El derecho a la vida
Aunque el runrún sobre la pena de muerte parece que ha remitido un poco, no son pocas las voces que consideran que un Estado vengador que mate a los criminales sería un mejor Estado. Supongo que si se les va la olla y cometen un delito que conlleve la pena de muerte, irán felices y contentos a recorrer la última milla, puesto que se lo merecen.
2. El derecho a la salud
Hay que ahorrar en gasto sanitario, la Sanidad no puede hacerse cargo de todos, no se valora lo que se tiene gratis… Mensajes sencillos para hacernos ver que no todo el mundo tiene derecho a disfrutar de una sanidad pública de calidad (una de las mejores del mundo), en la que además se investigue para luchar contra enfermedades, en la que se atienda a quien esté enfermo, en la que quien lo necesite tenga acceso a un médico. ¿Que se ha tirado el dinero? Habría que preguntárselo a quienes han ido abriendo hospitales a diestro y siniestro por hacerse la foto en lugar de investigar si había una necesidad real de hacerlos… en colaboración con el sector privado. Y, claro, la mayor tentación es dejar fuera a quien menos recursos u oportunidades tiene bajo la más asquerosa de todas las justificaciones: el fraude.
3. El derecho de reunión
Una de las bases de cualquier sistema democrático, la capacidad de varias personas de reunirse para discutir sobre temas o de protestar pacíficamente, es uno de los derechos que España está reconocido en la Constitución de diferentes maneras, entre ellas el derecho a huelga. Nadie se ha atrevido a regularlo durante estos más de 33 años de vigencia de la Constitución, especialmente el derecho de huelga, ¿por temor a qué? ¿A parecer más de derechas que de izquierdas? ¿A que pueda costar unas elecciones? Eso sí, la excusa para limitarlo es muy graciosa: siempre hay violentos, sin darse cuenta que los violentos son una minoría que a todos nos repugna.
4. El derecho a la presunción de inocencia
Entre todos lo matamos y él solo se murió. Este derecho, fundamental para el mantenimiento de un sistema penal correcto y no como el de una dictadura, nos lo hemos pasado por el forro todos en algún momento, en función de informaciones aparecidas en medios de comunicación, en función de nuestros intereses y en función de nuestra ideología. Igual deberíamos ser menos bocazas y reflexionar las cosas, dejando de prejuzgar y esperando a las decisiones judiciales. Nos gusten o no. Esto es igual que lo anterior: jueces malos lo hay, pero son una minoría. Somos muchos más.
5. El derecho al honor
Relacionado con el anterior, pero con otra vertiente: el respeto a los demás. Insultar y faltar al respeto en un debate es el recurso fácil, el que mucha gente utiliza cuando no tiene argumentos más allá de una creencia que le han inculcado o un desconocimiento global de la materia de la que se habla. Por eso, es muy necesario que en un país como el nuestro, en el que el debate correcto es la excepción, todos seamos capaces de adoptar el debate para evitar los insultos. Claro que somos un país cainita…
6. El derecho a la libre circulación
Los nacionalismos excluyentes disfrutan limitando esto de diferentes maneras: que si la inmigración nos quita trabajo, que si no conocen el idioma, que si huelen mal, que si son diferentes… Éste es uno de los principales avances de la Unión Europea: la posibilidad de moverse por el Espacio Económico Europeo formado por los firmantes de Schengen. Un mundo sin fronteras efectivas. Claro que, sin fronteras, no se puede excluir al diferente. O dejar escapar a quienes se persigue…
7. El derecho a fundar una familia libremente
La Declaración Universal de Derechos Humanos dice textualmente: Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio. ¿Hace distinción la Declaración (y por ende, nuestra Constitución) entre heteros, gais, lesbianas, transexuales o bisexuales? ¿Hace referencia la Declaración (y por ende, nuestra Constitución) referencia a la familia cristiana, católica, apostólica y romana? ¿Hacen referencia a la obligación de ser hetero, gai, lesbiana, transexual o bisexual? No, ¿verdad? Pues circulen, circulen. Por cierto, este derecho también recoge el derecho a no fundar una familia o a hacerla incluso sin casarse. Fijaos que primero habla de fundar una familia y luego habla de iguales de derechos en el matrimonio.
8. La libertad de opinión
Y a sumar, la libertad de expresión, en general. Cada vez está más difícil pensar por uno mismo: medios de comunicación que nos impactan con la misma noticia según el prisma que utilicen y su público, el escaso respeto al derecho al honor como he indicado anteriormente y, principalmente, el hecho de que el pensamiento único (algo que se supone de los regímenes totalitarios, en general, no sólo de los comunistas, ejem) está empezando a calar cada vez más en la sociedad. Opinar (y expresarlo libremente sin insultar) no sólo es sano, sino algo que va con la personalidad de cada uno. Incluso quien dice no tener opinión está opinando. Pensad en ello.
9. Igualdad
Sí, es duro decirlo pero se discrimina. A la mujer en el mundo laboral. A los inmigrantes en general (salvo que tengan dinero, que se les recibe y felaciona si es necesario, especialmente a dictadores sin escrúpulos), a los jóvenes, a la gente con experiencia… Vivimos en un mundo que avanza a tanta velocidad en el que los que no pueden adaptarse se están quedando fuera. O los que no tienen recursos. ¿De verdad la igualdad de oportunidades ha de depender de los recursos económicos? ¿O hay que considerar el esfuerzo que hacen las personas sin recursos? Por cierto, la muerte al final nos iguala a todos.
10. Una jornada de trabajo digna
Otro de los derechos que se han conseguido históricamente en jornadas como la de hoy, de reivindicación. Y significa poder acceder a ocio, a conciliar la vida personal, la familiar y la laboral, a poder acceder a cultura o formación que nos ayude a mejorar nuestras capacidades. Una jornada de trabajo interminable sólo genera más discriminación y menos igualdad.
11. El derecho a la educación
Otro derecho que se está poniendo en duda hoy día, pero ¿por qué? ¿Nuestro sistema educativo no funciona como es debido? ¿Se da la oportunidad a quien menos recursos tiene de llegar a la Universidad para que pueda tener un trabajo digno? ¿Acaso los hijos de los ricos no pueden acceder a aprender una profesión en el sistema de Formación Profesional si así lo desean? ¿Tanto nos cuesta la educación que no podemos pagarla? La educación es la base de muchas cosas: de un sistema laboral justo, es la forma de premiar el talento (esté donde esté), es lo que garantiza un sistema de I+D+i que permita avanzar a nuestro país, haciendo que podamos exportar tecnología… La educación es progreso. Una inversión. Nunca un gasto prescindible.
12. El derecho a ser representado debidamente
Sí, tenemos derecho a participar en la toma de decisiones políticas que nos afecten o no. Tenemos derecho a ser representados por políticos profesionales, honrados, que no mientan, que crean que la sociedad ha de avanzar y no retroceder. Quizá esto no os guste leerlo (sobre todo lo de políticos profesionales), pero es lo que hay. El sistema se basa precisamente en que elegimos unos representantes. En nuestra mano está elegir quien mejor nos represente. Y si no lo hay, se puede votar en blanco o incluso no votar. Aunque no votar no sea ninguna solución porque los políticos no lo consideran como debieran.
Éstos son algunos derechos, grandes derechos, que están puestos en la picota y que hoy seguramente muchos podamos ejercerlos. ¿Qué sucederá mañana? El tiempo lo dirá, pero por cada derecho que se pierda, pasarán años, décadas, hasta que se pueda recuperar. En nuestra mano, y sólo en nuestra mano, está luchar porque no se pierdan porque entonces seguramente los perderemos para siempre y las futuras generaciones los olvidarán.
La fotografía destacada es la obra El cuarto estado de Giuseppe Pellizza, obtenida de LuisBusom. br> br>
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Sobre J. Esteban Mucientes
Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo), aunque de vez en cuando le dejan escribir en el blog de KGA Spain sobre temas más concienzudos y serios. Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM.
















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