Si el año pasado ya me había desahogado escribiendo las cosas que me habían fascinado de Estados Unidos, este año he vuelto, con renovados bríos y cambio de zona, para desquitarme de nuevo de las ganas que tenía de Norteamérica.
Estados Unidos es un país grande, enorme. Lleno de contrastes en lo natural. Podemos encontrarnos desde bosques frondosos como selvas hasta desiertos en los que transitan plantas rodadoras, desde lagos con olas hasta cañones con formas imposibles, sauces tan anchos y tan altos que parecen de mentira… Lleno de contrastes en lo humano, riquísimos y pobres de solemnidad que viven en la calle o en una autocaravana, altos y bajos, gordos y delgados (esto podéis decir que pasa en todas partes, pero allí el contraste es mayor). Cada vez que vas a Estados Unidos es una experiencia única e irrepetible y esta vez me he traído otra docena de cosas que me han sorprendido:

1. Es un país cada vez más bilingüe

Digamos que podrías ir a Nueva York o Washington sin tener ni idea de inglés y no perderte. Los carteles del transporte están en inglés y castellano. Los menús de los restaurantes están en inglés y castellano. De hecho, en infinidad de comercios y restaurantes (y en los hoteles), los que te atienden hablan castellano. En otras zonas del país se escucha un poco, pero en Nueva York y Washington especialmente y llama mucho mucho la atención. Por supuesto, en Miami y en las zonas de frontera con México ni lo menciono 😀

2. Conducen fatal

Y cuando digo fatal, digo fatal. Y sí, de nuevo en Nueva York especialmente. Es cierto que el que los coches sean muy grandes no facilita su maniobrabilidad, pero he visto intentar aparcar en línea a un SUV con sitio para aparcar un autobús y tener que bajarse el acompañante a señalizar la maniobra. En carretera, como usan la velocidad de crucero, se pueden tirar adelantando un cuarto de hora, lo que es un peligro, sobre todo cuando no es una autopista.
La velocidad depende del estado. Hay estados que tienen la velocidad límite a 80 millas por hora y otros que la tienen a 65 (100 km/h). Los estados del este tienen la velocidad límite más baja, pero en teoría, porque en la práctica no la cumplen ni los camiones. Mi teoría es que el límite así de bajo existe para, en caso de voluntad, te pongan una multa o algo… eso sí, este año no nos ha tocado lidiar con ningún ranger por este motivo.

3. Comer sano es posible

¡Y tanto que lo es! Hasta en el McDonnalds venden ensaladas. Otra cosa es que tú prefieras atizarte una buena hamburguesa, pero cuando estás por allí más de una semana, es tu propio cuerpo el que empieza a pedirte verde y las ensaladas son muy variadas y están riquísimas.
Otras verduras las cocinan más insípidas de lo que acostumbramos por aquí, pero yo he comido coliflor glaseada con sirope de arce en un restaurante que creo que jamás he probado una coliflor tan deliciosa.

4. Las telecomunicaciones son la pera

Además de haber wifis libres (y que funcionan estupendamente, ejem) en muchos lugares públicos, el tema de los datos en telefonía es como de otro planeta. Para que os hagáis una idea, me pillé una tarjeta sim de un mes de duración, con datos ilimitados y voz ilimitada en EEUU, Canadá y México (vamos, que lo mismo daba que estuvieras en Nueva York que en Toronto, o que hicieras llamadas desde Montreal a Miami), con sms internacionales ilimitados y 15 llamadas a fijos internacionales de duración ilimitada por 80 dólares. Datos ilimitados por LTE, a toda caña, con posibilidad de hacer tethering. En fin… como de otro planeta…
De acostumbrarse a ir con el Spotify en el coche (sí, en carretera también hay cobertura plena) sin preocuparme por si gasto datos a volver a esta cosa que nos ofrecen en Europa…

5. La gente te saluda

Mira que pensaba que esto solo pasaba en pueblos o en el Lejano Oeste, pero no no… en las ciudades grandes, como vayas por la calle y cruces la mirada con alguien, te devuelven una sonrisa. Es una sensación estupenda y te hace ponerte inmediatamente de buen humor.

6. Todo el mundo te pregunta qué tal estás

“Hi, how are you today?” Seguramente será la frase que más escuches en tu estancia allí. Cuando entras en cualquier establecimiento. En realidad es una fórmula de saludo como otra cualquiera, pero te predispone para lo bueno… aunque sepas que a quien te atiende se la pela tu vida (como es natural, por otro lado).

7. Los supermercados

No hay supermercados del tipo Mercadona o BM o Simply o similares. O pedazo de super o tienda especializada. En el pedazo de super es muy divertido recorrer los pasillos y ver a qué dedican más espacio, que suele ser a guarrerías de toda índole. Desde el pasillo (o pasillos incluso) de los cereales del desayuno, los de las cervezas (tienen mil variedades) y refrescos (tienen otras mil), los lácteos (es flipante que la leche sepa a leche cuando en España hace tiempo que esto no pasa), las salsas (no puedo evitar sonreír cuando veo la marca de Paul Newman). En fin, son diferentes… y molan.

8. Los policías

Lo que más llama la atención es que van solos en sus coches. Es rarísimo ver a dos policías en el mismo coche. Y también llama la atención su diversidad, y no me refiero a la racial, que también. Son altos, bajos, gordos, delgados, musculosos o escuálidos. ¿Se puede ser policía en EEUU y pesar 200 kg? Sí, se puede.
Los uniformes, los coches (ya sean los de la policía local, sheriff del condado, de la estatal o de la secreta —que también sorprende porque llevan un cartelito que pone secret police— son como hemos visto mil veces en mil películas. Eso también sorprende, lo igual que es todo a cosas que ya hemos visto antes.

9. La libertad

En EEUU se respira libertad. Una vez que el agente de inmigración estampa en tu pasaporte el sello correspondiente a que has sido admitido, pasas a ser uno más (salvo para trabajar) y puedes ir de acá para allá y exigir tus derechos. Es una sensación rara, como de haber llegado a casa, que me cuesta mucho explicar.

10. La cerveza

Para los amantes de la buena cerveza, Estados Unidos es, simplemente, un paraíso. Ni Alemania, ni Bélgica, ¡ni leches! En cualquier bar, en cualquier restaurante, por cutre que parezca, te van a ofrecer una buena carta de cervezas en botella y también en caña, incluyendo siempre siempre alguna brewed lugareña. Siempre opto por estas últimas, así voy probando cosas nuevas. Espectaculares.

11. El merchandising

Son los inventores del merchandising. Cada punto de interés, cada lugar turístico, tiene su (o sus) propia(s) tienda(s) de recuerdos. Es como un parque temático, que cada atracción tiene lo suyo, pero a lo bestia. ¿Que visitas un faro que está en el más allá y que no hay nada más que el faro en muchas millas a la redonda? El faro tiene su propia tienda, dedicada a ese faro y al mundo faril, con pósters, imanes, calendarios, toallas, figuritas, libros, lo que sea. Y se llevan sus estereotipos consigo: en Maine, todo son bogavantes, que para eso es el emblema oficioso del estado, en Nueva York uno de los motivos de souvenir principales es la policía y los bomberos, así que te venden equipación completa…

12. Fuera de las grandes ciudades, un turista español es casi un alien

¿Que vienes de dónde? Nadie espera en Stockbridge, Massachussetts, o en Saco, Maine, o en Irondequoit, New York, que una familia de españoles aparezca en un motel para visitar tal o cual sitio que se sale de las guías de turismo internacional y de los lugares más famosos. En nuestro caso, además, familia “blanca”, a veces nos tomaban por lugareños y cuando nos escuchaban hablar dudaban de la procedencia.

¿Ya has estado en USA? ¿Compartes estos doce puntos? ¿Qué otras cosas te sorprendieron a ti?

Foto vía Shutterstock.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.