Por fin me tocó. 22 años después de mi primer viaje a Inglaterra, de haberme quedado con las ganas y de, no sé muy bien por qué extraña razón, finalmente, he puesto los pies en Londres. Ha sido breve. Mucho. De hecho, el motivo que me llevaba al Reino Unido era una boda y pasar por la capital no era más que el trámite necesario y, ya que iba… pues me quedé un día entero, aunque en dos medios (ya sabéis, una tarde y la mañana del día siguiente). Suficiente para hacerme una idea de lo que ya intuía y suficiente para saber que necesito volver no tardando…

Ya hemos hablado de imprescindibles, de curiosidades, de lugares con encanto… pero no tenemos un ¿qué encontrar en Londres un jueves gris de noviembre? Bien, pues no se hable más, allá que voy a relatar alguna cosa llamativa (algunas muy llamativas) que me he encontrado por allá:

1. ¡Conducen al revés!

Ya. Esta es de cajón… Pero es que llama la atención. Mucho. Y tienes la impresión de que te la vas a pegar (tú o el autobusero, taxista, etc) permanentemente. Un estrés en cada esquina, semáforo, rotonda.

2. A las 16h es de noche

En verano la cosa mejora, claro… Cosas de estar más al norte que nosotros… A las tres más o menos empieza el sol a declinar y para las cuatro es totalmente de noche.

3. Más te vale desayunar a la inglesa

Los horarios de comidas en el extranjero, que tanto nos llevan de cabeza, tienen bastante sentido si te los aplicas a rajatabla desde que pones un pie allí.
Se zampan, sobre las 8, un desayuno consistente, consistente, nunca mejor dicho, en un par de salchichas, huevos revueltos, bacon, champiñones rehogados en mantequilla, alubias y pan tostado. Con semejante pitanza, a las 12 más o menos se comen un tentempié para seguir jornada… y cenan a las cinco.
En realidad es posible comer casi a cualquier hora un fish and chips o un club sandwich en cualquier sitio… pero tiene mucho más encanto adaptarse, ¿no?

4. Leyendas urbanas culinarias…

Hablando de comida… Que la comida inglesa es asquerosa es una leyenda urbana. El fish and chips, hombre… depende de dónde, pero no deja de ser un pescado frito, que suele estar bastante bueno… También he tenido oportunidad de probar cosas más lugareñas, como el famoso kidney pie o pastel de riñón, que es una delicatessen. Así como lo oís.
La repostería está bastante rica también… Lo único en lo que son un poco sosos es en las verduras, pero también es verdad que en cuatro días no lo he probado todo, las cosas como son.

5. Multiculturalidad

¿Hay algún inglés en Londres?
Es increíble. Creo que no he visto tanta gente de tantas nacionalidades diferentes en ningún sitio. Ni de vacaciones en Italia… que ya es decir.
Además de lo que ha supuesto (y supone) el imperio a la hora de acoger en la metrópoli a inmigrantes de todos los países… aún queda la Commonwealth, compuesta en la actualidad por 53 países… entre los que están Canadá, Australia, Nueva Zelanda, India, medio Caribe, islas en el Pacífico y el Índico y un buen puñado de países africanos… A este mélange, añadimos españoles, latinoamericanos, europeos de todas partes… en fin, un crisol increíble.

6. Amables

La gente es super amable. Da igual que sea el recepcionista del hotel que el conductor del autobús que el camarero de un bar. Todo el mundo te recibe con una sonrisa de oreja a oreja y con el “how can I help you?” de turno.

7. Muy amables

Quizá no debería extrañarme tanto, pero no estamos habituados aquí, con todo lo simpáticos y dicharacheros que somos, a tanta amabilidad. Es un hecho. Aquí somos más bien tirando a borde o dejamos la alegría para la intimidad. Da mucho gusto entrar en cualquier sitio y que te reciban con una sonrisa, te ayuden con solicitud. No se trata de peloterismo, se trata de trabajar con alegría, como si te gustara lo que estás haciendo (aunque no te guste, se entiende…)

8. Lovely

Todo es lovely. La ropa es lovely, un peinado es lovely, tú mismo eres lovely… ¿Cómo no voy a decir que son encantadores? ¡¡Lo son!!

9. Cerveza

Si vas a UK tienes que probar una ale. La ale es un tipo de cerveza de fermentación alta (es decir, en la parte alta del líquido. La levadura flota durante un tiempo antes de caer a la parte baja del recipiente donde se está produciendo la fermentación). Tienen un sabor muy especial y, por lo general, más graduación alcohólica. Además, no se sirven frías. Al menos no tan frías como acostumbramos a tomar aquí la cerveza, por lo que la sensación es que te estás tomando una cerveza caliente. Es sorprendente.

10. Las iglesias

Las iglesias son cementerios. Así de claro.
En Westminster no queda medio milímetro sin utilizar de osario. Además de las tumbas en todas las capillas, de reyes y reinas y príncipes y princesas y duques y duquesas… también están enterrados por todas partes algunos de los ingleses más ilustres de todos los tiempos: Newton, Darwin (allí la Iglesia no le hace ningún asco a la Ciencia), escritores: James Joyce, Charles Dickens, Lewis Carroll… hasta el masón Rudyard Kipling…
Aunque la Catedral de Saint Paul tampoco se queda corta en lo que a tumbas se refiere… el almirante Nelson, el pintor Van Dyck, el duque de Wellington o el mismísimo Alexander Fleming, sí, el de la penicilina…

11. Zonas peatonales

Hay pocas zonas peatonales. Poquísimas en el centro. Me llamó la atención que los alrededores de Houses of Parliament y el Big Ben y la abadía de Westminster no sean totalmente peatonales. Tampoco las zonas comerciales de las calles Oxford o Regent, aunque las zonas interiores, como Carnaby Street luego sí lo sean… Además, como tienes la sensación de que te van a atropellar en cualquier momento por el lado que menos esperas, se acentúa la sensación de que hay un tráfico loco… quizá sólo sea una impresión.

12. Las campanadas del Big Ben

Estás tranquilamente paseando por la calle y oyes el ding ding ding ding… y no te das ni cuenta, porque lo tienes totalmente interiorizado… pero está ahí. Es el viejo gran Ben, que nos ameniza las horas con su conocida tonada.



¿Qué fue lo que más os llamó la atención a vosotros? A ver, contadme…

Fotografía destacada de Shutterstock.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.