Esto lo hago para ayudarte a ti, abuela/tía/madrina… y para ayudarme a mí, la verdad. Porque estoy hasta el moño de que me hagas esta pregunta por niño/marido, cada cumpleaños/Navidad y de quedarme en blanco y tener que llevarme los deberes a casa y tener que recordar enviaros a todos el resultado de mis pesquisas correspondientes… y no liarme, como la navidad pasada, en que uno de mis hijos recibió tres pijamas.

A ver, lo bonito de un regalo es que sea inesperado.
Lo que le regales a mi hijo, indirectamente me lo estas regalando a mí. Si eliminas esa componente sorpresa, a parte de que me das trabajo, pierde gracia. Lo más difícil no es comprarlo, sino elegirlo. Así que cúrratelo un poquito.

Hacer un regalo implica asumir un riesgo. El riesgo de que no sea el regalo del siglo, de que no sea ideal… o de que ya lo tenga pero, oye, no pasa nada. La vida es riesgo. Sé valiente y elige tú.

Una cosa te digo: si no quieres repetir, si quieres originalidad garantizada, entonces: SE ORIGINAL de verdad y regálale algo irrepetible e inimitable: Momentos contigo.

1. Una merienda de disfraces en tu casa

Una buena opción, si es un cumple de invierno. La gracia está, por supuesto, en que tú también te disfraces. Claro que había gato encerrado. ¿Pero queremos que sea inolvidable o no? Con fotos, por descontado.

2. Una tarde de cine con palomitas

Que también puede ser en tu casa. No hace falta petar el presupuesto en el cine. Total… a menudo las palomitas de cine están revenidas. Nada mejor que unas palomitas caseras y una noche de cine en pijama. Adormecerse en el sofá y que brazos familiares te metan en la cama y te arropen.

3. Una experiencia de independencia

Quedarse una noche a dormir en tu casa. La cena es diferente. Las siluetas de la habitación en penumbra son diferentes. Las voces de los vecinos por el patio de luces… el sonido del ascensor. El desayuno es diferente. Una aventura.

4. Un pijama

Lo puedes combinar con las propuestas número 1, 2 y 3. Qué ilusión hacer todo lo anterior y, a la vez, enfundarse en un pijama nuevo.

5. Un libro

O dos, o tres… que les podrás leer antes de acostarles, si también optas por la opción número 3 y no se han quedado fritos antes de liquidar la número 2.

6. Recortables de papel

Promueven la motricidad fina con lo del recortar, entretienen un buen rato, decoran una temporada y, cuando te desprendes de ellos, no te abocan a un drama ecológico.

7. Hacer manualidades

Coser juntas una muñeca con retales (una experiencia inolvidable), hacer pompas de jabón (olvidable pero divertida), pintar a cuatro manos (queda una prueba perdurable) o cualquier otra cosa que implique ensuciarte con él/ella.

8. Contacto con la naturaleza

Ir de excursión, montar un herbario, observar y aprender nombres de pájaros… Salir juntos a coger fresas, moras o tomates. Subir una montañ(it)a. Pernoctar en un albergue.

9. Hacer su tarta de cumpleaños

Buscar la receta juntos, experimentar y dejarte guiar por el/ la cumpleañer@. Que te diga qué ingredientes echar… arriesgarte a que quede dulce, salado o ¡perfecto! Compartir el éxito si sale bien o las risas si hay que plantar las velas en una improvisada magdalena.

10. Algo que no salga anunciado en la tele

Uy, lo que he dicho… Arriésgate a llevarle algo que no haya visto en la tele jamás. ¡Algo sin nombre! Tal vez un juguete artesano… una talla de madera con la que, de entrada, no sabrá qué hacer. No te preocupes, ya le encontrará el uso.

11. Algo hecho con tus manos

Atrévete a hacerle un dibujo, a escribirle un poema, a montar un barco de madera con él y luego salir a probar a ver si flota. Tendrás que estar preparado para lo que pueda pasar.

12. Enséñale a nadar

No le pagues el curso. Llévatelo a la playa o a la piscina y métete con él en el agua. Dale seguridad con tu contacto, con tu presencia. Pasa tu tiempo con esa criatura. Siente su frustración porque no le sale. Tranquilízale. Cuéntale que tú tampoco sabías. Cuéntale cómo aprendiste y celebra con él su logro final.

Un obsequio es una ofrenda. Algo que denota tu cariño por esa persona. Ahora no tenemos tiempo y subcontratamos los regalos. Le pagaré a otra persona para que haga algo con cariño para mi nieto/sobrino/hijo. Vale. Prefieres emplear dinero que tiempo. Está bien. Pero ahora que podemos comprarlo todo apretando un botón, tal vez puedas emplear el tiempo en pensar, en buscar un regalo original… Ah, que tampoco. Que lo delegas en mí, que lo piense yo y que te lo diga ¿no?

Pues no.
A partir de ahora, te dejo solo ante el peligro. No me preguntes más que qué les puedes regalar. Gracias.

Regálale lo que el dinero no puede pagar. Regálale tu presencia, tu tiempo, tu voz, tus manos.
Ya te aviso que todos estos regalos conllevan cierto riesgo y que pueden llegar a ser agotadores (y si tienes más de un nieto/sobrino ni te cuento) pero si eres astuto… ¡siempre puedes encontrar soluciones grupales!

La imagen pertenece al dominio público y es cortesía de Pascal.


Unadocenade también está en Google Currents. Suscríbete.
Los post de Unadocenade se pueden republicar siempre que respetes nuestras condiciones de republicación.

Nuria Puig

Sobre Nuria Puig


No soy psicóloga, ni experta en relaciones. Tampoco soy Community Manager, ni coach, ni ingeniera informática, ni storyteller… un desastre vamos. Soy madre y madrastra. Paciente hasta que me harto. Hago lo que puedo por intentar superarme cada día un pelín.