42 castañas me alumbran. 42 castañas como 42 soles. A mucha honra, con todas mis canas, mis —aún incipientes— arrugas y mis —no tantos— achaques.
El año (personal) que hoy cierro empezó mal. Acababa de enterarme de una noticia que me había dejado todo lo k.o. que se puede estar en una circunstancia así y no lograba reaccionar. Afortunadamente, el tiempo va cicatrizando heridas, colocando las cosas en su lugar y, por otro lado, la parálisis no fue total y fui avanzando poquito a poquito y haciendo pequeños avances que han conseguido que vuelva a mi ser en un tiempo razonable.
El caso es que el otro día hablaba de lo desigual que había sido el año, que por un lado había sido muy triste pero que por otro, pues había hecho un montón de cosas muy memorables y que son con las que me voy a quedar. Aquí van 12 de ellas:

1. Me he cortado el pelo

El 29 de abril de 2014 me corté el pelo. Corto. A lo garçon. Necesitaba cambiar algo y el pelo es lo fácil. Ha sido la primera vez en mi vida que me he cortado el pelo y lo he mantenido corto durante todo un año. Puede parecer una absurdez, o una promesa o algo… Y no. He estado cómoda y ha sido una forma de rebeldía conmigo misma y con el mundo. Quizá ha llegado el momento de dejarlo crecer de nuevo.

2. He retomado el contacto con gente

¿Quién dice que una amistad que se desvanece se pierde? No nononoonoonononono. No. Este año he retomado el contacto con gente increíble que, por esas cosas de la vida, había perdido hace mucho tiempo. Los viejunos sabemos que hace muchos muchos años no había email, ni móvil. Si querías el contacto de alguien que se iba a vivir a otra ciudad, era muy complicado. Ahora todo esto es pan comido. Este año, como digo, he redescubierto a amigas y no concibo mi vida futura sin ellas. Por esto hay que brindar.

3. He escrito cartas y emails personales

He escrito cartas largas y a mano, como las de antes. Cartas en las que iba toda una vida. Cartas que se han perdido y luego encontrado. Cartas que terminaron colgadas de una nevera y guardadas como un tesoro. He escrito mails, miles. Podría decir que cientos de ellos personales, con amor para las personas a las que se los escribía. También he recibido mails muy muy muy molones, para qué nos vamos a engañar, de esos que cuando te llega la notificación te da un vuelco el corazón.

4. He ido a una boda de película

No todos los días se casa un colega en Las Vegas. No todos los días se viste una de Marilyn, con su cancán y todo, para ir a ser testiga de la boda. No todos los días se viaja en limusina (blanca, para más señas). No todos los días se ríe una hasta que le duelen todos los músculos abdominales. Pues yo esto ya lo he vivido. Ou yea.

5. He hecho el viaje de mi vida

Hay viajes y viajes, y luego está EL VIAJE. Una cabalgada de 4.500 kilómetros en descapotable por el lejano oeste americano, atravesando siete estados: Nevada, California, Idaho, Montana, Wyoming, Utah y Arizona; cuatro parques nacionales: Death Valley, Yellowstone, Monument Valley y el Gran Cañón… Una visita personal obligada (y con mucho gusto), de la que me he traído familia, amigos y un broche a una historia de vida maravillosa.
Yee haw!

6. He vuelto a estudiar

He aprobado un postgrado y he estudiado inglés como si no hubiera un mañana (sigo en ello, de hecho). He hincado los codos como hacía muchos años. ¡Claro que sí! A la vejez viruelas. Si ya lo decía mi madre, cuando se me mete algo en la cabeza…

7. Me he presentado a un concurso nacional

Otra “prueba superada”. Con lo que a mí me gusta hablar y lo que se me resistía hablar en público. Nada, póngame kilo y medio de hablar en público. Y así, tacita a tacita, monólogo a monólogo, he llegado a superar el primer nivel de Toastmasters (y soy Comunicadora Competente, en inglés, para más señas) y me presenté al concurso nacional de oratoria, que fue en Valencia en octubre. No gané, pero me llevé la experiencia y el saber que soy capaz de eso… y de lo que sea.

8. He llorado (mucho)

Muy por encima de mis posibilidades, de hecho. Bueno, esto está implícito un poco más arriba, pero hay que decirlo, hay que contarlo. He llorado hasta que se me han gastado las lágrimas. Es lo que había. De pronto un día lloré algo menos y al siguiente un poco menos… y así hasta que un día no lloré más… hasta la próxima, claro.

9. He leído mucho y he escrito muchísimo

He leído bastante por encima de mi media de los últimos años, 15 libros, bueno 14 y medio, ahora estoy con Disgrace, del sudafricano Coetzee, recomendación de un amigo. También he leído cientos de artículos de todo tipo, fundamentalmente en inglés. Creo que es una costumbre sana que pienso seguir practicando.
De escribir, no sé ni cómo no se me gastan las neuronas. Reabrí mi blog personal un poco antes de mi 41º cumpleaños y escribí a razón de artículo al día hasta el verano, luego he espaciado las publicaciones pero ahí andan. ¿Docenas? Pues no las cuento, pero unas cuantas también. Y los mails y las cartas… y cosas que escribo para mí… y monólogos… Últimamente también escribo en inglés, publico en Linkedin Pulse y en Medium y también le estoy cogiendo el gusto, oyes.
Y, por supuesto, memorias, informes y todo lo relacionado con el trabajo, que no es poco.

10. Me han pasado casualidades cósmicas

Una casualidad cósmica es difícil de explicar si no te ha pasado antes. Es estar en el lugar adecuado en el momento oportuno y, de pronto, sin esperarlo, ¡zas! Te pasa algo inesperado.
Una casualidad cósmica no se puede provocar, no te la puedes currar. Pasa. A mí me pasan estas cosas a veces.

11. Me he tatuado

Y no es un tatu pequeño, como en un principio estaba previsto. Antebrazo izquierdo. Un símbolo, una frase y un nombre, para no olvidar jamás. Quiero verlo cada día y recordar lo que dice y llevarlo a la práctica:

“Make the most of it”

Tal cual.

12. He tenido (y tengo) esperanza

Lo cierto es que no pensé que dejaría de salir el sol. Siempre he sabido que seguiría saliendo, aunque en un momento dado no me apeteciera nada verlo aparecer por el horizonte. Pero tampoco yo puedo vivir de otra forma.
Aprovecho el momento para agradecer a mi amiga A todos los momentos que hemos pasado juntas este año; no sé qué habría sido de mi sin ella.

Bueno, y dicho lo cual, a celebrar la vida. Tomaos una a mi salud, que yo brindo por ustedes vosotros. He dicho.

Foto vía 1000 Words / Shutterstock.com.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.